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Cosas que no comprendo

Desde hace unos meses he vuelto a trabajar en la radio. Allí, como el noventa por ciento de los compañeros de informativos, intento ser lo más escrupuloso posible con la información. Mi obligación no es posicionarme, sino contar que es lo que ha ocurrido de manera veraz. Y creo que lo consigo la mayor parte de las veces. Y cuando no lo consigo, afortunadamente tengo compañeros que me avisan y me explican por qué con tal o cual tema no puedo usar expresiones que denoten mi posicionamiento ideológico. A veces, es cierto, se me va el tono a la hora de leer y dejo ver con qué estoy de acuerdo y con qué no. El oyente, claro, no tiene culpa de ello y lo que merece es obtener la información sin mi pequeño barniz de opinión. Yo debo darle los datos, no las conclusiones.

El caso es que, con determinados temas,  damos algún avance informativo sin poseer el cien por cien de la información. Suelen ser temas políticos en su mayoría (de calado nacional o internacional). Cuando un hecho está ocurriendo en el momento en que estás en el aire, lo único que puedes hacer es dar un titular y, en el momento en que puedas ampliar la información, hacer una pieza completa. Eso sí, siempre confirmando que la información que vas a lanzar a las ondas es auténtica. Ese es mi trabajo y, creo, lo hago lo mejor que puedo.

¿A qué viene esto?

Como digo, hay cosas que no comprendo. Entre ellas, el uso que algunas personas hacen de esos datos. Cuando alguien coge sólo el titular y no escucha el resto de la información o, por ejemplo, no escucha cómo se realiza el seguimiento de esa noticia a lo largo de la jornada pero, eso sí, tildan a la gente de no dar según que informaciones. Quedarse sólo en el titular y no comprobar qué y cómo se cuentan las cosas me parece un error. Ya no por el trabajo de quien confeccione la información (eso, honestamente, me da lo mismo), sino por el hecho de que quedándote sólo con el titular no te informas. Es como si dices que no te gustan los yogures porque el diseño de su tapa no te gusta. No entraré a valorar ya cuando se trata de informaciones políticas, donde nunca acertarás para ninguno de los ‘bandos’.

Redes sociales

Me llama mucho la atención lo polarizada que está la ‘opinión pública’ en las redes sociales. Sobre todo en twitter. Entiendo la desconfianza del ciudadano para con los medios de comunicación y, como norma, la comparto. Pero sigo pensando en que los medios son necesarios.  Es cierto que, cada vez más, los medios españoles ‘clásicos’ están adoptando una determinada línea ideológica. Lo asumo sin problemas. Sin embargo, si el lector/ oyente/ espectador quiere información alineada a su pensamiento (y con alineada me refiero a dos corrientes: conservadora y progresista), tiene alternativas serias y solventes. Y actualmente hay una opción que hace años ni existía: la posibilidad de informarte inmediatamente con medios extranjeros y de reconocida solvencia (The Guardian, The New York TimesFrankfurter Allgemeine). Y en el caso de que el idioma (o el traductor) sea un impedimento, siempre quedan opciones como BBC Mundo o CNN en español. Sin embargo, en twitter eso no funciona así. Nos ‘informamos’ (y lo entrecomillo porque, bueno, no lo considero fuente de información) siguiendo a lo que, en otros tiempos, se conocía como líderes de opinión. Personas a las que siguen quince, treinta o cincuenta mil personas. Y ahí viene cuando el titular, el ‘tuit’, se impregna de opinión. Y la gente no busca (o no buscamos, porque estaría feo no reconocer que yo lo he hecho) la información. Criticamos al diario, a la cadena de radio o televisión por un tuit de alguien, pero no se busca la información, el podcast o el vídeo correspondiente. Nos quedamos sólo en ese flash que alguien nos ha dado y olvidamos que, detrás de eso, podemos llegar a la información, comprobar si es cierto lo que nos cuenta el ‘líder de opinión’ o no y, sobre todo, buscar una vía alternativa para encontrar la realidad de lo ocurrido.

Conclusión

El periodismo y el periodista está en crisis. Y no, no hablo de los medios, no. Hablo de las personas y la profesión. Y sí, es cierto que nosotros mismos (permitidme que me incluya) nos lo hemos ganado a pulso. Y gran parte de la culpa es nuestra. Sin embargo, en un momento en que tenemos todos los datos al alcance de la mano, creo que es cuando peor nos informamos. Y no, no digo que es cuando peor nos informan, no. Nuestra es la responsabilidad de escoger nuestras fuentes informativas y, sobre todo, ahora que podemos, de buscar alternativas con las que contrastar. Twitter no es un medio de información. Te da el flash, pero no el contexto. Y en los casos en los que, efectivamente, se contextualiza, un retuit hace que esa historia quede aislada sólo a 140 caracteres. No vengo a defender aquí a los periodistas (nunca lo he hecho, ya que, como digo arriba, la responsabilidad es nuestra), no. Vengo a decir que la información, como tal, consiste en contar lo que ocurre. En mostrar los datos y que sea el ‘cliente’ quien saque sus conclusiones. Nunca debemos dar las conclusiones mascadas y, como receptores, debemos huir de quien nos las dé.  Pensar, seleccionar, buscar más puntos de vista, contextualizar y comparar es nuestra obligación como ‘clientes’ de esos medios. Quedarnos sólo con 140 caracteres nos deja, sin lugar a dudas, peor informados que nunca. Y la pereza de no querer ampliar por nuestra cuenta esos 140 caracteres y dar por válido/manipulado un titular sin ver que viene después es sólo, única y exclusivamente culpa nuestra. A veces, tras un titular desafortunado encontramos buena información. Eso es lo que nos hace comprender que el titular no es bueno.

Hay medios que manipulan y medios que no lo hacen, sin duda. Pero somos nosotros quienes debemos seleccionar qué medio es cada cual (y no hablo de ideologías, no. Hablo de información) y no dejar que otros lo hagan por nosotros.

La información es un derecho. Nosotros somos quienes debemos ejercerlo buscando nuestras fuentes. Separando el grano de la paja. No otros. Si aceptamos que lo hagan otros, aceptamos que sean otros quienes decidan qué es lo que tenemos que pensar.

Conversando con un viejo amigo

Después de mucho tiempo, vuelvo al mismo lugar. La primera vez que estuve aquí­ fue el 16 de octubre de 2005. Entonces, como ahora, él está en el mismo sitio. Parece como si me estuviese esperando.De alguna manera, creo que sabí­a que volverí­a a pasar por allí­ Aquel dí­a fue una casualidad, pero hoy no lo es.

– ¿Quieres una Coca-Cola? ¿Una cerveza?

– Puedo volver a verte en otro momento…

– Tranquilo, hace mucho que no entra nadie por aquí­.

Me sirve una cerveza bien frí­a. Pone el posavasos y deja una jarra por la que chorrea la espuma. Después, me deja un cuenco con patatas fritas y un servilletero. Me conoce bien.

– ¿Y qué tal estas? ¿Terminaste la carrera?

– ¡Pues sí­! Al final acabé periodismo.

– Me alegra mucho oí­rlo. Llevaba tiempo pensando en si pasarí­as por aquí­ cuando terminases…

– A pedirte ayuda…

– No lo decí­a con esa idea, amigo. Pero, si puedo ayudarte en algo, dí­melo.

– ¿Recuerdas la primera vez que vine?

– ¡Cómo no me voy a acordar! Dabas bastante pena aquel dí­a. Lo acababas de dejar con aquella chica y estabas desconsolado. Era de noche cuando acabaste aquí­. Recuerdo que estabas tembloroso cuando abriste la puerta. Y no sabí­as que iba a ser de ti en aquel momento.

