Sobre el tema “Vigalondo”

Antes de empezar quiero dejar claras algunas cosas. La primera de ellas es que yo soy de esos cabrones que hace chistes sobre ETA. Si, me hacen gracia chistes del tipo de :

– ¿Por qué Ortega Lara no corre los “Sanfermines”?

– Porque un encierro de siete dí­as le parece una mierda

Si, soy perfectamente consciente de que hay a mucha gente que no le hará gracia. Sin duda, al propio Ortega le sentará muy mal. Igual que a la familia de Miguel Angel Blanco tampoco le gustarán los chistes acerca de aquel trágico suceso. En este momento, y para ir encarrilando hacia dónde quiero dirigir el post, mi primer intención era haber escrito esta frase: ” […] a la familia de M.A. Blanco los chistes les sentarán como un tiro […]”.

Soy de ese tipo de cabrones, si. También he hecho chistes sobre negros. Y sobre homosexuales. ¡Maldita sea, si hasta he hecho chistes de leprosos! ¡¡Me he reí­do del tonto del pueblo!! Y lo que es mucho peor… ¡¡¡He contado el chiste de Hitler y la factura del gas!!! Soy lo peor de lo peor. Si, no intentéis hacerme pensar lo contrario. Por supuesto, y debido a esto, debo de ser un racista insensible. Es más, igual soy hasta un anti leprosos.

Sin embargo, la realidad es que condeno el terrorismo porque me parece deleznable el hecho de usar la violencia cualquier fin; he crecido asistiendo a un colegio “de integración social”, es decir, un colegio donde en la misma clase habí­a niños negros, árabes y coreanos (los chinos llegaron más tarde). La homosexualidad me parece una tendencia sexual tan válida como la heterosexualidad, tal vez porque al tener 23 años, la sociedad que he conocido siempre ha “normalizado” esta situación. Los leprosos merecen todo mi respeto. Mucha gente muere por esa enfermedad en otros paí­ses. En España, salvo algún caso concreto, en la actualidad se puede contener la enfermedad, aunque la secuelas fí­sicas y psicológicas son evidentes en muchos casos. Por último, por supuesto que sé lo que fue el Holocausto Nazi. Sé quién era Hitler y lo que hizo. Conozco algo de su historia, no porque me lo enseñasen en clase, sino porque lo he investigado por mi cuenta (llamadme curioso, si queréis).  Soy estudiante de Periodismo y tengo ese tipo de humor, que le voy a hacer.

También tengo un blog, donde, como veis, escribo entradas de vez en cuando. Unas veces lo hago fundamentando mis opiniones y otras no, claro. ¡Y Twitter! Si, soy uno de esos seres humanos que escribe 140 caracteres de manera aleatoria y, casualmente, forma frases chorras la mayor parte de las veces. ¿Cuento estos chistes en Twitter? Si. Y además digo cuando voy a cagar. Soy así­ de desagradable.

¿Sirve Twitter para algo más a parte de para decir cuando “sacas la leña al patio”? Pues algunas veces si. Por ejemplo, esta mañana hemos mantenido una pequeña conversación el Sr. @alexliam, el Sr. @feostrongformal y yo mismo. En este intercambio de mensajes (porque 140 caracteres no dan para mucho) hemos hablado por encima sobre el tema de Nacho Vigalondo. No sé si se puede considerar despido, pero no sé si existe un término adecuado para denominar lo que le ha ocurrido. Os pongo en antecedentes por si hubiera algún despistado que no se ha enterado:

Nacho Vigalondo, director de cine (“Los Cronocrí­menes”, “Choque” y “7:35 de la mañana”) tení­a una bitácora en El Pais. Allí­, como hacemos todos en nuestros respectivos blogs, hablaba sobre lo que él querí­a. Además, Vigalondo tiene una cuenta de twitter en la que, como todos, se dedica a escribir una ingente cantidad de paridas (y algún tweet brillante), como todos, vaya. Ya que trabajaba para El Paí­s de manera secundaria, alguien pensó que era buena idea que un director apreciado por los jóvenes hiciese su nueva campaña publicitaria. El resultado fue, creo, bastante satisfactorio. Comentaba las virtudes de la marca El Paí­s, además de avisarnos de la disponibilidad del diario en distintos soportes. Claro, las campañas son por tiempo limitado.

