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Sobre el tema “Vigalondo”

Antes de empezar quiero dejar claras algunas cosas. La primera de ellas es que yo soy de esos cabrones que hace chistes sobre ETA. Si, me hacen gracia chistes del tipo de :

– ¿Por qué Ortega Lara no corre los “Sanfermines”?

– Porque un encierro de siete dí­as le parece una mierda

Si, soy perfectamente consciente de que hay a mucha gente que no le hará gracia. Sin duda, al propio Ortega le sentará muy mal. Igual que a la familia de Miguel Angel Blanco tampoco le gustarán los chistes acerca de aquel trágico suceso. En este momento, y para ir encarrilando hacia dónde quiero dirigir el post, mi primer intención era haber escrito esta frase: ” […] a la familia de M.A. Blanco los chistes les sentarán como un tiro […]”.

Soy de ese tipo de cabrones, si. También he hecho chistes sobre negros. Y sobre homosexuales. ¡Maldita sea, si hasta he hecho chistes de leprosos! ¡¡Me he reí­do del tonto del pueblo!! Y lo que es mucho peor… ¡¡¡He contado el chiste de Hitler y la factura del gas!!! Soy lo peor de lo peor. Si, no intentéis hacerme pensar lo contrario. Por supuesto, y debido a esto, debo de ser un racista insensible. Es más, igual soy hasta un anti leprosos.

Sin embargo, la realidad es que condeno el terrorismo porque me parece deleznable el hecho de usar la violencia cualquier fin; he crecido asistiendo a un colegio “de integración social”, es decir, un colegio donde en la misma clase habí­a niños negros, árabes y coreanos (los chinos llegaron más tarde). La homosexualidad me parece una tendencia sexual tan válida como la heterosexualidad, tal vez porque al tener 23 años, la sociedad que he conocido siempre ha “normalizado” esta situación. Los leprosos merecen todo mi respeto. Mucha gente muere por esa enfermedad en otros paí­ses. En España, salvo algún caso concreto, en la actualidad se puede contener la enfermedad, aunque la secuelas fí­sicas y psicológicas son evidentes en muchos casos. Por último, por supuesto que sé lo que fue el Holocausto Nazi. Sé quién era Hitler y lo que hizo. Conozco algo de su historia, no porque me lo enseñasen en clase, sino porque lo he investigado por mi cuenta (llamadme curioso, si queréis).  Soy estudiante de Periodismo y tengo ese tipo de humor, que le voy a hacer.

También tengo un blog, donde, como veis, escribo entradas de vez en cuando. Unas veces lo hago fundamentando mis opiniones y otras no, claro. ¡Y Twitter! Si, soy uno de esos seres humanos que escribe 140 caracteres de manera aleatoria y, casualmente, forma frases chorras la mayor parte de las veces. ¿Cuento estos chistes en Twitter? Si. Y además digo cuando voy a cagar. Soy así­ de desagradable.

¿Sirve Twitter para algo más a parte de para decir cuando “sacas la leña al patio”? Pues algunas veces si. Por ejemplo, esta mañana hemos mantenido una pequeña conversación el Sr. @alexliam, el Sr. @feostrongformal y yo mismo. En este intercambio de mensajes (porque 140 caracteres no dan para mucho) hemos hablado por encima sobre el tema de Nacho Vigalondo. No sé si se puede considerar despido, pero no sé si existe un término adecuado para denominar lo que le ha ocurrido. Os pongo en antecedentes por si hubiera algún despistado que no se ha enterado:

Nacho Vigalondo, director de cine (“Los Cronocrí­menes”, “Choque” y “7:35 de la mañana”) tení­a una bitácora en El Pais. Allí­, como hacemos todos en nuestros respectivos blogs, hablaba sobre lo que él querí­a. Además, Vigalondo tiene una cuenta de twitter en la que, como todos, se dedica a escribir una ingente cantidad de paridas (y algún tweet brillante), como todos, vaya. Ya que trabajaba para El Paí­s de manera secundaria, alguien pensó que era buena idea que un director apreciado por los jóvenes hiciese su nueva campaña publicitaria. El resultado fue, creo, bastante satisfactorio. Comentaba las virtudes de la marca El Paí­s, además de avisarnos de la disponibilidad del diario en distintos soportes. Claro, las campañas son por tiempo limitado.

El caso es que con la campaña ya acabada, y en una situación distendida, como indica el propio Vigalondo, el director hace una coña en su twitter que rezaba lo siguiente:

Ahora que tengo más de 50000 followers y me he tomado cuatro vinos podré decir mi mensaje: ¡El Holocausto fue un montaje!

Un tweet chorra, sin duda. Pero claro, puede haber quien no lo vea como una broma porque no vea el tono jocoso. Sin embargo, más tarde escribió lo siguiente:

Tengo algo más que contaros. La bala mágica que mató a Kennedy ¡todaví­a no ha aterrizado!

La coña se ve a la legua. De acuerdo, la familia Kennedy igual está disgustada con Vigalondo, pero el resto detectamos la guasa. Entonces, si todos vemos esto ¿por qué ha finalizado sus colaboraciones con El Paí­s Nacho Vigalondo? No lo sé, pero vamos a conjeturar, que además de ser un verbo muy bonito, es el que más se ajusta a lo que voy a hacer a continuación.