– Tienes buena memoria, no hay duda.

– Aquel dí­a estuvimos hablando largo y tendido. De hecho, saliste de aquí­ un poco mejor. Te habí­as desahogado lo suficiente como para poder irte a cenar con tu familia.

Es asombroso la memoria que tiene. Si le preguntase qué zapatillas llevaba, seguro que se acordarí­a. Creo que me conoce mejor que yo mismo.

– Bueno, ¿y qué te ocurre? – me dice subiéndose las gafas.

– No sé qué hacer. Verás, hace unos dí­as hice una prueba para un máster de radio. De Radio Nacional de España, para más señas. El máster tiene muy buena pinta y, por lo que me han contado, merece mucho la pena…

– ¿Pero?

– Pero… cuesta casi 6000 euros. Eso me preocupa mucho.

– ¿No tienes dinero ahorrado?

– ¡Claro que sí­! Y aunque tuviese que pedir un pequeño préstamo, ese no es el problema.

– ¿No? ¿Y cuál es?

– La incertidumbre. El pensar ‘vale, me seleccionan, pago y empiezo el curso’, pero ¿de dónde saco la pasta para mantenerme ese año?

– Vives en casa de tus padres aún, ¿no?

– Sí­. Pero bastante tienen. Quiero decir que, con 25 años y sin haber tenido que recurrir a nadie durante la carrera, no quiero tener que pedir nada ahora.

– Pues trabaja, como hací­as antes.

– ¿Y si no puedo? Es decir ¿y si el horario no me lo permite? ¿Cómo lo hago? ¿eh?

-Tranquilo, ya se nos ocurrirá algo. Ten en cuenta que las cosas no siempre son blancas o negras. Y esto es como todo, Daniel. Primero espera a saber si te seleccionan. Cuando lo sepas, infórmate, porque tiene que haber becas de algún tipo. Y luego, después de todo eso, ya puedes empezar a preocuparte. Pero, si quieres mi opinión, no es eso lo que te asusta.

–  ¿No?

– ¡Claro que no! Te asusta el saber que, por primera vez, estás frente a una decisión importante en tu vida. Cuando empezaste Derecho, al segundo dí­a ya sabí­as que te ibas a marchar. Y lo hiciste. Y cuando empezaste Periodismo sabí­as que, durante cinco años, tení­as tu vida encarrilada. Y lo sabí­as porque tení­as unos ahorros de cuando estuviste trabajando. Y, bueno, porque luego trabajaste en aquello de repartir periódicos. ¿Te acuerdas?

– ¡Menudos madrugones! En aquella época, además, pasaba algo más que ahora por aquí­.

– Es cierto. Pero ¿ves? Me das la razón sin darte cuenta. No me has negado nada de lo que he dicho. Y sí­, sé que me dirás que tienes una edad y que deberí­as haber cotizado más. Esa será tu excusa. Has trabajado desde los 18 y, lo sé, es una pena que lo hayas hecho con contratos basura o incluso en “B”, como cuando estuviste en la biblioteca. Pero no te engañes, lo que te da miedo es no saber lo que va a pasar. El no tener tú el control de las cosas.

– Y el dinero, no lo olvides.

– Sí­, sí­, no lo olvido. ¿Pero sabes qué? Es un año. Y si tienes que estar un año sin salir, lo estás. ¿No puedes ir a cenar con tus amigos? Te aguantas, compañero. El que algo quiere, algo le cuesta. Y si no puedes ir al cine o a cervecear, tendrás que aguantarte. Y lo harás mientras te esfuerzas por algo que llevabas esperando desde que tienes uso de razón.

– Me gustarí­a estar tan seguro como tú, de verdad.

– En el fondo lo estás, pero te da miedo enfrentarte contigo mismo. Por eso estás aquí­. Por eso has venido a verme como aquel dí­a. Asustado. Si no ¿de qué í­bamos a estar hablando los dos de esta manera?

Ahora soy yo quien se sube las gafas. Levanto la mirada de la barra, que era donde estaba mirando mientras me echaba aquel rapapolvo.

– Tienes razón, Tabernero. Las cosas hay que enfrentarlas como vienen. No hay que esconderse. Si puedo conseguir la pasta, lo haré. Si no, ahorraré todo lo que pueda trabajando un año entero y el año que viene volveré a presentarme a las pruebas. Volveré a superarlas y podré estar tranquilo en todo momento, pero haré el máster.

– ¡Bien dicho! ¿Ves cómo las cosas no son blancas o negras? Si no es este año, será al que viene. Recuerda que fue lo mismo que te pasó cuando empezaste la Universidad, Daniel. Recuérdalo.

De repente, noto cierta tranquilidad. No es completa, porque faltan 24 horas para saber si tengo la plaza, pero sí­ que me ha dado tranquilidad en cuanto a si no puedo decir que sí­ al máster. Mientras hablábamos, me he terminado la cerveza y las patatas.

– Tranquilo, te invito a esta cerveza. Pero no tardes tanto en volver por aquí­, ¿eh? Anda, vete a cenar.

– Gracias Tabernero.

– A ti. Al fin y al cabo, estoy aquí­ gracias a ti.

Mientras dejo atrás La Taberna, pienso en que debo volver más por allí­. El Tabernero y yo tenemos mucho que contarnos aún. Y mucho que contar a los demás. Al fin y al cabo, soy el principal parroquiano de La Taberna.

Sí­, volveré.

“HuffPo”

Hace demasiado tiempo que no paso por aquí­. Quito el cerrojo y levanto el cierre. Chirrí­a. La luz entra en La Taberna y se ve que hay mucho polvo. Paso la escoba, abro las ventanas para que se ventile el local, cojo un trapo y limpio la barra. Está todo limpio. Enciendo la cafetera, pincho un barrí­l de cerveza nuevo y pongo sobre la barra una serie de platillos con su cuchara y su sobre de azucar.

– ¿Está abierto?

– ¡Claro! Pasa, te invito al primer café.

Con La Taberna funcionando y con el corrillo de parroquianos apoyados en la barra, uno me pregunta, sabiendo que me voy a encender, sobre el Huffington Post.

¿Pero tú sabes lo que es el HuffPo? – Le digo.

– Sí­, claro. Es ese periódico que han hecho nuevo los de Prisa, ¿no?- Me dice con duda.

Lo que no sabe es que el Huffington Post es la muestra de que ya no interesa pagar por la información ni siquiera a las empresas periodí­sticas.

– ¿Cómo? -me pregunta con los ojos como platos- ¿Pero no van a pagar a los que escriben?

– Verás… – Y empieza mi explicación-  Sí­ y no. El HuffPo original, el de Estados Unidos, es un agregador de noticias. Esto significa que su redacción lo que hace, además de redactar alguna cosa suelta, es colgar la información de otros medios en su web. Enlazarla, vaya. Por lo tanto, tendrán toda la información sin invertir en periodistas que escriban. Eso ya lo hacen otros.

Y eso ¿interesa a los periódicos online?

– Buena pregunta. Claro que les interesa. Realmente, lo que hace el HuffPo es darle visitas a esos diarios online. Algo así­ como lo que hace el buscador de google, sabes? Enlaces, amigo. Enlaces.

¿Y por qué dices que es tan malo entonces?