El caso es que con la campaña ya acabada, y en una situación distendida, como indica el propio Vigalondo, el director hace una coña en su twitter que rezaba lo siguiente:

Ahora que tengo más de 50000 followers y me he tomado cuatro vinos podré decir mi mensaje: ¡El Holocausto fue un montaje!

Un tweet chorra, sin duda. Pero claro, puede haber quien no lo vea como una broma porque no vea el tono jocoso. Sin embargo, más tarde escribió lo siguiente:

Tengo algo más que contaros. La bala mágica que mató a Kennedy ¡todaví­a no ha aterrizado!

La coña se ve a la legua. De acuerdo, la familia Kennedy igual está disgustada con Vigalondo, pero el resto detectamos la guasa. Entonces, si todos vemos esto ¿por qué ha finalizado sus colaboraciones con El Paí­s Nacho Vigalondo? No lo sé, pero vamos a conjeturar, que además de ser un verbo muy bonito, es el que más se ajusta a lo que voy a hacer a continuación.

Lo primero que se podrí­a pensar es que las declaraciones no han gustado en El Paí­s. Ellos dicen en un comunicado que ha sido una meada fuera de tiesto, pero que no ha ocurrido dentro del propio periódico. Ponen a salvo su propio culo, vaya. Pero no sólo eso, sino que además dicen que los tweets de Vigalondo son “inaceptables e incompatibles con su lí­nea editorial”. Nada más y nada menos.  De todo esto, se comprende la decisión tomada por el cineasta de cerrar su blog en dicho periódico.

Por otra parte, recuerdo bien que cuando José Antonio Martí­n “Petón” trabajaba para la SER, del mismo grupo editorial que El Paí­s, también apareció en televisión cantando el “Cara al Sol”. Igual soy muy mal pensado, pero me da que esa tampoco es la lí­nea editorial del periódico y, por ende, del grupo. Sin embargo, “Petón” continuó en Carrusel Deportivo, pues valoraban sus conocimientos sobre fútbol y su experiencia profesional. No ocurrió nada más en aquel caso, y eso que apareció en televisión.

¿Cual es el problema entonces? Pues la red social en si misma. Lo bueno (y malo) de Twitter es la rapidez. Si digo algo, al segundo me puede contestar alguien. No es ni un chat ni un foro, pero la velocidad de respuesta es la misma. Además, tiene una cosa llamada Trending Topics, que muestran los temas más comentados a nivel nacional (y mundial). Entiendo que los señores de El Paí­s vieron que Vigalondo se convirtió en un tema popular por su comentario y ellos vieron las miles de respuestas negativas hacia el director. Claro, pensarí­an que les salpicarí­a todo por dar cobijo a  Vigalondo, con lo que la única solución viable para desmarcarse de su opinión era dándole “la patada”.

La medida, dentro de un tratamiento de crisis a pequeña escala, es lógica. Sin embargo, lo que realmente han conseguido es magnificar lo ocurrido. Mañana nadie hablará de este hecho, al igual que nadie habla ya de los SMS que Carlos Lozano ha enviado a media España. Por supuesto, pasado mañana nadie recordará que Bisbal hizo también un comentario, ya no desafortunado, sino estúpido acerca del conflicto en Egipto. Si olvidamos rápidamente lo visto en televisión, la velocidad con la que olvidamos lo leí­do en Twitter se amplí­a bastante.

Preguntaba hoy el Sr. Picomike lo siguiente:

“¿Los medios hacen demasiado caso de lo que se dice en twitter? ¿O demasiado poco y deberí­an tenerlo más en cuenta?”.

Creo que la primera cuestión es la realmente importante. Los medios ya consideran twitter como una fuente de información más. Sin embargo, no son conscientes de que los tweets suelen ir encadenados. No los contextualizan. Pensemos en la situación con su contexto y todo.

Nacho Vigalondo ha escrito otra burrada más para ver si baja la cantidad de followers que tiene. Además hace un chiste sobre judí­os.

¿Noticiable? No, francamente. Ahora, si obviamos lo que rodea al tweet, entonces tenemos titulares para un par de dí­as.

