Archivos de la categoría Actualidad

El desagüe atascado del periodismo

Imagínate una tubería de un fregadero. Hay veces que la tubería ya no traga más, ¿verdad? Está embozada y el agua no puede seguir su camino. Bueno, pues eso, entre otras cosas, es lo que le pasa a la prensa. No a la prensa como idea, no. Hablo de prensa y periodismo con el significado que realmente tiene: el de una empresa que quiere ganar dinero. Porque ese es, de lejos, el fin último de la prensa. Y si os dicen lo contrario, huid.

Poderoso caballero.

El periodista lo es, entre otras cosas, por dinero. Sí, destapar cosas, ayudar a la sociedad con el altavoz de los medios, etcétera. Eso es verdad. Y el estudiante de periodismo no piensa, en ningún caso, en el dinero. Si lo hiciese, creedme, no habría escogido esa carrera.  Sin embargo, al salir al mercado laboral se dará cuenta de que las prácticas suelen ser, en el mejor de los casos, algo mal pagado.

No mejora el tema cuando te hacen tu contrato en prácticas. Son pocas las empresas que dan un sueldo digno a los que empiezan. Existen, eso es cierto, pero son pocas. Y lo mejor llega cuando alguien, mayor y experimentado, te dice algo parecido a esto:

“No entiendo ese afán por el dinero. Cuando yo empecé no nos pagaban a ninguno”

Ese alguien puede que lo haya olvidado, pero cuando empezó, ni había tanta competencia, ni hacía lo mismo que quien hoy está en prácticas. Hoy, ‘el nuevo’ tiene que saber maquetar, editar vídeo y audio, escribir (por supuesto), tener su propio equipo, hablar dos o más idiomas, tener coche… Es decir, tiene que ser un hombre orquesta.  

El caso es que, y enlazo con el principio, esto ya no cuela.  No traga. No hay espacio para todos.  Los medios tradicionales, lejos de contratar, están reduciendo sus plantillas cada año. Por otra parte, Internet no consigue monetizar el trabajo ya que, con excepciones como eldiario.es o elconfidencial.com, muchos diarios online no dan dinero.  Otro debate es si los productos informativos son mejores o peores, pero bueno.

Be freelance, my friend

Entiendo que se proponga al desorientado redactor sin empleo que se ponga por su cuenta. Sin embargo, ser autónomo no mejora mucho la cosa. Se están ofreciendo pagos de risa a los corresponsales de guerra. ¿Qué sentido tiene eso? Profesionales de la información que se juegan el pellejo para que un diario o una cadena de televisión o radio se apunte el tanto de que “estuvo allí”, cuando quien realmente estuvo allí factura 80 euros por crónica si tiene suerte.

Hay competencia. Mucha competencia. El mercado está saturado de periodistas. Tal vez por eso se está empezando a virar hacia temas de marketing. El redactor tiene que saber SEO y SEM. Debe conocer las diferentes herramientas para posicionar lo que escriba porque, ojo, ahora es el propio redactor quien tiene que dar a la tecla (nunca mejor dicho) que posicione lo suyo por delante. Promocionar a su medio.  El periodista tiene que saber vender su medio para que la empresa ceda un espacio en el que pueda contar lo que sea que quiera contar.

Hay quien dirá que los cientos de periodistas que están trabajando hoy en día en temas de marketing están haciendo ‘intrusismo’, quitando empleos a los que han estudiado para ello. Puede ser, no lo sé. Lo que sí sé es que es una prueba de mi teoría del desagüe. No cabe nadie más. Y si cada año salen 6000 licenciados, entre Periodismo y Comunicación Audiovisual, menos aún.

Esta tabla está sacada de un post de Enrique Bullido titulado “La burbuja de Licenciados en Periodismo sigue hinchándose“. En ese texto, el autor lanza una pregunta que resume parte de lo que quiero decir:

¿Cómo es posible que en 2013, en plena crisis de la profesión, se licenciaran en periodismo en España 410 personas más que en 1996, cuando estaban empezando las televisiones privadas y autonómicas, se desarrollaban los gabinetes de comunicación y empezaba a vislumbrarse el mundo de Internet?

Más canales ? Más empleo

Pensemos, por ejemplo, en la explosión de la TDT. Todas las empresas televisivas decían que generarían puestos de trabajo para periodistas. Sin embargo, ¿cuantos programas ‘de redacción’ habéis visto en la TDT? ¿Qué programas tiene Ten, Neox o Be Mad? La TDT es, de lejos, el mayor pozo de tele-realidad a este lado del Mississippi.

A estas alturas, cansado de leer, alguien me puede hablar de los podcast. Bien, ¿conocéis algún podcast que realmente dé dinero? Tres nombres.  ¿No? Caramba, que cosas. ¿He oído al fondo ‘Podium Podcast‘? La idea, que viene del Extrarradio, es buena. Sin embargo, no sé hasta que punto es rentable. Eso sí, Prisa Radio ha sido la primera en lanzarse a mercantilizar productos exclusivos de esa manera.

Con esto, retomo el inicio de este post: “el periodista lo es por dinero“. El carnicero, tu primo el electricista o la peluquera. Ellos pueden estar encantados con su trabajo. Incluso puede ser realmente el trabajo de su vida. Pero lo hacen por dinero. Si no, buscarían otra cosa. Y eso es lo que nos toca hacer a muchos periodistas. Pese a tener experiencia, pese a ser un hombre o una mujer orquesta, toca pescar en otras aguas.

Soy consciente que esto pasa en otras profesiones. No sé si tanto, pero pasa. Y no lo achacaré a eso tan manido de “nos vendieron que estudiando y esforzándonos…”. No. Las cosas son como son y dependen, en un gran porcentaje, del azar. De la suerte. Sí, así de sencillo. Puedes dejarte los cuernos en tu trabajo, que como no tengas suerte, te va a dar igual.

No todo vale

El periodismo no da dinero. Y si no me crees, mira qué es lo que vende ahora “y no creerás lo que pasó después”. Y sí, soy un mercenario. pero no menos de lo que lo eres tú. Piensa si trabajarías por 800 euros al mes sin horarios, con jornadas de más de 40 horas y, en muchos casos, bajo las inclemencias del tiempo. Puede que ya lo hagas. En un almacén, por ejemplo. O repartiendo prensa (yo pasé por allí también). ¿No querrías otra cosa mejor? ¿Algo con un sueldo decente y con unas condiciones justas? Ya veo. Tal vez no seamos mercenarios. Tal vez sólo queramos lo que hemos visto antes y que, con el tiempo, se ha ido con viento fresco.

Con esto, no estoy echando la culpa a nadie. No. Sí es cierto que hay amargura. ¡Cómo no la va a haber! Tal vez mañana las cosas vayan mejor. Tal vez, mañana, la gente esté dispuesta a pagar por la información. Tal vez, incluso, eso lleve a que la calidad de lo que se cuente mejore. ¡Incluso puede ser que mejore cómo se cuentan las cosas! Puede ser. Pero mientras, hay que comer. Y que evolucionar. No vosotros. No los medios. Nosotros. Los miles de periodistas que nos hemos quedado estancados. Puede que sea culpa nuestra.

En fin, qué sabre yo. Sólo soy uno de los 3000 periodistas que salimos de la Universidad en mi año. ¿Ahora? Ahora, toca volver a Infojobs otro rato. Parece que necesitan mozos de almacén.

 

Cosas que no comprendo

Desde hace unos meses he vuelto a trabajar en la radio. Allí, como el noventa por ciento de los compañeros de informativos, intento ser lo más escrupuloso posible con la información. Mi obligación no es posicionarme, sino contar que es lo que ha ocurrido de manera veraz. Y creo que lo consigo la mayor parte de las veces. Y cuando no lo consigo, afortunadamente tengo compañeros que me avisan y me explican por qué con tal o cual tema no puedo usar expresiones que denoten mi posicionamiento ideológico. A veces, es cierto, se me va el tono a la hora de leer y dejo ver con qué estoy de acuerdo y con qué no. El oyente, claro, no tiene culpa de ello y lo que merece es obtener la información sin mi pequeño barniz de opinión. Yo debo darle los datos, no las conclusiones.

