Cosas que no comprendo

Desde hace unos meses he vuelto a trabajar en la radio. Allí, como el noventa por ciento de los compañeros de informativos, intento ser lo más escrupuloso posible con la información. Mi obligación no es posicionarme, sino contar que es lo que ha ocurrido de manera veraz. Y creo que lo consigo la mayor parte de las veces. Y cuando no lo consigo, afortunadamente tengo compañeros que me avisan y me explican por qué con tal o cual tema no puedo usar expresiones que denoten mi posicionamiento ideológico. A veces, es cierto, se me va el tono a la hora de leer y dejo ver con qué estoy de acuerdo y con qué no. El oyente, claro, no tiene culpa de ello y lo que merece es obtener la información sin mi pequeño barniz de opinión. Yo debo darle los datos, no las conclusiones.

El caso es que, con determinados temas,  damos algún avance informativo sin poseer el cien por cien de la información. Suelen ser temas políticos en su mayoría (de calado nacional o internacional). Cuando un hecho está ocurriendo en el momento en que estás en el aire, lo único que puedes hacer es dar un titular y, en el momento en que puedas ampliar la información, hacer una pieza completa. Eso sí, siempre confirmando que la información que vas a lanzar a las ondas es auténtica. Ese es mi trabajo y, creo, lo hago lo mejor que puedo.

¿A qué viene esto?

Como digo, hay cosas que no comprendo. Entre ellas, el uso que algunas personas hacen de esos datos. Cuando alguien coge sólo el titular y no escucha el resto de la información o, por ejemplo, no escucha cómo se realiza el seguimiento de esa noticia a lo largo de la jornada pero, eso sí, tildan a la gente de no dar según que informaciones. Quedarse sólo en el titular y no comprobar qué y cómo se cuentan las cosas me parece un error. Ya no por el trabajo de quien confeccione la información (eso, honestamente, me da lo mismo), sino por el hecho de que quedándote sólo con el titular no te informas. Es como si dices que no te gustan los yogures porque el diseño de su tapa no te gusta. No entraré a valorar ya cuando se trata de informaciones políticas, donde nunca acertarás para ninguno de los ‘bandos’.

Redes sociales

Me llama mucho la atención lo polarizada que está la ‘opinión pública’ en las redes sociales. Sobre todo en twitter. Entiendo la desconfianza del ciudadano para con los medios de comunicación y, como norma, la comparto. Pero sigo pensando en que los medios son necesarios.  Es cierto que, cada vez más, los medios españoles ‘clásicos’ están adoptando una determinada línea ideológica. Lo asumo sin problemas. Sin embargo, si el lector/ oyente/ espectador quiere información alineada a su pensamiento (y con alineada me refiero a dos corrientes: conservadora y progresista), tiene alternativas serias y solventes. Y actualmente hay una opción que hace años ni existía: la posibilidad de informarte inmediatamente con medios extranjeros y de reconocida solvencia (The Guardian, The New York TimesFrankfurter Allgemeine). Y en el caso de que el idioma (o el traductor) sea un impedimento, siempre quedan opciones como BBC Mundo o CNN en español. Sin embargo, en twitter eso no funciona así. Nos ‘informamos’ (y lo entrecomillo porque, bueno, no lo considero fuente de información) siguiendo a lo que, en otros tiempos, se conocía como líderes de opinión. Personas a las que siguen quince, treinta o cincuenta mil personas. Y ahí viene cuando el titular, el ‘tuit’, se impregna de opinión. Y la gente no busca (o no buscamos, porque estaría feo no reconocer que yo lo he hecho) la información. Criticamos al diario, a la cadena de radio o televisión por un tuit de alguien, pero no se busca la información, el podcast o el vídeo correspondiente. Nos quedamos sólo en ese flash que alguien nos ha dado y olvidamos que, detrás de eso, podemos llegar a la información, comprobar si es cierto lo que nos cuenta el ‘líder de opinión’ o no y, sobre todo, buscar una vía alternativa para encontrar la realidad de lo ocurrido.

Conclusión

El periodismo y el periodista está en crisis. Y no, no hablo de los medios, no. Hablo de las personas y la profesión. Y sí, es cierto que nosotros mismos (permitidme que me incluya) nos lo hemos ganado a pulso. Y gran parte de la culpa es nuestra. Sin embargo, en un momento en que tenemos todos los datos al alcance de la mano, creo que es cuando peor nos informamos. Y no, no digo que es cuando peor nos informan, no. Nuestra es la responsabilidad de escoger nuestras fuentes informativas y, sobre todo, ahora que podemos, de buscar alternativas con las que contrastar. Twitter no es un medio de información. Te da el flash, pero no el contexto. Y en los casos en los que, efectivamente, se contextualiza, un retuit hace que esa historia quede aislada sólo a 140 caracteres. No vengo a defender aquí a los periodistas (nunca lo he hecho, ya que, como digo arriba, la responsabilidad es nuestra), no. Vengo a decir que la información, como tal, consiste en contar lo que ocurre. En mostrar los datos y que sea el ‘cliente’ quien saque sus conclusiones. Nunca debemos dar las conclusiones mascadas y, como receptores, debemos huir de quien nos las dé.  Pensar, seleccionar, buscar más puntos de vista, contextualizar y comparar es nuestra obligación como ‘clientes’ de esos medios. Quedarnos sólo con 140 caracteres nos deja, sin lugar a dudas, peor informados que nunca. Y la pereza de no querer ampliar por nuestra cuenta esos 140 caracteres y dar por válido/manipulado un titular sin ver que viene después es sólo, única y exclusivamente culpa nuestra. A veces, tras un titular desafortunado encontramos buena información. Eso es lo que nos hace comprender que el titular no es bueno.

Hay medios que manipulan y medios que no lo hacen, sin duda. Pero somos nosotros quienes debemos seleccionar qué medio es cada cual (y no hablo de ideologías, no. Hablo de información) y no dejar que otros lo hagan por nosotros.

La información es un derecho. Nosotros somos quienes debemos ejercerlo buscando nuestras fuentes. Separando el grano de la paja. No otros. Si aceptamos que lo hagan otros, aceptamos que sean otros quienes decidan qué es lo que tenemos que pensar.

2 pensamientos sobre “Cosas que no comprendo”

  1. Bueno, ya sabe usted que la gente prefiere no pensar mucho ( por si se hacen daño ) , y informase, buscar fuentes y verificar lo que algún idiota ha puesto en twitter les hace pensar demasiado…

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