Una de disertaciones

Aprovechando que tengo La Taberna abierta, y pese a que no haya mucha actividad últimamente, voy a disertar un rato. No soy sociólogo, que quede claro, así­ que no voy a dar datos. Este post serí­a el equivalente a una charla entre Mahous. Una vez aclarado, procedo:

Desde hace un tiempo, vengo observando que Internet se está convirtiendo en el centro de todo. No hablo ya de que los ‘periodistas’ hayan encontrado la manera de utilizar la Ley del mí­nimo esfuerzo sin ningún tipo de remordimiento, que también. Me refiero a que la gente está cambiando el chip (nunca mejor dicho) y está modificando su comportamiento debido a la Red.

Que estamos perdiendo capacidad de abstracción es, por lo menos para mí­, evidente. Y no sólo eso. Nuestra capacidad de concentración en un mismo tema está cayendo a niveles mí­nimos. No quiero decir con esto que nos estemos volviendo unos zotes, no es ese el camino que quiero seguir. Hablo de que nos aburrimos más rápido de las cosas. Nos interesa la inmediatez, la instantaneidad, pero no el desarrollo de las cosas. Queremos saber que ocurre en cada momento justo cuando pasa. Eso, en parte, es culpa de los periodistas. Nosotros (permitidme la licencia de incluirme) también queremos ser los primeros en contar las cosas. Está en nuestra naturaleza. Sin embargo, esto tiene una problemática que no se tiene en cuenta: la inmediatez provoca fallos. Si, fallos como decir que, por ejemplo, un atentado en, que sé yo, Kuala Lumpur, ha sido realizado por el grupo terrorista “Amigos de ACME”, cuando en realidad no tenemos datos. Obliga a la profesión, bajo unos mandatos puramente económicos, a rellenar los huecos con presuntos hechos reales. Eso sí­, una vez leí­do el titular, perdemos interés por la noticia.

Nos hemos acomodado a esto. Y no sólo en el campo de la información, no. Queremos inmediatez en todo. Queremos ver pelí­culas o series al momento, en buena calidad y a un bajo coste (y si es gratis, mejor). Sí­, hay muchas personas que estarí­an dispuestas a pagar por esa inmediatez y calidad, claro. Sirva como ejemplo el caso de Netflix, que triunfa al otro lado del charco. Esto provoca que estemos constantemente consumiendo televisión o cine, lo que está bien, claro, pero no en cantidades ingentes.

Seguramente, de los lectores que pasen por aquí­ hoy, un alto porcentaje tenga un disco duro lleno de series o pelí­culas que aún no ha visto (o bovinas de DVDs). Tenemos más de lo que necesitamos, y lo tenemos cuando queremos. Eso está provocando que, en muchos casos (quede claro que no generalizo) se deje de valorar ese trabajo. Claro que me parece un robo a mano armada pagar nueve euros por ver una pelí­cula, más aún si está subvencionada con mi dinero. Claro que estoy harto de series de í­nfima calidad como ‘Matrimoniadas’, pero eso no significa que tenga que bajarme series a destajo (cosa que no hago, pues sólo sigo tres o cuatro series por temporada).

No acuso a nadie de pirata, pues no hay más ladrón que quien pretende hacerme pagar 1500 pesetas por ‘Mentiras y Gordas’, pero sí­ que me da por pensar que no valoramos, y yo el primero, que las cosas buenas no tienen por qué ser instantáneas y gratuitas.

Pero me he ido del tema, perdón. Volviendo al inicio de esta charla de tasca, otra de las cosas que me sorprenden y me preocupan en partes iguales de la inmediatez de Internet es la cesión de nuestra intimidad de manera voluntaria. Si, suena raro, pero me explicaré:

En mi caso particular, no tengo mi nombre en real en casi ningún lugar de Internet. El Tabernero está presente en foros, blogs, flickr, etc. También tengo Tuenti, pero con un nombre medio real, medio de guasa y tuve Facebook durante tres semanas, donde tampoco aparecí­a mi nombre. Sin embargo, conozco muchos casos donde la gente sí­ que facilita sus datos personales con alegrí­a. Y no sólo eso, la moda de la geolocalización nos permite saber dónde está fulanito o  menganita. O los Check-in, que sirven para dar incluso el nombre de local donde estás cagando. Todo esto, claro, de manera voluntaria.

Tal vez sea compartir datos con los amigos, pues son ellos quienes nos siguen en las redes sociales, pero no deja de preocuparme el hecho de que estemos abriendo tanto el espectro de lo personal. Repito que yo soy el primero que hace cosas que he criticado, por eso lo planteo aquí­.