Lo que quiero decir con todo esto es que la decisión del Diario El Paí­s me parece desmesurada, sobre todo porque no es lo que ha hecho en otros casos. De hecho, y esto es interpretación mí­a, me da la sensación de que al presentarle una información poco contextualizada, ha impedido que sea el lector quien dé su opinión sobre el tema. ¿Que el comentario es desafortunado? Tanto como un chiste machista o la fusión de Cuatro y TeleCinco. Pero la reacción ha sido desmesurada. Y lo ha sido porque en Twitter, como en Internet en general, se da cera de manera gratuita y anónima, con lo que se hace mucho más ruido del que se escucharí­a si fuese un medio de comunicación cualquiera. La gente se ensaña con mucha más facilidad con cualquiera, ya que no tiene que dar la cara.

No sé, al fin y al cabo qué sabré yo, si soy un cabronazo.

7 pensamientos sobre “Sobre el tema “Vigalondo””

  1. Creo que el párrafo final da en el clavo. Me impresiona la ligereza con que la gente insulta, amenaza o acosa por internet. No sólo somos mucho más susceptibles y tenemos peor sentido del humor, también nos creemos con más derechos sobre las cosas. Tanto nos da mostrar nuestro ardiente favor a tal o cual causa que intentar hundir a alguien a insultos.

    Somos todos demasiado susceptibles por internet. En teorí­a deberí­a ser al revés ¿no?

    Por cierto, ¿sabes cual es la única planta que crece sin necesidad de luz? La ortiga lara 😉

  2. Me he leí­do dos veces el post porque merece la pena y porque me alegra ver que alguien comparte mi opinión (y seguro que la de mucha gente) punto por punto.

    Twitter no es lo que era. Antes era un grupo de personas anónimas comentando sus chorradas del dí­a a dí­a, sus pensamientos, fueran absurdos o no, en cualquier caso espontáneos. Nos lo pasábamos bien, sin más.

    Ahora flota en el ambiente como una especie de consciencia colectiva cada dí­a más palpable sobre el poder que twitter tiene de cara a los medios, alimentado por los medios, alimentados éstos a su vez por la aparición de los “famosos con twitter”. Los medios aprovechan para cazar a estos famosos en un renuncio aprovechando el ambiente distendido y elevan sus paridas a titulares.

    Movemos montañas, eso nos hacen creer. No sé cuánto de cierto tiene esta afirmación, pero se nota que la gente ya se lo piensa dos veces antes de decir algo en twitter. Y la hipersensibilidad cara-a-la-galerí­a que da el creerse leí­do o el creerse poderoso como colectivo esta cada vez más presente. “Apoyemos a Fulano, haz RT de esto”. Pues yo digo una cosa. Hare RT si me da la gana, y espero que no se me vea como un insensible, porque a mi modo de ver, esos RT solidarios se parecen mucho a aquellas cadenas de emails solidarias creadas por vete a saber quién.

    De todas formas, yo sigo más o menos igual que antes en twitter. Tengo una de las mejores timelines del mundo, que ven las coñas a distancia. Por eso, entre otras cosas, tengo un hermoso candadito adornando mi cuenta. Todo queda en familia.

  3. Como bien podrí­a decir el señor Reverte: “En este infame paí­s, donde no cabe ni un solo tonto más, pues nos caerí­amos al mar”, nos meamos unos encima de otros, pero eso sí­, nos la cogemos con papel de fumar.

  4. Eres una mala persona y te pudrirás en el infierno. No obstante, acojona ver que en los propios telediarios ya sacan hasta las imágenes de los tweets. para que buscar la información cuando puedes hacer click en trending topics. El resto del noticiario… publicidad sobre lo bueno y bonito (barato ya es otra cuestión) que es el programa, y por ende la cadena.
    Cuestiones a parte, hacer hincapié (que palabra más chuli!) en que te estas ganando la condenación eterna, así­ que no uses el nombre de Irene Villa en vano.

  5. Me parece que os estais equivocando en algo basico respecto a la relacion de que es y como funciona twitter y los medios de comunicacion.

