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Por el amor de Dios

Llevo toda la vida confundido. Sí­, amigos, así­ es. Posiblemente desde los diez u once años que empecé a plantearm de manera seria si creí­a o no en la existencia de Dios. Sí­, tras hacer la Comunión uno comienza a preguntarse si lo que ha hecho está bien o mal. Si Dios es bueno o malo. Incluso, como digo, empecé a pensar, excéntrico que era mi yo del pasado, en que la moral y los dogmas católicos estaban equivocados.

Hace ya diez dí­as que cumplí­ 24 años. He vivido trece pensando en que viví­a bien, de acuerdo a unos principios básicos de convivencia y basando mis creencias particulares en los hechos y los datos demostrables y demostrados.

¡Cuan errado estaba! Ejemplos puedo daros los que necesitéis para volver a los caminos del Señor, que llevan a Roma… o no.

El SIDA

El SIDA, como todo el mundo sabe, es una enfermedad que está matando a los pobres negritos sin civilizar de ífrica. Yo antes pensaba que era porque fornicaban sin preservativo y nadie les explicaba o facilitaba información acerca de dicha enfermedad. También pensaba que los condones eran la mejor solución, pues podrí­an seguir disfrutando del sexo de manera sana y normal.

¡Cuan errado estaba! Esos pobres africanos no saben que mi pensamiento, como el de muchos, era erróneo. Lo que deben de hacer es practicar la abstinencia porque, sin duda, es el método más efectivo. ¿Y los condones? Por favor, que no los usen porque su efectividad está en entredicho. Pero mejor que yo os lo explican en este ví­deo:

¿Véis? Ya os lo decí­a yo. Pero no estaba equivocado sólo en esto.

Pedofilia

Cada vez que salí­a una noticia sobre un cura pedófilo, pensaba que era un ser repugnante. La problemática llegó cuando los medios, endiablados ellos, no paraban de destapar casos sobre pedofilia en las filas de la Iglesia. ‘Están enfermos’ pensaba. ‘Son unos hijos de puta’.

¡Cuan errado estaba! ¡La sociedad es la culpable! Los párrocos son buenos, sin duda. Además, ¡la Iglesia ha pedido disculpas! ¡¡El Papa ha llorado con las ví­ctimas!! Además, la mayorí­a de abusos se realizan en el ámbito familiar. Sí­ sé que no me creéis, pero ellos os lo explican mejor que yo:


Pero es que no termina aquí­. Era un error andante.

La Eutanasia

Hasta hoy, pensaba que la legalización de la Eutanasia era algo bueno. Que si el propio enfermo (y la familia) lo solicitaba era porque realmente lo necesitaba. Además, recuerdo que todo el proceso lo debí­a seguir un médico que determinase si realmente era o no buena idea, etc. Mi opinión, sin duda, estaba influenciada por una cultura asesina que permite, entre otras cosas, el aborto (de lo que os hablan en Criando Cuervos).

¡Cuan errado estaba! El sufrimiento se puede eliminar con cuidados paliativos, sin duda. Además, muchas personas han pasado a ser héroes históricos por aguantar su sufrimiento. La Iglesia tiene cientos de ejemplos.

En fin, estaba ciego y ahora veo. Y menos mal, porque estaba condenado a las llamas del infierno…

Este post, escrito en plan chorra, deberí­a hacernos pensar y recapacitar sobre la Iglesia Católica y los jóvenes. Y lo digo en serio. Porque muchos de ellos realmente piensan lo que yo he escrito. Y no está mal que así­ sea, pues cada uno es libre de pensar como buenamente quiera. El problema viene cuando realmente se hacen cargo de la sociedad. Una visión sesgada de la realidad que, desde mi punto de vista, es muy peligroso.

No pido la eliminación de la fe católica, ni mucho menos. Pero sí­ pido a los que son católicos que intenten pensar por sí­ mismos. Que sean crí­ticos y realmente objetivos. Los datos sobre el SIDA están ahí­, la pedofilia es deleznable e injustificable y la eutanasia no es algo que se escoja a la ligera.

Son tres casos escogidos al azar, pero podéis ver las opiniones de una decena de jóvenes sobre unos cuantos temas en distintos ví­deos en el canal de Youtube de Catequesis Arguments. Personalmente, creo que el grado de ‘talibanismo ideológico‘ (y entiéndase el concepto) es alarmante.

 

 

Del 15 al 23 de mayo de 2011

A continuación intentaré hacer un breve resumen/ análisis de lo que ha ocurrido en España desde el pasado 15 de mayo hasta hoy mismo en cuanto al tema de la acampada de Sol y las elecciones:

¿Qué pasó el 15M?

Un Buen análisis de la situación es el que se hizo el pasado dí­a 16 en Criando Cuervos. La plataforma DemocraciaRealYa consiguió reunir a miles de personas haciendo notar su disconformidad con la actual situación social y económica del paí­s.

Para sorpresa de muchos, la convocatoria fue un éxito, participando personas de todas las edades e ideologí­as.  Personas de todos ‘los colores’ se echaron a la calle para hacer constar su indignación como ciudadanos.

¿Cómo lo reflejaron los medios?

Tarde y mal. Ese podrí­a ser el resumen de la cobertura mediática del 15M. Ni siquiera la radiotelevisión pública hizo una cobertura decente. Los medios no contaban con que la población secundarí­a la convocatoria y la consideraron una noticia de segunda.

Salvo honrosas excepciones, como Público,  El Paí­s o el gratuito 20 minutos, el resto de medios tradicionales hicieron caso  omiso (o una pequeña pieza en la que no se daba información realista). En cuanto a medios on-line, sin lugar a dudas la mejor cobertura la hizo fue Periodismo Humano (queha dado una cobertura excelente durante estos dí­as, por cierto)

Por su parte, las redes sociales estaban funcionando a pleno rendimiento.  Twitter permití­a conocer a tiempo real el estado de la manifestación mediante ví­deos y fotografí­as. Los propios manifestantes se encargaron de dejar constancia de lo que estaba aconteciendo en Madrid.

#acampadasol

¿Quiénes son?

Empezaron siendo unos 40. Hoy, tal y como indican en su web:

Somos personas que hemos venido libre y voluntariamente que después de la manifestación decidimos reunirnos para seguir reivindicando la dignidad y la conciencia polí­tica y social.

