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Mil perdones

Lo sé, debo actualizar el blog. La verdad es que, además de la pereza, los trabajos de clase me tienen muy, muy ocupado. Sin embargo, diré que en los próximos post tengo en preparación una cosa que, seguro, os gustará.

Si, lo sé, esto es una mierda de post. Sin embargo, los que seguí­s por aquí­ seréis recompensados con este post que os comento.

En fin, pasadlo bien en vacaciones y estad atentos las próximas semanas.

Un abrazo a los que aún permanecéis por aquí­ y, sobre todo, GRACIAS.

Decisiones

Creo que llega un punto en la vida de cada uno en el que tiene que tomar cartas en uno de los asuntos más importantes de lsu vida, que no es otro que su carrera profesional. Ya seas fontanero, soldador, profesor o periodista siempre llega el punto en el que decides comenzar a tomarte en serio tu trayectoria profesional (más bien su inicio) y a darte cuenta de que o te mueves o estás “muerto”.

Veo como algunos de mis compañeros, pero sobre todo compañeras, ya se han empezado a mover y a realizar prácticas en empresas. Debo reconocer que para este tipo de cosas ellas son más lanzadas. Nosotros, por contra, caemos en la desidia y la pereza y lo vamos dejando.

Es como cuando tienes que cambiarle las pilas al mando a distancia. Ellas las cambairí­an en cuanto comenzase a fallar y nosotros esperarí­amos a haber apretado con saña todos los botones, a sacar y volver a meter las mismas pilas y a poner el mando en todas las posiciones posibles para empezar a pensar que hay que cambiar las pilas. Esto, compañeros, es así­.

Como decí­a, ya hay gente que ha salido al mercado laboral del periodismo, pese a que están sin contrato y sin sueldo. Por mi parte, tengo un trabajo cómodo de bibliotecario a tiempo parcial con un sueldo de becario que, bueno, me da para los vicios y la gasolina. Sin embargo, y pese a “esta comodidad” en la que me encuentro, quiero empezar a hacer cosas.

La radio siempre me ha llamado. Posiblemente comience a maquinar algo para hacer en alguna radio online o, incluso, en la radio de la URJC. No sé el qué, pero quiero empezar a moverme. Por otra parte, también quiero comenzar a hacer entrevistas. Para esto último, me he decidido a solicitarlas directamente. Total, el no ya es mí­o. Si me conceden las entrevistas, pues perfecto. Si no, pues buenos dí­as y hasta la próxima vez que lo intente.

Creo que es una buena idea. De verdad lo creo y tanto es así­ que quiero empezar a realizar esas tareas cuanto antes.

Otra de las cosas que quiero hacer es guionizar algo. El problema es que no sé como hacerlo. Si, creo que lo primero es tener la historia. Mi problema viene a la hora de dialogarla.  Pero bueno, esta es otra historia.

Creo que ya va siendo hora de hacer algo con esto, la verdad. Y lo primero es darse cuenta de ello.

Retornando

¿Hay alguien por ahí­? No, si ya me imagino que si, pero es que los propósitos de año nuevo me parece que no los cumplo ni a tiros.

Hoy vengo a contaros una serie de cosas de las que me he dado cuenta en mi último (y primero) viaje a Túnez.

En primer lugar, y como no podí­a ser de otra manera, debo decir que Túnez está bien para ir de viaje de estudios. Lo que no entiendo es que sea un viaje de novios y tal porque, siendo sinceros, allí­ son más pobres que las ratas. Y no me refiero a un sentido figurado, no. La gente en los zocos acepta como forma de pago los bolí­grafos Bic de toda la vida. Algo tan insignificante y que aquí­ cuesta alrededor de 80 céntimos de euro, allí­ llega a ser intercambiado por hasta 4 dinares que, lo creáis o no, es un buen dinerito.

Las zonas turí­sticas que tiene aquel paí­s están francamente bien cuidadas. De señalar es su Circo romano. La inmensidad y el buen estado de este te hace sentir insignificante, ya no sólo a nivel de tamaños, sino a nivel histórico. Miles de años aguantando el paso del tiempo para que hoy podamos disfrutar con un pequeño retazo de historia que, con un poco de suerte, durará otros tantos años.

La gente de aquel paí­s son muy educados. Educados, claro, en el sentido de que no son faltones ni intentan engañar al turista con triquiñuelas extrañas. El cambio siempre lo dan justo y el regateo está a la orden del dí­a. Los precios, sinceramente, están bastante ajustados.

En cuanto a las ciudades, la verdad es que son un poco extrañas. Me refiero a que están anclados en el Benidorm de los 70. Posiblemente tenga que ver también que sólo han conocido a dos presidentes “democráticos” desde el año 1956. No lo sé, sinceramente.