Es justo en este momento cuando dejo de secar el vaso que tengo en las manos. Me subo las gafas y dejo el trapo encima de las cámaras frigorí­ficas y le digo:

¡Porque eso no es periodismo! Es la tan denostada piraterí­a que hace unos años denunciaban todos los medios, pero ahora ya no les interesa. Plantéate esto: tú grabas un cd de, qué se yo, Alejandro Sanz y lo vendes. ¿Cómo se llama eso? Piraterí­a. Claro, eso lo entendemos porque es sacar beneficios del trabajo de otro. Beneficios lí­quidos, es decir, PASTA. El HuffPost no tiene periodistas realmente porque no los necesita. Lo venden como el milagro de la prensa. ¡Claro! ¡Grandes beneficios a coste cero gracias al tráfico que generan! Toda la información está en el Huffpost aunque ellos no redactan la mitad de las cosas.

– Vale… Y si es tan malo como dices ¿por qué lo financia en España el Grupo Prisa?

Inocente de él, no sabe cómo están las cosas dentro de esa empresa.

– ¿Que por qué? – Lo miro medio riéndome- ¡Porque Cebrián hace mucho que dejó de ser periodista! ¡Ahora sólo quiere dos cosas: dinero y poder! Desde que está como jefazo en Prisa, Cebrián ha vendido parte del grupo a un fondo de inversión americano. Este grupo lo nombre jefazo -digo ahorrando tecnicismos- y así­ ha pasado de ser un periodista que dirigió la que otrora fue una gran cabecera de la prensa a ser un tí­o que sólo busca dinero. ¿Y qué es el HuffPost sino eso? Es una forma de tener todo a coste mí­nimo.

Entonces, no pagan por los textos…

– No, claro que no lo hacen. Por lo menos, no por la mayorí­a de ellos.

¿Y por las informaciones de los blogs?– Tras esto no puedo mas que echarme a reí­r.

¡¡Tampoco!! ¡Esa es la gracia! Hace unos dí­as, la directora de esta web en España decí­a que ellos no pagarí­an a los bloggers. A cambio de sus textos, de su trabajo, el Huffington Post les darí­a ‘una ventana’ para comunicarse. Notoriedad, decí­an. ¡Porque los periodistas no quieren informar, claro! ¡¡Sólo quieren notoriedad! ¡¡¡Y con eso ya comen!!!

Al parecer, me he encendido demasiado. Desde la calle, una mujer del grupito que habí­a salido a fumar me dice que no grite, que no merece la pena. Ella es periodista. Tras asentir, vuelvo con mi conversación.

– Entonces- sigue preguntándome- tampoco pagan a los bloggers que ellos tienen ¿no? Me refiero a los famosos que escriben en la web.

– No sé cómo será en España, pero en Estados Unidos sí­ que pagan. Los famosos son lí­deres de opinión, amigo mí­o. La gente los sigue donde sea. Y eso, en Internet, es tráfico. Y el tráfico es dinero. Es pagar dos y recibir doscientos.

– Pues chico, está bien pensado el negocio. Y al tal Cebrián ¿no le preocupa que este ‘medio’ desbanque a El Paí­s?

– Pues evidentemente no. Es más, a Cebrián El Paí­s se la trae bastante al pairo. Tanto es así­ que hace un tiempo, en un discurso que dio casi le faltó decir que era un cadáver prehistórico. Dejo bien claro que era un modelo que tendí­a a desaparecer porque la gente ya no busca informarse en los periódicos. De hecho, él mismo dijo que cuando leí­a El Paí­s por la mañana ya conocí­a todas las noticas antes.

– Tira piedras sobre su tejado el pollo este, ¿no?

– Sí­, y no solo eso. Desmerecer a la prensa como lo hace Cebrián es tachar de bobos a los lectores. ¿No buscan informarse? Tal vez el problema es el abandono paulatino del periodismo en los periódicos. Nadie apuesta por investigar o por modelos sostenibles. Nadie invierte en El Paí­s como se hace en el New York Times. Es más, en España serí­a impensable un New York Times. ¡Ese sí­ es un periódico que se ha sabido adaptar! ¿Sabí­as que en el equipo que hace las infografí­as del NYT hay un español? Pues sí­. Y está allí­ porque aquí­ no se invierte en estas cosas.

– A ti lo que te pasa es que estás resentido…

Saco el Smartphone del bolsillo y le enseño esto:

– Resentido… Igual que todos estos ¿verdad?

– Oye, pues sí­ que va a ser mala la idea esta…

– Claro, y lo mejor es que PRISA lo vende como el nuevo periodismo. Desvirtúa no sólo al periodismo, sino al periodista. Y sé que me repito, pero no pagan por el trabajo que realizan otros.

– Oye ¿y las portadas que hacen? Porque son feas de cojones.

Es otra forma de llamar la atención de la gente. Para que te hagas una idea, el HuffPost de España ha publicado una portada que es más fea que pegar a un padre con un calcetí­n sudado. ¿Qué ha conseguido con esto? Notoriedad. Ser Trending Topic en Twitter te da notoriedad, pero además millones de visitas que te ayudan a posicionarte en los buscadores. Además, esa gente que hoy ha linchado esa portada también entrará mañana. Y lo hará para ver cuán mala es la imagen que pongan, volviendo a dar esa notoriedad al ‘medio’. Si es cutre, no es por dejadez, sino por estrategia.

Su cara cambia. Parece que ya lo entiende. De hecho, me mira y menea la cabeza de un lado a otro como diciendo que no.

-Ahora entiendo-sentencia-por qué estás detrás de la barra y no en una redacción. ¿Quién va a querer pagar por alguien que informe cuando los periódicos serios compran las noticias a agencias? Nadie. Y menos cuando ‘medios’ como el Huffington Post se dedican a enlazar a esas informaciones. Tráfico para todos, beneficio para las empresas y desaparición del periodismo. Ysi las empresas periodí­sticas no quieren pagar, ¿cómo esperan que haya personas que quieran pagar por lo que publican?

– Esa es la idea, amigo mí­o…

De repente, un portero de la finca de al lado entra en La Taberna. Pregunta a mi contertulio sobre el HuffPost.

– ¿Pero tú sabes lo que es el HuffPo? – Le dice.

Empiezan a hablar entre ellos. Hay ambiente al otro lado de la barra. Yo me giro y pongo dos cafés más. Y así­ pasa el dí­a en La Taberna.

Veinticinco años

No caeré en el truco fácil de comparar la situación de mi padre o mi abuelo cuando ellos tení­an mi edad.  Y eso que ambos tení­an ya hijos y todo. Es más, confesaré antes de empezar que a mí­ me faltan aún tres meses para llegar al cuarto de siglo. Pero establezcamos esta cifra como simbólica, si me lo permití­s.

Con 25 años, he terminado (casi) mi licenciatura en Periodismo, realicé un primer curso de la carrera de Derecho y tengo cotizado un año en la seguridad social. He trabajado desde los 18 en almacenes, grandes superficies, hospitales e incluso montando boleras. He trabajado más horas de las que tengo cotizadas, creedme. Salvo mis dos primeros años como universitario, he tenido la suerte de trabajar siempre. De hecho, llevo tres años trabajando en un organismo público sin cotizar a la Seguridad Social.

Con 25 años cobro 350 euros. Son 10 euros menos que cuando empecé, literalmente, a trabajar en la biblioteca. Entonces mi sueldo era de 360. Si a esto le sumamos la subida de precios, la depresión está asegurada.

El gobierno de José Luis Rodrí­guez Zapatero aseguró que, para la gente como yo, harí­a una ley en la que dijese que los becarios í­bamos a cotizar. ¡Y lo hizo! Sin embargo, lo que no dijeron los medios es que dos dí­as antes de las elecciones, ese mismo gobierno aprobó una disposición transitoria en la que decí­an que no existe obligación de afiliar y dar de alta en la Seguridad Social, y por ende cotizar,  a los alumnos de los programas universitarios (de grado y de master) que imparten las universidades que efectúen prácticas externalizadas en empresas  retribuidas mediante becas, ayudas al estudio o cualquier otro concepto”. Por supuesto, y pese a que trabajo en una Universidad pública, se han agarrado a esto como a un clavo ardiendo y, claro, no cotizo.