El caso es que, con determinados temas,  damos algún avance informativo sin poseer el cien por cien de la información. Suelen ser temas políticos en su mayoría (de calado nacional o internacional). Cuando un hecho está ocurriendo en el momento en que estás en el aire, lo único que puedes hacer es dar un titular y, en el momento en que puedas ampliar la información, hacer una pieza completa. Eso sí, siempre confirmando que la información que vas a lanzar a las ondas es auténtica. Ese es mi trabajo y, creo, lo hago lo mejor que puedo.

¿A qué viene esto?

Como digo, hay cosas que no comprendo. Entre ellas, el uso que algunas personas hacen de esos datos. Cuando alguien coge sólo el titular y no escucha el resto de la información o, por ejemplo, no escucha cómo se realiza el seguimiento de esa noticia a lo largo de la jornada pero, eso sí, tildan a la gente de no dar según que informaciones. Quedarse sólo en el titular y no comprobar qué y cómo se cuentan las cosas me parece un error. Ya no por el trabajo de quien confeccione la información (eso, honestamente, me da lo mismo), sino por el hecho de que quedándote sólo con el titular no te informas. Es como si dices que no te gustan los yogures porque el diseño de su tapa no te gusta. No entraré a valorar ya cuando se trata de informaciones políticas, donde nunca acertarás para ninguno de los ‘bandos’.

Redes sociales

Me llama mucho la atención lo polarizada que está la ‘opinión pública’ en las redes sociales. Sobre todo en twitter. Entiendo la desconfianza del ciudadano para con los medios de comunicación y, como norma, la comparto. Pero sigo pensando en que los medios son necesarios.  Es cierto que, cada vez más, los medios españoles ‘clásicos’ están adoptando una determinada línea ideológica. Lo asumo sin problemas. Sin embargo, si el lector/ oyente/ espectador quiere información alineada a su pensamiento (y con alineada me refiero a dos corrientes: conservadora y progresista), tiene alternativas serias y solventes. Y actualmente hay una opción que hace años ni existía: la posibilidad de informarte inmediatamente con medios extranjeros y de reconocida solvencia (The Guardian, The New York TimesFrankfurter Allgemeine). Y en el caso de que el idioma (o el traductor) sea un impedimento, siempre quedan opciones como BBC Mundo o CNN en español. Sin embargo, en twitter eso no funciona así. Nos ‘informamos’ (y lo entrecomillo porque, bueno, no lo considero fuente de información) siguiendo a lo que, en otros tiempos, se conocía como líderes de opinión. Personas a las que siguen quince, treinta o cincuenta mil personas. Y ahí viene cuando el titular, el ‘tuit’, se impregna de opinión. Y la gente no busca (o no buscamos, porque estaría feo no reconocer que yo lo he hecho) la información. Criticamos al diario, a la cadena de radio o televisión por un tuit de alguien, pero no se busca la información, el podcast o el vídeo correspondiente. Nos quedamos sólo en ese flash que alguien nos ha dado y olvidamos que, detrás de eso, podemos llegar a la información, comprobar si es cierto lo que nos cuenta el ‘líder de opinión’ o no y, sobre todo, buscar una vía alternativa para encontrar la realidad de lo ocurrido.

Conclusión

El periodismo y el periodista está en crisis. Y no, no hablo de los medios, no. Hablo de las personas y la profesión. Y sí, es cierto que nosotros mismos (permitidme que me incluya) nos lo hemos ganado a pulso. Y gran parte de la culpa es nuestra. Sin embargo, en un momento en que tenemos todos los datos al alcance de la mano, creo que es cuando peor nos informamos. Y no, no digo que es cuando peor nos informan, no. Nuestra es la responsabilidad de escoger nuestras fuentes informativas y, sobre todo, ahora que podemos, de buscar alternativas con las que contrastar. Twitter no es un medio de información. Te da el flash, pero no el contexto. Y en los casos en los que, efectivamente, se contextualiza, un retuit hace que esa historia quede aislada sólo a 140 caracteres. No vengo a defender aquí a los periodistas (nunca lo he hecho, ya que, como digo arriba, la responsabilidad es nuestra), no. Vengo a decir que la información, como tal, consiste en contar lo que ocurre. En mostrar los datos y que sea el ‘cliente’ quien saque sus conclusiones. Nunca debemos dar las conclusiones mascadas y, como receptores, debemos huir de quien nos las dé.  Pensar, seleccionar, buscar más puntos de vista, contextualizar y comparar es nuestra obligación como ‘clientes’ de esos medios. Quedarnos sólo con 140 caracteres nos deja, sin lugar a dudas, peor informados que nunca. Y la pereza de no querer ampliar por nuestra cuenta esos 140 caracteres y dar por válido/manipulado un titular sin ver que viene después es sólo, única y exclusivamente culpa nuestra. A veces, tras un titular desafortunado encontramos buena información. Eso es lo que nos hace comprender que el titular no es bueno.

Hay medios que manipulan y medios que no lo hacen, sin duda. Pero somos nosotros quienes debemos seleccionar qué medio es cada cual (y no hablo de ideologías, no. Hablo de información) y no dejar que otros lo hagan por nosotros.

La información es un derecho. Nosotros somos quienes debemos ejercerlo buscando nuestras fuentes. Separando el grano de la paja. No otros. Si aceptamos que lo hagan otros, aceptamos que sean otros quienes decidan qué es lo que tenemos que pensar.

“HuffPo”

Hace demasiado tiempo que no paso por aquí­. Quito el cerrojo y levanto el cierre. Chirrí­a. La luz entra en La Taberna y se ve que hay mucho polvo. Paso la escoba, abro las ventanas para que se ventile el local, cojo un trapo y limpio la barra. Está todo limpio. Enciendo la cafetera, pincho un barrí­l de cerveza nuevo y pongo sobre la barra una serie de platillos con su cuchara y su sobre de azucar.

– ¿Está abierto?

– ¡Claro! Pasa, te invito al primer café.

Con La Taberna funcionando y con el corrillo de parroquianos apoyados en la barra, uno me pregunta, sabiendo que me voy a encender, sobre el Huffington Post.

¿Pero tú sabes lo que es el HuffPo? – Le digo.

– Sí­, claro. Es ese periódico que han hecho nuevo los de Prisa, ¿no?- Me dice con duda.

Lo que no sabe es que el Huffington Post es la muestra de que ya no interesa pagar por la información ni siquiera a las empresas periodí­sticas.

– ¿Cómo? -me pregunta con los ojos como platos- ¿Pero no van a pagar a los que escriben?

– Verás… – Y empieza mi explicación-  Sí­ y no. El HuffPo original, el de Estados Unidos, es un agregador de noticias. Esto significa que su redacción lo que hace, además de redactar alguna cosa suelta, es colgar la información de otros medios en su web. Enlazarla, vaya. Por lo tanto, tendrán toda la información sin invertir en periodistas que escriban. Eso ya lo hacen otros.

Y eso ¿interesa a los periódicos online?

– Buena pregunta. Claro que les interesa. Realmente, lo que hace el HuffPo es darle visitas a esos diarios online. Algo así­ como lo que hace el buscador de google, sabes? Enlaces, amigo. Enlaces.

¿Y por qué dices que es tan malo entonces?

Es justo en este momento cuando dejo de secar el vaso que tengo en las manos. Me subo las gafas y dejo el trapo encima de las cámaras frigorí­ficas y le digo:

¡Porque eso no es periodismo! Es la tan denostada piraterí­a que hace unos años denunciaban todos los medios, pero ahora ya no les interesa. Plantéate esto: tú grabas un cd de, qué se yo, Alejandro Sanz y lo vendes. ¿Cómo se llama eso? Piraterí­a. Claro, eso lo entendemos porque es sacar beneficios del trabajo de otro. Beneficios lí­quidos, es decir, PASTA. El HuffPost no tiene periodistas realmente porque no los necesita. Lo venden como el milagro de la prensa. ¡Claro! ¡Grandes beneficios a coste cero gracias al tráfico que generan! Toda la información está en el Huffpost aunque ellos no redactan la mitad de las cosas.

– Vale… Y si es tan malo como dices ¿por qué lo financia en España el Grupo Prisa?

Inocente de él, no sabe cómo están las cosas dentro de esa empresa.

