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Momento recurrente

Quiero que, en esta ocasión, interactuemos un poco. También, por supuesto, es una forma de salir del letargo post Fiestas de Aranda en el que me quedo inmerso todos los años, claro.

Lo que  quiero que hagamos es como un pequeño juego. No serí­a un meme ya que la idea es que respondáis en los comentarios del blog, aunque si alguien quiere trasladarlo a su blog es libre de hacerlo, por supuesto.

La idea es la siguiente: tenemos que poner una canción que nos guste y un momento al que nos transporte esa canción, explicar si te da ganas de hacer algo o si, sencillamente, te anima. Es sencillo, ¿verdad? Pues empiezo yo:

Suelo escuchar esta canción cuando estoy enfadado por algún motivo. Me da un plus de energí­a para seguir funcionando. Además, me transporta a una magní­fica pelí­cula en la que tomo el papel de Michael Madsen. Ved la escena a la que me refiero pinchando en este enlace, por favor.

¿Y a vosotros? ¿Cual es “esa” canción y su momento recurrente?

5º aniversario

Para celebrar los 5 años del blog, os dejo un audio que acabo de grabar. No está ni editado ni con efectos, es decir, es un corte de audio puro y duro. Gracias a todos y perdón a los que no he nombrado, pero que sepáis que me acuerdo de todos y que hay a gente que no he nombrado y que valoro muchí­simo. En fin, que os dejo con el corte y nada, muchas gracias a todos.

¡Ah! Y bajad un poco el volumen, que creo que está un poco alto…

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Vuelta al cole

“El final del verano llegó” tal y como decí­a el Dúo Dinámico. Este curso va a ser, espero, el mejor de todos. Y no hablo sólo del curso universitario, no. Hablo en general. Tengo mil proyectos que quiero sacar para adelante.

De esos proyectos, uno que me tiene especialmente contento es la preparación y, con suerte, grabación de un pequeño documental con ese gran tipo que es David, de Panda De Tolos. Este proyecto, que sin saberlo gestábamos ambos por separado, puede quedar realmente bien, pero requerirá de mucho esfuerzo y trabajo por parte de ambos. Eso me gusta.

Por otro lado, quiero empezar a trabajar en la radio. No sé de que manera lo voy a hacer, pero lo haré. He pensado muchas veces en La Taberna como un programa de radio. De hecho, ese es mi objetivo. Imagino un programa donde la información rigurosa y objetiva pueda ir de la mano con el entretenimiento y, pos supuesto, el respeto. Algo que si se escucha a las 4 de la tarde no haga que el oyente se quede dormido como si fuesen las retransmisiones de las etapas de llano del Tour en la radio. No lo sé, pero ¿os imagináis el que os parasen por la calle para realizaros las cuestiones correspondientes para el EGM y que pudieseis contestar “Yo escucho “La Taberna” todos los dí­as”? Serí­a genial, sin duda.

Más proyectos que tengo en mente son una serie de cortometrajes. Si, ya sé que no soy un tipo muy hábil, pero a base de practicar puedo aprender. Quiero aprender. Estoy cansado de estudiar las teorí­as de la comunicación y no “comunicar”. Quiero empezar a trabajar en esos proyectos. Quiero que vayan saliendo para delante y, por supuesto, quiero compartirlos con vosotros. Ya no digo que os gusten, pues he dicho muchas veces que “para gustos, culos”, pero si que los valoréis en su justa medida. Si lo que os enseño es una mierda del tamaño de la Catedral de Burgos, pues lo es, pero que lo sea de manera objetiva.

Estoy ilusionado con empezar. He recuperado las ganas de hacer cosas. He recuperado incluso las ganas de escribir de nuevo. Y no hablo de escribir post, no. Hablo de escribir relatos. Hablo de escribir descripciones. No sé pintar, nunca he sabido y, a buen seguro, nunca sabré; sin embargo, sé describir las cosas. Se desmenuzar hasta la última parte de algo para que alguien que no lo ve sepa cómo es lo que cuento. Me gusta hacer eso y, modestamente, creo que se me da bien.

Ya os iré contando como van las cosas, majos.

Cosas que se aprenden en verano

La verdad es que este verano ha sido, con mucho, de los más atí­picos que recuerdo. Y no es que mis veranos en Aranda sean pura fiesta, orgí­as y aventuras, que va.