Pero a lo que iba. Este viaje me ha servido para varias cosas. Entre ellas, por supuesto, para conocerme mejor. No hay nada como pasarse 24 horas durante 7 dí­as con gente para conocerse a uno mismo. Puede sonar un poco raro, pero me he descubierto a mi mismo haciendo cosas que no imaginaba que harí­a (y no, no es cantar al SingStar con una “turca” de campeonato [que, ejem, eso…]) . Me he vuelto a “poner en el mercado”, del que me retiré voluntariamente hace ya unos años y, bueno, aunque oxidado, vuelvo a las andadas. Y vuelvo como antaño, es decir, con éxitos relativos y a la espera de poder pasar a nuevas fases (mis followers ya sabrá de que hablo, claro).

Un momento de felicidad

Además, me ha servido para conocer a muchí­sima gente. Gente a la que no hubiese conocido de ninguna otra manera, estoy seguro. Y no, no son gente de mi clase. Ese es el factor que me gusta. Son gente del turno de mañana de mi misma carrera. Gente a la que no conocí­a de nada y que ahora saben más de mi que muchos de los compañeros con los que llevo 3 años ya.

Para que os hagáis una idea, en este viaje iba gente de mi clase con la que no he hablado para nada porque ellos ni se han acercado (no así­ por mi parte), sin embargo, esta gente de la mañana ha sido todo lo contrario. Desde el minuto uno nos han integrado a la cuadrilla de la tarde como parte de su grupo y eso, quieras que no, gusta.

En fin, que este viaje me ha merecido la pena a varios niveles. Creo, y lo digo sinceramente, que me ha cambiado un poco el concepto que tení­a de mi mismo y, por ende, mi forma de ver las cosas. También me ha servido recuperar comportamientos olvidados y, por supuesto, para disfrutar como hací­a tiempo que no lo hací­a.

Acompañamiento musical

Siempre he pensado que el Ser humano no podrí­a ser como es si no existiese la música. No me refiero a la música clásica en exclusiva, sino a todos los géneros musicales. Este pensamiento viene motivado porque, desde  que tengo uso de razón, he asociado canciones concretas a distintas etapas de mi vida.

Con el tiempo (y esto lo digo con 22 años) hay canciones que vuelves a visitar con nostalgia y, sin querer, el subconsciente evoca situaciones que nos marcaron de uno u otro modo. Hoy, quiero compartir con vosotros una serie de canciones que me han marcado en algunos momentos de mi vida. Si aún estáis interesados, podéis seguir tras el salto. Si no, os comunico que mañana por la mañana comentaré un poco “Malditos Bastardos” del gran Tarantino, así­ que no habéis perdido mucho tiempo por aquí­.

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Mi trabajo

Como ya dije hace un tiempo, ya no soy repartidor de prensa gratuí­ta. En la actualidad soy un becario más de nuestro sistema. En mi caso, con un destino inmejorable: la biblioteca.

Mucha gente puede pensar que trabajar en una biblioteca es un soberano coñazo. A esa gente les diré que, en parte, tienen razón. Es un trabajo en el que, como es lógico, apenas puedes hablar con los compañeros debido al silencio que, obviamente, debe imperar en la sala.

Sin embargo, es un trabajo que me gusta ya que no necesita que realice un gran esfuerzo fí­sico y, lo mejor, me da tiempo para mis cosas. Por supuesto, si me ofreciesen un trabajo con contrato (si amigos, los becarios por la Universidad estamos sin contrato) lo cogerí­a sin dudar.

Otro de los puntos a favor de este trabajo es que conoces a mucha gente. Y no lo digo sólo por las señoritas que pasan por el mostrador, que también. Los chicos y chicas que están entrando este año parecen gente normal (eso es decir mucho). Igual es porque para estudiar medicina tienes que tener una nota muy alta y eso hace que estén más centrados que los demás. Sea como fuere, son gente más agradable que los que están entrando en el Grado de Periodismo en Fuenlabrada.

La amabilidad es algo que me gusta profesar. Eso me lleva a ser un tarugo en ocasiones (como he citado anteriormente). Sin embargo, y al igual que me pasaba en mi etapa de repartidor, “uno recoge lo que siembra” y, por tanto, todos los alumnos a los que he atendido me saludan amablemente cuando me ven por el Campus o vienen a utilizar la biblioteca. Esto tiene el valor añadido de que no es el Campus en el que yo estudio.

En cuanto a mis compañeros, debo decir que hay de todo. Desde alguna de mis jefas que ni me saluda por las mañanas, pasando por la responsable de los prestamos interbibliotecas (que es de lo mejor en cuanto a forma de ser) y llegando a los otros becarios con los que, afortunadamente, tengo una buena relación.