No representamos a ningún partido ni asociación.

Nos une una vocación de cambio.

Estamos aquí­ por dignidad y por solidaridad con quienes no pueden estar aquí­.

La realidad es que hoy son miles de personas las que se reúnen en la Puerta del Sol cada dí­a para formar parte de las reuniones de las distintas comisiones de la plataforma ‘Toma la plaza’. Se reúnen de manera pací­fica y acuerdan todo en las distintas asambleas que se realizan cada dí­a.

Un ejemplo de civismo, pues en los dí­as que llevan allí­ no ha habido ningún altercado. Además de eso, han demostrado que la juventud no se reúne sólo para hacer botellones, pues desde el primer dí­a han dejado claro que no quieren que nadie beba alcohol dentro de la ‘acampada’ para no desprestigiar el movimiento si hubiese conflictos por este tema.

¿Qué piden?

Pues a fecha de 20 de mayo de 2011, sus peticiones (susceptibles de modificación) son

  • Cambio de la Ley Electoral para que las listas sean abiertas y con circunscripción única. La obtención de escaños debe ser proporcional al número de votos.
  • Atención a los derechos básicos y fundamentales recogidos en la Constitución como son:
    • Derecho a una vivienda digna, articulando una reforma de la Ley Hipotecaria para que la entrega de la vivienda en caso de impago cancele la deuda.
    • Sanidad pública, gratuita y universal.
    • Libre circulación de personas y refuerzo de una educación pública y laica.
  • Abolición de las leyes y medidas discriminatorias e injustas como son la Ley del Plan Bolonia y el Espacio Europeo de Educación Superior, la Ley de Extranjerí­a y la conocida como Ley Sinde.
  • Reforma fiscal favorable para las rentas más bajas, una reforma de los impuestos de patrimonio y sucesiones. Implantación de la Tasa Tobin, la cual grava las transferencias financieras internacionales y supresión de los paraí­sos fiscales.
  • Reforma de las condiciones laborales de la clase polí­tica para que se abolan sus sueldos vitalicios. Que los programas y las propuestas polí­ticas tengan carácter vinculante.
    Rechazo y condena de la corrupción. Que sea obligatorio por la Ley Electoral presentar unas listas limpias y libres de imputados o condenados por corrupción.
  • Medidas plurales con respecto a la banca y los mercados financieros en cumplimiento del artí­culo 128 de la Constitución, que determina que “toda la riqueza del paí­s en sus diferentes formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general”. Reducción del poder del FMI y del BCE. Nacionalización inmediata de todas aquellas entidades bancarias que hayan tenido que ser rescatadas por el Estado. Endurecimiento de los controles sobre entidades y operaciones financieras para evitar posibles abusos en cualquiera de sus formas.
  • Desvinculación verdadera entre la Iglesia y el Estado, como establece el artí­culo 16 de la Constitución.
  • Democracia participativa y directa en la que la ciudadaní­a tome parte activa. Acceso popular a los medios de comunicación, que deberán ser éticos y veraces.
  • Verdadera regularización de las condiciones laborales y que se vigile su cumplimiento por parte de los poderes del Estado.
  • Cierre de todas las centrales nucleares y la promoción de energí­as renovables y gratuitas.
  • Recuperación de las empresas públicas privatizadas.
    Efectiva separación de poderes ejecutivo, legislativo y judicial.
  • Reducción del gasto militar, cierre inmediato de las fábricas de armas y un mayor control de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Como movimiento pacifista creemos en el “No a la guerra”.
  • Recuperación de la Memoria Histórica y de los principios fundadores de la lucha por la Democracia en nuestro Estado.
  • Total transparencia de las cuentas y de la financiación de los partidos polí­ticos como medida de contención de la corrupción polí­tica.

Y digo que son susceptibles de modificación porque pueden añadir o eliminar propuestas en las asambleas diarias.

¿Es lo mismo ‘DemocraciaRealYa’ que ‘Toma la plaza’?

No. Ya se han encargado sus portavoces de dejarlo claro. ‘Toma la plaza’ surgió de una manifestación organizada por ‘DemocraciaRealYa’. Comparten algunos puntos, como ser ‘apartidista’ pero no todos. Son dos movimientos diferentes que no deben confundirse.

¿En cuántos lugares han estado presentes?

Pues en muchí­simas ciudades de España y del mundo, aunque no lo creáis. Desde Alemania, reunidos ante la Puerta de Brandenburgo, hasta Soria, pasando por Madrid, Barcelona, Sevilla, Londres, etc. Sorprende ver como ‘las acampadas’ han calado en la sociedad hasta el punto de llegar a traspasar nuestras fronteras.

¿Cómo lo reflejaron los medios?

En algunos casos, de manera masiva. El movimiento de #acampadasol ha llegado a ser portada en periódicos de todo el mundo.

Aquí­ en casa las sensaciones han sido encontradas. El Ente público ha sabido mantener el tipo después de la pifia cometida con la manifestación del 15 de Mayo. Las cadenas privadas han llenado minutos de noticiarios con mayor o menor tino pero lo que sin duda ha sorprendido a propios y a extraños ha sido la reacción de Intereconomí­a TV. Una cobertura sin precedentes para la cadena, con conexiones en directo desde Sol, llegando a hacer varios programas en directo desde las azoteas que rodean la plaza. En cuanto a la calidad de sus informaciones, se puede apreciar un gran sesgo ideológico, presente sobre todo en sus informativos.

