Nos estamos hundiendo. Y no me refiero a la sociedad, no. Los Medios de Comunicación nos estamos yendo a pique única y exclusivamente por nuestra culpa. Y si, me incluyo en ese saco ya que formo parte de ellos de una u otra manera.
Los estamos devaluando a propósito por el simple motivo de ser “el más leído”, “el más visto”, el que mejores resultados cosecha en definitiva. Estamos jugando a la “guerra sucia” entre nosotros por el hecho de “mear más lejos” que el vecino.
Todos los días se despiden buenos profesionales por no poder pagarles debido a los presupuestos. Sin embargo se contratan a los más influyentes del momento para que engrandezcan a nuestro medio. Y lo mejor es que encumbramos a gente que no lo merece.
Ese problema no pasaría de anecdótico si no fuese porque también hacemos que se convierta en modelo socialmente aceptado el comportamientos de nuestras estrellas. Y mi pregunta es ¿qué ocurre cuando esa “estrella” es, por ejemplo, Belén Esteban?.
Nos escandalizamos cuando vemos videos como el de “La más ’shula’ de Móstoles” y, sin embargo, aplaudimos que uno de cada dos españoles (grosso modo) viese a la “princesa del pueblo” (tócate los huevos con el apodo) dar las campanadas de Nochevieja. Aceptamos que la más basta incultura sea algo socialmente aceptado. Y no hablo de la incultura del que no puede estudiar, no. Esta mujer cobra un auténtico pastizal por aparecer en televisión soltando salvajadas varias sobre todos los temas posibles cumpliendo el papel de ese nuevo estrato social que son los “polemistas”.
Nos devaluamos haciendo cosas tan extrañas como dar un premio Ondas a Jorge Javier Vázquez por el mero hecho de que, como es (creo) lider de audiencia en su franja debe de ser bueno en lo que hace. Nos rebozamos de brea y plumas cuando la Asociación de la Prensa condena una broma y no defiende a los becarios que son mal tratados (que no maltratados) por los grandes grupos de comunicación.
Hemos convertido la comunicación en “info-entretenimiento” y opinión y hemos abandonado la poca objetividad que quedaba. Sólo nos fijamos en que nuestro medio, como digo, siga en los primeros puestos sin importarnos las leyes que transgredamos por el camino. Nos vemos defendidos por la palabra “presuntos” para poder decir lo que queramos de quien queramos y, por supuesto, no contrastamos las informaciones ya que “presuntos” nos escuda de cualquier cosa que pase.
Bebemos de las agencias como si fuese la fuente de la verdad absoluta. Si EFE o Europa Press dicen que algo es blanco, lo publicamos y en paz, sin corregir las posibles faltas, la mala redacción o lo que sea. Sencillamente lo damos por válido porque es lo más cómodo.
Lo siento, pero el culpable de que los Medios se estén yendo a pique no es el público. Sómos nosotros. Sómos los periodistas, las cadenas y los grupos de comunicación. Hemos llegado a un punto donde el ego y la autocomplacencia supera al buen hacer. En cuanto un profesional se sale de la norma y quiere realizar un producto de calidad se le hace el vacio y se le elimina del panorama mediático.