Decepción

Una de las peores sensaciones que puede tener cualquiera es la de decepción. Pero no la decepción con uno mismo, que sin duda es una de las mas duras, no. La decepción que te provoca otra persona es, desde mi punto de vista, mucho peor.

– ¿Peor? ¿A qué te refieres?

– En seguida lo explico, verás.

Debido a que vivimos en sociedad, nos vemos obligados a ceder una pequeña parte de nuestra confianza en favor de otras personas. La familia y los amigos suelen ser quienes, en mayor o menor proporción, nos hacen bajar la guardia más a menudo. Luego, como si de una cebolla se tratase, hay otras capas de confianza. Una de ellas es la del entorno laboral o profesional. En este campo podemos incluir desde jefes, a quienes se debe depositar un mí­nimo necesario de confianza, pues son ellos quienes “llevan el timón” de nuestro futuro económico; y compañeros. Este tipo de subespecie suele ser gente de bien, respetable en la mayorí­a de los casos, pero no siempre…

– Ya veo. Este es uno de esos casos, ¿verdad?

– Verdad

Ya dije en su dí­a que el mundo de la Comunicación me gusta. Si, claro, me podréis decir que es lógico, pues me quiero dedicar a la información (entiéndase así­, no a los informativos de televisión), pero algo que quien me conoce ya sabrá es que no me gustan los periodistas. Me pasa igual que con los abogados, francamente. Ya he mencionado alguna vez que creo que en la abogací­a muchos son unos sinvergí¼enzas. Por supuesto que soy consciente de que hay gente buena. Es más, en mi etapa de estudiante de Derecho conocí­ a este tipo de gente.

En el periodismo (nótese que lo escribo con minúscula)el compañerismo es algo que brilla por su ausencia y, por ende, no puedes creer en que si un compañero te dice que hará algo vaya a hacerlo realmente. Pero claro, la sensación es peor cuando dejas claro que todo tiene unos plazos y, nunca se sabe si para reírse en tu cara, te mandan el trabajo quince dí­as más tarde. ¿Culpa del mensajero? Quiero pensar que no, claro. Sé que la gente tiene que trabajar, sin embargo, no comprendo como, si sabes que no vas a hacer las cosas en el periodo previsto para ello, garantizas que estará en fecha.

Si, problema mí­o por fiarme, por supuesto, pero creedme que la decepción con los “compañeros” (y nunca un entrecomillado fue tan realista como este) es de dimensiones épicas. El periodismo es, con mucho, una de las profesiones peor valoradas. Soy de la opinión de que los periodistas tienen (tenemos) mucha culpa de ello. Sirva como ejemplo lo que os voy a contar ahora:

Hace unos dí­as comenté en twitter que necesitaba ayuda para realizar un trabajo sobre la información local en la Radio. El motivo de que recurriese a Twitter fue, como habréis adivinado, que me estaba quedando sin tiempo y no tení­a material para presentar el susodicho trabajo. Mientras yo enviaba mails a diferentes emisoras, los compañeros de clase, recordemos que serán los futuros periodistas en un periodo corto de tiempo, me decí­an que me inventase las entrevistas ya que, siempre según ellos, el profesor no leerí­a ninguno de los archivos enviados por nosotros. Bien, como podréis comprender mi no cara  era sino de estupor. Quienes el dí­a de mañana manejarán la información que todos nosotros recibiremos en nuestra casa, bien por ví­a televisiva, digital o radiada, recomiendan sin lugar a dudas que lo mejor es inventarse las cosas. Nos ha jodí­o mayo por no llover en abril, que dirí­a aquel.

Por supuesto que sé que hay gente honesta en la profesión. Y gente que ayuda a los estudiantes, claro. De hecho, desde aquí­ quiero agradecer su ayuda a Manuel íngel Garcí­a, que me respondió con una presteza impresionante al cuestionario que le mandé (gracias a que c0rvid0 nos puso en contacto). Por supuesto, también les agradezco a Pilar Ramos, de Punto Radio Madrid; a Fernando Berzosa, de Radio Aranda-Cadena SER y a Miguel Calvo, de RNE-Burgos su inestimable colaboración. Pero entenderéis que porque cuatro personas (cinco si contamos a la mensajera) sean honestas, mi opinión acerca de quienes conforman el periodismo sea nefasta. Y lo es porque, desde dentro, veo la que se nos viene a todos encima. Que los que están, (repito, no todos) se olvidan de ayudar a los demás y sólo miran “el ayudarse” a sí­ mismos. Que aunque haya calidad en muchos productos actualmente, y un ejemplo de calidad es “En dí­as como hoy” de RNE, los profesionales que mañana salgan a las redacciones se plantean el hecho de que inventarse una entrevista para un trabajo (y lo hago extensible, claro, al desarrollo de su profesión) no es algo malo.

No me gustan los periodistas. Como gremio dejan mucho que desear. Por eso, y después de meditarlo, no quiero ser uno de ellos. El concepto que se tiene es por culpa nuestra. Creo que, después de todo, trabajar con la información de la manera más cuidadosa y objetiva posible no es ser periodista, es ser respetuoso con quien va a recibir esa información. La profesión ha sido desvirtuado por sus propios integrantes. Ahora podemos empezar a pensar en dividir al gremio entre trabajadores de la información, incluso comunicadores, y los mal-llamados periodistas.

Es triste que alguien que lleva toda la vida queriendo ser Periodista (la mayúscula, en este caso, es el matiz), que ha luchado por entrar en la Universidad para formarse como tal, piense de esta manera. Y sí­, sigo queriendo ser uno de esos Periodistas. Sigo pensando que, aunque no guste, la verdad es la que es. Si no se tiene material para trabajar se debe asumir la culpa de ello. Nunca, y esto debe quedar claro, se le debe pasar a nadie por la cabeza falsear una información, y menos si quieres trabajar contándola.