Lo curioso de este año es que, entre otras cosas, no he engordado ni un kilo. No, no he hecho deporte en absoluto, pero tampoco he ido a merendar ningún dí­a. Otra de las cosas raras ha sido que la gente tení­a que trabajar mientras yo he estado de vacaciones, con lo que los planes se reducen considerablemente. Debo decir que las tardes se han hecho más entretenidas gracias a que dos amigos (Jorge y Sergio) tení­an a bien el acompañarme en la dura tarea del café de la tarde (y el chupito de aguardiente).

Ha sido raro el verano debido a que el bar al que llevamos yendo desde hace tiempo ha estado cerrado durante todo el mes de agosto. Parece una tonterí­a, pero el que estuviese cerrado ha hecho que no haya visto a la gente tanto como otros años ya que antes sabí­as que encontrarí­as a alguien en ese bar.

También he aprendido cosas este verano. He aprendido que hay que arriesgar aún sabiendo que la negativa es la respuesta a obtener. He aprendido que una borrachera (épica) de vez en cuando está razonablemente bien y, por supuesto, he podido valorar a mis amistades. De hecho, tengo que hacer mención a mi amiga Marí­a (que de cuando en cuando se pasa por aquí­) porque, y ya lo sabe ella, es como Pepito Grillo. Me sabe llevar al buen camino cuando me pierdo por ahí­.

Por otra parte, y sin que siente precedente, mi hermana me ha sorprendido gratamente echándome un cable cuando más falta me ha hecho. Ha sabido ver cuando estaba más flojo de ánimo, por qué estaba así­ y, y esto es lo que más le agradezco, me ha planteado soluciones a mi bajo estado de ánimo. La verdad es que cuando no tiene el pavo subido, mi hermana es alguien con la cabeza muy bien amueblada y con quien se puede hablar de cualquier cosa. ¡Ah! Por si no lo he dicho, le saco seis años y es ella quien ha estado pendiente de mí­ estas tres semanas.

Este verano he conocido también a gente muy interesante. Como sabéis que no soy de presumir (y que lo anuncié en twitter, creo), sólo diré que he conocido a alguien a quien admiraba antes de encontrarnos en Aranda. Y si, le hice una entrevista para esta, vuestra Taberna.

Y estas son las cosas que he aprendido este verano. Creo que este será un curso muy interesante y en el que podré poner en práctica muchas de las cosas que he aprendido.

A todos los que he nombrado (y a los que pasáis por aquí­), daros las gracias porque creo que de todos he aprendido algo en estos últimos cinco años de taberna. Gracias a todos.

Empieza el nuevo curso.

Aprendiendo

La verdad es que en el último mes he aprendido muchas cosas.

Como muchos ya sabéis (porque lo conté en twitter), mi abuela estuvo ingresada un mes en el hospital de Aranda. Afortunadamente ya está fuera pero no en su casa, pues aún queda le queda lo más duro. Tiene que hacer mucha rehabilitación porque ha perdido masa muscular (y, por ende, mucha fuerza) en las piernas y por ese motivo ha tenido que ir a un centro donde, por cierto, está muy contenta. Mi abuela dice que está bien y, sinceramente, desde que está allí­ se ha recuperado mucho y bastante bien.

Lo que he aprendido es que hay que insistir para que alguien que inicialmente no quiere seguir aquí­ se quede y recupere las ganas de vivir. Mi abuela vuelve a discutir conmigo, a llamarme payaso cuando no puede rebatirme las cosas y a jugar, sobre todo a jugar. Y no son juegos de cartas o parchí­s, no. Los juegos que me traigo yo con mi abuela son, como digo, de meterme con ella y ella conmigo. Eso, pese que a muchos les pueda parecer una tonterí­a, para mí­ es algo importante, ya que lo llevo haciendo toda la vida y llegué a pensar que no lo iba a poder hacer nunca más.

Es duro ver que tus abuelos se hacen mayores y dejan de hacer algunas cosas. En ese aspecto he tenido suerte, pues los padres de mi padre tienen 90 años y, salvo contadas cosas, están perfectamente. Mi abuelo y mi abuela siguen teniendo la cabeza en su sitio y eso, amigos, es para sentirse privilegiado.