– ¿Que por qué? – Lo miro medio riéndome- ¡Porque Cebrián hace mucho que dejó de ser periodista! ¡Ahora sólo quiere dos cosas: dinero y poder! Desde que está como jefazo en Prisa, Cebrián ha vendido parte del grupo a un fondo de inversión americano. Este grupo lo nombre jefazo -digo ahorrando tecnicismos- y así­ ha pasado de ser un periodista que dirigió la que otrora fue una gran cabecera de la prensa a ser un tí­o que sólo busca dinero. ¿Y qué es el HuffPost sino eso? Es una forma de tener todo a coste mí­nimo.

Entonces, no pagan por los textos…

– No, claro que no lo hacen. Por lo menos, no por la mayorí­a de ellos.

¿Y por las informaciones de los blogs?– Tras esto no puedo mas que echarme a reí­r.

¡¡Tampoco!! ¡Esa es la gracia! Hace unos dí­as, la directora de esta web en España decí­a que ellos no pagarí­an a los bloggers. A cambio de sus textos, de su trabajo, el Huffington Post les darí­a ‘una ventana’ para comunicarse. Notoriedad, decí­an. ¡Porque los periodistas no quieren informar, claro! ¡¡Sólo quieren notoriedad! ¡¡¡Y con eso ya comen!!!

Al parecer, me he encendido demasiado. Desde la calle, una mujer del grupito que habí­a salido a fumar me dice que no grite, que no merece la pena. Ella es periodista. Tras asentir, vuelvo con mi conversación.

– Entonces- sigue preguntándome- tampoco pagan a los bloggers que ellos tienen ¿no? Me refiero a los famosos que escriben en la web.

– No sé cómo será en España, pero en Estados Unidos sí­ que pagan. Los famosos son lí­deres de opinión, amigo mí­o. La gente los sigue donde sea. Y eso, en Internet, es tráfico. Y el tráfico es dinero. Es pagar dos y recibir doscientos.

– Pues chico, está bien pensado el negocio. Y al tal Cebrián ¿no le preocupa que este ‘medio’ desbanque a El Paí­s?

– Pues evidentemente no. Es más, a Cebrián El Paí­s se la trae bastante al pairo. Tanto es así­ que hace un tiempo, en un discurso que dio casi le faltó decir que era un cadáver prehistórico. Dejo bien claro que era un modelo que tendí­a a desaparecer porque la gente ya no busca informarse en los periódicos. De hecho, él mismo dijo que cuando leí­a El Paí­s por la mañana ya conocí­a todas las noticas antes.

– Tira piedras sobre su tejado el pollo este, ¿no?

– Sí­, y no solo eso. Desmerecer a la prensa como lo hace Cebrián es tachar de bobos a los lectores. ¿No buscan informarse? Tal vez el problema es el abandono paulatino del periodismo en los periódicos. Nadie apuesta por investigar o por modelos sostenibles. Nadie invierte en El Paí­s como se hace en el New York Times. Es más, en España serí­a impensable un New York Times. ¡Ese sí­ es un periódico que se ha sabido adaptar! ¿Sabí­as que en el equipo que hace las infografí­as del NYT hay un español? Pues sí­. Y está allí­ porque aquí­ no se invierte en estas cosas.

– A ti lo que te pasa es que estás resentido…

Saco el Smartphone del bolsillo y le enseño esto:

– Resentido… Igual que todos estos ¿verdad?

– Oye, pues sí­ que va a ser mala la idea esta…

– Claro, y lo mejor es que PRISA lo vende como el nuevo periodismo. Desvirtúa no sólo al periodismo, sino al periodista. Y sé que me repito, pero no pagan por el trabajo que realizan otros.

– Oye ¿y las portadas que hacen? Porque son feas de cojones.

Es otra forma de llamar la atención de la gente. Para que te hagas una idea, el HuffPost de España ha publicado una portada que es más fea que pegar a un padre con un calcetí­n sudado. ¿Qué ha conseguido con esto? Notoriedad. Ser Trending Topic en Twitter te da notoriedad, pero además millones de visitas que te ayudan a posicionarte en los buscadores. Además, esa gente que hoy ha linchado esa portada también entrará mañana. Y lo hará para ver cuán mala es la imagen que pongan, volviendo a dar esa notoriedad al ‘medio’. Si es cutre, no es por dejadez, sino por estrategia.

Su cara cambia. Parece que ya lo entiende. De hecho, me mira y menea la cabeza de un lado a otro como diciendo que no.

-Ahora entiendo-sentencia-por qué estás detrás de la barra y no en una redacción. ¿Quién va a querer pagar por alguien que informe cuando los periódicos serios compran las noticias a agencias? Nadie. Y menos cuando ‘medios’ como el Huffington Post se dedican a enlazar a esas informaciones. Tráfico para todos, beneficio para las empresas y desaparición del periodismo. Ysi las empresas periodí­sticas no quieren pagar, ¿cómo esperan que haya personas que quieran pagar por lo que publican?

– Esa es la idea, amigo mí­o…

De repente, un portero de la finca de al lado entra en La Taberna. Pregunta a mi contertulio sobre el HuffPost.

– ¿Pero tú sabes lo que es el HuffPo? – Le dice.

Empiezan a hablar entre ellos. Hay ambiente al otro lado de la barra. Yo me giro y pongo dos cafés más. Y así­ pasa el dí­a en La Taberna.

Veinticinco años

No caeré en el truco fácil de comparar la situación de mi padre o mi abuelo cuando ellos tení­an mi edad.  Y eso que ambos tení­an ya hijos y todo. Es más, confesaré antes de empezar que a mí­ me faltan aún tres meses para llegar al cuarto de siglo. Pero establezcamos esta cifra como simbólica, si me lo permití­s.

Con 25 años, he terminado (casi) mi licenciatura en Periodismo, realicé un primer curso de la carrera de Derecho y tengo cotizado un año en la seguridad social. He trabajado desde los 18 en almacenes, grandes superficies, hospitales e incluso montando boleras. He trabajado más horas de las que tengo cotizadas, creedme. Salvo mis dos primeros años como universitario, he tenido la suerte de trabajar siempre. De hecho, llevo tres años trabajando en un organismo público sin cotizar a la Seguridad Social.

Con 25 años cobro 350 euros. Son 10 euros menos que cuando empecé, literalmente, a trabajar en la biblioteca. Entonces mi sueldo era de 360. Si a esto le sumamos la subida de precios, la depresión está asegurada.

El gobierno de José Luis Rodrí­guez Zapatero aseguró que, para la gente como yo, harí­a una ley en la que dijese que los becarios í­bamos a cotizar. ¡Y lo hizo! Sin embargo, lo que no dijeron los medios es que dos dí­as antes de las elecciones, ese mismo gobierno aprobó una disposición transitoria en la que decí­an que no existe obligación de afiliar y dar de alta en la Seguridad Social, y por ende cotizar,  a los alumnos de los programas universitarios (de grado y de master) que imparten las universidades que efectúen prácticas externalizadas en empresas  retribuidas mediante becas, ayudas al estudio o cualquier otro concepto”. Por supuesto, y pese a que trabajo en una Universidad pública, se han agarrado a esto como a un clavo ardiendo y, claro, no cotizo.

Con 25 años, las estadí­sticas me indican que si quiero conseguir un trabajo relacionado con mis estudios superiores debo cursar un máster. Una especialización a mis cinco años de carrera. No lo veo mal, ya que especializarse es bueno. Sin embargo, me piden que ‘afloje’ de 6000 a 12000 euros por cursar esos estudios. Sí­, tal vez haya quien me encuentre precios inferiores, pero la media es la que es.

Con 25 años, estudios superiores, trabajando sin cotizar para el Estado o, mejor dicho, para mi comunidad autónoma (es quien se encarga de gestionar la Universidad) y sin llegar a ser ni siquiera proyecto de mileurista, sigo viviendo en casa de mis padres. En casa de unos padres que, con mi edad, ya se habí­an ido, no sólo de casa, sino que habí­an cambiado de provincia y de comunidad.

Con estos antecedentes (gracias por llegar hasta aquí­), tengo que aguantar cosas como la portada de ayer de El Paí­s.

Captura

 Una portada, y una información, que puede que sí­ que represente a un estrato de esta sociedad. No lo pongo en duda en esta entrada, no es el objetivo de la misma. Una portada en la que el director de esa publicación se rí­e, por lo menos, de todos los que el dí­a de mañana (¡y el de hoy, de demonios!) quieren/ queremos ser periodistas. Una empresa que publica ‘#nimileuristas’ y paga a sus becarios entre 700 y 800 euros por jornadas superiores a las ocho horas. Podrí­a seguir, pero lo resumiré con ‘un periódico que mira la paja en el ojo ajeno’.