Lo primero que se podrí­a pensar es que las declaraciones no han gustado en El Paí­s. Ellos dicen en un comunicado que ha sido una meada fuera de tiesto, pero que no ha ocurrido dentro del propio periódico. Ponen a salvo su propio culo, vaya. Pero no sólo eso, sino que además dicen que los tweets de Vigalondo son “inaceptables e incompatibles con su lí­nea editorial”. Nada más y nada menos.  De todo esto, se comprende la decisión tomada por el cineasta de cerrar su blog en dicho periódico.

Por otra parte, recuerdo bien que cuando José Antonio Martí­n “Petón” trabajaba para la SER, del mismo grupo editorial que El Paí­s, también apareció en televisión cantando el “Cara al Sol”. Igual soy muy mal pensado, pero me da que esa tampoco es la lí­nea editorial del periódico y, por ende, del grupo. Sin embargo, “Petón” continuó en Carrusel Deportivo, pues valoraban sus conocimientos sobre fútbol y su experiencia profesional. No ocurrió nada más en aquel caso, y eso que apareció en televisión.

¿Cual es el problema entonces? Pues la red social en si misma. Lo bueno (y malo) de Twitter es la rapidez. Si digo algo, al segundo me puede contestar alguien. No es ni un chat ni un foro, pero la velocidad de respuesta es la misma. Además, tiene una cosa llamada Trending Topics, que muestran los temas más comentados a nivel nacional (y mundial). Entiendo que los señores de El Paí­s vieron que Vigalondo se convirtió en un tema popular por su comentario y ellos vieron las miles de respuestas negativas hacia el director. Claro, pensarí­an que les salpicarí­a todo por dar cobijo a  Vigalondo, con lo que la única solución viable para desmarcarse de su opinión era dándole “la patada”.

La medida, dentro de un tratamiento de crisis a pequeña escala, es lógica. Sin embargo, lo que realmente han conseguido es magnificar lo ocurrido. Mañana nadie hablará de este hecho, al igual que nadie habla ya de los SMS que Carlos Lozano ha enviado a media España. Por supuesto, pasado mañana nadie recordará que Bisbal hizo también un comentario, ya no desafortunado, sino estúpido acerca del conflicto en Egipto. Si olvidamos rápidamente lo visto en televisión, la velocidad con la que olvidamos lo leí­do en Twitter se amplí­a bastante.

Preguntaba hoy el Sr. Picomike lo siguiente:

“¿Los medios hacen demasiado caso de lo que se dice en twitter? ¿O demasiado poco y deberí­an tenerlo más en cuenta?”.

Creo que la primera cuestión es la realmente importante. Los medios ya consideran twitter como una fuente de información más. Sin embargo, no son conscientes de que los tweets suelen ir encadenados. No los contextualizan. Pensemos en la situación con su contexto y todo.

Nacho Vigalondo ha escrito otra burrada más para ver si baja la cantidad de followers que tiene. Además hace un chiste sobre judí­os.

¿Noticiable? No, francamente. Ahora, si obviamos lo que rodea al tweet, entonces tenemos titulares para un par de dí­as.

Lo que quiero decir con todo esto es que la decisión del Diario El Paí­s me parece desmesurada, sobre todo porque no es lo que ha hecho en otros casos. De hecho, y esto es interpretación mí­a, me da la sensación de que al presentarle una información poco contextualizada, ha impedido que sea el lector quien dé su opinión sobre el tema. ¿Que el comentario es desafortunado? Tanto como un chiste machista o la fusión de Cuatro y TeleCinco. Pero la reacción ha sido desmesurada. Y lo ha sido porque en Twitter, como en Internet en general, se da cera de manera gratuita y anónima, con lo que se hace mucho más ruido del que se escucharí­a si fuese un medio de comunicación cualquiera. La gente se ensaña con mucha más facilidad con cualquiera, ya que no tiene que dar la cara.

No sé, al fin y al cabo qué sabré yo, si soy un cabronazo.

Nacho Garcí­a en La Taberna

Si el rey fuese uno de los lectores de este blog, le pedirí­a que fuese él quien introdujese la siguiente entrevista. Seguro que lo harí­a, claro, porque está al servicio de todos los españoles. Serí­a una cosa así­:

Ezpañolez. Me llena de odgullo y zatisfacción pdesentad al ciguiente entdevistado.

Bien pensado, se acabarí­a atragantando, así­ que mejor lo hago yo. En la entrevista de hoy conoceremos a Nacho Garcí­a.

Algunos no sabréis quien es y otros sí­. Para los que no, echadle un ojo al siguiente ví­deo:

Monologuista, guionista e incluso reportero en el último Caiga Quien Caiga. Señoras y señores: Nacho Garcí­a.

¿En qué momento decides que la informática no era tu profesión a corto plazo? Porque, francamente, resulta curioso encontrarse a alguien de ciencias que cambia de género de forma radical.

En general, cualquiera que entre en la universidad a estudiar una carrera sabe que esa no va a ser su profesión a corto plazo. Uno comienza a estudiar y 15 años después, tras irse de Erasmus, coger varias becas y pasar los ratos libres poniendo copas o recogiendo uvas, por fin consigue acabar la carrera y… apuntarse al paro. Mi caso afortunadamente es más sencillo, simplemente se me daba mal.