En cuanto a la prensa escrita, se preguntan en Paper Papers si la prensa estaba haciendo el ridí­culo en cuanto a la cobertura de estos dí­as. No entraré a valorarlo en este momento, pero sí­ que querí­a dejar la siguiente imagen para que cada uno saque sus propias conclusiones:

Estraí­do de PaperP apers

Elecciones autonómicas y municipales

La posición de los partidos polí­ticos mayoritarios

Las protestas estaban enfocadas, sin lugar a dudas, a los partidos mayoritarios. Estos son los mayores beneficiados por la actual ley electoral, por ejemplo. Por otra parte, en sus filas se encuentran la mayorí­a de los imputados en tramas de corrupción polí­tica de la actualidad.
En el seno del Partido Socialista las opiniones sobre el movimiento #15m y la #acampadasol ha sido de observación y respeto.  Carme Chacón decí­a comprender a los acampados, además de compartir algunos puntos de vista con ellos. El ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, comentaba tras la decisión de la Junta electoral de Madrid (que, recordemos, prohibió la concentración en Sol) que la policí­a ‘resuelve problemas, no los crea’, dejando claro que no cargarí­an contra los que allí­ estaban.
En el Partido Popular se escuchaban opiniones dispares. Cierto es que algunos decí­an comprender a los acampados, pero esas opiniones se vieron empañadas por declaraciones como las de Jaime Mayor-Oreja, que dijo que ‘tanto desde el punto de vista territorial, lo que estamos viendo en España, como desde el punto de vista social, todos esos fenómenos no aportan más que inquietud y preocupación’; o Esperanza Aguirre, quien señaló que ‘”sin duda” la izquierda está intentando “manipular” el movimiento ‘Democracia Real, Ya’.
22 de mayo

Las elecciones municipales y autonómicas de este año auguraban un gran cambio en el panorama polí­tico español. Todas las encuestas apuntaban a que el PSOE perderí­a gran parte de los Ayuntamientos y de las Comunidades Autónomas que gobernaba.

La acampada en Sol y el movimiento ‘DemocraciaRealYa’ no iba a influir en los resultados previstos, como se sabí­a de antemano. De hecho, tras el recuento, se ha podido comprobar que la debacle del Partido Socialista ha sido extraordinaria. El PP ha crecido en número de votantes de una manera, digamos, normal, mientras que el descalabro socialista ha beneficiado a UPyD , que entra un muchos ayuntamientos por primera vez; y, en menor medida, a Izquierda Unida. Una de las sorpresas de estas elecciones ha sido el partido de Francisco ílvarez Cascos, que ha conseguido unos excelentes resultados en el Principado de Asturias.

España se inclina hacia el Partido Popular, tal y como han demostrado estas elecciones.

El futuro

Desde ‘Toma la plaza’ informan de que la acampada seguirá durante esta semana. Sabí­an perfectamente, y así­ lo han hecho constar en muchas de las entrevistas que han concedido, que no influirí­an en el voto. Sin embargo si que han conseguido movilizar a un número importante de jóvenes que, hasta ahora, han estado anquilosados en sus casas.

Por otro lado, ahora es cuando la sociedad debe decidir si el movimiento #15m sirve de algo o no, y si quieren seguir apoyándolo como han hecho hasta ahora.

Los medios también deben hacer una valoración objetiva del papel que han cumplido durante los últimos 10 dí­as. No todo lo que han hecho ha estado bien.

El tiempo puede desdibujar los propósitos de los ‘campistas’. El hecho de abrir las peticiones iniciales e incluir cosas como el cierre de las plantas nucleares o la recuperación de las empresas públicas privatizadas son cosas que, sobre el papel, suenan realmente bien, pero que no se pueden llevar a cabo sin, primero, tener alternativas viables.

Permitidme acabar con una opinión después de un post en el que he intentado ceñirme a los datos (y, aún así­, ha quedad un tanto abstracto). Mi sensación particular es que si no se centran en algunas peticiones, acabarán ahogados por su propio éxito.

En fin, este ha sido mi resumen de lo que ha ocurrido estos dí­as en España. Pero la actualidad no para. Esta tarde hay convocadas asambleas de ‘Toma la plaza’, los partidos polí­ticos valorarán de una manera más exacta los resultados de las elecciones y hoy comienza una nueva carrera de fondo. Por un lado la carrera a la Moncloa. Por el otro, ver si comienza a germinar la semilla puesta el dí­a 15. ¿Habrá sabido recoger el guante la clase polí­tica? Lo veremos en los próximos dí­as.

No, gracias

Me gusta Cyrano de Bergerac. Recuerdo que la primera vez que vi una de sus adaptaciones al cine tendrí­a como quince años. Era la versión de José Ferrer. Serí­an las dos de la madrugada, pero ahí­ estaba yo, pegado al televisor.

Un par de años mas tarde pude ver la versión de Gerard Depardieu. Me pareció maravillosa. Posiblemente ayudase, no lo dudo, la magní­fica labor de Camilo Garcí­a (actor de doblaje). Tengo ambas versiones en DVD, compradas hace años también en Fnac.

Cyrano tiene, además de una magní­fica nariz, muchas cosas que consiguen que me identifique con el personaje. Estar en la sombra y ayudar a otros a conseguir los objetivos que yo también quiero conseguir. Podemos decir que, efectivamente, ambos somos idiotas. Para comprender esta frase, serí­a conveniente que vieseis alguna de las dos versiones cinematográficas o que, si os vieseis con fuerzas, leyeseis el libro.

El caso es que volviendo a ver alguno de mis pasajes favoritos de la adaptación de Depardieu, encontré el magní­fico monólogo titulado “No, gracias”. Nunca lo habí­a visto y escuchado como lo hice anoche. Me di cuenta de que lo que Cyrano dice encaja con mi forma de ver la vida. Muchos hacen lo que el se niega a hacer, podéis verlo a vuestro alrededor todos los dí­as.

Vedlo u oí­dlo si así­ lo preferí­s. También incluyo la transcripción de la adaptación que se hizo para el doblaje, pues es realmente acertada.

En fin, sea esta mi forma de volver por estos fueros.

Y recordad que al finalizar, os hiero.

[mp3]http://eltabernero.es/wp-content/uploads/2011/04/No-gracias.mp3[/mp3]

Y qué quieres que haga?
¿Buscarme un protector? ¿Un amo tal vez?
Y como hiedra oscura que sube la pared,
medrando sibilina y con adulación.
¿Cambiar de camisa para obtener posición?
¡No, gracias!
¿Dedicar, si viene al caso, versos a los banqueros?
¿Convertirme en payaso?
¿Adular con vileza los cuernos de un cabestro
por temor a que me lance un gesto siniestro?
¡No, gracias!

¿Desayunar cada dí­a un sapo?
¿Tener el vientre panzón? ¿Un papo
que me llegue a las rodillas
con dolencias pestilentes
de tanto hacer reverencias?
¡No, gracias!

¿Adular el talento de los camelos?
¿Vivir atemorizado por infames libelos
y repetir sin tregua: «Señores,
soy un loro, quiero ver mi nombre
escrito en letras de oro!»?
¡No, gracias!