Con 25 años, las estadí­sticas me indican que si quiero conseguir un trabajo relacionado con mis estudios superiores debo cursar un máster. Una especialización a mis cinco años de carrera. No lo veo mal, ya que especializarse es bueno. Sin embargo, me piden que ‘afloje’ de 6000 a 12000 euros por cursar esos estudios. Sí­, tal vez haya quien me encuentre precios inferiores, pero la media es la que es.

Con 25 años, estudios superiores, trabajando sin cotizar para el Estado o, mejor dicho, para mi comunidad autónoma (es quien se encarga de gestionar la Universidad) y sin llegar a ser ni siquiera proyecto de mileurista, sigo viviendo en casa de mis padres. En casa de unos padres que, con mi edad, ya se habí­an ido, no sólo de casa, sino que habí­an cambiado de provincia y de comunidad.

Con estos antecedentes (gracias por llegar hasta aquí­), tengo que aguantar cosas como la portada de ayer de El Paí­s.

Captura

 Una portada, y una información, que puede que sí­ que represente a un estrato de esta sociedad. No lo pongo en duda en esta entrada, no es el objetivo de la misma. Una portada en la que el director de esa publicación se rí­e, por lo menos, de todos los que el dí­a de mañana (¡y el de hoy, de demonios!) quieren/ queremos ser periodistas. Una empresa que publica ‘#nimileuristas’ y paga a sus becarios entre 700 y 800 euros por jornadas superiores a las ocho horas. Podrí­a seguir, pero lo resumiré con ‘un periódico que mira la paja en el ojo ajeno’.

Y, pese a eso, que titula diciendo una verdad certera.

Con 25 años, las expectativas de futuro que tengo es encontrar un trabajo de lo que sea, cosa que no me parece mal (pese a que tenga connotaciones frustrantes fácilmente entendibles). Lo que me empieza a parecer mal es, por ejemplo, que las reglas del juego hayan cambiado a favor del empresario y que se hayan perdido derechos como la cantidad de dí­as de indemnización por año trabajado en caso de despido.

Desde la CEOE nos dicen que debemos tener en cuenta que en otros paí­ses (llamémoslo Estados Unidos) las condiciones son similares y no se quejan tanto como aquí­. Acepto, claro, ese punto de vista. Pero maticemos diciendo que allí­ el sueldo es superior. Y no sólo eso, sino que la conciliación es algo real. Además, tengamos en cuenta que en otros paí­ses los empresarios no tienen ese plus llamado ‘picaresca española’. Sirva esto como ejemplo:

Los EREs se triplican en Cataluña desde la entrada de la reforma

Pero sigamos.

El actual gobierno defiende a ultranza su reforma laboral. Por un lado, algunos ministros indican que es lo que hay que hacer para reactivar el empleo. Sin embargo, indican que este año, y con esa misma reforma laboral se destruirán más de 600,000 empleos. Algo falla.

Por otro lado, han bajado las pensiones. Sí­, no en un sentido estricto, pero después de las duras crí­ticas que realizaron al gobierno anterior, lo que han hecho ha sido congelarlas, con lo que si contamos de nuevo la subida del IPC, el poder adquisitivo de los pensionistas se ha visto mermado.

Se propone, entre otras cosas, buscar formas de sufragar el gasto sanitario de España. Curiosamente, el ‘copago’ es la opción que más suena. Un ‘copago’ que, recordemos’, significa pagar dos veces por lo mismo, ya que es el Estado, con el dinero de todos, quien paga.

Y mientras, la economí­a sumergida alcanza un valor estimado de más del 20 por ciento del producto interior bruto. El 20 por ciento de la riqueza de España está ahí­, moviéndose, pero sin ser  declarada. La polí­tica fiscal del nuevo gobierno queda clara cuando destituyen a quienes destaparon una trama de corrupción y premian a quien no supo ver otra. La subida de impuestos que no iba a ocurrir, finalmente ocurrió.

Ahora se plantea también añadir un impuesto más a los hidrocarburos con la premisa de destinarlo a la investigación de energí­as renovables. Y ahora que saco el tema…

Investigación: Con fecha de 30 de diciembre se anuncia un recorte de 600 millones de euros en I+D+I. Por otra parte, se estima que la cifra será superior cuando se hagan públicos los presupuestos generales del Estado, con lo que España quedará en un lugar simbólico, mientras que los cientí­ficos españoles ayudarán al desarrollo y enriquecimiento de otros paí­ses.

Y podrí­a seguir. Bien sabemos todos que podrí­a seguir. Pero, si me permití­s, volveré de nuevo a mi discurso inicial.

Con 25 años, y más de cinco millones de parados en el paí­s en el que vivo (de los cuales un porcentaje realmente peligroso es gente joven), me piden que me apriete el cinturón. Después de todos los datos que he planteado, me dicen que consuma. ¡Que gaste! ¡¡Que circule mi dinero!! Dinero que uso para pagar mis estudios, colaborar en casa cuando se puede y poco más. Dinero que yo sí­ que tengo, pese a ser una cifra irrisoria, pero que mucha gente no tiene.

Y me lo piden aquellos que cobran 1800 como ‘ayudas’ por estar haciendo su trabajo. Sólo como dietas. Con ese dinero comen y pagan una casa  en Madrid, pese a que hay quien tiene vivienda en la capital. Algunos dicen que lo usan para desplazarse hasta su provincia, pese a que también tienen esos viajes pagados con otras dietas.

Esas mismas personas que defienden casos como el de Isabel Carrasco, que acumula 12 cargos y percibió más de 158.000 euros en 2010, la mitad en concepto de dietas y desplazamientos.

Esas mismas personas que después de haberse metido en obras faraónicas y que acusan a unos y a otros por sus actividades profesionales, al poco de salir del gobierno (me da igual el color) se meten en la empresa privada cobrando dinerales a costa de ese puesto al servicio de la sociedad. Puestos que, claro, los dotan de una agenda suculenta y de una presencia internacional imposible de adquirir siendo, por ejemplo, electricista. Y si no, veamos dónde trabajn González, Aznar, Zapatero y sus ministros.

Con 25 años ‘me prometen el oro y el moro’. Me dicen que es lamentable que, por primera vez, una generación vaya a vivir peor que sus padres. Me aseguran que arreglarán la situación y me piden, por enésima vez, que arrime el hombro. Ellos, que como cabeza visible de la polí­tica han estado a la gresca por ver quién meaba más lejos.

Así­ que, con 25 años, pido que dejen de reí­rse de mí­. A estas alturas, ‘tengo los huevos pelados’ de tantas promesas. Estoy cansado de que sólo sirvamos para hacer portadas en periódicos que critican lo que ellos mismo hacen. Estoy cansado de que en vez de invertir mis impuestos en cosas realmente importantes se inviertan en proyectos estúpidos y que, casualmente, quedan a medio terminar. Cansado de ser, como todos, el resultado de una polí­tica educativa francamente nefasta. Nefasta para todos, no sólo para los alumnos, porque recordemos que nosotros seremos el futuro próximo. Harto de ser sólo el ‘joven tipo’ al que dirigir los mensajes electorales y al que, después, se torea.