La primera vez que te subes a un escenario debe impresionar bastante. ¿Qué te pasó por la cabeza aquel primer dí­a?

Que al menos no me iban a cobrar las copas.

¿Es mejor un bolo en solitario o con colegas como Alex Clavero, Quique Matilla y Fran el Chavo en “Humor de Protección Oficial”?

Como lo mí­o ya me lo sé (normalmente) es preferible compartir escenario con otros aunque sea con los sátrapas de Humor de Protección Oficial, entre los que nos falta mencionar a Vaquero o al Señor Corrales, mi abogado me ha recomendado no mencionar a estos últimos…

Cuando vi el monólogo “Hay que matar gente” me sentí­ identificado con varias partes. ¿Cuanto de experiencia propia tiene ese monólogo?

Mucha, yo todos los dí­as suelo morirme unas tres o cuatro veces, probablemente por mi maní­a de salir a la calle saltando por la ventana y no cogiendo el ascensor como hacen los vecinos. Es lo bueno de ser cómico, las tragedias no existen, si te ven tirarte desde un quinto te dicen: “y ahora harás un monólogo con eso”.

¿Es el que más recuerda la gente?

No les queda otra porque en Youtube solo hay dos, la semana que viene grabo uno nuevo, pero me han dicho que es el peor de todos, lo que viene siendo un ‘tú antes molabas’ en toda regla.

¿Y cómo se queda uno cuando le llaman de Paramount Comedy?

No lo sé porque creo que fui yo el que les llamó a ellos, la verdad es que tení­a ganas de verme en una grabación en la que saliera con la ropa puesta.

¿Es mejor actuar en sitios pequeños o en lugares como Joy Eslava y Paramount?

Todo lo que no sea una piscina o una carnicerí­a está bien para actuar.

Encontrar información sobre ti es una tarea complicada, ya que sólo aparecen tus trabajos en Paramount y alguna aparición más que comentaremos después. Si tuvieras que definirnos quién eres, ¿qué dirí­as?

Es que tampoco he hecho mucho más. No sé quién soy, solo sé lo que le dije a la Guardia Civil, que yo no he sido.

En los medios se tiende a generalizar cuando hay varios factores que coinciden en el éxito (o no) de algo. Por ejemplo, con los “chanantes” o Goyo Jimenez se tira de “humor manchego”. Sin embargo, y pese a que existen grandes del monólogo como Eva H, Quequé, J.J. Vaquero y tú mismo, ¿por qué no se dice nada del humor castellano?

Dirí­a que aunque somos de la misma tierra somos de estilos diferentes pero en realidad es porque somos unos chulos y no nos gusta que se nos meta en el mismo saco, se empieza compartiendo el mismo tipo de humor y se acaba compartiendo ladillas.

Y, ¿ crees que realmente existe esa delimitación del humor por zonas? Sobre todo, sabiendo que naciste en Córdoba y habrás sufrido lo de “cuéntame un chiste”.

No, solo hay cosas que son graciosas y cosas que no lo son. Lo de ‘cuéntame un chiste’ es algo que nos ha pasado a todos, pero siempre que me lo pide alguien y se lo cuento, suele arrepentirse de habérmelo pedido.

Lo que si es cierto es que de Castilla salen muchos y buenos cómicos…

Ahora hay en todas partes, menos en Andorra (creo)

Si no me ha fallado la documentación, has trabajado en El Hormiguero como guionista. ¿Qué tal la experiencia?

Hace más de un año fui guionista en El Hormiguero. Ahora estoy centrado en proyectos personales (me han dicho que esto es lo que hay que decir cuando no tienes trabajo pero no quieres que se note). La experiencia fue más que buena, no solo por el trabajo en sí­, sino por la gente con la que allí­ trabajé.

¿Es complicado escribir algo que dirá otra persona para alguien que es monologuista?

Lo complicado es formar parte de un equipo que tiene que hacer (y hace) un buen programa todos los dí­as.

Hace poco pudimos verte en el nuevo CQC. ¿Cómo llega Nacho Garcí­a a Caiga Quien Caiga?

Normalmente en metro, todo empezó cuando me llamaron para una entrevista a pesar de la cual me dejaron hacer una prueba y después otra, vamos, que tuve suerte

¿Te sentí­as cómodo en el papel de reportero?

Mucho, todaví­a me pongo el traje para salir a correr por las mañanas

¿Qué crees que hizo que el programa no acabase de despegar?

No serí­a porque no nos lo curramos todos. Si supiera qué hace que un programa de televisión triunfe aprovecharí­a, estarí­a forrado de pasta y verí­a el mundo desde una oficina en lo alto de un rascacielos mientras acaricio un puma y como corazones de bebé exhibiendo una risa maléfica.

Me resulta agradable el dato de que los cómicos opten por aparecer en la radio. ¿Qué tal tu experiencia en Protagonistas Valladolid?