He aprendido que con esfuerzo se consiguen muchas cosas y eso es una gran lección que no todo el mundo aprende. He visto como mis padres se han dejado la piel para que mi abuela estuviese siempre acompañada y atendida. Incluso he conseguido que mi abuela hiciese unos ejercicios que necesitaba pese a que en el hospital lo único que hací­an era dejarla en la cama. Pero lo del hospital es otra historia que deberí­a terminar en la construcción de un nuevo hospital en Aranda para toda la Ribera y la ampliación de la plantilla.

Antes de terminar, agradeceros a todos los que habéis preguntado por mi abuela tanto por mail como por twitter el detalle. Gracias

Regalo de cumpleaños

Ayer, dí­a 3 de Junio, cumplí­ 23 años. Hoy, un gran amigo me ha hecho un grandí­smio regalo que paso a mostraros a continuación:

El Tabernero se hace mayor, aunque tiene aspecto de mayor desde que le conozco (hace unos diez años) lo que me hace pensar que con el tiempo El Tabernero se dará la vuelta consigo mismo, irá retrocediendo fí­sicamente y rejuvenecerá en aspecto: se le caerá la barba, le crecerá más pelo, encogerá (un poquito, porque también era alto ya cuando le conocí­) y a lo mejor nos presenta por fin a Doraemon. Y en ese momento, cuando retorne al cuerpo infantil, El Tabernero se mostrará como realmente es: un niño, un niño en un hombre, un niño grande, que estudia, trabaja y escribe muy bien pero que no ha dejado de tener la percepción inocente y cuasi-mágica que se suele perder con los años, esa que nos permite organizar una charla coloquio sobre los krispies de Kellogg’s o montar un debate acerca de los clicks de Playmobil, asuntos tan importantes como la polí­tica o la literatura.
O incluso más, él lo sabe bien.

Señoras y señores del jurado, este tipo de regalos consiguen que, además de valorar más si cabe la amistad con determinadas personas, a uno se le remueva algo por dentro.

Muchas gracias, David.

¿Quién quieres ser de mayor?

A todos nos han preguntado alguna vez aquello de “¿qué quieres ser cuando seas mayor?“. Es una pregunta que va adherida al ser humano como esa de “¿Ya has vuelto?” cuando entras en casa después de un viaje o la de “¿te has caí­do?” cuando acabas de tropezarte y de comerte el suelo.

En las últimas semanas he visto (y vivido) una variante nueva de la pregunta sobre qué quieres ser de mayor La pregunta es la que da tí­tulo a este post: ¿Quién quieres ser de mayor?

En primer lugar, me parece una prefunta horrible. “¿Quién quiero ser de mayor?” no se deberí­a poder preguntar a un niño; es más, no se deberí­a preguntar ni siquiera a un adulto. Esa pregunta lleva implicitos, desde mi punto de vista, muchos matices negativos. ¿Por qué no puedo ser yo? ¿Tengo que ser otra persona?

En el sector de la Comunicación, por ejemplo, es algo que se ve todos los dí­as. A los estudiantes de Periodismo no suelen preguntar a quién nos queremos parecer (variante menos ‘violenta’, pero igual de negativa). Iñaki Gabilondo o Luis del Olmo en la radio, Matí­as Prats o Pedro Piqueras en televisión son un ejemplo de a quien te debes parecer en la profesión. Es ‘A’ o ‘B’. Y la mayorí­a de los estudiantes e incluso periodistas en ejercicio defienden el modelo a capa y espada. “Si ellos han llegado a lo más alto será por algo”, dicen.

Cuando me hicieron esa pregunta a mi hace pocos dí­as, mi respuesta dejó a mi interlocutor un poco cariacontecido, es decir, ‘con el ojete torcido‘. No pudo procesar que no quisiese ser como ellos. Mi respuesta fue que yo, de mayor, quiero ser yo.

Sinceramente creo que uno de los problemas que tenemos en general es que los miembros de la sociedad no quieren ser ellos mismos. No son felices con su manera de ser, sus trabajos; en fin, con su vida. Y no lo son porque anhelan tener esas vidas tan maravillosas en las que puedes permitirte el lujo de decirle a los desconocidos que un banco naranja mola más que uno verde, que puedas pasar de hablar de un suceso truculento a esbozar una sonrisa porque llegan los deportes, etc. La gente, parece, no es feliz con su vida y por ese motivo prefiere ser como otras personas.