¿Sentir terror a los anatemas?
¿Preferir las calumnias a los poemas?
¿Coleccionar medallas? ¿Urdir falacias?
¡No, gracias!
¡No, gracias!
¡No, gracias!…

Pero cantar… Soñar… Reí­r… Vivir… Estar solo…
Ser libre, tener el ojo avizor,
la voz que vibre, ponerme
por sombrero el universo,
por un sí­ o por un no.
Batirme, o hacer un verso…
Despreciar con valor la gloria y la fortuna,
viajar con la imaginación ¡a la luna!.

Sólo al que vale reconocer los méritos,
no pagar jamás por favores pretéritos,
Renunciar para siempre a cadenas y protocolos.
Posiblemente no volar muy alto
Pero solo…



Una de disertaciones

Aprovechando que tengo La Taberna abierta, y pese a que no haya mucha actividad últimamente, voy a disertar un rato. No soy sociólogo, que quede claro, así­ que no voy a dar datos. Este post serí­a el equivalente a una charla entre Mahous. Una vez aclarado, procedo:

Desde hace un tiempo, vengo observando que Internet se está convirtiendo en el centro de todo. No hablo ya de que los ‘periodistas’ hayan encontrado la manera de utilizar la Ley del mí­nimo esfuerzo sin ningún tipo de remordimiento, que también. Me refiero a que la gente está cambiando el chip (nunca mejor dicho) y está modificando su comportamiento debido a la Red.

Que estamos perdiendo capacidad de abstracción es, por lo menos para mí­, evidente. Y no sólo eso. Nuestra capacidad de concentración en un mismo tema está cayendo a niveles mí­nimos. No quiero decir con esto que nos estemos volviendo unos zotes, no es ese el camino que quiero seguir. Hablo de que nos aburrimos más rápido de las cosas. Nos interesa la inmediatez, la instantaneidad, pero no el desarrollo de las cosas. Queremos saber que ocurre en cada momento justo cuando pasa. Eso, en parte, es culpa de los periodistas. Nosotros (permitidme la licencia de incluirme) también queremos ser los primeros en contar las cosas. Está en nuestra naturaleza. Sin embargo, esto tiene una problemática que no se tiene en cuenta: la inmediatez provoca fallos. Si, fallos como decir que, por ejemplo, un atentado en, que sé yo, Kuala Lumpur, ha sido realizado por el grupo terrorista “Amigos de ACME”, cuando en realidad no tenemos datos. Obliga a la profesión, bajo unos mandatos puramente económicos, a rellenar los huecos con presuntos hechos reales. Eso sí­, una vez leí­do el titular, perdemos interés por la noticia.

Nos hemos acomodado a esto. Y no sólo en el campo de la información, no. Queremos inmediatez en todo. Queremos ver pelí­culas o series al momento, en buena calidad y a un bajo coste (y si es gratis, mejor). Sí­, hay muchas personas que estarí­an dispuestas a pagar por esa inmediatez y calidad, claro. Sirva como ejemplo el caso de Netflix, que triunfa al otro lado del charco. Esto provoca que estemos constantemente consumiendo televisión o cine, lo que está bien, claro, pero no en cantidades ingentes.

Seguramente, de los lectores que pasen por aquí­ hoy, un alto porcentaje tenga un disco duro lleno de series o pelí­culas que aún no ha visto (o bovinas de DVDs). Tenemos más de lo que necesitamos, y lo tenemos cuando queremos. Eso está provocando que, en muchos casos (quede claro que no generalizo) se deje de valorar ese trabajo. Claro que me parece un robo a mano armada pagar nueve euros por ver una pelí­cula, más aún si está subvencionada con mi dinero. Claro que estoy harto de series de í­nfima calidad como ‘Matrimoniadas’, pero eso no significa que tenga que bajarme series a destajo (cosa que no hago, pues sólo sigo tres o cuatro series por temporada).

No acuso a nadie de pirata, pues no hay más ladrón que quien pretende hacerme pagar 1500 pesetas por ‘Mentiras y Gordas’, pero sí­ que me da por pensar que no valoramos, y yo el primero, que las cosas buenas no tienen por qué ser instantáneas y gratuitas.

Pero me he ido del tema, perdón. Volviendo al inicio de esta charla de tasca, otra de las cosas que me sorprenden y me preocupan en partes iguales de la inmediatez de Internet es la cesión de nuestra intimidad de manera voluntaria. Si, suena raro, pero me explicaré:

En mi caso particular, no tengo mi nombre en real en casi ningún lugar de Internet. El Tabernero está presente en foros, blogs, flickr, etc. También tengo Tuenti, pero con un nombre medio real, medio de guasa y tuve Facebook durante tres semanas, donde tampoco aparecí­a mi nombre. Sin embargo, conozco muchos casos donde la gente sí­ que facilita sus datos personales con alegrí­a. Y no sólo eso, la moda de la geolocalización nos permite saber dónde está fulanito o  menganita. O los Check-in, que sirven para dar incluso el nombre de local donde estás cagando. Todo esto, claro, de manera voluntaria.

Tal vez sea compartir datos con los amigos, pues son ellos quienes nos siguen en las redes sociales, pero no deja de preocuparme el hecho de que estemos abriendo tanto el espectro de lo personal. Repito que yo soy el primero que hace cosas que he criticado, por eso lo planteo aquí­.

En cuanto a lo sociables que somos o dejamos de ser, Internet ha puesto las cosas, creo, más fácil. Pero hay que tener en cuenta que la Red es un arma de doble filo, pues nos creamos un personaje cara a la galerí­a. Vuelvo a ponerme como ejemplo. Cuando empecé con este blog, hace más de cinco años, El Tabernero era un escudo que podí­a usar para resguardarme de la que me estaba cayendo y, así­, poder contar cosas con total tranquilidad. De hecho, hoy sigue siéndolo en muchas ocasiones.

Con el tiempo, y tras conocer gente, he podido quitarme un poco la careta, pero hay gente que la mantiene de por vida. Gente que vive con su personaje porque le gusta más que su vida. No sé si lo estoy liando más. Lo que quiero decir es que hay ocasiones que esa sociabilidad es una sociabilidad falsa, pues el sociable es el personaje, no la persona.