En cuanto a lo sociables que somos o dejamos de ser, Internet ha puesto las cosas, creo, más fácil. Pero hay que tener en cuenta que la Red es un arma de doble filo, pues nos creamos un personaje cara a la galerí­a. Vuelvo a ponerme como ejemplo. Cuando empecé con este blog, hace más de cinco años, El Tabernero era un escudo que podí­a usar para resguardarme de la que me estaba cayendo y, así­, poder contar cosas con total tranquilidad. De hecho, hoy sigue siéndolo en muchas ocasiones.

Con el tiempo, y tras conocer gente, he podido quitarme un poco la careta, pero hay gente que la mantiene de por vida. Gente que vive con su personaje porque le gusta más que su vida. No sé si lo estoy liando más. Lo que quiero decir es que hay ocasiones que esa sociabilidad es una sociabilidad falsa, pues el sociable es el personaje, no la persona.

Rapidez e inmediatez, amigos. Dos conceptos que si estuviesen bien manejados harí­a de la Red un lugar distinto. Ni mejor, ni peor, pero sí­ distinto. Puede que parte de su encanto radique ahí­, no lo sé.

Antes de dejaros tranquilos, un último apunte. La valentí­a en Internet es más falsa que una moneda de tres pesetas. Pensadlo, veréis como algo de razón llevo.



3 pensamientos sobre “Una de disertaciones”

  1. Primeramente señalar que las conversaciones entre Mahous son mucho mejores que cualquier estudio psicológico 😀

    Ahora paso a la acción, y como es costumbre en mi, hablaré únicamente desde mi punto de vista y mi experiencia, es decir ni lo que digo es verdad absoluta ni representa a otra persona que no sea yo mismo jeje

    1.- Que los periodistas se inventen las noticias para rellenar me parece una de las cosas más horribles que se puede hacer, espero que como una persona que aprecia la profesión, puedas en un futuro (o ya mismo) devolver el honor a este importante trabajo.

    2.- Con respecto a acumular series y/o pelí­culas, creo que tiene que ver más bien con el método de descarga. En los buenos tiempos del emule una pelí­cula o capí­tulo tardaba entre unas horas y varios dí­as en descargase, osea que tení­as que poner unas cuantas de golpe que quisieras ver, y cuando se terminaran y tuvieras tiempo, las veí­as. Ahora, por lo menos en mi caso, es distinto, gracias a las descargas directas (megaupload y tal) incluso sin tener cuenta premium, como mucho en 30 minutos tienes la peli que quieres ver. Así­ que te preparas la palomitas y tu Mahou clásica y cuando vuelves ya la tienes lista para ver. Resumiendo, que me enrollo, no hace falta acumularlas para luego verlas. Todo lo que tengo en mi disco duro lo he visto y me ha gustado, lo que no, lo borro.

    3.- Pienso que al tener acceso a más material cultural (más series, más pelí­culas más música…) no se deja de valorar el trabajo, todo lo contrario, aprendes a distinguir lo realmente bueno de lo malo. Si no sólo escucharí­amos/verí­amos la mierda que nos intentan vender en todos sitios. Con respecto a la música, hay montones de grupos que son la hostia, pero en la vida verás que los promocionen en ningún sitio, y si no tuviera la opción de escucharlos a través de Internet, no los escucharí­a nunca, porque no me voy a comprar un disco o ir a un concierto suyo si no los he escuchado nunca. No sé si me explico.

    4.- El tema de la sociabilidad en Internet, creo que merece un post aparte que escribiré en mi blog y espero que tenga a bien leer 🙂

    Mis disculpas, de nuevo he vuelto a soltar un rollo que te cagas xD

    Un saludo!

  2. ¿Significa que los que tenemos el placer de tomarnos literalmente esas Mahous contigo conocemos al personaje y a la persona?
    Puede que hoy no sea mi mejor dí­a, de hecho te he llamado pero no estaba usted disponible 🙁
    pero la dualidad personaje-persona no se da sólo en la red (desgraciadamente).
    Internet, aunque te acerque en algunos aspectos, te aleja en otros.
    Lo del “neoperiodismo rellenador” es como niños de 15 años haciendo sus trabajos sólo cortando y pegando de la wikipedia…triste y descorazonador.
    Y por último…me he puesto a leer tu blog mientras veí­a una peli de mi disco duro, pero lo que es bajar bajar…las de í‰rase una vez con fines didácticos, jejeje.
    No estoy muy motivada hoy, pero no querí­a pasar sin dejar un comentario…y sin decirte…¡vámonos de cerves Tabernero!
    Por cierto…RedWarrior, cuando las parrafadas son interesantes ni te das cuenta de que lo son 😉

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