500 dí­as… en la vida de un hombre

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This is a story of boy meets girl.

The boy, Tom Hanson of Margate, New Jersey, grew up believing that he’d never truly be happy until the day he met “the one.” This belief stemmed from early exposure to sad British pop music and a total misreading of the movie ‘The Graduate’.

The girl, Summer Finn of Chennicok, Michigan, did not share this belief. Since the disintegration of her parents’ marriage, she’d only loved two things: the first was her long, dark hair. The second was how easily she could cut it off, and feel nothing.

Tom meets Summer on January eighth. He knows, almost immediately, she is who he’s been searching for.

This is a story of boy meets girl, but you should know upfront…

This is not a love story.

(500) Days of Summer

Y así­ es como comienza esta historia. Una historia en la que todos somos Tom y todas sois Summer. Y sí­, ya sé que me diréis que no es verdad, pero lo es tanto como que todos los dí­as amanece. Y estoy tan seguro de lo que digo, de que todos lo hemos sido alguna vez, que sé que hasta el propio Chuck Norris lo ha sido alguna vez. Pero ¿ser qué? Buena pregunta.

Ser idiotas. Bueno, no es literalmente ser idiotas. Me explicaré, porque habrá quien me tache de resentido y no es eso, honestamente. Es el hecho de haberme dado cuenta (cosa que ya habí­a hecho antes, pero no ha hecho sino confirmármelo) de que nosotros somos mucho más inseguros en las relaciones de ‘pareja’. Nos acercamos con muchí­simo cuidado a las mujeres, con miedo a que nos rompan. Sí­, de verdad que es así­. Todos lo hemos hecho alguna vez.

Sin embargo, hay veces que obtenemos una palabra amable. Algo que nos da pie para iniciar nuestro ‘ataque’. Y lo hacemos. ¡Y nos funciona! ¡¡Y vosotras estáis contentas y felices en una relación con nosotros!! O eso creemos. Pero hay detalles que hacen que nosotros seamos idiotas. Una inmensa mayorí­a de los hombres se lanza a la conquista (valga la expresión) con intenciones de una relación continuada. No, no estoy hablando del mero conejeo, no. Hablo de cuando nosotros creemos saber quén es la mujer de nuestra vida. Pero, como dijo aquel, ‘la vida siguió’.

El caso es que pasa el tiempo y vemos como Summer, por alguna razón que no comprendemos, se distancia de nuestro amigo Tom. Realmente, nosotros vemos como Hanson intenta que no pase. Lo notamos y queremos que no ocurra, porque sabemos lo que vendrá después. Sí­, todos lo sabemos. Y ocurre. Y nos duele tanto como a él. Vemos como entra en un bucle de autodestrucción aní­mica. Nada le contenta ni le llena.

Nos ha pasado a todos alguna vez. Los amigos nos intentan echar un cable presentándonos a alguna amiga, pero no. Ni queremos ni somos capaces de continuar. Hasta que un dí­a, de la manera más tonta, parece que levantamos cabeza. Ese dí­a, amigas, volvéis a cruzaros en nuestra vida. Y os va bien. Estáis contentas. Tanto como nosotros hasta el preciso momento en el que os hemos vuelto a ver. Pero nos da igual, porque estáis justo delante de nosotros. Vosotras, que os fuisteis porque sí­, habéis vuelto de rebote. Y pensamos que hay algún motivo. Y nos hacéis creer que todo es normal. Y que nunca paso nada malo para vosotras, porque nos invitáis a dar una vuelta, a ir al cine o, incluso, a una fiesta en casa. Y entonces, la realidad y las expectativas se enfrentan de golpe en nuestras cabezas.

Expectations vs. Reality (500) Days Of Summer Movie Scene from catiski on Vimeo.

Y descubrimos que nos habéis olvidado. Nos marchamos destrozados. Y volvemos a esa espiral de dolor y autodestrucción. Al chándal. Al alcohol momentáneo. A la soledad forzada. A ser uno sólo. Volvemos a retomar la vida donde la habí­amos dejado antes de conoceros. Y no nos gusta esa sensación.

Pero ahí­ estamos de nuevo. Solos ante el peligro. Y salimos adelante. No somos los mismos, no. Ahora intentamos caminar con mayor seguridad. Nos hemos caí­do y nos hemos levantado con una arruga más en nuestra camisa. Con el orgullo reforzado y con ganas de seguir. Ahora estamos seguros de que nada nos hará fallar de nuevo. Nosotros tenemos el poder y las riendas de nuestras vidas. Ahora sabemos que no volveremos a ser vulnerables, que no volveremos a estar a vuestra merced…

Hasta que otra de vosotras aparece.

5 pensamientos sobre “500 dí­as… en la vida de un hombre”

  1. Terrorí­ficamente cierto, de hecho acaba usted de lograr que me cague de miedo porque me está pasando actualmente…

    Pero aun con todo lo que cuentas, los hombres somos así­; y lo seguiremos intentando con esa chavala que tanto nos gusta una y otra vez porque, francamente, por mucho que no duela perder, y aunque las posibilidades de que salga bien sean remotas, nos arriesgaremos, porque merece la pena el riesgo.

  2. Ay, Tarbernero querido…

    Somos complicadas, sí­. No te lo voy a negar, últimamente me he notado que a veces no me entendí­a ni yo misma. Hacemos las cosas obedeciendo a algún impulso del momento y después seguimos con nuestra vida… hasta que aparecéis vosotros, y nos recordáis nuestro impulso. Y, o bien queremos taparlo, o bien queremos cambiarle completamente el sentido.

    SIN EMBARGO, te diré que no sólo a los hombres os ocurre eso de pensar que has encontrado a la persona de tu vida y que esa persona esté haciendo idioteces que no comprendes PARA NADA. En serio, lo viví­ en mi anterior relación. Si yo te contara.

    Además, también creo que no siempre os pasa lo de caeros, que os hagan daño y que os levantéis y sigáis andando, al menos no así­ completamente. Las relaciones humanas (y nótese que uso un término más genérico que “amorosas”), como casi todo, implican un riesgo. Implican un riesgo desde el mismí­simo momento en el que decides confiar en esa persona. Y, en última instancia, eliges tú si correrlo o no. Si eliges correrlo, puedes encontrar la felicidad de tu vida, o puedes pasar una época muy feliz y luego hundirte. En ambos casos, lo importante es aprender de lo que ha ocurrido (incluso cuando no pasa nada malo y nada arruina nuestra felicidad)

    Pero te comprendo, porque tengo unas cuantas amigas Summer. Y realmente deseo que alguna vez se te cruce una buena chica (no una Summer) que te haga ser feliz 🙂

  3. ¿Sabes que eso mismo, exactamente lo mismo pasa también al contrario, no?

    AHHH BUENO, CREí­A!!!

    No hagas enfadar a la seño que te pongo a copiar 100 veces:

    También hay Summers masculinos.
    También hay Summers masculinos.
    También hay Summers masculinos.
    También hay Summers masculinos…

    P.D: Es una de mis pelis favoritas y personalmente odio a Summer, es una zorra 😀

  4. Yo no puedo odiar a Summer, creo que me parece bastante realista porque, a diferencia de muchas, ella no mintió ni engañó con lo que habí­a =/ Es duro, sí­, pero real como la vida misma.

    Y sí­, a mi también me encanta la peli.

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