Es que en la radio se está fenomenal, dices tus tonterí­as pero en chándal, los dí­as que fui lo pasé bien, pero ya tengo ganas de trabajar con gente desagradable para tener algo interesante que contar…

Y, volviendo al teatro, he leí­do en algún sitio que, al igual que ocurre con Vaquero, tildan tus monólogos como “brutos”. ¿Cómo los ves tú?

¿Bruto yo? Vaya una panda de hijos de puta. Tampoco engañamos a nadie, la gente sabe el tipo de cosas que decimos, yo digo lo que quiero y luego miro si he metido la pata, es como lo de contar hasta 50 antes de hablar pero al revés, qué le vamos a hacer.

Antes de terminar, te quiero hacer un pequeño cuestionario con preguntas cortas. Responde de manera breve explicando qué, quien o cual:

¿Sobre qué no harí­as un chiste actualmente?

Sobre los niños con SIDA en ífrica, ese chiste ya lo hizo Alejandro Sanz.

Tres monologuistas que no debemos perdernos (presentes, pasados o futuros):

Fernando Bedmar, Javi Fuego y Cristo Moya (me lo he inventado, es que no sé de monólogos)

Un teatro o bar al que te guste volver.
El Rincón del Erizo en Valladolid, mi casa.

Y, por último, ¿dónde y cuándo podemos ver a Nacho Garcí­a?

4 de febrero en la sala Garufa (Sevilla), 8 de febrero en Joy Eslava (Madrid) y 13 de febrero en el Rincón del Erizo (Valladolid).

¿Algo que decir a quien lea esta entrevista

Que siento los cinco minutos que han perdido leyendo mis respuestas, ese tiempo nunca volverá.

Esto ha sido todo. Desde aquí­, agradecerle a Nacho el que haya accedido a la entrevista. A vosotros, espero que os haya interesado. Y recordad las fechas, que merece la pena.

“Mejorando” lo presente

El tema de la reforma laboral en España está dando más de un titular curioso a la prensa. Y no me refiero a curiosos en plan “Denuncia a su hija yonqui por vender el apellido de su nieta a un ‘sin papeles’“, no. Hablo del titular que podemos ver en la web de 20minutos.es:

El presidente de Mango sugiere que los nuevosfuncionarios puedan ser despedidos

Qué bien, ¿verdad? Sí­, todos hemos pensado alguna vez que los funcionarios deberí­an poder ser despedidos si su competencia o productividad no alcanzase unas cotas razonables. De hecho, serí­a bueno que esto ocurriese en tanto que de este modo los funcionarios serí­an eficientes del mismo modo que pueda serlo un trabajador de la empresa privada ya que, en el caso de que no hiciese su trabajo, podrí­a ser despedido.

Este titular se corresponde con unas declaraciones realizadas por el presidente de Mango, Isak Andic. Ahora, y gracias a estas declaraciones, podemos pensar que Mango es una empresa “que mola”  y que su presidente es alguien que se preocupa por el paí­s y la calidad de vida que este proporciona.

Pues nada más lejos de la realidad, amigos. Desde mi punto de vista, lo que realmente habrí­a que haber utilizado como carne del titular es la siguiente idea:

También abogó por reducir las cotizaciones de las empresas a la Seguridad Social o eliminarlas durante los dos primeros años de trabajo en el caso de los jóvenes que se incorporan al mercado laboral.

Es decir, que lo que dice este señor es que los dos primeros años de trabajo de un chaval no cuenten para el computo total de la Seguridad Social. Dos años tras los cuales te pueden despedir sin coste adicional (si me equivoco, me gustarí­a que me corrijiesen). Es decir, no es despido libre, por supuesto, pero tampoco garantiza nada a los jóvenes y su incorporación al mercado laboral.

Por otra parte, dice que “por el bien del paí­s” los medios tienen que hablar bien de los empresarios para que los niños, de mayores, quieran serlo. Bien, vayamos por partes.

Puedo entender que, efectivamente, en España no potenciamos eso de que alguien sea su propio jefe y, por ende, pueda serlo de otros. Es más, mucha gente de mi edad desconoce lo que es un autónomo (me he encontrado casos de estudiantes universitarios que no saben lo que es, aunque tampoco saben lo que es trabajar) más allá de lo que cuentan los anuncios de telefoní­a móvil. Sin embargo, si me encontrase frente al señor Andic me gustarí­a preguntarle cómo podemos hacer eso desde los medios de comunicación cuando son los empresarios (y ahora hablo de los grandes empresarios) los primeros que lanzan mierda sobre su propio tejado. Que Dí­az Ferrán diga ahora que no se presentará a la reelección no sirve para lavar la cara a unos empresarios que vieron como las empresas de su “lí­der” se iban a pique y, sin embargo, lo mantuvieron en el puesto de presidente de La Patronal. Es más, vieron como no pagaba a sus trabajadores y se callaron “como putas”. Por eso, y pese a que en España existan buenos empresarios (o no tan malos, según quien quiera mirarlo), es imposible hablar bien y, por ende, decirles a los niños que “esos señores que manejan la tela son buenos”.