Debo añadir, como creo que salta a la vista, que mi labor es menor si cabe que la de un funcionario de bibliotecas. Esto hace que no sea un trabajo en absoluto estresante, aún sin tener pausas para descansar. Pese a tener dí­as de mucho trabajo, es un sitio más que tranquilo.

Y eso es lo que hago ahora. No es que sea mucho, pero esto de probar las mieles del funcionariado mientras soy estudiante me está gustando. Eso si, esta vida no es para mí­. Demasiado tranquila…

Estupido

¡Atentos, que viene un post personal! ¡Corred!

Edito: Después de recibir unos cuantos mails sobre este post, tengo que aclarar que de lo que hablo en esta entrada es de mi forma de ser. El tema es ese, no el que me guste o no una chica, ya que ese tema está explicado en un post enlazado.

Que soy idiota es algo que no pilla a nadie de nuevas. Ya lo he dejado caer en muchas ocasiones, por lo que no profundizaré mucho en el tema.

Como muchos sabéis, esta semana (ya pasada) han sido las fiestas de Aranda de Duero y un servidor, como Arandino y Peñista que es, no se ha perdido tan magno evento. Se dice que en las fiestas de Aranda la diversión y el alcohol corren por las venas de sus habitantes a partes iguales. Incluso, en alguna que otra ocasión, las proporciones varí­an de uno u otro lado.

Es una semana en la que se estrechan lazos con gente con la que no has hablado en tu vida o, por supuesto, con gente a la que conoces “de lejos”, hermanando a la gente de un modo que solo las Fiestas de Aranda logran conseguir. Por supuesto, el ambiente que se respira en las calles de la Villa es espectacular.

El caso es que siempre, en este tipo de celebraciones, se conoce a gente especial. Podemos decir que es gente a la que te gustarí­a conocer mejor y no exclusivamente en “horario festivo”. Ya dije que, además, que me enamoro con faciliad. Tampoco me detendré a explicar esto, ya que lo hice en su dí­a.  Por supuesto, este año no iba a ser la excepción.

Lo duro es cuando, sin querer, te fijas un poco más de lo habitual. Sin salirte de la norma, pero un tanto por ciento más que hace que parezca diferente. Puede que sea un capricho pasajero, vaya usted a saber. El caso es que me apetece conocer un poco más a esa persona. Claro está que no sé si en este caso soy correspondido en pensamientos. Quiero pensar que si, pero tampoco me hago ilusiones.

Es posible (me digo para autoconvencerme) que sólo lo haga por ser cariñosa. Si es así­, a fé que lo ha conseguido. También me da la impresión de que a un amigo le ocurre lo mismo con la misma persona. Y es aquí­ donde demuestro que soy un tanto estúpido.

No sé si a mi amigo le ocurre esto o no. Si es esta chica o no. Si sólo soy yo que, definitivamente, estoy “mal de lo mio”. No lo sé. Y si a este mar de dudas le sumamos mi naturaleza de poco lanzado, empiezo a pensar que recojo lo que siembro.

He intentado ser diferente. Lanzarme. Incluso he llegado ha tirar alguna indirecta pero, y esto es sin excepción, siempre pensando en que a mi colega le interesa la misma muchacha que a mí­. Si, ya puedo oir como me llamáis estúpido (y cosas peores) pero si a mi amigo le gusta esta mujer y le gusta desde antes que a mí­ , aún a riesgo de parecer un tarugo neandertal (o como se escriba), él tiene preferencia. Esto es así­ por algún tipo de código no escrito entre colegas que, sin embargo, se cumple cual Código Penal.

Y esto es lo que me hace sentirme peor. Mi forma de ser me lleva a situaciones como la que cuento. Como digo, no sé si soy correspondido, pero aún así­, no podrí­a hacer nada. Mi amigo no mueve ficha y juega al despiste en tanto a que no deja ver sus preferencias, con lo que yo estoy en jaque a la hora de actuar. Esto, hace que me odie un poco más.

Si fuese como me dicen que debo ser, esto es, alguien que va a buscar lo que quiere sin importarle los demás, igual me irí­a mejor. Igual estas fiestas hubiese “conseguido a la chica”. Igual hubiese podido conocerla mejor. Igual no serí­a yo.

Si, amigos y amigas. Este soy yo. Alguien que se pone obstáculos a sí­ mismo. No hablaré de la estima que me tengo, porque no es el momento, pero vamos, que quien me conoce ya sabe que es media-baja.