Y, pese a eso, que titula diciendo una verdad certera.

Con 25 años, las expectativas de futuro que tengo es encontrar un trabajo de lo que sea, cosa que no me parece mal (pese a que tenga connotaciones frustrantes fácilmente entendibles). Lo que me empieza a parecer mal es, por ejemplo, que las reglas del juego hayan cambiado a favor del empresario y que se hayan perdido derechos como la cantidad de dí­as de indemnización por año trabajado en caso de despido.

Desde la CEOE nos dicen que debemos tener en cuenta que en otros paí­ses (llamémoslo Estados Unidos) las condiciones son similares y no se quejan tanto como aquí­. Acepto, claro, ese punto de vista. Pero maticemos diciendo que allí­ el sueldo es superior. Y no sólo eso, sino que la conciliación es algo real. Además, tengamos en cuenta que en otros paí­ses los empresarios no tienen ese plus llamado ‘picaresca española’. Sirva esto como ejemplo:

Los EREs se triplican en Cataluña desde la entrada de la reforma

Pero sigamos.

El actual gobierno defiende a ultranza su reforma laboral. Por un lado, algunos ministros indican que es lo que hay que hacer para reactivar el empleo. Sin embargo, indican que este año, y con esa misma reforma laboral se destruirán más de 600,000 empleos. Algo falla.

Por otro lado, han bajado las pensiones. Sí­, no en un sentido estricto, pero después de las duras crí­ticas que realizaron al gobierno anterior, lo que han hecho ha sido congelarlas, con lo que si contamos de nuevo la subida del IPC, el poder adquisitivo de los pensionistas se ha visto mermado.

Se propone, entre otras cosas, buscar formas de sufragar el gasto sanitario de España. Curiosamente, el ‘copago’ es la opción que más suena. Un ‘copago’ que, recordemos’, significa pagar dos veces por lo mismo, ya que es el Estado, con el dinero de todos, quien paga.

Y mientras, la economí­a sumergida alcanza un valor estimado de más del 20 por ciento del producto interior bruto. El 20 por ciento de la riqueza de España está ahí­, moviéndose, pero sin ser  declarada. La polí­tica fiscal del nuevo gobierno queda clara cuando destituyen a quienes destaparon una trama de corrupción y premian a quien no supo ver otra. La subida de impuestos que no iba a ocurrir, finalmente ocurrió.

Ahora se plantea también añadir un impuesto más a los hidrocarburos con la premisa de destinarlo a la investigación de energí­as renovables. Y ahora que saco el tema…

Investigación: Con fecha de 30 de diciembre se anuncia un recorte de 600 millones de euros en I+D+I. Por otra parte, se estima que la cifra será superior cuando se hagan públicos los presupuestos generales del Estado, con lo que España quedará en un lugar simbólico, mientras que los cientí­ficos españoles ayudarán al desarrollo y enriquecimiento de otros paí­ses.

Y podrí­a seguir. Bien sabemos todos que podrí­a seguir. Pero, si me permití­s, volveré de nuevo a mi discurso inicial.

Con 25 años, y más de cinco millones de parados en el paí­s en el que vivo (de los cuales un porcentaje realmente peligroso es gente joven), me piden que me apriete el cinturón. Después de todos los datos que he planteado, me dicen que consuma. ¡Que gaste! ¡¡Que circule mi dinero!! Dinero que uso para pagar mis estudios, colaborar en casa cuando se puede y poco más. Dinero que yo sí­ que tengo, pese a ser una cifra irrisoria, pero que mucha gente no tiene.

Y me lo piden aquellos que cobran 1800 como ‘ayudas’ por estar haciendo su trabajo. Sólo como dietas. Con ese dinero comen y pagan una casa  en Madrid, pese a que hay quien tiene vivienda en la capital. Algunos dicen que lo usan para desplazarse hasta su provincia, pese a que también tienen esos viajes pagados con otras dietas.

Esas mismas personas que defienden casos como el de Isabel Carrasco, que acumula 12 cargos y percibió más de 158.000 euros en 2010, la mitad en concepto de dietas y desplazamientos.

Esas mismas personas que después de haberse metido en obras faraónicas y que acusan a unos y a otros por sus actividades profesionales, al poco de salir del gobierno (me da igual el color) se meten en la empresa privada cobrando dinerales a costa de ese puesto al servicio de la sociedad. Puestos que, claro, los dotan de una agenda suculenta y de una presencia internacional imposible de adquirir siendo, por ejemplo, electricista. Y si no, veamos dónde trabajn González, Aznar, Zapatero y sus ministros.

Con 25 años ‘me prometen el oro y el moro’. Me dicen que es lamentable que, por primera vez, una generación vaya a vivir peor que sus padres. Me aseguran que arreglarán la situación y me piden, por enésima vez, que arrime el hombro. Ellos, que como cabeza visible de la polí­tica han estado a la gresca por ver quién meaba más lejos.

Así­ que, con 25 años, pido que dejen de reí­rse de mí­. A estas alturas, ‘tengo los huevos pelados’ de tantas promesas. Estoy cansado de que sólo sirvamos para hacer portadas en periódicos que critican lo que ellos mismo hacen. Estoy cansado de que en vez de invertir mis impuestos en cosas realmente importantes se inviertan en proyectos estúpidos y que, casualmente, quedan a medio terminar. Cansado de ser, como todos, el resultado de una polí­tica educativa francamente nefasta. Nefasta para todos, no sólo para los alumnos, porque recordemos que nosotros seremos el futuro próximo. Harto de ser sólo el ‘joven tipo’ al que dirigir los mensajes electorales y al que, después, se torea.

Cuando pase el temporal, que pasará, veremos cuál ha sido la actuación de todos. Como paí­s y como individuos. Y valoraremos cuál fue nuestro papel en el mundo en el que vivimos. Y veremos que España está al culo de Europa. Y lo está porque no sabemos, como paí­s, hacer otra cosa que darle al ladrillo. Y no sabemos, ni sabremos jamás, hacer otra cosa. ¿Y por qué? Porque nunca invertimos en investigar, en educar y, mucho menos, en abrirnos los ojos a la realidad. Porque Spain is different, pero los españoles unos cabezones que no queremos ver nuestras miserias. Y menos si juega el Real Madrid o el Barí§a (equipos que, por cierto, tienen deudas millonarias).

Con 25 años miro los últimos 25 años y pienso en los que vendrán. Y me da pena.

Pero claro, como digo, con casi un cuarto de siglo, nada en comparación con la época que vivió mi padre o mi abuelo, mi opinión, la de un solo sujeto, no vale nada. Ni tampoco la de todos como sociedad. Y no vale porque escogemos siempre como gobernante a quien nos regala los oí­dos, no a quien puede hacerlo mejor. Criticamos a quien logra algo y nos puede enseñar cómo mejorar.

Españoles, somos los reyes del mundo. Lo que no sabemos, ni queremos ver, es que el mundo es una república.

 

Hernán Casciari en La Taberna

Siempre que realizo una entrevista para La Taberna pienso en si gustará o no gustará y en si el entrevistado estará cómodo o no (una vez que sé que me la concede). En esta ocasión, claro, no ha sido una excepción.

Hoy entra en La Taberna un hombre que nació en Argentina hace casi 41 años y que se vino a España ‘a la aventura’. Tras trabajar para grandes editoriales y colaborar con periódicos muy importantes de distintos paí­ses decidió tirarse a la piscina y levantar un proyecto inexistente hasta entonces. Junto a un amigo de la escuela, nuestro invitado levantó una revista de calidad. De calidad en todas su vertientes, tanto por continente como por contenido. Un hombre en cuya mente se gestó ‘Orsai

Hoy, en La Taberna, Hernán Casciari:

 

casciari

¿Qué se le pasa por la cabeza a uno cuando decide quedarse en otro continente por una mujer?

Muchas cosas. Entre ellas, uno se pregunta si está realmente enamorado de la mujer o de la aventura de cambiar de mundo.


Al hilo de este hecho, has repetido en innumerables ocasiones que ‘Orsai’, la palabra, viene del término futbolero ‘Fuera de juego’. Por eso acuñaste así­ tu blog. Tras el paso del tiempo, ¿Sigue Hernán Casciari en ‘Orsai’?