Ahora, no todo iba a ser criticar. Estoy de acuerdo con el presidente de Mango en que hay que potenciar el aprendizaje de idiomas en nuestro paí­s y, por supuesto, mejorar la educación secundaria y la Formación Profesional. Sin embargo, no creo que el Gobierno actual, ni siquiera el que venga en las próximas elecciones (sea del color que sea), vaya a hacer nada a favor de la educación. ¿Por qué lo creo? Porque soy de los que piensa que la E.S.O. ha creado una cantidad ingente de zotes (me incluyo el primero, por supuesto) y que la actual L.O.U en las Universidades está haciendo lo propio en la enseñanza superior (donde también me incluyo).

Desde luego, lo que tengo claro que cada vez que habla un “gran empresario” sube el pan. Ahora sólo falta saber cuanto nos va a costar la barra a partir de ahora.

Neira

Si digo que el miércoles detuvieron al presidente del Consejo Asesor del Observatorio Regional contra la Violencia de Género de la Comunidad de Madrid, a más de uno le va a dar igual. Si digo que el motivo de su detención es que triplicaba el lí­mite permitido de alcohol en sangre ( que es de 0.25) cuando circulaba por la M-30, posiblemente ya capte la atención de alguno más. Pero si digo que el sujeto en cuestión es Jesús Neira, prototipo impuesto por los politicos y los medios de comunicación de cómo debe de ser un hombre español la atención de quien pueda leer esto crece de manera exponencial.

Como muchos recordarán, ya hablé de Neira en esta casa hace un tiempo. En aquel momento dije que Neira habí­a sido subido al Olimpo por los medios. Bien, hoy por hoy puedo decir que él también puso de su parte para esa escalada. Y no sólo por aceptar el puesto que le ofreció Espeanza Aguirre, no; tampoco por el hecho de haberse paseado por los platós de televisión contando una y otra vez su gesta, que tampoco. El sólo saltaba a la actualidad haciendo una serie de desafortunadas declaraciones en su libro “España sin democracia”, recibiendo las crí­ticas del PSOE en aquel momento. Jesús Neira tomaba entonces las riendas del personaje público. Sorprendentemente, ahora las crí­ticas las recibe de quien otrora fueron sus principales valedores,el PSOE y el Partido Popular. De hecho, Francisco Granados, peso pesado en la Comunidad de Madrid, pide la cabeza de Neira diciendo cosas como que “un hecho tan grave deberí­a tener consecuencias”. Cierto es que ese deberí­a tendrí­a que ser un tendrá, pero viniendo de quien viene no podemos pedirle peras al olmo.

El caso es que, efectivamente, Jesús Neira, adalid de las buenas maneras y del prototipo de caballero español, fue detenido con la nada desdeñable cantidad de 0,87 miligramos por aire aspirado y dando bandazos en la M-30.  Mi pregunta es la siguiente: ¿Ahora qué? ¿Qué ha dicho Neira?

En su defensa, Neira explicó que tan solo habí­a bebido media copa de vino y un licor de café, pero que apenas habí­a comido. Y que, desde hace un año, debido a las lesiones que le produjo la agresión que sufrió por parte de Antonio Puerta, por la que permaneció ingresado más de 250 dí­as, está tomando un medicamento contra la epilepsia y que la reacción de ésta con el alcohol que bebió pudo ser la razón por la que hubiera dado en la prueba una tasa tan alta.

F. J. BARROSO El Paí­s

Ahora, y pese a que muchos ya dijimos que Jesús Neira no tení­a que ser ejemplo de nada pese a haber intervenido para evitar un acto de violencia, Neira ha cruzado  la lí­nea y se convierte en el delincuente. Y si, digo delincuente. Y lo digo porque con semejante borrachera no es lógico coger un coche. Lo digo porque este señor es profesor universitario. Lo digo porque este señor es, recordémoslo una vez más, un ejemplo para todos.

Si seguimos leyendo el artí­culo de F. J. Barroso en El Paí­s, podemos comprobar que las declaraciones disparatadas continúan:

Se despidió “estupendamente” de sus amigos y cogió el coche. Sin embargo, comentó que posteriormente se empezó a encontrar mal y condujo de manera extraña hasta que le detuvo un Policí­a.

He visto a mis amigos borrachos. Yo mismo he tenido alguna “turca” elegante. Siempre, y digo siempre sin excepción, dicen (decimos) que están perfectamente. La cosa es que nosotros, jóvenes denostados por la sociedad porque, ¡malditita juventud!, bebemos en la calles sin mesura ni conocimiento, sabemos que si estas “tajado” el coche se queda aparcado y ya irás a buscarlo al dí­a siguiente. No sé, parece que nosotros, lameruzos y borrachos, tenemos un poco más de cabeza que el Profesor Neira. Pero la cosa sigue, claro:

“Menos mal que se fijó un policí­a que no tení­a una conducción normal. Menos mal, porque si no hubiera habido una desgracia”, apostilló el profesor, quien dijo que se sentí­a “completamente fatal” al volante y no tení­a “buena visión”.

Yo, que sólo tengo tres años de carné de conducir, cuando no me he encontrado bien mientras llevaba el coche siempre he tomado la misma decisión: parar. Si, porque si no veo bien, tengo retortijones o incluso si no hago más que estornudar (repetidas veces, se entiende) la mejor opción es pararme en un área de servicio. Tengo 23 años y pienso que esa es la mejor opción, llamadme excéntrico. Sin embargo, un señor de 57 años considera que la mejor opción es continuar conduciendo.