Otro problema es que no veré muy a menudo a esta muchacha, lo que hace que mis opciones se vayan disolviendo como el contenido de un sobre efervescente en un vaso de agua. Si, podéis llamarme estúpido porque me lo he ganado. Y además ha sido a pulso. Ahora tengo como problema el intentar asumir todo lo que me digo para autoconvencerme de las cosas. Intentar que su nombre no resuene en mi cabeza. Es efí­mero, lo sé y lo reconozco, pero no por eso me molesta menos.

Lo dicho, que soy estúpido.

Off

Esto, no lo ovidemos, es un blog personal. Si, amigos, personal. Muchos (ejem) os habréis fijado alguna vez en que de lo que aquí­ hablo suelen ser cosas que le pasan a quien escribe estas lí­neas. Uno de los motivos por los cuales no escribo en los útlimos tiempos es porque aqndo un poco bajo de moral. Y soy consciente de que no deberí­a ser así­. En breve son las fiestas de Aranda y creed que tengo muchas ganas de ir. Sin embargo, eso no hace que esté más animado.

Entre otras cosas, estoy observando como mis amigos de toda la vida se van cada uno por su lado aquí­, en la capital del Reino. Vivimos en la misma ciudad, pero no es lo era. Un tiene novia (luego a ese se le puede perdonar el hecho de que no nos dedique el mismo tiempo que antaño); otro anda viviendo su segunda adolescencia (literal) saliendo con muchachos de 16 a 18 años. Lo de los chicos de 18 pase, pero los de 16 me llega a preocupar un poco. Y luego está Marí­a (que sé que lee este blog desierto de espectadores). Ella ha estado un año fuera y, sin embargo, es ahora cuando más hablo con ella. Eso es bueno (como el Yogurlado). La verdad es que, siendo sincero, es de las pocas amigas de antaño con la que aún conservo la amistad. El resto, por unas cosas u otras, han desaparecido.

En Aranda, sin embargo, es otra cosa. Allí­ están también mis amigos (alguno de los que, por cierto, lee estas lí­neas). Además, si quiero salir por allí­ un dí­a, a fé que me encontraré a alguien que conozco. Eso, tristemente, no me pasa en Alcorcón.

No sé, es posible que me sienta un pelí­n solo. También hay que tener en cuenta que llevo alrededor de 4 años sin novia. ¡Ojo! Que eso no me importa (dentor de lo que cabe, pero es un dato más que hay que sumar a la lista.

Llevo un tiempo meditando, como ya he mencionado en Twitter, el solicitar una beca Erasmus (o Séneca) para cambiar de aires, viajar, conocer gente y adquiri rodaje. Me gustarí­a un destino como Finlandia. De hecho, llevo una semana leyendo experiencias de estudiantes por aquella zona y bueno, no es nada desalentador.

No busco ponerme en tonos frisaceos ahora mismo. La verdad es que no se el motivo por el cual voy a darle al boton de publicar. Sigo pensando que esto que estoy escribieno, al igual que la mayorí­a del archivo de este blog, es una basura. Y no es que me ponga en plan Emo, nada de eso. Es, simplemente, que soy objetivo conmigo mismo. Tanto que igual llevo hasta razón.

En fin, me voy con mis cosas a otra parte. Espero escribir algo esta semana o la que viene sobre las fiestas de Aranda a las que, por cierto, podéis asistir si gustáis.

Departamento de Comunicación

Llevo algo más de 15 dí­as llamando a diferentes departamentos de este tipo para un trabajo de la Universidad y he podido sacar una coclusión: los estudiantes somos peor que el H1N1 y, por ende, hay rechazarnos.

Lo cierto es que, salvo honrosas excepciones, en la mayorí­a de las empresas me han emplazado a enviar un email a la genérica dirección “prensa@loquesea.com”. Esto es como decirte: “Anda a chupar limones a la ví­a” o similar.

Lo que no acabo de comprender es ese comoprtamiento para con los que son como ellos. Me refiero a que, años atrás, ellos también fueron estudiantes de Periodismo (o de otra cosa) que necesitaban la ayuda de otros para completar su formación.

Rtve, General Motors, PRISA (en casi todas su vertientes), Globomedia (y su conglomerado),Kellogg’s, Antena 3 (quien lo pone más complicado aún), la D.O. Ribera del Duero y así­ tantos y tantos me han emplazado a correos que jamás han sido devueltos (dudo incluso de que alguna ves se abriesen).

Hay formas y formas de trabajar. Verbigracia, el Dpto. de Comunicación de Apple me ha respondido en media hora. Cierto es que me han denegado la entrevista, pero más cierto es que me han explicado claramente que no podí­an concedérmela porque no hablan de su organización. Es una forma de decir que no quedando francamente bien.

Así­ que nada, seguiré intentándolo hasta que alguien me diga que si.