Yo he visto argentinos llegar a España y, a los dos dí­as, ya decí­an “pasta”, “vale”, “tronco”, “penalti”. Y también conozco gente que hace treinta años que viven acá y siguen diciendo “guita”, “che”, “gomí­a” y “fulbo”. Estar en “orsai” es, al principio, un dolor. Pero después de los años es una decisión. Yo estaré siempre mirando allá y escribiendo para allá.


El caso es que todo fue bien. Desde aquí­ comienzas a escribir lo que más adelante serí­a ‘Más respeto, que soy tu madre’, un éxito en internet que dio el salto al papel con traducciones y reediciones en varios paí­ses. Pero ¿Cuál es la sensación que se te queda cuando conoces que Antonio Gasalla querí­a adaptarla al teatro?¿Te gustó el trabajo que realizó?

Fue al revés. A Gasalla lo buscamos nosotros (el productor de la obra y yo). Lo perseguimos, nos dijo que no, lo volvimos a perseguir, etcétera. Hasta que un dí­a dijo que sí­. Su trabajo es tremendo.


Una de las cosas que quizás no conozca la gente es que tú ya eras escritor antes de llegar a España. De hecho, habí­as ganado premios internacionales gracias a tu trabajo. Tu primer relato escrito ‘de manera consciente’ fue “Un detalle sin importancia”¿Qué queda hoy de aquel Casciari de 17 años que empezaba como escritor?

El de los 17 años era un buen escritor, lleno de inexperiencia pero honesto. En cambio el de los 20 a los 30 fue un escritor horrible. Yo escribí­a para los concursos literarios, con una prosa infame. Escondí­a mi estilo. Escribí­ cuatro o cinco novelas malí­simas. Cuentos espantosos. Después me fui a España y empecé a escribir online. Desistí­ de ser escritor. Y entonces encontré mi estilo.


¿Es distinto el proceso de escritura que utilizabas cuando tu público estaba en el papel al que utilizas ahora? ¿En qué?

Era diferente todo. Creo que era aburrido. Ya no me acuerdo. Solamente sé que aquellos textos nací­an muertos. Los leo a veces y no hay respiración. Era muy esforzado escribir así­. Creo que solamente me sirvió como ejercicio.


En ‘El pibe que arruinaba las fotos’ nos presentas a tu familia. Cuando uno habla tan abiertamente de los suyos corre el riesgo de que en la siguiente reunión familiar lo linchen. ¿Qué ocurrió cuando tu familia leyó el libro?

Esa novela fue, antes que un libro, un montón de cuentos que aparecieron en mi blog. Es decir, mi familia fue conociendo esos cuentitos uno a uno, a través de un par de años. Y creo que ese ritmo de publicación me salvó del linchamiento. Hubiera sido distinto si ellos veí­an todo junto en un libro.

 

En ‘España, perdiste’ despotricas de la forma de ser y ver las cosas de los españoles, mientras que en ‘España, decí­ alpiste’ nos muestras como los argentinos, como si de un Caballo de Troya se tratase, os habéis hecho con el paí­s. Lo fácil serí­a preguntarte las diferencias entre unos y otros, pero ¿qué crees que deberí­amos aprender unos de otros?

El libro es el mismo en los dos paí­ses. Solamente cambién el tí­tulo y el marketing. En España es un libro para argentinos expatriados. Entonces tiene una portada nostálgica (una etiqueta de cerveza quilmes). En Argentina el libro es para cualquier lector, y hago hincapié en la reconquista (en la portada, una vaca argentina se esta cogiendo a un toro español). En algún texto hablo del aprendizaje de las dos culturas. «Nosotros, los argentinos, deberí­amos aprender a bajar dos cambios en la retórica del por qué y preguntarnos, de verdad, quién carajo nos ha hecho tanto daño. Y ellos, está claro, deberí­an saber que ya es hora de sentarse en el diván, entrecerrar los ojos, y empezar a preguntar por qué.»

 

¿Cómo se queda uno cuando una productora lo llama para hacerse cargo de la vida de uno de los personajes de una serie de televisión? ¿Cómo afrontaste tu participación en ‘Mi querido Klikowsky?

Fue divertido, porque era una productora de televisión del Paí­s Vasco. Y me invitaban cada quince dí­a a ver los rodajes. Después de eso, largos almuerzos con la mejor comida del mundo. Nunca comí­ tan bien como en esa época.

 

Siguiendo con la televisión, dentro del mundo de Internet, además de todos los blogs que has escrito, está EspolerTV. En esta comunidad, que nació de un blog en ‘El Paí­s’, se habla de series. De muchas series. ¡Y se ponen enlaces! Sin embargo, no existe publicidad ni ningún viso de posibilidad (o intención) de sacar dinero de ello. Por este hecho, quisiera preguntarte ¿Cuál es tu opinión actual sobre la ‘Ley Sinde?

Mi posición sobre esos temas (Sinde, Sopa, etc.) es hacer cosas.

 

Escribir para un diario argentino como es La Nación cuando uno está a cientos de kilómetros ‘de casa’ debe ser muy complejo, sin duda. Pero explicarle a una hija de dónde viene debe serlo aún más. ¿Sigue tu hija preguntándote por qué es argentina?

Explicarle a mi hija catalana mi paí­s es uno de los hobbies más lindos que tengo. Puedo mentirle, darle datos sesgados, generarle utopí­as. Le explico la Argentina que me gusta, no la real. La pobrecita un dí­a va a ir de mochilera y se va a dar cuenta que su padre, antes que nostálgico, era un mentiroso.

 

Con Christian Basilis creas ‘El Domingo’, si no me falla la documentación. ¿Cuál es la mejor lección que aprendió Hernán Casciari de su etapa en ‘El Domingo’?

Sin duda, que trabajar con Chiri (y con una pizzerí­a de Comequechu al lado de la redacción) era divertido.

 

No me gustarí­a pasar a Orsai sin preguntarte por ese momento en el que decides despedirte de las grandes editoriales, además de ‘El Paí­s’ y ‘La Nación’, para embarcarte en Orsai. Las respuestas de las editoras debieron ser antológicas…

Antológico fue el silencio. Nunca me dijeron nada, ni buen ni malo.

Y ahora, me quiero centrar en la revista ‘Orsai’. La revista es, sin lugar a dudas, imponente. Por calidad de continente y contendido, ha conseguido muy buenas crí­ticas por parte de los medios de comunicación y, por supuesto, de los lectores. Pero, cuando comenzasteis con esta locura ¿imaginabais que la gente se lanzarí­a a comprar un producto del que nada se sabí­a sólo porque tú estabas detrás de él?

No pensamos mucho en eso cuando empezamos. Nos centramos en lo que tení­amos ganas de leer. Sabí­amos que la gente también estaba un poco harta de lo que habí­a, pero en ningún momento hicimos muchas cuentas ni previsiones. Fue más bien impulsivo.

 

¿Es ‘Orsai’ un caso excepcional o es el primero de los cambios que deberí­a sufrir la industria editorial?

No lo sé. Por el momento es un proyecto entre autores y lectores que nos está resultando muy divertido. No queremos más que eso.

 

En España, una de las cosas que siempre han dicho los agricultores era que los intermediarios encarecí­an sus productos en más del 90%. ¿Ocurre lo mismo en el mercado editorial?

Sin duda. En la cultura, la agricultura y todas las palabras acabadas en €”tura. El intermediario es malo.

 

Son muchos los autores que han participado en la revista, desde Horacio Altuna hasta Nick Hornby, ¿Cómo se convence a estos maestros de participar en ‘Orsai’? ¿Cuál fue el más complicado de convencer?

No hubo complicados. Hubo los que dijero que sí­ rápidamente y los que no respondieron nunca. El mail fue el mismo para todos: «Estamos haciendo una revista literaria sin publicidad, y nos gustarí­a que estuvieras en ella».

 

¿Habéis conseguido todas las colaboraciones que os habéis propuesto? Quiero decir ¿No se os resistió nadie?

No hubo resistencia de nadie, porque por nuestra parte no hubo nunca insistencia. Mandamos un solo mail.

 

¿Cuál es la sensación que tienes cuando, como lector, lees ‘Orsai’? ¿Y como editor?