“Menos mal que se fijó un policí­a que no tení­a una conducción normal. Menos mal, porque si no hubiera habido una desgracia”

Pues si, menos mal. El caso es que buscando en el Código Penal para comprobar que los datos que leo son correctos, me encuentro que según el artí­culo 379 de dicho Código, Jesús Neira podrí­a ingresar en prisión. ¿Con qué cara defendemos a alguien que puede acabar en prisión? ¿Sigue siendo un héroe? Otro dato que nos facilita F. J. Barroso es que Neira se puso violento cuando lo detuvieron. Vaya, que cosa más curiosa esta, ¿verdad?

¿Ahora qué (repito)? ¿Lo harán dimitir? ¿Dimitirá el sólo? ¿Los que lo encumbraron que dirán en público? ¿Esperanza Aguirre que pensará? Porque sabemos la opinión corporativa expresada por Granados, pero no la suya. ¿Y los medios? Aquellos medios que lo presentaban como “el salvador” ¿serán objetivos o lo usarán como saco de boxeo? Son muchas preguntas, claro. ¿Obtendremos respuesta? Con el tiempo, seguramente.

Lo que está claro es que, como dije en su dí­a, los medios y los polí­ticos encumbraron a Neira. Hoy ha caí­do del Olimpo. El lunes tendrá lugar el juicio rápido en los juzgados de Plaza de Castilla. Veremos entonces lo que ocurre con Neira.

Dí­a del orgullo

Antes de empezar, quiero pediros que consideréis el texto tal cual lo escribo, sin segundas intenciones ni nada por el estilo ¿de acuerdo? Pues empecemos:

Este fin de semana se celebra en Madrid (y creo que a nivel mundial) el fin de fiesta de la semana del Orgullo Gay. La capital se llenará de gente (ayer decí­an en televisión que vendrí­a gente tanto de España como de Europa e incluso Estados Unidos). Los empresarios de hostelerí­a se frotan las manos, y con razón, ya que la ocupación hotelera será plena. El barrio de Chueca se vestirá con sus mejores galas, nos cuentan los organizadores, para recibir a los visitantes para la ocasión.Sin embargo, igual es que soy muy corto de miras, pero no acabo de comprender la gracia de la Marcha del Orgullo tal cual la conocemos hoy.

Lo primero que no entiendo es la necesidad de armar todo el pitote que se monta. Me refiero a que los madrileños (tanto de la región como del municipio) se quejan en cuanto los estudiantes toman la Castellana, el Metro no funciona o se cortan las calles por las obras, sin embargo aceptamos de buen grado que un barrio entero se colapse para celebrar una fiesta que, por otra parte, no será bien vista por muchos vecinos. Y no me refiero a que sean homófobos, nada más lejos. Sólo me planteo la situación de tener durante un fin de semana todos los bares abiertos hasta el amanecer con barras en la calle y música a todo trapo, gente vomitando y meando en los portales y escándalo en general.

Hace un par de años escuché algo con lo que estoy de acuerdo en parte. Escuché que la lucha por la igualdad de derechos para los homosexuales es comparable con la lucha por la igualdad de las mujeres. Estoy de acuerdo en esa afirmación en tanto que, efectivamente, muchos hombres y mujeres son rechazados socialmente por el hecho de ser gay, lesbiana o transexual. De acuerdo en que pueden ser ví­ctimas de exclusión social (personalmente pienso que a estas alturas del partido ya no lo sufren al nivel de hace 20 años y que la sociedad ha normalizado mucho la homosexualidad). Sin embargo, no creo que una marcha como la que se hace ayude mucho a su integración como colectivo. Me explico, porque tal vez deje un hueco para que el lector tergiverse lo que digo.

Si tenemos en cuenta en que es el “nuevo movimiento feminista” tal y como lo he expuesto en el párrafo y no de otra manera, ¿es lógico que se haga la marcha tal y como se conoce hoy en dí­a? Imaginemos la siguiente situación:

Millones de mujeres toman un barrio de Madrid disfrazadas, en muchos casos, de cosas extrañas y sin sentido. Esas mujeres salen en una multitudinaria marcha con carrozas, música a todo trapo donde celebran que son mujeres de una forma extraña. Solicitan que se las reconozcan los mismos derechos que a los hombres y que no se las discrimine por lo que son, eso si, disfrazadas como digo. En otros casos, estas mujeres que dicen que no son sólo marujas y amas de casa se manifiestan saliendo a la calle con sus churumbeles y las cazuelas en ristre, con Radiolé a un volumen que harí­a llorar a la propia Marí­a del Monte.

¿Serí­a eso creí­ble? ¿Servirí­a para reivindicar la igualdad? Personalmente me parece que harí­a exáctamente lo contrario. Pero vayamos a lo real:

Millones de hombres y mujeres toman un barrio de Madrid disfrazados, en muchos casos, de cosas extrañas y sin sentido. Esos hombres y mujeres salen en una multitudinaria marcha con carrozas, música a todo trapo donde celebran que son homosexuales de una forma extraña. Solicitan que se las reconozcan los mismos derechos que a los heterosexuales y que no se las discrimine por lo que son, eso si, disfrazadas como digo. En otros casos, estas personas que dicen que no son sólo locazas  se manifiestan saliendo a la calle semi-en-pelotas o con disfraces que dejan poco o nada a la imaginación, con música machacona a un volumen que harí­a llorar al propio Dj Neil.