Cuando pase el temporal, que pasará, veremos cuál ha sido la actuación de todos. Como paí­s y como individuos. Y valoraremos cuál fue nuestro papel en el mundo en el que vivimos. Y veremos que España está al culo de Europa. Y lo está porque no sabemos, como paí­s, hacer otra cosa que darle al ladrillo. Y no sabemos, ni sabremos jamás, hacer otra cosa. ¿Y por qué? Porque nunca invertimos en investigar, en educar y, mucho menos, en abrirnos los ojos a la realidad. Porque Spain is different, pero los españoles unos cabezones que no queremos ver nuestras miserias. Y menos si juega el Real Madrid o el Barí§a (equipos que, por cierto, tienen deudas millonarias).

Con 25 años miro los últimos 25 años y pienso en los que vendrán. Y me da pena.

Pero claro, como digo, con casi un cuarto de siglo, nada en comparación con la época que vivió mi padre o mi abuelo, mi opinión, la de un solo sujeto, no vale nada. Ni tampoco la de todos como sociedad. Y no vale porque escogemos siempre como gobernante a quien nos regala los oí­dos, no a quien puede hacerlo mejor. Criticamos a quien logra algo y nos puede enseñar cómo mejorar.

Españoles, somos los reyes del mundo. Lo que no sabemos, ni queremos ver, es que el mundo es una república.

 

De elecciones, idas y venidas y recortes que no iban a ser realizados

¡Ah, la crisis! Que buenos momentos nos dejó el año pasado, ¿verdad? Cuanto nos divertimos en 2011 gracias a ella. Y es que, a consecuencia de esta ‘desaceleración’, los polí­ticos dieron lo mejor de ellos mismos. Y es que es lo que tienen las elecciones, que les da tiempo para preparar estrategias que, siempre y cuando sean elegidos por una mayorí­a de españoles, ayudarán a sacar al paí­s del pozo. Pero no sólo eso, sino que lo harán brillar más que nunca. Más que si limpiásemos la plata con Silver Brite.

Pero hagamos memoria. ¿Alguien en la sala recuerda cómo era el paí­s antes de esta crisis? Veamos cómo estábamos en el año 2006 según el INE:

  • El Producto Interior Bruto (PIB) crecí­a a razón de un 4.1%
  • Número total de empleados: 18.564.000
  • Salario mí­nimo interprofesional: 540,9 euros mensuales y 7.572,6 euros anuales
  • Precio/litro gasolina Super 95: 1,138 euros el litro (agosto 2006)
  • Gasto medio por hogar: 30.562 euros
  • El precio medio del metro cuadrado en Madrid se sitúa en 4.138 euros (según Idealista).

 

Os hacéis una idea de como estaba el panorama, ¿verdad? Veamos cómo estaba la cosa en 2011:

  • Sobre el PIB, los datos oficiales, que elabora el Instituto Nacional de Estadí­stica (INE), se conocerán a finales del mes de enero, el organismo ya advierte de la situación de la economí­a española igual que hizo esta misma semana luis de guindos, nuevo ministro de economí­a. las previsiones del nuevo gobierno anticipan un retroceso de entre el 0,2% y el 0,3% y que el signo negativo continuará en el primer trimestre del año (fuente: Idealista)
  • Número total de empleados: 17.232.800
  • Salario Mí­nimo interprofesional: 641,40 euros al mes, y 8.979,60 euros al año.
  • Precio/litro gasolina Super 95: 1,34 euros el litro (agosto 2011)
  • Gasto medio por hogar: 29.782 (en 2010)
  • El precio medio del metro cuadrado en Madrid se sitúa en 3.476  euros. (Idealista)

Llegados a este punto, el Instituto Nacional de Estadí­stica (INE) da un pequeño apunte con respecto al gasto medio por hogar:

El crecimiento de la población en España y la disminución del tamaño de los hogares en los últimos años ha originado un crecimiento del número de hogares.

Este aumento, unido a la mencionada disminución del gasto total respecto de 2009, provocó que en 2010 el gasto medio por hogar disminuyera un 2,1% respecto al año anterior y se situara en 29.782 euros. Corregido el efecto de la inflación, la reducción del gasto medio por hogar fue del 3,6%.

En lo que respecta a la estructura del gasto de los hogares, éstos destinaron el 30,0% de su presupuesto a gastos relacionados con la Vivienda (8.935 euros), que incluye alquileres reales, gastos corrientes de agua, electricidad, gas, comunidad, reparaciones, calefacción, así­ como un alquiler estimado en aquellos casos en los que el hogar es propietario de la vivienda o la disfruta en régimen de cesión (alquiler imputado).

Cabe destacar el continuado incremento en el presupuesto del hogar del grupo Vivienda, cuyo peso ha aumentado más de cinco puntos desde 2006. Por el contrario, Transportes ha reducido su importancia en el presupuesto de los hogares en más de dos puntos desde 2006, Artí­culos de vestir y calzado lo ha hecho en 1,3 puntos y Mobiliario en un punto.

Bien, vemos que la cosa parece haberse complicado un poco, ¿verdad? De acuerdo, ya se que es algo que todos conocí­ais. De hecho, mucho lo habréis notado y no necesitábais que os diese las cifras.

Corre por internet, además, una imagen realmente ilustrativa sobre la escalada de precios en los últimos años:

Por lo que parece, el paro y la subida de precios provoca que baje el poder adquisitivo. Por supuesto, si alguien quisiese indicarme datos que diesen mayor precisión a mis palabras, estoy encantado de contrastarlos y publicarlos.

A todo esto, “La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamarí­a dijo que las proyecciones del déficit público para el año que termina son muy superiores a lo previsto y rondan el 8% “ según publicaba el diario Público el pasado dí­a 30 de diciembre, mientras que en 2006 rondaba el 2% según ‘DatosMacro’. De hecho, en el enlace anterior podéis ver cómo ha ido variando la deuda española en los últimos diez años.

Claro, estos datos obligaron al gobierno de José Luis Rodriguez Zapatero a convocar, no sin polémica, elecciones anticipadas. En la carrera electoral que tuvo lugar en noviembre del pasado año, los polí­ticos, como decí­a al inicio, dieron ‘lo mejor’ de ellos.
Por parte del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, que formó parte del último gobierno de Zapatero, tomó las riendas de su partido. Su campaña presumí­a de austeridad. Tanto fue así­ que ahorraron hasta en la presentación del candidato, renombrado como ‘Alfredo’, en plan compañero de tute en el bar de abajo.

En su programa electoral, el candidato socialista pretendí­a desmarcarse de Zapatero con medidas económicas que chocaban con las tomadas por el consejo de ministros del que formaba parte Rubalcaba. Este hecho provocó que la credibilidad del PSOE se hundiese incluso más que en la última legislatra de Felipe González.

Al otro lado del ring, Mariano Rajoy, del Partido Popular, se presentaba por tercera vez a unas elecciones generales. Siguiendo un discurso en el que predominaba la negativa de subir impuestos, Rajoy consiguió ganar los comicios de un modo nunca visto: no dijo nada sobre su programa electoral. Sólo dió pinceladas breves diciendo que no congelarí­a las pensiones, que no subirí­a los impuestos y poco más.

Lo más llamativo, como digo, es que el Partido Popular indicó decenas de veces que los impuestos eran intocables, tal y como se puede ver en este video:

Desde luego, lo dejaban claro. Subir los impuestos no era una buena idea. El presidente saliente la pifió subiendo los impuestos, incluyendo el IVA, que subió dos puntos porcentuales en 2010. Eso, al menos, es lo que se desprende de sus declaraciones.