    Twitter no ha cambiado. Sigue siendo exactamente igual que siempre. La mayoria de la gente lanza ideas, chistes, frases, etc con la misma mecanica que si lo hiciesemos hablando solos. Esta caracteristica subyace fundamentalmente en el tipo de relaciones que se crean en twitter respecto a los usuarios que lo usan (follow/nofollow, nofollow/follow, follow/follow) Es decir, basicamente se habla desde una falsa sensacion de anonimato. Excepto cuando se hace reply claro. Resumiendo este punto, Twitter no es una palestra a la que subirse a hablar, eso son los blogs.

    Por otro lado esto no lo entienden los medios. Twitter no es una maquina de emitir comunicados.

    Ademas se establece una relacion entre twitter y los medios que es exactamente la que estos ultimos establecen respecto a todo lo que ellos consideran noticiable. Una mierda. CERO PATATERO en profesionalidad periodistica la mayoria de las veces. Es decir, que los medios que son una mierda crearan e informaran de acuerdo a su politica habitual tanto con twitter como con lo que diga el BOE.

    Respecto a Vigalondo me temo que hasta el mismo se ha tomado demasiado en serio lo que ha hecho. Primero llevando el tema al propio blog de El Pais, que no es suyo, es un sitio donde le pagan para escribir bajo una marca y un criterio empresarial. Segundo, dandole mucha mas importancia a todo lo que le decian y por tanto alimentando la bestia. Ha entrado de cabeza en la espiral que los propios gilipollas han creado.

    Encualquier caso es evidente que cuando hay 50.000 personas siguiendote no lo hacen porque sean amigos tuyos ni porque compartan tus ideas, lo hacen porque esperan de ti algo que ellos han soñado. No me pregunteis porque pero la gente es asi… Ven algo por la tele, se hacen unas ilusiones e ideas ellos solitos y en cuanto que no se cumplen se ponen de un tonto que pa que… Como si les debiesen algo.

    ¿El chiste de Vigalando era solo eso? Evidentemente. ¿La gente no sabe ni por donde le viene el aire y se crea problemas con chistes de los demas? Por supuesto.

    ¿Es relevante lo que le ha pasado a Vigalondo? Me imagino que para el si. No es la primera vez que sucede, pero sinceramente a mi es que me da lo mismo. Un dia es Vigalondo, otro Bisbal el que mete la pata. Otro dia Buenafuente (el cual no tiene ni puta gracia en twitter ya que no tiene un guion escrito por otros) se enfada porque la gente le insulta y anteriormente Calamaro se enrabieta porque no es el puto amo del twitter.

    Para quien no lo haya notado el tipo de comentarios y relaciones que se dan en twitter estan bastante cerca de ser exactamente los que se dan en “la vida real” y dependen de la personalidad de cada uno. Relaciones similares, respuestas similares, encontronazos iguales. Solo que aqui se accede mediante una URL y no mediante el comentario de alguien que estaba presente. ¿Habria que saber gestionarlo mejor? Sin duda. Pero como con las relaciones personales en la calle, misma problematica mismas soluciones.

    PD: UNA CAJA DE TEXTO MAS GRANDE PARA COMENTAR; POR DIOS!

  6. Viene a ser el mismo problema que habrí­a si las conversaciones de bar quedaran por escrito y a la vista del público. A ti y a mi nos da igual, porque a nadie le importa ni nadie quiere enterarse de que hoy he cagado muy fino, o de que ayer cené burritos, o de que mira que mamellas las de esa cordera. Pero claro, si escuchas a Obama diciendo que ha cenado burritos, eso es un titular que dice “Obama realiza acercamientos a los inmigrantes mexicanos ilegales en EEUU”.

    Total, que se jodan los famosos, que nunca podrán usar twitter como el común de los mortales. Yo seguiré usandolo como hasta hoy.

    Por cierto, un post brillante, querido Tabernero, que estas cosas hay que decirlas.

  7. Bea: No sé si deberí­a ser al revés o no. Lo que creo es que la valentí­a de muchos para según que ataques me parece estúpida. No sé si me explico.
    Picomike: Amén.
    RedWarrior: Si señor, así­ es.
    RconR: Lo de la condenación eterna ya lo gané hace años. Pero tranquilo, no mentaré su nombre en vano.
    Rubén: El problema es que la gente no se da cuenta de que, efectivamente, la relación es “igual” que si estuviésemos en el bar.
    Aloisius: Es ese mismo problema, si señor.Y gracias 😉

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