Rapidez e inmediatez, amigos. Dos conceptos que si estuviesen bien manejados harí­a de la Red un lugar distinto. Ni mejor, ni peor, pero sí­ distinto. Puede que parte de su encanto radique ahí­, no lo sé.

Antes de dejaros tranquilos, un último apunte. La valentí­a en Internet es más falsa que una moneda de tres pesetas. Pensadlo, veréis como algo de razón llevo.



Sobre el tema “Vigalondo”

Antes de empezar quiero dejar claras algunas cosas. La primera de ellas es que yo soy de esos cabrones que hace chistes sobre ETA. Si, me hacen gracia chistes del tipo de :

– ¿Por qué Ortega Lara no corre los “Sanfermines”?

– Porque un encierro de siete dí­as le parece una mierda

Si, soy perfectamente consciente de que hay a mucha gente que no le hará gracia. Sin duda, al propio Ortega le sentará muy mal. Igual que a la familia de Miguel Angel Blanco tampoco le gustarán los chistes acerca de aquel trágico suceso. En este momento, y para ir encarrilando hacia dónde quiero dirigir el post, mi primer intención era haber escrito esta frase: ” […] a la familia de M.A. Blanco los chistes les sentarán como un tiro […]”.

Soy de ese tipo de cabrones, si. También he hecho chistes sobre negros. Y sobre homosexuales. ¡Maldita sea, si hasta he hecho chistes de leprosos! ¡¡Me he reí­do del tonto del pueblo!! Y lo que es mucho peor… ¡¡¡He contado el chiste de Hitler y la factura del gas!!! Soy lo peor de lo peor. Si, no intentéis hacerme pensar lo contrario. Por supuesto, y debido a esto, debo de ser un racista insensible. Es más, igual soy hasta un anti leprosos.

Sin embargo, la realidad es que condeno el terrorismo porque me parece deleznable el hecho de usar la violencia cualquier fin; he crecido asistiendo a un colegio “de integración social”, es decir, un colegio donde en la misma clase habí­a niños negros, árabes y coreanos (los chinos llegaron más tarde). La homosexualidad me parece una tendencia sexual tan válida como la heterosexualidad, tal vez porque al tener 23 años, la sociedad que he conocido siempre ha “normalizado” esta situación. Los leprosos merecen todo mi respeto. Mucha gente muere por esa enfermedad en otros paí­ses. En España, salvo algún caso concreto, en la actualidad se puede contener la enfermedad, aunque la secuelas fí­sicas y psicológicas son evidentes en muchos casos. Por último, por supuesto que sé lo que fue el Holocausto Nazi. Sé quién era Hitler y lo que hizo. Conozco algo de su historia, no porque me lo enseñasen en clase, sino porque lo he investigado por mi cuenta (llamadme curioso, si queréis).  Soy estudiante de Periodismo y tengo ese tipo de humor, que le voy a hacer.

También tengo un blog, donde, como veis, escribo entradas de vez en cuando. Unas veces lo hago fundamentando mis opiniones y otras no, claro. ¡Y Twitter! Si, soy uno de esos seres humanos que escribe 140 caracteres de manera aleatoria y, casualmente, forma frases chorras la mayor parte de las veces. ¿Cuento estos chistes en Twitter? Si. Y además digo cuando voy a cagar. Soy así­ de desagradable.

¿Sirve Twitter para algo más a parte de para decir cuando “sacas la leña al patio”? Pues algunas veces si. Por ejemplo, esta mañana hemos mantenido una pequeña conversación el Sr. @alexliam, el Sr. @feostrongformal y yo mismo. En este intercambio de mensajes (porque 140 caracteres no dan para mucho) hemos hablado por encima sobre el tema de Nacho Vigalondo. No sé si se puede considerar despido, pero no sé si existe un término adecuado para denominar lo que le ha ocurrido. Os pongo en antecedentes por si hubiera algún despistado que no se ha enterado:

Nacho Vigalondo, director de cine (“Los Cronocrí­menes”, “Choque” y “7:35 de la mañana”) tení­a una bitácora en El Pais. Allí­, como hacemos todos en nuestros respectivos blogs, hablaba sobre lo que él querí­a. Además, Vigalondo tiene una cuenta de twitter en la que, como todos, se dedica a escribir una ingente cantidad de paridas (y algún tweet brillante), como todos, vaya. Ya que trabajaba para El Paí­s de manera secundaria, alguien pensó que era buena idea que un director apreciado por los jóvenes hiciese su nueva campaña publicitaria. El resultado fue, creo, bastante satisfactorio. Comentaba las virtudes de la marca El Paí­s, además de avisarnos de la disponibilidad del diario en distintos soportes. Claro, las campañas son por tiempo limitado.

El caso es que con la campaña ya acabada, y en una situación distendida, como indica el propio Vigalondo, el director hace una coña en su twitter que rezaba lo siguiente:

Ahora que tengo más de 50000 followers y me he tomado cuatro vinos podré decir mi mensaje: ¡El Holocausto fue un montaje!

Un tweet chorra, sin duda. Pero claro, puede haber quien no lo vea como una broma porque no vea el tono jocoso. Sin embargo, más tarde escribió lo siguiente:

Tengo algo más que contaros. La bala mágica que mató a Kennedy ¡todaví­a no ha aterrizado!

La coña se ve a la legua. De acuerdo, la familia Kennedy igual está disgustada con Vigalondo, pero el resto detectamos la guasa. Entonces, si todos vemos esto ¿por qué ha finalizado sus colaboraciones con El Paí­s Nacho Vigalondo? No lo sé, pero vamos a conjeturar, que además de ser un verbo muy bonito, es el que más se ajusta a lo que voy a hacer a continuación.

Lo primero que se podrí­a pensar es que las declaraciones no han gustado en El Paí­s. Ellos dicen en un comunicado que ha sido una meada fuera de tiesto, pero que no ha ocurrido dentro del propio periódico. Ponen a salvo su propio culo, vaya. Pero no sólo eso, sino que además dicen que los tweets de Vigalondo son “inaceptables e incompatibles con su lí­nea editorial”. Nada más y nada menos.  De todo esto, se comprende la decisión tomada por el cineasta de cerrar su blog en dicho periódico.