Tal vez no sea la intención, claro, pero es lo que realmente se proyecta en la sociedad. De hecho, creo que es perjudicial para lo que quieren conseguir. No veo yo muy lógico que para reivindicar que son personas normales (cosa que es indiscutible) tengan que organizar un acto exclusivamente para ellos. Si, soy consciente de que es una fiesta para que todo el mundo participe de ella, pero a efectos, es el Dí­a del Orgullo Gay, no del ser humano ni del hombre.

Por otra parte, hay una cosa que me llama especialmente la atención: la inclusión de patrocinadores. Alguien con unas vistas comerciales  mí­nimas (como es mi caso) ve claramente que son un público objetivo brillante. De hecho, hay empresas que tienen lí­neas de productos para los homosexuales, bien sean productos o publicaciones. Eso, desde mi punto de vista, sólo sirve como factor separatista. Lo creo en base a que a una mujer que sea lesbiana la FHM le puede parecer tan interesante como a un hombre heterosexual en tanto a que ambos lo comprarí­an por las fotografí­as. Es decir, serí­a válida la publicación para todo aquel ser humano que que le gusten las mujeres. Claro, como digo, ese es mi parecer. Por supuesto, no logro entender eso de “espectáculos teatrales para gays y lesbianas”. Si lo que buscamos es una sociedad igualitaria, ¿por qué separar el ocio por “clases”? No lo acabo de ver muy claro.

Retomando el tema de los anunciantes, es algo que mi cabeza no entiende. Si estás reclamando unos derechos o, directamente, te quieres hacer oir, no soy capaz de ver la relación entre eso y, por ejemplo, Estrella Damm. No sé hasta que punto una marca puede ayudar a mejorar los derechos de las personas.

Tal vez, y permitidme ser mal pensado, la fiesta del Orgullo se ha convertido en un negocio. Si, porque los bares se frotan las manos cuando llega esta temporada. Los hoteles cuelgan el cartel de “lleno” y la Comunidad y el Ayuntamiento, regidas ambas instituciones por un partido que no ve con buenos ojos la homosexualidad elogia la fiesta en tanto que es buena para la imagen de la ciudad. Todo el mundo sale beneficiado con la celebración. Tal vez, y sólo tal vez, la imagen de los homosexuales y transexuales se vea un tanto dañada por aquellos que salen “como locas (y permí­taseme la expresión)” pero como sus negocios obtienen beneficios, ese sea el menor de sus problemas. Sin embargo, yo seguiré pensando que la opción o tendencia sexual de cada uno es de cada uno. Seguiré con la idea de que no es necesario llevar a cabo el despliege de medios técnicos para la celebración a no ser que sea sólo por el hecho de sacar dinero. Seguiré pensando que, a fin de cuentas, todos somos personas y eso es lo que tiene que reivindicarse.

Pero claro, esa es mi visión de las cosas.

Huelga general… si eso

Los que sigan la actualidad sabrán que los sindicatos tienen intención de convocar una huelga general a finales de septiembre. La fecha,confirmada ayer por CC.OO, será el 29 de septiembre y, si no recuerdo mal, coincidirá con una huelga (o algún acto relacionado con los sindicatos a  nivel europeo).

Si bien es cierto que el hecho de que coincida con un acto sindical a nivel internacional me parece el dato de menor importancia, si que creo que hay que recalar en la idea de que se deja la huelga genera con intención de reivindicar los derechos y las mejoras en el plano laboral de los trabajadores para después de las vacaciones.

-Nacho, que digo yo que habrá que hacer huelga, y tal.

-Si, porque no es normal esto que nos están haciendo. No hacemos gavilla con la patronal.

-¿Y cuando dices que no vamos a ir a trab… ¡a la huelga!…

– Pues… no se. Pero a mi este mes me viene mal.

– Pues ya para después de vacaciones, que esto es España, y tal.

Pues algo así­ tiene que haber pasado en los despachos de los sindicatos. Sindicatos que, por otra parte, han recibido un palo significativo con los resultados de la tan cacareada (y fallida) huelga de funcionarios.

Pero sobre lo que yo querí­a hablar realmente es sobre la inutilidad maniefiesta que, a nivel general, están mostrando los sindicatos. De un tiempo a esta parte están sufriendo un descrédito y una perdida de apoyos por parte de la sociedad nunca visto hasta el momento desde que estamos en democracia. Y este descrédito se lo han ganado los propios sindicatos a pulso estando callados como perras durante los últimos 10 años.

No, hombre. Los sindicatos han hecho mucho por sus afiliados y por el resto de trabajadores en este tiempo que comentas.

Permitidme que lo dude. No estoy afiliado a ningún sindicato y hablo desde la óptica de alguien que tiene 23 años y la imagen que tiene de los sindicatos se retrotrae a la huelga general del año 1992 y, haciendo un esfuerzo y recordando comentarios de mis padres, a al del año 88 (que debió ser, por lo que se puede leer cuando uno busca documentación, la repanocha).