De hecho, los ‘populares’ iniciaron una serie de actuaciones contra la subida del IVA. Tanto es así­ que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, salió a la calle en busca de firmas en contra de dicha medida, llamando a los madrileños a ‘rebelarse’, tal y como apareció publicado en la web del PP de Madrid:

14\04\2010 – Equipo de Web PP Madrid –

La presidenta ha asegurado tras el Comité de Dirección del PP de Madrid de este miércoles, que la formación se encuentra “a tope” para iniciar la campaña de “rebelión” contra la subida del IVA que llevará a cabo el Gobierno, y muestra de ello será el acto al aire libre que se celebrará el domingo en Leganés con el lema ‘No + IVA’, lo que se traducirá en más paro, menos consumo y menos bienestar.
El PP de Madrid tiene previsto repartir más de medio millón de octavillas informativas en los que se explica a los madrileños que el Gobierno central está contando una serie de “mentiras” para respaldar la subida del impuesto:

– “Si te han dicho que la subida del IVA es para pagar las pensiones es mentira, las pensiones se pagan con las cotizaciones a la Seguridad Social”.
– “Si te han dicho que la subida del IVA es para pagar la Sanidad, es mentira, la Sanidad se paga con los presupuestos de la Comunidad de Madrid”.
– “Si te han dicho que la subida del IVA es para pagar los Servicios Sociales, es mentira, también los pagan los presupuestos de la Comunidad de Madrid”
– “¿Sabes por qué Zapatero nos sube dos puntos el IVA? Porque él no quiere apretarse el cinturón, prefiere que te lo aprietes tú, prefiere pagar subsidios a crear empleo porque necesita más dinero para mantener ministerios inútiles”.

En esta campaña participarán 21 distritos, 179 municipios, 109 alcaldes, más de 800 concejales, 300 vocales vecinos, 84 diputados regionales, senadores y diputados nacionales y se colocarán 400 mesas informativas que estarán en activo hasta el 30 de junio. En ella participarán más de 1.500 afiliados en Madrid capital y más de 1.000 en toda la región. Además, se organizarán 300 actos sectoriales en las que se explicarán las consecuencias de este tributo.

Pero no sólo esto, ya que el 17 de abril de 2010 aparecí­a lo siguiente, publicado también en dicha web:

Mariano Rajoy y Esperanza Aguirre han participan en un gran mitin en Leganés este domingo 18 de abril, donde además ha comenzado la la campaña “No más IVA”, promovida por el Partido Popular de Madrid en contra de la subida del IVA puesta en marcha por el gobierno de Zapatero.
Con esta campaña queremos recoger firmas de todos los residentes y nacidos en España que quieran protestar contra la subida del IVA que ha anunciado el gobierno de Rodrí­guez Zapatero para el próximo mes de julio.

Desde 2010 hasta que tomó posesión del cargo, Mariano Rajoy parecí­a tener claro que los impuestos, al igual que los muertos en el libreto de Azcona, ‘no se tocan, nene’.

Sin embargo, el dí­a 30 de diciembre, el nuevo Consejo de ministros decide llevar a cabo las siguientes medidas:

El Gobierno reducirá gastos en 8.900 millones de euros, al tiempo que prevé recaudar 6.200 millones de euros, como consecuencia de algunos cambios fiscales que incluyen un alza temporal y progresiva del IRPF y del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI).

Las 'cabezas pensantes'

 

Otras medidas que incluye el Real-Decreto son el incremento de la jornada laboral de los empleados públicos a 37,5 horas semanales, la congelación salarial y el recorte de la oferta pública de empleo al reducir a cero la tasa de reposición. (ví­a: El Mundo)

A esto habrí­a que unirle la congelación del salario mí­nimo interprofesional. Según el diario El Paí­s, con esta medida “las estimaciones más bajas de la anterior Administración calculan que la Seguridad Social deja de ingresar unos 50 millones (21 directamente de quienes cobran el salario mí­nimo) por cada punto que no sube esta renta”. Es decir, que aunque no afecta en demasí­a a los trabajadores, sí­ que afecta a las arcas.

Por tanto, el panorama que aparentemente se nos viene encima es una reducción del poder adquisitivo de las familias debido a una subida de impuestos, una bajada de recaudación por parte del estado debido a la congelación del sueldo mí­nimo, además del hecho de que la familias tendrán menor cantidad de dinero para gastar. Con lo que, a ojos de un auténtico profano en materia económica como es un servidor, la cosa no parece sino ir para atrás.

Por otra parte, son muchos los periodistas que indican que estas medidas no han gustado en el PP, pues rompen con su esquema liberal.

Un último dato que hace presagiar que ni siquiera el Gobierno está convencido de estas medidas es que no ha sido en ningún momento el presidente del Gobierno quien ha comparecido ante los medios para explicar a los españoles dichas decisiones que, sin duda, rompen con su discurso electoral y de oposición. Rajoy está desparecido. Eso sí­, su mano derecha, Soraya Sáez de Santamaria, está cumpliendo con su cometido como portavoz del ejecutivo, pues es ella y no su jefe quien aparece ante las cámaras.

Y mientras, en este panorama bipartidista, Rubalcaba, que es la cabeza de la oposición en este momento, está centrado en seguir haciendo campaña para hacerse con la secretarí­a general del PSOE, compitiendo con Carme Chacón, también exministra de Zapatero.

Con todo esto queda patente que los polí­ticos, al menos aquellos que aglutinan un mayor poder mediático y administrativo, acaban haciendo lo que les viene en gana mientras que los españoles lanzan su voto sin ser coscientes del poder que este tiene.

El tiempo dirá si estas medidas son o no positivas, eso está claro. También dirá si el ‘Gobierno Zapatero’ hizo las cosas bien o no. Eso es lo único seguro. Mientras tanto, vamos rumbo de los cinco millones de parados y de una situación económica bstante negra que, por otro lado, sufrirán las familias y los trabajadores, no los polí­ticos. Esta afirmación queda patente cuando uno lee que los mismos polí­ticos que pretendí­an eliminar las ayudas para alquileres de los jóvenes cobraban más de 1500 como ayuda ‘extra’ como diputados. Pero eso, amigos, es otra historia.

500 dí­as… en la vida de un hombre

[mp3]http://dl.dropbox.com/u/20453611/01-mychael_danna_and_rob_simonsen-a_story_of_boy_meets_girl.mp3[/mp3]

This is a story of boy meets girl.

The boy, Tom Hanson of Margate, New Jersey, grew up believing that he’d never truly be happy until the day he met “the one.” This belief stemmed from early exposure to sad British pop music and a total misreading of the movie ‘The Graduate’.

The girl, Summer Finn of Chennicok, Michigan, did not share this belief. Since the disintegration of her parents’ marriage, she’d only loved two things: the first was her long, dark hair. The second was how easily she could cut it off, and feel nothing.

Tom meets Summer on January eighth. He knows, almost immediately, she is who he’s been searching for.

This is a story of boy meets girl, but you should know upfront…

This is not a love story.

(500) Days of Summer

Y así­ es como comienza esta historia. Una historia en la que todos somos Tom y todas sois Summer. Y sí­, ya sé que me diréis que no es verdad, pero lo es tanto como que todos los dí­as amanece. Y estoy tan seguro de lo que digo, de que todos lo hemos sido alguna vez, que sé que hasta el propio Chuck Norris lo ha sido alguna vez. Pero ¿ser qué? Buena pregunta.

Ser idiotas. Bueno, no es literalmente ser idiotas. Me explicaré, porque habrá quien me tache de resentido y no es eso, honestamente. Es el hecho de haberme dado cuenta (cosa que ya habí­a hecho antes, pero no ha hecho sino confirmármelo) de que nosotros somos mucho más inseguros en las relaciones de ‘pareja’. Nos acercamos con muchí­simo cuidado a las mujeres, con miedo a que nos rompan. Sí­, de verdad que es así­. Todos lo hemos hecho alguna vez.