Por otra parte, recuerdo bien que cuando José Antonio Martí­n “Petón” trabajaba para la SER, del mismo grupo editorial que El Paí­s, también apareció en televisión cantando el “Cara al Sol”. Igual soy muy mal pensado, pero me da que esa tampoco es la lí­nea editorial del periódico y, por ende, del grupo. Sin embargo, “Petón” continuó en Carrusel Deportivo, pues valoraban sus conocimientos sobre fútbol y su experiencia profesional. No ocurrió nada más en aquel caso, y eso que apareció en televisión.

¿Cual es el problema entonces? Pues la red social en si misma. Lo bueno (y malo) de Twitter es la rapidez. Si digo algo, al segundo me puede contestar alguien. No es ni un chat ni un foro, pero la velocidad de respuesta es la misma. Además, tiene una cosa llamada Trending Topics, que muestran los temas más comentados a nivel nacional (y mundial). Entiendo que los señores de El Paí­s vieron que Vigalondo se convirtió en un tema popular por su comentario y ellos vieron las miles de respuestas negativas hacia el director. Claro, pensarí­an que les salpicarí­a todo por dar cobijo a  Vigalondo, con lo que la única solución viable para desmarcarse de su opinión era dándole “la patada”.

La medida, dentro de un tratamiento de crisis a pequeña escala, es lógica. Sin embargo, lo que realmente han conseguido es magnificar lo ocurrido. Mañana nadie hablará de este hecho, al igual que nadie habla ya de los SMS que Carlos Lozano ha enviado a media España. Por supuesto, pasado mañana nadie recordará que Bisbal hizo también un comentario, ya no desafortunado, sino estúpido acerca del conflicto en Egipto. Si olvidamos rápidamente lo visto en televisión, la velocidad con la que olvidamos lo leí­do en Twitter se amplí­a bastante.

Preguntaba hoy el Sr. Picomike lo siguiente:

“¿Los medios hacen demasiado caso de lo que se dice en twitter? ¿O demasiado poco y deberí­an tenerlo más en cuenta?”.

Creo que la primera cuestión es la realmente importante. Los medios ya consideran twitter como una fuente de información más. Sin embargo, no son conscientes de que los tweets suelen ir encadenados. No los contextualizan. Pensemos en la situación con su contexto y todo.

Nacho Vigalondo ha escrito otra burrada más para ver si baja la cantidad de followers que tiene. Además hace un chiste sobre judí­os.

¿Noticiable? No, francamente. Ahora, si obviamos lo que rodea al tweet, entonces tenemos titulares para un par de dí­as.

Lo que quiero decir con todo esto es que la decisión del Diario El Paí­s me parece desmesurada, sobre todo porque no es lo que ha hecho en otros casos. De hecho, y esto es interpretación mí­a, me da la sensación de que al presentarle una información poco contextualizada, ha impedido que sea el lector quien dé su opinión sobre el tema. ¿Que el comentario es desafortunado? Tanto como un chiste machista o la fusión de Cuatro y TeleCinco. Pero la reacción ha sido desmesurada. Y lo ha sido porque en Twitter, como en Internet en general, se da cera de manera gratuita y anónima, con lo que se hace mucho más ruido del que se escucharí­a si fuese un medio de comunicación cualquiera. La gente se ensaña con mucha más facilidad con cualquiera, ya que no tiene que dar la cara.

No sé, al fin y al cabo qué sabré yo, si soy un cabronazo.

Cosas que joden

Y aquí­ vuelvo yo con un post largo. En la noche de Reyes, mientras mis padres y mis hermanos andan fuera de casa (algunos fuera de la pení­nsula y otros, simplemente, fuera de casa) yo acabo de regresar de pasar una muy agradable noche. He cenado en casa de unos amigos y me he tomado tres Gin Tonics después del cuasi-obligatorio café y el aguardiente, con lo que, francamente, tampoco puedo (ni debo) quejarme. La verdad es que no ha estado mal, para que engañarnos.

Pero es igual, porque siempre hay alguna mancha negativa en todas las veladas. Nada serio, francamente. Sin embargo me ha recordado a un pasado relativamente cercano. Os pongo en situación, porque llevo ya unas lí­neas y aún no os habéis enterado de lo que hablo.

Durante mi etapa escolar, y después el instituto, crecí­ y jugué con un amigo de mi barrio. Durante el colegio eramos inseparables, con todo lo que significaba eso entonces. Si uno se metí­a en una pelea, el otro se metí­a de cabeza a zurrarse con quien hiciese falta. Claro, en el primer año de instituto pasaba lo mismo, con lo que fueron más de una y de dos las veces que me vi metido en una pelea en la que, sin haber metido “baza”, acaba recibiendo por algún lado. Sin embargo, en segundo de la ESO la cosa cambió de manera radical. Mi amigo, que sin darnos cuenta pasó a ser un colega (escalón por debajo, por supuesto) comenzó a juntarse con gente que a mí­ no me gustaba. El cí­rculo de amigos de siempre perdió un miembro en aquel momento, pero no le dimos más importancia de la que realmente pensábamos que merecí­a, pues le seguí­amos viendo todos los dí­as y volví­amos todos a casa juntos.

Ya en tercero la amistad era un recuerdo del pasado. En dos años todo habí­a cambiado. La cuadrilla de amigos seguí­amos jugando al fútbol juntos, claro, pero como adolescentes que éramos, la mayorí­a nos habí­amos dado ya a los placeres del magreo con las novias. Nada salvaje, sólo sobeteos y besos que con 15 años te parecen la gloria. El chico del que os hablo habí­a cortado cualquier conexión con nosotros. Le veí­amos de vez en cuando con los “malotes” del instituto fumando porros en la puerta del instituto o en los recreativos.

Y la vida siguió, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido. Cinco años después, cuando yo acabé bachillerato, el aún estaba en tercero de la ESO. Por lo que pude saber, el que otrora fuera mi mejor amigo (preescolar une más de lo que parece) se habí­a metido en más lí­os de los que podrí­a recordar. Lí­os pequeños, si, pero en los que nunca pensé que se verí­a. Por supuesto, experimentó con drogas. De hecho, los pocos que quedamos de aquella cuadrilla pensamos que aquel fue el declive de lo que pudo llegar a ser. Y lo digo así­ porque no era tonto. Vale que ninguno eramos un Einstein, pero siempre hemos tenido nuestras pequeñas cosas. í‰l ya no.