En fin, no quiero sermonear a nadie. Mi opinión está aquí­. Tal vez deje cosas liadas. En los comentarios, si hay alguien que quiera, puedo responder, debatir o corregir si fuese necesario cualquier punto aquí­ escrito.

Miguel Calvo

6 pensamientos sobre “Decepción”

  1. Anda, que entre esto y lo del otro dí­a, menuda “felicidad” que gastas con la profesión 😀

    Creo que tu problema, tu decepción, nace de la “corporativización”. No existen “los periodistas”. Existen los individuos, y los hay buenos y malos.

    Creo que la aspiración personal debe ser convertirse en uno de los buenos. Y, en la medida de lo posible, ir moviéndose para relacionarse con otros “buenos” y pasar de los “malos”.

  2. Yo iria mas alla, incluso. La decepcion al fin y al cabo es la consecuencia del incumplimiento de las obligaciones que se han adquirido para con los demas.

    Es evidente que alguien que no cumple sus obligaciones en algun ambito (o en alguna capa de esa cebolla que mencionas) tendra la misma manera de actuar respecto a las demas. Vamos, que ser responsable no es una accion concreta sino una forma de ser que por supuesto afecta a todas las situaciones de la vida.

    Por otro lado despues de ver todo esto que esta pasando con Wikileaks he llegado a la conclusion de que no solo hay periodistas que realizan su trabajo bajo condiciones en las cuales la mayoria miraria para otro lado, sino que ademas los hay excepcionalmente valientes y con la suficiente resposabilidad como para enfrentarse a todos los estados revelando verdades que pocos mirarian de frente.

    Yo realmente os daba por perdidos y os consideraba gente mierder que no hacia nada bueno por los demas excepto por si mismos y por quienes pagan sus nominas. Bueno, resulta que me equivocaba.

    Conclusion: Podras ser el tipo de periodista que tu quieras ser. El resto de tus compañeros presentaran los deportes en la sexta. Ahi lo dejo… xD

  3. Bueno, bueno…

    He de decirte que el gremio de maestros tampoco está mucho mejor, y también es una realidad tristí­sima. Lo es si pensamos en la necesidad que tienen los maestros de trabajar coordinadamente en favor de mejorar la educación de sus alumnos. Si dos maestros en un ciclo no se entienden, al final los que acaban resintiéndose son los crí­os.

    Para muestra un botón. En mi carrera, cuando hací­an exposiciones los compañeros, habí­a personas que se dedicaban a preguntar cosas que evidenciaban los fallos del compañero que exponí­a, y resaltaban esas preguntas para que el profesor o profesora se diera cuenta y así­ desprestigiar un trabajo… O bien, excusas baratas para no dejar unos apuntes, negarse a que alguien entre en un grupo… Niñatadas de compañerismo 0. El caso es que esta gente luego desea formar a niños. Miedo me da.

    Sin embargo, para no perder la tónica de mis comentarios en tu blog, te daré una dosis de optimismo: tú tienes una pequeña oportunidad de cambiar eso. Puedes pensar que no, que lo que tú hagas cuando seas periodista no influirá, que no vas a cambiar nada. Sí­, puedes pensarlo y aletear en la autocompasión. O puedes pensar que convirtiéndote en un Periodista (como bien escribes) puedes cambiar algo de ese desprestigio que tiene la profesión. Yo no dudo de que será así­ 😉

    Un saludo.

  4. Raúl: Seguramente si, la corporativización sea uno de los problemas que me llevan a la decepción. Y las personas, como bien dices, hay de todo. Y si, mi aspiración es ser uno de los buenos. De hecho, creo que voy por el camino adecuado.

    Rubén: La conclusión es épica, majo. Y me alegro de que no pienses que todos tenemos que ir al paredón 😉

    LadyRugionaria: En todas partes cuecen habas, desde luego. Y gracias por ese optimismo.

  5. Totalmente de acuerdo con LadyRugionaria, no pierdas la fe y sé uno de los buenos… no te dejes quemar por los que te rodean, es difí­cil, y yo misma me dejo llevar por el pesimismo, la decepción y la desesperación a veces… y es mejor no pensarlo. Es en esos dí­as cuando vengo a esta tu taberna y no te mando la fe de erratas correspondiente… sino que sólo comento y te mando un BESO, así­, con mayúsculas, para que te llegue y lo oigas donde estés, y tengas bien clarito que tú siempre estarás en este lado de la fuerza (;) )… mientras sigas siendo tú.
    Lo de mirar sólo por uno mismo y racanear apuntes y demás te lo encuentras muchí­simo en Bioquí­mica, por ejemplo… en Biologí­a somos más majos… o más pringadillos, como lo queráis ver…
    Sólo añadir una cosa más… los periodistas, así­ escrito, sí­ perdieron su mayúscula como bien dice Rubén cuando dejaron de cumplir, y ya de paso, cuando cualquier hijo de vecino puede sentarse en un talk-show o cómo se llamen a despotricar, insultar, y expresarse como barriobajeros sin ningún tipo de educación y llamarse a sí­ mismos periodistas. Y lo que es peor, que se lo consientan.
    He dicho. 🙂
    (aclaración: uso el término barriobajero sin ningún tipo de referencia despectiva, que conste… y cualquiera que sepa dónde vivo, lo sabe, que no es que sea el barrio de Salamanca de Madrid, precisamente…)

  6. Me parece que eso pasa en todas las profesiones …

    Lo importante es ser fiel a lo que tú crees que es correcto y no dejarse arrastrar por el comportamiento más “cómodo”.

    ínimo!!

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