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El desagüe atascado del periodismo

Imagínate una tubería de un fregadero. Hay veces que la tubería ya no traga más, ¿verdad? Está embozada y el agua no puede seguir su camino. Bueno, pues eso, entre otras cosas, es lo que le pasa a la prensa. No a la prensa como idea, no. Hablo de prensa y periodismo con el significado que realmente tiene: el de una empresa que quiere ganar dinero. Porque ese es, de lejos, el fin último de la prensa. Y si os dicen lo contrario, huid.

Poderoso caballero.

El periodista lo es, entre otras cosas, por dinero. Sí, destapar cosas, ayudar a la sociedad con el altavoz de los medios, etcétera. Eso es verdad. Y el estudiante de periodismo no piensa, en ningún caso, en el dinero. Si lo hiciese, creedme, no habría escogido esa carrera.  Sin embargo, al salir al mercado laboral se dará cuenta de que las prácticas suelen ser, en el mejor de los casos, algo mal pagado.

No mejora el tema cuando te hacen tu contrato en prácticas. Son pocas las empresas que dan un sueldo digno a los que empiezan. Existen, eso es cierto, pero son pocas. Y lo mejor llega cuando alguien, mayor y experimentado, te dice algo parecido a esto:

“No entiendo ese afán por el dinero. Cuando yo empecé no nos pagaban a ninguno”

Ese alguien puede que lo haya olvidado, pero cuando empezó, ni había tanta competencia, ni hacía lo mismo que quien hoy está en prácticas. Hoy, ‘el nuevo’ tiene que saber maquetar, editar vídeo y audio, escribir (por supuesto), tener su propio equipo, hablar dos o más idiomas, tener coche… Es decir, tiene que ser un hombre orquesta.  

El caso es que, y enlazo con el principio, esto ya no cuela.  No traga. No hay espacio para todos.  Los medios tradicionales, lejos de contratar, están reduciendo sus plantillas cada año. Por otra parte, Internet no consigue monetizar el trabajo ya que, con excepciones como eldiario.es o elconfidencial.com, muchos diarios online no dan dinero.  Otro debate es si los productos informativos son mejores o peores, pero bueno.

Be freelance, my friend

Entiendo que se proponga al desorientado redactor sin empleo que se ponga por su cuenta. Sin embargo, ser autónomo no mejora mucho la cosa. Se están ofreciendo pagos de risa a los corresponsales de guerra. ¿Qué sentido tiene eso? Profesionales de la información que se juegan el pellejo para que un diario o una cadena de televisión o radio se apunte el tanto de que “estuvo allí”, cuando quien realmente estuvo allí factura 80 euros por crónica si tiene suerte.

Hay competencia. Mucha competencia. El mercado está saturado de periodistas. Tal vez por eso se está empezando a virar hacia temas de marketing. El redactor tiene que saber SEO y SEM. Debe conocer las diferentes herramientas para posicionar lo que escriba porque, ojo, ahora es el propio redactor quien tiene que dar a la tecla (nunca mejor dicho) que posicione lo suyo por delante. Promocionar a su medio.  El periodista tiene que saber vender su medio para que la empresa ceda un espacio en el que pueda contar lo que sea que quiera contar.

Hay quien dirá que los cientos de periodistas que están trabajando hoy en día en temas de marketing están haciendo ‘intrusismo’, quitando empleos a los que han estudiado para ello. Puede ser, no lo sé. Lo que sí sé es que es una prueba de mi teoría del desagüe. No cabe nadie más. Y si cada año salen 6000 licenciados, entre Periodismo y Comunicación Audiovisual, menos aún.

Esta tabla está sacada de un post de Enrique Bullido titulado “La burbuja de Licenciados en Periodismo sigue hinchándose“. En ese texto, el autor lanza una pregunta que resume parte de lo que quiero decir:

¿Cómo es posible que en 2013, en plena crisis de la profesión, se licenciaran en periodismo en España 410 personas más que en 1996, cuando estaban empezando las televisiones privadas y autonómicas, se desarrollaban los gabinetes de comunicación y empezaba a vislumbrarse el mundo de Internet?

Más canales ? Más empleo

Pensemos, por ejemplo, en la explosión de la TDT. Todas las empresas televisivas decían que generarían puestos de trabajo para periodistas. Sin embargo, ¿cuantos programas ‘de redacción’ habéis visto en la TDT? ¿Qué programas tiene Ten, Neox o Be Mad? La TDT es, de lejos, el mayor pozo de tele-realidad a este lado del Mississippi.

A estas alturas, cansado de leer, alguien me puede hablar de los podcast. Bien, ¿conocéis algún podcast que realmente dé dinero? Tres nombres.  ¿No? Caramba, que cosas. ¿He oído al fondo ‘Podium Podcast‘? La idea, que viene del Extrarradio, es buena. Sin embargo, no sé hasta que punto es rentable. Eso sí, Prisa Radio ha sido la primera en lanzarse a mercantilizar productos exclusivos de esa manera.

Con esto, retomo el inicio de este post: “el periodista lo es por dinero“. El carnicero, tu primo el electricista o la peluquera. Ellos pueden estar encantados con su trabajo. Incluso puede ser realmente el trabajo de su vida. Pero lo hacen por dinero. Si no, buscarían otra cosa. Y eso es lo que nos toca hacer a muchos periodistas. Pese a tener experiencia, pese a ser un hombre o una mujer orquesta, toca pescar en otras aguas.

Soy consciente que esto pasa en otras profesiones. No sé si tanto, pero pasa. Y no lo achacaré a eso tan manido de “nos vendieron que estudiando y esforzándonos…”. No. Las cosas son como son y dependen, en un gran porcentaje, del azar. De la suerte. Sí, así de sencillo. Puedes dejarte los cuernos en tu trabajo, que como no tengas suerte, te va a dar igual.

No todo vale

El periodismo no da dinero. Y si no me crees, mira qué es lo que vende ahora “y no creerás lo que pasó después”. Y sí, soy un mercenario. pero no menos de lo que lo eres tú. Piensa si trabajarías por 800 euros al mes sin horarios, con jornadas de más de 40 horas y, en muchos casos, bajo las inclemencias del tiempo. Puede que ya lo hagas. En un almacén, por ejemplo. O repartiendo prensa (yo pasé por allí también). ¿No querrías otra cosa mejor? ¿Algo con un sueldo decente y con unas condiciones justas? Ya veo. Tal vez no seamos mercenarios. Tal vez sólo queramos lo que hemos visto antes y que, con el tiempo, se ha ido con viento fresco.

Con esto, no estoy echando la culpa a nadie. No. Sí es cierto que hay amargura. ¡Cómo no la va a haber! Tal vez mañana las cosas vayan mejor. Tal vez, mañana, la gente esté dispuesta a pagar por la información. Tal vez, incluso, eso lleve a que la calidad de lo que se cuente mejore. ¡Incluso puede ser que mejore cómo se cuentan las cosas! Puede ser. Pero mientras, hay que comer. Y que evolucionar. No vosotros. No los medios. Nosotros. Los miles de periodistas que nos hemos quedado estancados. Puede que sea culpa nuestra.

En fin, qué sabre yo. Sólo soy uno de los 3000 periodistas que salimos de la Universidad en mi año. ¿Ahora? Ahora, toca volver a Infojobs otro rato. Parece que necesitan mozos de almacén.