Todo le ha pasado factura. Mucha, me atrevo a añadir. Y me jode. Me jode porque él se lo buscó. Nosotros le dijimos algo en muchas ocasiones, pero hizo caso omiso. Ahora está fí­sicamente desmejorado. Obviamente no parece un Yonki, pero a la hora de hablar y de compararle con quien fue se nota. Y no es que sea yonki de lata de San Miguel de medio litro y chándal de tactel, no, pero sí­ que sé que “quien tuvo, retuvo”.

Por qué os he contado todo esto, os preguntaréis. Lo he contado porque, a menor escala, lo estoy volviendo a ver. No es algo tan extremo, claro, pero si que guarda similitudes. Lo veo en una muchacha que conozco. Una chica prometedora sin duda. Guapa y lista. Alguna vez os he hablado de ella. Por motivos que no vienen al caso me jode más, porque sé que además sabe que me preocupo por ella por este mismo motivo. Si, ya sé que no os enteráis, así­ que vuelvo a explicarme.

Pongamos que tiene una edad entre 20 y 25 años. Es lista, como digo, pero no acaba de darse cuenta de que se está quedando medio ida por la cantidad ingente de porros que se fuma. Hasta donde sé, en el piso en el que vive es algo habitual y, dicho por ella misma, no es una cosa que tenga intención de dejar a corto plazo. Sin embargo, y no soy el único que lo ve, se está “quedando atrapada”. Esto significa que tiene una gran pérdida de atención cuando estás hablando con ella, o que se queda “pillada”, no sé si me entendéis. Lo que viene siendo falta de concentración, vamos. Digamos que de cada cuatro cigarrillos que se fuma, la mitad son “de la risa”.

No sé, es complicado de explicar, desde luego. Sobre todo porque, como entonces, sólo puedes ser un mero espectador. Pero me jode. Me jode y mucho, porque es alguien que merece la pena. Sin embargo, cuando le hablas del tema como yo he hecho esta noche (y por eso escribo esto) te dice que sí­, que puedes tener razón y que lo pensará. Claro, palabras inútiles si te lo dice mientras está “con las manos en la masa”.

Cosas que joden, amigos. Preocuparte por gente que te importa, ya sea mucho o poco, pero que te importa y que esa preocupación caiga en saco roto porque hacen caso omiso de lo que dices es algo que no me gusta nada, pero con lo que tampoco puedes luchar. El tiempo, como decí­a aquel, pone a cada uno en su sitio. A mi compañero de clase lo ubicó hace un tiempo ya. A ella… prefiero no saberlo. Somos todos mayores y no tengo por qué andar diciendo a los demás lo que tienen que hacer. No soy quién, claro. Pero no dejo de pensar que soy parte de ese problema. Al igual que con mi amigo, la responsabilidad de no dejar que vaya a más es mí­a también. Tema complicado este. Mejor me voy a la cama.


Decepción

Una de las peores sensaciones que puede tener cualquiera es la de decepción. Pero no la decepción con uno mismo, que sin duda es una de las mas duras, no. La decepción que te provoca otra persona es, desde mi punto de vista, mucho peor.

– ¿Peor? ¿A qué te refieres?

– En seguida lo explico, verás.

Debido a que vivimos en sociedad, nos vemos obligados a ceder una pequeña parte de nuestra confianza en favor de otras personas. La familia y los amigos suelen ser quienes, en mayor o menor proporción, nos hacen bajar la guardia más a menudo. Luego, como si de una cebolla se tratase, hay otras capas de confianza. Una de ellas es la del entorno laboral o profesional. En este campo podemos incluir desde jefes, a quienes se debe depositar un mí­nimo necesario de confianza, pues son ellos quienes “llevan el timón” de nuestro futuro económico; y compañeros. Este tipo de subespecie suele ser gente de bien, respetable en la mayorí­a de los casos, pero no siempre…

– Ya veo. Este es uno de esos casos, ¿verdad?

– Verdad

Ya dije en su dí­a que el mundo de la Comunicación me gusta. Si, claro, me podréis decir que es lógico, pues me quiero dedicar a la información (entiéndase así­, no a los informativos de televisión), pero algo que quien me conoce ya sabrá es que no me gustan los periodistas. Me pasa igual que con los abogados, francamente. Ya he mencionado alguna vez que creo que en la abogací­a muchos son unos sinvergí¼enzas. Por supuesto que soy consciente de que hay gente buena. Es más, en mi etapa de estudiante de Derecho conocí­ a este tipo de gente.

En el periodismo (nótese que lo escribo con minúscula)el compañerismo es algo que brilla por su ausencia y, por ende, no puedes creer en que si un compañero te dice que hará algo vaya a hacerlo realmente. Pero claro, la sensación es peor cuando dejas claro que todo tiene unos plazos y, nunca se sabe si para reírse en tu cara, te mandan el trabajo quince dí­as más tarde. ¿Culpa del mensajero? Quiero pensar que no, claro. Sé que la gente tiene que trabajar, sin embargo, no comprendo como, si sabes que no vas a hacer las cosas en el periodo previsto para ello, garantizas que estará en fecha.

Si, problema mí­o por fiarme, por supuesto, pero creedme que la decepción con los “compañeros” (y nunca un entrecomillado fue tan realista como este) es de dimensiones épicas. El periodismo es, con mucho, una de las profesiones peor valoradas. Soy de la opinión de que los periodistas tienen (tenemos) mucha culpa de ello. Sirva como ejemplo lo que os voy a contar ahora:

Hace unos dí­as comenté en twitter que necesitaba ayuda para realizar un trabajo sobre la información local en la Radio. El motivo de que recurriese a Twitter fue, como habréis adivinado, que me estaba quedando sin tiempo y no tení­a material para presentar el susodicho trabajo. Mientras yo enviaba mails a diferentes emisoras, los compañeros de clase, recordemos que serán los futuros periodistas en un periodo corto de tiempo, me decí­an que me inventase las entrevistas ya que, siempre según ellos, el profesor no leerí­a ninguno de los archivos enviados por nosotros. Bien, como podréis comprender mi no cara  era sino de estupor. Quienes el dí­a de mañana manejarán la información que todos nosotros recibiremos en nuestra casa, bien por ví­a televisiva, digital o radiada, recomiendan sin lugar a dudas que lo mejor es inventarse las cosas. Nos ha jodí­o mayo por no llover en abril, que dirí­a aquel.