No veo hoy, y lo digo sinceramente, que los sindicatos sean los mismos que entonces. No creo que hoy tengan ese poder de convocatoria. Entonces, Felipe González y, posteriormente, Jose Marí­a Aznar, se encontraban de frente con unos sindicatos que, efectivamente, luchaban porque los trabajadores tuviesen unas condiciones dignas. Sin embargo, hoy nos encontramos muy a menudo con esta imagen:

Efectivamente, los sindicatos hacen buenas migas con Dí­az Ferran, un sinvergí¼enza que quien preside la CEOE pese a los escándalos, quiebras e impagos que sufren sus empresas y, por ende, sus empleados. Con este hombre, los sindicatos tratan a menudo y no escuchamos que hablen mal de él. De hecho, no veo que exijan su cese como presidente de la Patronal.

Pero no sólo por esto están sufriendo descrédito los “defensores” de los trabajadores, que va. España ha sido un paraí­so para los especuladores, constructores y demás en los últimos años. La burbuja inmobiliaria, escudada en la polí­tica económica del gobierno de Aznar, nos dejaba paisajes con carteles de “Se vende” por todas partes a unos precios más que elevados. La construcción daba de comer a miles de trabajadores dándoles, además, un nivel de vida más elevado que el de la media de los españoles. De hecho, a nadie le sorprende la cantidad de gente joven que, tras empezar a trabajar en la construcción, se compraban coches de alto precio, ropa o viviendas. Sostení­a la economí­a con alfileres, pero la sostení­a. Durante ese perí­odo, los sindicatos no se movieron realmente.  Sólo han pasado a “la acción” en cuanto la economí­a se ha ido al traste. Cuando la gente, por sí­ solos, ya reivindicaban todo lo que creí­an lógico.

Llegaron tarde a su propia fiesta. Tarde y, si se me permite, mal. No han dado buena imagen en las negociaciones. No han conseguido cohesionar a los trabajadores ni convencerles de sus ideas. No convencen a la opinión pública y, lo más curioso, es que si que convencen a las empresas.

No quiero entrar, por tanto, en la idea del servilismo de los sindicatos con las empresas porque este post quedarí­a exageradamente largo.

Si, esa es mi opinión. Estoy convencido de que los sindicatos, como actualmente los conocemos, están condenados a la desaparición a no ser que se refunden y generen de nuevo el apoyo de los trabajadores, cosa que, para quien escribe, es harto difí­cil.

Es posible que caiga en error en alguna afirmación pero, como digo, es el sentir popular. Los sindicatos, amigos, no están haciendo nada.

Vergí¼enza

Vivimos en un paí­s de chiste.

Nos erigimos como adalides de la libertad cuando en otros paí­ses coartan a los caricaturistas que hacen dibujitos de Mahoma.”¡Oh -decimos- que poco civilizados son los moros! ¡Claro, son unos salvajes!” y nos creemos la repanocha de Europa. Somos prepotentes en ese sentido sin ninguna duda. Pensamos que nosotros, de cultura católica, no somos capaces de hacer las mismas salvajadas que hicieron aquellos en su dí­a. Y, en parte, es cierto.

Y digo en parte porque nosotros no amenazamos al autor porque, como digo, somos gente civilizada. Lo sómos hasta el punto de que, pese a tener una constitución que se proclama laica (sin tener en cuenta que, poco después dice que se apoyará a la Iglesia Católica).

Nosotros, representantes máximos de la tolerancia en un mundo poblado de salvajes, tenemos que dar ejemplo. Y… ¡MENTIRA!

A la penosa situación en la que se encuentra la Justicia en España hay que añadirle una nueva página. Hace cinco años el centro jurí­dico Tomás Moro presentó una querella contra Javier Krahe por la realización y contra Canal+ por la emisión en Lo+Plus del siguiente video en el que se muestra cómo cocinar un Cristo, alegando que “el programa atentaba gravemente contra los sentimientos religiosos de los telespectadores (art. 525 del Código Penal)”.

Pues bien, cinco años después la justicia se ha pronunciado decretando la apertura del juicio oral, mediante un auto con fecha 12 de mayo del 2010, por “hechos que pueden ser constitutivos de un delito contra los sentimientos religiosos, previsto y penado en el artí­culo 525 del Código Penal” (fuente).

Además “él auto fija para Javier Krahe de Salas una fianza de 192.000 euros y para la productora del programa de Canal+, Montserrat Fernández Villa, otra fianza de 144.000 euros. Con ellas se cubren las cantidades solicitadas por el CJTM y que consisten en una multa de doce meses con una cuota diaria de 400 euros para Krahe y otra multa con la misma cuota y de nueve meses para Fernández Villa” (fuente).

Nuestro sistema judicial, partí­cipe del laicismo del Estado, ha dictado lo que habéis leí­do arriba. ¿Vergonzoso? No, lo siguiente.

Y es que, como digo, sómos muy rápidos para llamar salvajes a otros y autoproclamarnos respetuosos para con todas las religiones pero en cuanto tocan al niño Jesús, ¡más vale que corra quien lance perjurio sobre aquel que vino a salvarnos!

Sómos de vergí¼enza, oigan.