Sin embargo, hay veces que obtenemos una palabra amable. Algo que nos da pie para iniciar nuestro ‘ataque’. Y lo hacemos. ¡Y nos funciona! ¡¡Y vosotras estáis contentas y felices en una relación con nosotros!! O eso creemos. Pero hay detalles que hacen que nosotros seamos idiotas. Una inmensa mayorí­a de los hombres se lanza a la conquista (valga la expresión) con intenciones de una relación continuada. No, no estoy hablando del mero conejeo, no. Hablo de cuando nosotros creemos saber quén es la mujer de nuestra vida. Pero, como dijo aquel, ‘la vida siguió’.

El caso es que pasa el tiempo y vemos como Summer, por alguna razón que no comprendemos, se distancia de nuestro amigo Tom. Realmente, nosotros vemos como Hanson intenta que no pase. Lo notamos y queremos que no ocurra, porque sabemos lo que vendrá después. Sí­, todos lo sabemos. Y ocurre. Y nos duele tanto como a él. Vemos como entra en un bucle de autodestrucción aní­mica. Nada le contenta ni le llena.

Nos ha pasado a todos alguna vez. Los amigos nos intentan echar un cable presentándonos a alguna amiga, pero no. Ni queremos ni somos capaces de continuar. Hasta que un dí­a, de la manera más tonta, parece que levantamos cabeza. Ese dí­a, amigas, volvéis a cruzaros en nuestra vida. Y os va bien. Estáis contentas. Tanto como nosotros hasta el preciso momento en el que os hemos vuelto a ver. Pero nos da igual, porque estáis justo delante de nosotros. Vosotras, que os fuisteis porque sí­, habéis vuelto de rebote. Y pensamos que hay algún motivo. Y nos hacéis creer que todo es normal. Y que nunca paso nada malo para vosotras, porque nos invitáis a dar una vuelta, a ir al cine o, incluso, a una fiesta en casa. Y entonces, la realidad y las expectativas se enfrentan de golpe en nuestras cabezas.

Expectations vs. Reality (500) Days Of Summer Movie Scene from catiski on Vimeo.

Y descubrimos que nos habéis olvidado. Nos marchamos destrozados. Y volvemos a esa espiral de dolor y autodestrucción. Al chándal. Al alcohol momentáneo. A la soledad forzada. A ser uno sólo. Volvemos a retomar la vida donde la habí­amos dejado antes de conoceros. Y no nos gusta esa sensación.

Pero ahí­ estamos de nuevo. Solos ante el peligro. Y salimos adelante. No somos los mismos, no. Ahora intentamos caminar con mayor seguridad. Nos hemos caí­do y nos hemos levantado con una arruga más en nuestra camisa. Con el orgullo reforzado y con ganas de seguir. Ahora estamos seguros de que nada nos hará fallar de nuevo. Nosotros tenemos el poder y las riendas de nuestras vidas. Ahora sabemos que no volveremos a ser vulnerables, que no volveremos a estar a vuestra merced…

Hasta que otra de vosotras aparece.

Reflexiones otoñales

Quedan cerca las elecciones. Sí­, en serio. El 20 de noviembre está a la vuelta de la esquina y la carrera hacia la Moncloa ya ha comenzado. Ahora es cuando comienzan los desencuentros, las crí­ticas burlonas de unos a otros y, por supuesto, las descalificaciones.  Ahora es cuando podremos ver el bochornoso espectáculo en que se ha convertido la polí­tica en nuestro paí­s.Los polí­ticos de los grandes partidos sacarán sus cuchillos para demostrar que ellos son los reyes de la jungla.

Se ha implantado en España la idea de que no se pueden poner de acuerdo las grandes marcas polí­ticas. Que sus ideas no pueden converger en un solo producto. Y es cierto que en las cosas importantes no lo hacen. A no ser, claro, que sus intereses como particulares se pongan ‘en entredicho’.

Un buen ejemplo de que solo cuando quieren se ponen de acuerdo es la reciente reforma de la Constitución. Para quien aún esté un poco desubicado, podemos decir que lo que han hecho ha sido poner un techo de gasto máximo para las instituciones. De este modo, dicen, se evitará que, en el futuro, los Ayuntamientos, Diputaciones, etc., no estén tan endeudadas como ahora. Si aún no te lo he dejado claro, que puede ser, échale un vistazo a este artí­culo publicado en El Paí­s el 26 de agosto de este año.

La modificación del artí­culo 135 de la Carta Magna fue aprobado la medianoche del 25 al 26 de agosto. Es decir, cuando todo el mundo estaba de vacaciones. Sin embargo, ahí­ está la reforma, sancionada por el Jefe del Estado en una ceremonia que duró cinco minutos.

Claro, habrá quien me diga que es necesaria esta reforma. No diré lo contrario. Sin embargo, una de las cosas que siempre me han enseñado mis padres es que nunca debes gastar más de lo que puedes pagar. Es decir, nunca hay que dejar deudas. De hecho, si lo pensáis bien, hay que tener en cuenta que con esas deudas que dejan las instituciones, hay empresas que cerrarán por falta de liquidez causada por el impago. Pero ese, claro, es otro tema.

Ahora habrá quien me diga que eso es un caso de fuerza mayor. Vale, lo acepto si queréis (aunque no lo comparto. Creo que es un parche rápido que han puesto debido a la mala gestión de las arcas de muchos de sus militantes). Sin embargo, esto llega en un momento en el que hay polí­ticos a los que se paga un sueldo sin estar en activo. ¿Por qué se sigue pagando a González y a Aznar si ellos ya cobran millones por sus respectivos puestos como consejeros? Es una pregunta que dejo aquí­. Pero, por favor, sigamos con la exposición.

A la derecha podrán ustedes ver el intento de controlar los informativos de RTVE.

En la radiotelevisión de todos existe un órgano de control polí­tico en el que están representados los partidos polí­ticos con mayor presencia en el Congreso, además de los sindicatos.  Pues que casualidad que, con una propuesta del Partido Popular mediante, los miembros del Consejo pertenecientes al PSOE y a CiU, además de los populares, votan a favor de controlar el sistema con el que trabaja en las redacciones de la Corporación. Como vemos, de nuevo se ponen de acuerdo para sus intereses. Me podréis decir que fue una maniobra exclusiva de los miembros del Consejo. De acuerdo, os compro esa idea. Y sí­ que es cierto que los grandes partidos han limitado el poder de este órgano. Pero no deja de ser un acuerdo en el que los grandes se ponen de acuerdo.

Son datos que dejo aquí­. Personalmente, y ahora doy mi opinión, me parece que el sistema establecido actualmente puede funcionar. Sin embargo, creo que no lo hace por sus miembros. Es decir, cada dí­a salen publicados en los medios que un alcalde, me da igual de que partido sea, ha metido dinero en la caja de los contribuyentes. Que una Universidad pública contrate a un nuevo ‘directivo’ mientras recorta en profesores (esto, además, se extrapola al problema de falta de profesores en la Educación Primaria y Secundaria). Que los médicos deben bajarse los sueldos mientras que los polí­ticos se lo suben. Lo de la polí­tica actual no es un problema de imagen, no. Es un problema de honradez y honestidad. Porque una cosa que parecen olvidar los candidatos a las ‘Generales’ es que no sólo lo que ocurre en el Gobierno central es importante, no. Lo es todo aquello que toca la polí­tica.