Por mi parte, no quiero ser quien no soy. No quiero llegar arriba porque he hecho lo mismo que Matí­as. Si llego a ser algo en la vida, que sea por mi mismo y mi personalidad. Me gusta mi forma de ver las cosas y mi absurdo sentido del humor. No entiendo que haya gente que prefiera cambiar y vivir de una manera infeliz por el simple hecho de lograr el reconocimiento.

Yo estudio periodismo y me gustarí­a poder ejercer. Sin embargo, tengo claro que es muy complicado llegar a ello debido a la gran cantidad de periodistas que salen de las Universidades cada año. Pero lo que también tengo claro es que si no lo consigo, no se me caerán los anillos por entrar a trabajar a una fábrica de lo que sea porque, lo crean o no esos que quieren ser otro a toda costa, eso también es digno. Seguramente sea más digno porque seguiré siendo yo sin necesidad de haber cambiado mi manera de ser para convertirme en el clon de otra persona.

En fin, que a la pregunta de sobre quién quiero ser de mayor, la respuesta es clara: YO.

Carta de presentación

Llevo unos dí­as rumiando la posibilidad de enviar una carta de presentación a las distintas empresas donde mando mi curriculum. A continuación os pongo un modelo informal que, creo, es el que deberí­a enviar.

Estimado/a  señor/a:

Mi nombre es Daniel y soy estudiante en la Licenciatura en Periodismo de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. En este año escolar he cursado el tercer curso de dicha Licenciatura y la nota media global en estos tres años es de un 7.

Soy consciente de que en una futura entrevista me harí­a una serie de preguntas sobre mi, así­ que he decidido adelantarme y autoentrevistarme, para que de este modo me conozcan un poco mejor:

¿Por qué escogiste estudiar Periodismo?

Siendo sincero, creo que era un paso natural. En el insituto participé desde mi primer año como redactor del periódico interno, además de colaborar en dos ocasiones en el concurso organizado por El Paí­s, donde coordine y maqueté una de ellas.

¿Cómo te describirí­as?

Ante todo, curioso. Me gusta buscar el porqué de las cosas y después contárselo a la gente. Documentarme para poder hablar con conocimiento de causa e intentar caer en la menor cantidad de errores posible.

Y ¿qué experiencia laboral tienes?

Llevo trabajando desde los 17 años. Cuando empecé lo hice como mozo en distintos almacenes siempre formando parte de amplios equipos. Más adelante trabajé cara al público durante 6 meses en un gran almacen de bricolaje y posteriormente estuve dos años como repartidor de prensa gratuí­ta, entrando a trabajar a las 5:30 A.M. Actualmente trabajo en la Biblioteca de la Facultad de Ciencias de la salud de la URJC en Alcorcón.

¿Por qué quieres trabajar con nosotros?

Como digo, actualmente estoy trabajando en una Biblioteca. Sin embargo, tengo muchas ganas de empezar a trabajar en lo que realmente me gusta, que no es otra cosa que la comunicación.

¿Tienes preferencia por algún turno?

Siempre me ha gustado el turno de noche. Es donde se gesta todo lo que se hablará a lo largo del dí­a y donde se inicia la investigación para que otros puedan continuarla a lo largo de la mañana.

¿Te importarí­a trabajar en redacción para la web?

No. De hecho desde 2005 mantengo mi propio blog donde, entre otras cosas, he tenido la suerte de poder entrevistar a gente como Quequé o Ciro Altabás.

Por supuesto, si quieren saber más cosas acerca de mi o mantener una conversación personald e manera directa, pueden ponerse en contacto conmigo en la siguiente dirección de correo (que irí­a aquí­) o en mi número de teléfono (que estarí­a aquí­).

Muchas gracias por su atención y espero verles próximamente.

Y esto serí­a lo que enviaré a las empresas. ¿Qué os parece? ¿Añadirí­ais o quitarí­ais algo? Y lo que es más importante ¿concertarí­ais una entrevista con un servidor?