Por supuesto que sé que hay gente honesta en la profesión. Y gente que ayuda a los estudiantes, claro. De hecho, desde aquí­ quiero agradecer su ayuda a Manuel íngel Garcí­a, que me respondió con una presteza impresionante al cuestionario que le mandé (gracias a que c0rvid0 nos puso en contacto). Por supuesto, también les agradezco a Pilar Ramos, de Punto Radio Madrid; a Fernando Berzosa, de Radio Aranda-Cadena SER y a Miguel Calvo, de RNE-Burgos su inestimable colaboración. Pero entenderéis que porque cuatro personas (cinco si contamos a la mensajera) sean honestas, mi opinión acerca de quienes conforman el periodismo sea nefasta. Y lo es porque, desde dentro, veo la que se nos viene a todos encima. Que los que están, (repito, no todos) se olvidan de ayudar a los demás y sólo miran “el ayudarse” a sí­ mismos. Que aunque haya calidad en muchos productos actualmente, y un ejemplo de calidad es “En dí­as como hoy” de RNE, los profesionales que mañana salgan a las redacciones se plantean el hecho de que inventarse una entrevista para un trabajo (y lo hago extensible, claro, al desarrollo de su profesión) no es algo malo.

No me gustan los periodistas. Como gremio dejan mucho que desear. Por eso, y después de meditarlo, no quiero ser uno de ellos. El concepto que se tiene es por culpa nuestra. Creo que, después de todo, trabajar con la información de la manera más cuidadosa y objetiva posible no es ser periodista, es ser respetuoso con quien va a recibir esa información. La profesión ha sido desvirtuado por sus propios integrantes. Ahora podemos empezar a pensar en dividir al gremio entre trabajadores de la información, incluso comunicadores, y los mal-llamados periodistas.

Es triste que alguien que lleva toda la vida queriendo ser Periodista (la mayúscula, en este caso, es el matiz), que ha luchado por entrar en la Universidad para formarse como tal, piense de esta manera. Y sí­, sigo queriendo ser uno de esos Periodistas. Sigo pensando que, aunque no guste, la verdad es la que es. Si no se tiene material para trabajar se debe asumir la culpa de ello. Nunca, y esto debe quedar claro, se le debe pasar a nadie por la cabeza falsear una información, y menos si quieres trabajar contándola.

En fin, no quiero sermonear a nadie. Mi opinión está aquí­. Tal vez deje cosas liadas. En los comentarios, si hay alguien que quiera, puedo responder, debatir o corregir si fuese necesario cualquier punto aquí­ escrito.

Miguel Calvo

Ya viene la navidad…

Me he dado cuenta de que las navidades, que ya están a la vuelta de la esquina, tienen una serie de comportamientos sociales que son prácticamente ineludibles. Cosas que, aunque quieras evitarlas, siempre acabas haciéndolas. No hablo sólo de las comidas/cenas familiares, que una vez al año no está mal reunirte con la familia (según las familias, claro), sino de cosas más simples.

Que la suerte te acompañe

No sé vosotros, pero yo soy de los que para en los bares. En Aranda voy siempre al mismo bar a tomar el café de después de comer (y el aguardiente) y por la noche voy al mismo sitio a tomarme el café (o el GinTonic si es sábado). Claro, estando allí­ más tiempo que la máquina del café se hace inevitable que te pregunten si quieres loterí­a del sitio. ¿Qué responder a esto? Pues, en mi caso, dices que sí­ que la quieres, claro. A esto hay que sumarle los décimos del trabajo, del equipo de fútbol de los colegas (que cada uno juega en uno), de las chicas de la biblioteca que se van de viaje de estudios, etcétera. Esas situaciones en las que no puedes decir que no porque te ven todos los dí­as. Total, que este año igual llevo, entre pitos y flautas, 70 euros de loterí­a. Y todo para que no me toque.

¡Felices pascuas!

No soy yo de los que felicita a todo el mundo. No me sale. En estos cinco años de blog he enviado alguna que otra felicitación a alguno de vosotros. No me gusta mandar postales, soy de mensajes exclusivos. El caso es que esa gente que felicita a todo el mundo las pascuas no me gusta. Por lo menos, ya que tanto creen en estas fechas, que menos que ser honesto. Si un vecino, por ejemplo, no te cae bien, no tienes por qué felicitarle las fiestas y decirle eso de “que pase usted buena noche”. No es obligatorio. Si durante todo el año te está amargando con los partidos del Real Madrid a todo volumen, ¿por qué tengo yo que desearle buena noche? Lo siento, pero no entiendo esa falta de honestidad para con uno mismo. Y mucha gente lo hace. Es como las conversaciones de ascensor: todos hemos tenido alguna.

¿Qué ponen por la tele?

Esta es otra. En primer lugar, tengo que aclarar que desde el año pasado estoy indignado con las cadenas. ¿Cómo es posible que Ramón Garcí­a vaya a estar por segundo año consecutivo sin dar las campanadas? ¡No, hombre, no!

Ahora en serio, los refritos navideños que, casualmente, son los mismos que en verano o semana santa, asaltarán las parrillas televisivas. Especiales de Los Simpsons, videos de toñazos, Raphael (que un año gusta, pero todos da que pensar) hace que la televisión de asco en esas fechas. ¿Y los especiales de humor? Todas las cadenas tienen uno. Y a cada cual peor. Creo que tocaron fondo aquel año que dieron un especial de las matrimoniadas de Jose Luis Moreno. Eso y que Belén Esteban de te de las campanadas. ¿Cómo? ¿Que eso es TeleCinco? Si, es cierto, pero es que pones TVE y está Anne Igartiburu y, después, Andoni Ferreño. Que esa es otra. En navidad se recupera a las viejas glorias de la televisión. Agustí­n Bravo o Andoni Ferreño son muestra de ello.

En fin, que al final son fechas en las que todos hacemos lo mismo, sin excepción. Y yo el primero, porque compro loterí­a y veo la tele. En cuanto a felicitarle las pascuas a la gente que no me cae bien… no. Por ahí­ no paso.