Me preguntaban el otro dí­a si a mí­ me gusta la polí­tica. La respuesta es evidente, si. Me encanta hablar de ella. Sin embargo, creo que los que la han desprestigiado son los propios polí­ticos, que se sirven de ella para sus propios beneficios.

Lo dicho, comienza el espectáculo y todos tenemos entradas en primera fila.

Mi visión de Twitter

Twitter by ElTabernero

Twitter ha cambiado. Lo decí­a Gellar (Almudena Bernardos) en un magní­fico post titulado ‘¿Eres nuevo en Twitter? Lo siento’. Con permiso de su autora, leo el principio de su post:

Si has entrado en el mundo twitteril durante los últimos meses, lo siento mucho por ti. Antes todo esto era mucho más fácil, ¿sabes? Te creabas una cuenta Twitter y contabas lo que hací­as, y habí­a gente con mucha paciencia que te leí­a. Con el tiempo ibas evolucionando junto con Twitter (que cambió lo suyo), ibas aprendiendo, ibas mutando, encontrabas a gente interesante, gente interesante te encontraba a ti, y tras años, puedes mirar tu timeline y decir: ME GUSTA

Y es cierto que así­ era. De hecho, en algunos momentos sigue siendo así­.

El problema de twitter es uno muy, muy sencillo. El Ego. Hace años se decí­a que los blogs desataban el ego de las personas. En parte tení­an razón, porque podemos ver grandes egos en el blog de Varsavsky o Enrique Dans. De acuerdo en que pueden tenerlo subido por otras cosas, sin duda. Pero la posibilidad del feedback instantáneo los desató.
El caso es en twitter ha ocurrido eso mismo a mayor escala. Y con un dato curioso que no ocurrió con los blogs: famosos.

Sí­, twitter se ha llenado de famosos. Y eso no es necesariamente malo, claro. Me refiero a que también son personas y tal, con lo que tienen el mismo derecho que tú y que yo a tener una cuenta en esta red social. Y claro que pueden ser más o menos activos. Lo que ocurre es que quien hace la ley, hace la trampa., y quien es famoso tiene sus detractores.

Claro, en este caso volvemos a un tema del que ya se ha hablado en otras ocasiones, que es la valentí­a que nos da el anonimato. Y no me refiero al anonimato de ser Pepito Perez, no. Hablo de que, por ejemplo, puedes llamarte El Tabernero. Tras ese nombre estás tú, claro, pero eso sólo lo sabes tú. A partir de ahí­ puedes, por ejemplo, decirle a Amaia Motero que parece un pez martillo. Pero claro, por qué quedarte ahí­ cuando la careta te proteje. ¿Por qué no decirla que es una hija de puta porque no te sigue? Total, quién se va a enterar de quién carajo eres tú.

El anonimato… Y luego, claro, está el tema de que hay gente que sólo sigue a famosos. En el post de Gellar lo explica bien. De hecho, y al hilo del tema, el otro dí­a pudimos escuchar en Radio Nacional como Quequé, que entra dentro de la categorí­a de famosos, hizo un ‘Enredes’ muy curioso.

Hay que dejarnos de tontadas y dejar de seguir a los famosos (y a gente en general) por el mero hecho de seguirlos. Y si te cansan, como decí­a gellar, le das a unfollow y funcionando, que no van a llorar.
De todos modos, en el corte que hemos escuchado se planteaba de manera subyacente otro concepto del que querí­a hablar: twittstars.

Desde mi punto de vista, que una persona anónima supere la barrera de los 1000 seguidores me parece un logro. Y hablo de gente que no es spam, ojo. Gente que con sus twitts informa, saca media sonrisa o incluso una carcajada.

Ejemplos hay muchos. Desde BARBIJAPUTA, pasando por AlberZeal, Kurioso, etc. Gente que han llegado ahí­ por méritos propios, digamos.

Pero, como dije antes, quien hace la ley hace la trampa. Al igual que pasa con los famosos, hay un tipo de personas que, desde mi punto de vista, también le jode esta gente. Sí­, con comentarios como ‘Déjate de mirar tu favstar’ o ‘No sigáis a twittstars, que copian lo que leen por ahí­’ uno se da cuenta de que lo que realmente ocurre es que hay envidias en twitter. Tanta o más que en la vida, pues triunfar en twitter se traduce en superar los 500 seguidores, algo relativamente posible para cualquiera pero que no todos consiguen. Y hay gente que lucha para conseguirlo, criticando y forzando temas que cansan a la mayorí­a.

No sé, me da la sensación de que se ha perdido la gracia de twitter.

Cuando me hice la cuenta, lo hice para experimentar. ‘¿140 caracteres? No le veo la gracia yo a esto’, decí­a. 17000 tweets después (se dice pronto) aquí­ sigo. Y he conocido a gente interesante, sin duda. De hecho, siempre he dicho que a todo el que sigo es porque me parece interesante. Sigo a 66 personas en este momento y me parecen muchas.
Claro. Ahora twitter se ha popularizado como en su dí­a ocurrió con Facebook. El nivel de los usuarios a variado.

Decí­a un profesor que tuve en primero de carrera que los productos tienen una curva de uso cronológica.
Por un lado, los early adopters, es decir, aquellos que empiezan a usar el servicio aún cuando es una beta cerrada. El nivel de conocimientos de esta gente suele ser alto, por lo que queda como un servicio más técnico.

En segundo lugar, una masa de gente de un nivel tecnológico y cultural medio alto. Gente con interés en descubrir que le ofrece el producto y del que la empresa productora se sirve para mejorarlo. En ese grupo estarí­amos la mayorí­a de nosotros. Gente que empezó en twitter hace un tiempo (cronológicamente hace poco, pero en internet eso es un mundo) y que lo que realmente hací­a era disfrutar del servicio que le ofrecí­a esta empresa. Y, personalmente, puedo decir que me lo he pasado bomba en twitter.

Por último, podemos decir que estarí­a el resto de la gente. No lo digo en tono despectivo, quiero que se entienda bien el concepto:

¿recordáis cuando apareció el DVD? Al principo hubo un grupo de gente que compró los primeros reproductores por 200,000 pesetas. El segundo grupo esperó a que rondasen las 20.000 pesetas (diez mil arriba/ abajo) y el resto esperó a que estuviese a 30 euros el reproductor, que la tecnologí­a estuviese asentada y que no fuese tirar el dinero.

Lo mismo ha pasado con twitter.

Claro, ‘la invasión de hordas adolescentes’ ha evitado el salto a Facebook y abandonan tuenti para unirse a twitter. Y esto cierra el cí­rculo, claro. Muchachas que siguen a Belen Esteban en Twitter (y que la consideran un ejemplo),  fanáticas de Justin Bieber que no paran de crear trending topics llenos de faltas de ortografí­a (bueno, y de vocales), etc. es la nueva imagen de twitter.

Bueno, y palizas. Muchos palizas que se empeñan en que los veamos a todas horas y los erijamos como los nuevos twittstars.

En fin, sed selectivos. No sigáis al tuntún. Recordad que a twitter se va a pasarlo bien, sin pretensiones ni  nada similar.

Recordad que podemos ser chistosos y serios. Discutir y luego tan colegas. Twitter, amigos, no deja de ser esa barra de bar de antaño donde quedábamos todos a tomar una cerveza. No lo convirtamos en Kapital o Pachá, donde cuatro dice que hay que hacer y cómo. Dónde sólo hay que voceras y gente buscando lí­o.
En fin, gracias por haber llegado hasta aquí­. Espero que no te haya dado mucho la chapa. Y nada, me tomaré una Mahou a tu salud.