Me gustarí­a, a veces, pegarme un palo en la cabeza para perder la memoria y poder leer la revista como lector, sin conocimiento previo. Pero no puedo. Como editor, me siento feliz.

 

Algunas señas de identidad de la revista son la ausencia de publicidad y la posibilidad de descargarse la revista al completo. ¿En algún momento habéis estado tentados a cambiar alguna de estas premisas?

No. Justo esas son las premisas fundacionales. hemos recibido muchas ofertas de subsidio, de patrocinio y de mecenazgo. Pero preferimos la ayuda de los lectores y nada más. El PDF gratuito es marca de la casa también. Si no hay eso, no es Orsai.

 

En cuanto al precio de la revista, una cosa realmente curiosa es que, a efectos prácticos, cuesta lo mismo en todos los lugares donde se venda, es decir, lo que cuesta una cantidad de diarios del domingo. ¿Por qué esta medida?

Porque las editoriales no lo hacen. Para fastidiar. Para demostrar que se puede. Y que si ellos no lo hacen no es por imposibilidad, sino por codicia.

 

Actualmente, la revista está sumergida en su segunda etapa, en la que pasará de ser trimestral a ser bimestral. ¿Por qué este cambio? ¿Cambiará algo en el formato que conocemos actualmente?

Cambia todo. El capricho es otro. Este año vamos a publicar folletines, como se hacñia en el siglo XIX. Los textos de cada número continúan en el número siguiente. Por eso la hicimos bimestral y por eso la suscripción es anual. Se pagan las seis ediciones por adelantado.

 

¿Qué le dirí­as a aquellos que aún no conocen ‘Orsai’?

No les dirí­a absolutamente nada. No hacemos publicidad. Seguramente ya se enterarán, algún lector les dirá algo.


Llevo un rato haciendo preguntas en plural, así­ que, para cerrar esta entrevista me gustarí­a hacerte una pregunta. ¿Serí­a posible ‘Orsai’ sin Christian Basilis? ¿Quién es ‘el Chiri’ en ‘Orsai’?

No serí­a posible la revista Orsai sin Chiri. Sin él, volverí­a a escribir en mi blog. Para que haya una revista necesito ese diálogo con él. Es la parte divertida. Sin eso, dejarí­a de divertirme. ¿Quién es Chiri? Un amigo mí­o de Mercedes.

 

Foto: José Playo

 

Junto con él, has creado, además de muchas cosas en el pasado, la Editorial Orsai, donde se ofrece a los autores unas condiciones que serí­an imposibles en las grandes editoriales. En tu charla en el TEDxRí­odelaPlata explicas que las cosas se pueden hacer de manera diferente. ¿Qué os lleva a lanzaros a algo tan farragoso como es editar los libros de otros? ¿Y a fijar las ‘cláusulas’ de la editorial (como son la titularidad de los derechos de los textos y el beneficio del 50% para el autor?
Queremos experimentar. Es eso. Ver qué cosas pueden funcinar sin redes. Como los chicos pequeños, que buscan los lí­mites. Queremos ver en qué momento alguien viene y nos da una boofetada.


Además del último libro de Horacio Altuna y del tuyo propio, ¿nos puedes adelantar alguna novedad en el catálogo de la editorial?
No, realmente no puedo.


Para finalizar, te realizaré un pequeño test en el que me gustarí­a que dijeses lo que se te viniese a la mente cuando leas los siguientes nombres o conceptos:

Chiri Basilis y Cristina Badí­a
Las mismas iniciales.

El Staff de Orsai
Gente muy capaz.

Argentina y España.
Los paí­ses donde nacieron mi padre y mi hija. Es decir, mis paí­ses.

Literatura.
Diversión.

Futuro.
Presente.

Desde aquí­, quiero agradecerle a Hernán Casciari sus respuestas tan amables a esta entrevista. Sobre todo, porque en estos momentos falta menos de un mes para que todos los lectores que ya están (estamos) suscritos a ‘Orsai’ recibamos nuestra revista número cinco.

Y a vosotros, espero que os haya resultado, cuanto menos, interesante esta charla con Casciari. Para mí­, sin duda, lo ha sido.

Reflexiones otoñales

Quedan cerca las elecciones. Sí­, en serio. El 20 de noviembre está a la vuelta de la esquina y la carrera hacia la Moncloa ya ha comenzado. Ahora es cuando comienzan los desencuentros, las crí­ticas burlonas de unos a otros y, por supuesto, las descalificaciones.  Ahora es cuando podremos ver el bochornoso espectáculo en que se ha convertido la polí­tica en nuestro paí­s.Los polí­ticos de los grandes partidos sacarán sus cuchillos para demostrar que ellos son los reyes de la jungla.

Se ha implantado en España la idea de que no se pueden poner de acuerdo las grandes marcas polí­ticas. Que sus ideas no pueden converger en un solo producto. Y es cierto que en las cosas importantes no lo hacen. A no ser, claro, que sus intereses como particulares se pongan ‘en entredicho’.

Un buen ejemplo de que solo cuando quieren se ponen de acuerdo es la reciente reforma de la Constitución. Para quien aún esté un poco desubicado, podemos decir que lo que han hecho ha sido poner un techo de gasto máximo para las instituciones. De este modo, dicen, se evitará que, en el futuro, los Ayuntamientos, Diputaciones, etc., no estén tan endeudadas como ahora. Si aún no te lo he dejado claro, que puede ser, échale un vistazo a este artí­culo publicado en El Paí­s el 26 de agosto de este año.

La modificación del artí­culo 135 de la Carta Magna fue aprobado la medianoche del 25 al 26 de agosto. Es decir, cuando todo el mundo estaba de vacaciones. Sin embargo, ahí­ está la reforma, sancionada por el Jefe del Estado en una ceremonia que duró cinco minutos.

Claro, habrá quien me diga que es necesaria esta reforma. No diré lo contrario. Sin embargo, una de las cosas que siempre me han enseñado mis padres es que nunca debes gastar más de lo que puedes pagar. Es decir, nunca hay que dejar deudas. De hecho, si lo pensáis bien, hay que tener en cuenta que con esas deudas que dejan las instituciones, hay empresas que cerrarán por falta de liquidez causada por el impago. Pero ese, claro, es otro tema.

Ahora habrá quien me diga que eso es un caso de fuerza mayor. Vale, lo acepto si queréis (aunque no lo comparto. Creo que es un parche rápido que han puesto debido a la mala gestión de las arcas de muchos de sus militantes). Sin embargo, esto llega en un momento en el que hay polí­ticos a los que se paga un sueldo sin estar en activo. ¿Por qué se sigue pagando a González y a Aznar si ellos ya cobran millones por sus respectivos puestos como consejeros? Es una pregunta que dejo aquí­. Pero, por favor, sigamos con la exposición.

A la derecha podrán ustedes ver el intento de controlar los informativos de RTVE.

En la radiotelevisión de todos existe un órgano de control polí­tico en el que están representados los partidos polí­ticos con mayor presencia en el Congreso, además de los sindicatos.  Pues que casualidad que, con una propuesta del Partido Popular mediante, los miembros del Consejo pertenecientes al PSOE y a CiU, además de los populares, votan a favor de controlar el sistema con el que trabaja en las redacciones de la Corporación. Como vemos, de nuevo se ponen de acuerdo para sus intereses. Me podréis decir que fue una maniobra exclusiva de los miembros del Consejo. De acuerdo, os compro esa idea. Y sí­ que es cierto que los grandes partidos han limitado el poder de este órgano. Pero no deja de ser un acuerdo en el que los grandes se ponen de acuerdo.

Son datos que dejo aquí­. Personalmente, y ahora doy mi opinión, me parece que el sistema establecido actualmente puede funcionar. Sin embargo, creo que no lo hace por sus miembros. Es decir, cada dí­a salen publicados en los medios que un alcalde, me da igual de que partido sea, ha metido dinero en la caja de los contribuyentes. Que una Universidad pública contrate a un nuevo ‘directivo’ mientras recorta en profesores (esto, además, se extrapola al problema de falta de profesores en la Educación Primaria y Secundaria). Que los médicos deben bajarse los sueldos mientras que los polí­ticos se lo suben. Lo de la polí­tica actual no es un problema de imagen, no. Es un problema de honradez y honestidad. Porque una cosa que parecen olvidar los candidatos a las ‘Generales’ es que no sólo lo que ocurre en el Gobierno central es importante, no. Lo es todo aquello que toca la polí­tica.

Me preguntaban el otro dí­a si a mí­ me gusta la polí­tica. La respuesta es evidente, si. Me encanta hablar de ella. Sin embargo, creo que los que la han desprestigiado son los propios polí­ticos, que se sirven de ella para sus propios beneficios.

Lo dicho, comienza el espectáculo y todos tenemos entradas en primera fila.

Por el amor de Dios

Llevo toda la vida confundido. Sí­, amigos, así­ es. Posiblemente desde los diez u once años que empecé a plantearm de manera seria si creí­a o no en la existencia de Dios. Sí­, tras hacer la Comunión uno comienza a preguntarse si lo que ha hecho está bien o mal. Si Dios es bueno o malo. Incluso, como digo, empecé a pensar, excéntrico que era mi yo del pasado, en que la moral y los dogmas católicos estaban equivocados.

Hace ya diez dí­as que cumplí­ 24 años. He vivido trece pensando en que viví­a bien, de acuerdo a unos principios básicos de convivencia y basando mis creencias particulares en los hechos y los datos demostrables y demostrados.

¡Cuan errado estaba! Ejemplos puedo daros los que necesitéis para volver a los caminos del Señor, que llevan a Roma… o no.

El SIDA

El SIDA, como todo el mundo sabe, es una enfermedad que está matando a los pobres negritos sin civilizar de ífrica. Yo antes pensaba que era porque fornicaban sin preservativo y nadie les explicaba o facilitaba información acerca de dicha enfermedad. También pensaba que los condones eran la mejor solución, pues podrí­an seguir disfrutando del sexo de manera sana y normal.

¡Cuan errado estaba! Esos pobres africanos no saben que mi pensamiento, como el de muchos, era erróneo. Lo que deben de hacer es practicar la abstinencia porque, sin duda, es el método más efectivo. ¿Y los condones? Por favor, que no los usen porque su efectividad está en entredicho. Pero mejor que yo os lo explican en este ví­deo:

¿Véis? Ya os lo decí­a yo. Pero no estaba equivocado sólo en esto.

Pedofilia

Cada vez que salí­a una noticia sobre un cura pedófilo, pensaba que era un ser repugnante. La problemática llegó cuando los medios, endiablados ellos, no paraban de destapar casos sobre pedofilia en las filas de la Iglesia. ‘Están enfermos’ pensaba. ‘Son unos hijos de puta’.

¡Cuan errado estaba! ¡La sociedad es la culpable! Los párrocos son buenos, sin duda. Además, ¡la Iglesia ha pedido disculpas! ¡¡El Papa ha llorado con las ví­ctimas!! Además, la mayorí­a de abusos se realizan en el ámbito familiar. Sí­ sé que no me creéis, pero ellos os lo explican mejor que yo:


Pero es que no termina aquí­. Era un error andante.

La Eutanasia

Hasta hoy, pensaba que la legalización de la Eutanasia era algo bueno. Que si el propio enfermo (y la familia) lo solicitaba era porque realmente lo necesitaba. Además, recuerdo que todo el proceso lo debí­a seguir un médico que determinase si realmente era o no buena idea, etc. Mi opinión, sin duda, estaba influenciada por una cultura asesina que permite, entre otras cosas, el aborto (de lo que os hablan en Criando Cuervos).

¡Cuan errado estaba! El sufrimiento se puede eliminar con cuidados paliativos, sin duda. Además, muchas personas han pasado a ser héroes históricos por aguantar su sufrimiento. La Iglesia tiene cientos de ejemplos.

En fin, estaba ciego y ahora veo. Y menos mal, porque estaba condenado a las llamas del infierno…

Este post, escrito en plan chorra, deberí­a hacernos pensar y recapacitar sobre la Iglesia Católica y los jóvenes. Y lo digo en serio. Porque muchos de ellos realmente piensan lo que yo he escrito. Y no está mal que así­ sea, pues cada uno es libre de pensar como buenamente quiera. El problema viene cuando realmente se hacen cargo de la sociedad. Una visión sesgada de la realidad que, desde mi punto de vista, es muy peligroso.

No pido la eliminación de la fe católica, ni mucho menos. Pero sí­ pido a los que son católicos que intenten pensar por sí­ mismos. Que sean crí­ticos y realmente objetivos. Los datos sobre el SIDA están ahí­, la pedofilia es deleznable e injustificable y la eutanasia no es algo que se escoja a la ligera.

Son tres casos escogidos al azar, pero podéis ver las opiniones de una decena de jóvenes sobre unos cuantos temas en distintos ví­deos en el canal de Youtube de Catequesis Arguments. Personalmente, creo que el grado de ‘talibanismo ideológico‘ (y entiéndase el concepto) es alarmante.

 

 

Del 15 al 23 de mayo de 2011

A continuación intentaré hacer un breve resumen/ análisis de lo que ha ocurrido en España desde el pasado 15 de mayo hasta hoy mismo en cuanto al tema de la acampada de Sol y las elecciones:

¿Qué pasó el 15M?

Un Buen análisis de la situación es el que se hizo el pasado dí­a 16 en Criando Cuervos. La plataforma DemocraciaRealYa consiguió reunir a miles de personas haciendo notar su disconformidad con la actual situación social y económica del paí­s.

Para sorpresa de muchos, la convocatoria fue un éxito, participando personas de todas las edades e ideologí­as.  Personas de todos ‘los colores’ se echaron a la calle para hacer constar su indignación como ciudadanos.

¿Cómo lo reflejaron los medios?

Tarde y mal. Ese podrí­a ser el resumen de la cobertura mediática del 15M. Ni siquiera la radiotelevisión pública hizo una cobertura decente. Los medios no contaban con que la población secundarí­a la convocatoria y la consideraron una noticia de segunda.

Salvo honrosas excepciones, como Público,  El Paí­s o el gratuito 20 minutos, el resto de medios tradicionales hicieron caso  omiso (o una pequeña pieza en la que no se daba información realista). En cuanto a medios on-line, sin lugar a dudas la mejor cobertura la hizo fue Periodismo Humano (queha dado una cobertura excelente durante estos dí­as, por cierto)

Por su parte, las redes sociales estaban funcionando a pleno rendimiento.  Twitter permití­a conocer a tiempo real el estado de la manifestación mediante ví­deos y fotografí­as. Los propios manifestantes se encargaron de dejar constancia de lo que estaba aconteciendo en Madrid.

#acampadasol

¿Quiénes son?

Empezaron siendo unos 40. Hoy, tal y como indican en su web:

Somos personas que hemos venido libre y voluntariamente que después de la manifestación decidimos reunirnos para seguir reivindicando la dignidad y la conciencia polí­tica y social.

No representamos a ningún partido ni asociación.

Nos une una vocación de cambio.

Estamos aquí­ por dignidad y por solidaridad con quienes no pueden estar aquí­.

La realidad es que hoy son miles de personas las que se reúnen en la Puerta del Sol cada dí­a para formar parte de las reuniones de las distintas comisiones de la plataforma ‘Toma la plaza’. Se reúnen de manera pací­fica y acuerdan todo en las distintas asambleas que se realizan cada dí­a.

Un ejemplo de civismo, pues en los dí­as que llevan allí­ no ha habido ningún altercado. Además de eso, han demostrado que la juventud no se reúne sólo para hacer botellones, pues desde el primer dí­a han dejado claro que no quieren que nadie beba alcohol dentro de la ‘acampada’ para no desprestigiar el movimiento si hubiese conflictos por este tema.

¿Qué piden?

Pues a fecha de 20 de mayo de 2011, sus peticiones (susceptibles de modificación) son

  • Cambio de la Ley Electoral para que las listas sean abiertas y con circunscripción única. La obtención de escaños debe ser proporcional al número de votos.
  • Atención a los derechos básicos y fundamentales recogidos en la Constitución como son:
    • Derecho a una vivienda digna, articulando una reforma de la Ley Hipotecaria para que la entrega de la vivienda en caso de impago cancele la deuda.
    • Sanidad pública, gratuita y universal.
    • Libre circulación de personas y refuerzo de una educación pública y laica.
  • Abolición de las leyes y medidas discriminatorias e injustas como son la Ley del Plan Bolonia y el Espacio Europeo de Educación Superior, la Ley de Extranjerí­a y la conocida como Ley Sinde.
  • Reforma fiscal favorable para las rentas más bajas, una reforma de los impuestos de patrimonio y sucesiones. Implantación de la Tasa Tobin, la cual grava las transferencias financieras internacionales y supresión de los paraí­sos fiscales.
  • Reforma de las condiciones laborales de la clase polí­tica para que se abolan sus sueldos vitalicios. Que los programas y las propuestas polí­ticas tengan carácter vinculante.
    Rechazo y condena de la corrupción. Que sea obligatorio por la Ley Electoral presentar unas listas limpias y libres de imputados o condenados por corrupción.
  • Medidas plurales con respecto a la banca y los mercados financieros en cumplimiento del artí­culo 128 de la Constitución, que determina que “toda la riqueza del paí­s en sus diferentes formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general”. Reducción del poder del FMI y del BCE. Nacionalización inmediata de todas aquellas entidades bancarias que hayan tenido que ser rescatadas por el Estado. Endurecimiento de los controles sobre entidades y operaciones financieras para evitar posibles abusos en cualquiera de sus formas.
  • Desvinculación verdadera entre la Iglesia y el Estado, como establece el artí­culo 16 de la Constitución.
  • Democracia participativa y directa en la que la ciudadaní­a tome parte activa. Acceso popular a los medios de comunicación, que deberán ser éticos y veraces.
  • Verdadera regularización de las condiciones laborales y que se vigile su cumplimiento por parte de los poderes del Estado.
  • Cierre de todas las centrales nucleares y la promoción de energí­as renovables y gratuitas.
  • Recuperación de las empresas públicas privatizadas.
    Efectiva separación de poderes ejecutivo, legislativo y judicial.
  • Reducción del gasto militar, cierre inmediato de las fábricas de armas y un mayor control de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Como movimiento pacifista creemos en el “No a la guerra”.
  • Recuperación de la Memoria Histórica y de los principios fundadores de la lucha por la Democracia en nuestro Estado.
  • Total transparencia de las cuentas y de la financiación de los partidos polí­ticos como medida de contención de la corrupción polí­tica.

Y digo que son susceptibles de modificación porque pueden añadir o eliminar propuestas en las asambleas diarias.

¿Es lo mismo ‘DemocraciaRealYa’ que ‘Toma la plaza’?

No. Ya se han encargado sus portavoces de dejarlo claro. ‘Toma la plaza’ surgió de una manifestación organizada por ‘DemocraciaRealYa’. Comparten algunos puntos, como ser ‘apartidista’ pero no todos. Son dos movimientos diferentes que no deben confundirse.

¿En cuántos lugares han estado presentes?

Pues en muchí­simas ciudades de España y del mundo, aunque no lo creáis. Desde Alemania, reunidos ante la Puerta de Brandenburgo, hasta Soria, pasando por Madrid, Barcelona, Sevilla, Londres, etc. Sorprende ver como ‘las acampadas’ han calado en la sociedad hasta el punto de llegar a traspasar nuestras fronteras.

¿Cómo lo reflejaron los medios?

En algunos casos, de manera masiva. El movimiento de #acampadasol ha llegado a ser portada en periódicos de todo el mundo.

Aquí­ en casa las sensaciones han sido encontradas. El Ente público ha sabido mantener el tipo después de la pifia cometida con la manifestación del 15 de Mayo. Las cadenas privadas han llenado minutos de noticiarios con mayor o menor tino pero lo que sin duda ha sorprendido a propios y a extraños ha sido la reacción de Intereconomí­a TV. Una cobertura sin precedentes para la cadena, con conexiones en directo desde Sol, llegando a hacer varios programas en directo desde las azoteas que rodean la plaza. En cuanto a la calidad de sus informaciones, se puede apreciar un gran sesgo ideológico, presente sobre todo en sus informativos.

En cuanto a la prensa escrita, se preguntan en Paper Papers si la prensa estaba haciendo el ridí­culo en cuanto a la cobertura de estos dí­as. No entraré a valorarlo en este momento, pero sí­ que querí­a dejar la siguiente imagen para que cada uno saque sus propias conclusiones:

Estraí­do de PaperP apers

Elecciones autonómicas y municipales

La posición de los partidos polí­ticos mayoritarios

Las protestas estaban enfocadas, sin lugar a dudas, a los partidos mayoritarios. Estos son los mayores beneficiados por la actual ley electoral, por ejemplo. Por otra parte, en sus filas se encuentran la mayorí­a de los imputados en tramas de corrupción polí­tica de la actualidad.
En el seno del Partido Socialista las opiniones sobre el movimiento #15m y la #acampadasol ha sido de observación y respeto.  Carme Chacón decí­a comprender a los acampados, además de compartir algunos puntos de vista con ellos. El ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, comentaba tras la decisión de la Junta electoral de Madrid (que, recordemos, prohibió la concentración en Sol) que la policí­a ‘resuelve problemas, no los crea’, dejando claro que no cargarí­an contra los que allí­ estaban.
En el Partido Popular se escuchaban opiniones dispares. Cierto es que algunos decí­an comprender a los acampados, pero esas opiniones se vieron empañadas por declaraciones como las de Jaime Mayor-Oreja, que dijo que ‘tanto desde el punto de vista territorial, lo que estamos viendo en España, como desde el punto de vista social, todos esos fenómenos no aportan más que inquietud y preocupación’; o Esperanza Aguirre, quien señaló que ‘”sin duda” la izquierda está intentando “manipular” el movimiento ‘Democracia Real, Ya’.
22 de mayo

Las elecciones municipales y autonómicas de este año auguraban un gran cambio en el panorama polí­tico español. Todas las encuestas apuntaban a que el PSOE perderí­a gran parte de los Ayuntamientos y de las Comunidades Autónomas que gobernaba.

La acampada en Sol y el movimiento ‘DemocraciaRealYa’ no iba a influir en los resultados previstos, como se sabí­a de antemano. De hecho, tras el recuento, se ha podido comprobar que la debacle del Partido Socialista ha sido extraordinaria. El PP ha crecido en número de votantes de una manera, digamos, normal, mientras que el descalabro socialista ha beneficiado a UPyD , que entra un muchos ayuntamientos por primera vez; y, en menor medida, a Izquierda Unida. Una de las sorpresas de estas elecciones ha sido el partido de Francisco ílvarez Cascos, que ha conseguido unos excelentes resultados en el Principado de Asturias.

España se inclina hacia el Partido Popular, tal y como han demostrado estas elecciones.

El futuro

Desde ‘Toma la plaza’ informan de que la acampada seguirá durante esta semana. Sabí­an perfectamente, y así­ lo han hecho constar en muchas de las entrevistas que han concedido, que no influirí­an en el voto. Sin embargo si que han conseguido movilizar a un número importante de jóvenes que, hasta ahora, han estado anquilosados en sus casas.

Por otro lado, ahora es cuando la sociedad debe decidir si el movimiento #15m sirve de algo o no, y si quieren seguir apoyándolo como han hecho hasta ahora.

Los medios también deben hacer una valoración objetiva del papel que han cumplido durante los últimos 10 dí­as. No todo lo que han hecho ha estado bien.

El tiempo puede desdibujar los propósitos de los ‘campistas’. El hecho de abrir las peticiones iniciales e incluir cosas como el cierre de las plantas nucleares o la recuperación de las empresas públicas privatizadas son cosas que, sobre el papel, suenan realmente bien, pero que no se pueden llevar a cabo sin, primero, tener alternativas viables.

Permitidme acabar con una opinión después de un post en el que he intentado ceñirme a los datos (y, aún así­, ha quedad un tanto abstracto). Mi sensación particular es que si no se centran en algunas peticiones, acabarán ahogados por su propio éxito.

En fin, este ha sido mi resumen de lo que ha ocurrido estos dí­as en España. Pero la actualidad no para. Esta tarde hay convocadas asambleas de ‘Toma la plaza’, los partidos polí­ticos valorarán de una manera más exacta los resultados de las elecciones y hoy comienza una nueva carrera de fondo. Por un lado la carrera a la Moncloa. Por el otro, ver si comienza a germinar la semilla puesta el dí­a 15. ¿Habrá sabido recoger el guante la clase polí­tica? Lo veremos en los próximos dí­as.