Neira

Si digo que el miércoles detuvieron al presidente del Consejo Asesor del Observatorio Regional contra la Violencia de Género de la Comunidad de Madrid, a más de uno le va a dar igual. Si digo que el motivo de su detención es que triplicaba el lí­mite permitido de alcohol en sangre ( que es de 0.25) cuando circulaba por la M-30, posiblemente ya capte la atención de alguno más. Pero si digo que el sujeto en cuestión es Jesús Neira, prototipo impuesto por los politicos y los medios de comunicación de cómo debe de ser un hombre español la atención de quien pueda leer esto crece de manera exponencial.

Como muchos recordarán, ya hablé de Neira en esta casa hace un tiempo. En aquel momento dije que Neira habí­a sido subido al Olimpo por los medios. Bien, hoy por hoy puedo decir que él también puso de su parte para esa escalada. Y no sólo por aceptar el puesto que le ofreció Espeanza Aguirre, no; tampoco por el hecho de haberse paseado por los platós de televisión contando una y otra vez su gesta, que tampoco. El sólo saltaba a la actualidad haciendo una serie de desafortunadas declaraciones en su libro “España sin democracia”, recibiendo las crí­ticas del PSOE en aquel momento. Jesús Neira tomaba entonces las riendas del personaje público. Sorprendentemente, ahora las crí­ticas las recibe de quien otrora fueron sus principales valedores,el PSOE y el Partido Popular. De hecho, Francisco Granados, peso pesado en la Comunidad de Madrid, pide la cabeza de Neira diciendo cosas como que “un hecho tan grave deberí­a tener consecuencias”. Cierto es que ese deberí­a tendrí­a que ser un tendrá, pero viniendo de quien viene no podemos pedirle peras al olmo.

El caso es que, efectivamente, Jesús Neira, adalid de las buenas maneras y del prototipo de caballero español, fue detenido con la nada desdeñable cantidad de 0,87 miligramos por aire aspirado y dando bandazos en la M-30.  Mi pregunta es la siguiente: ¿Ahora qué? ¿Qué ha dicho Neira?

En su defensa, Neira explicó que tan solo habí­a bebido media copa de vino y un licor de café, pero que apenas habí­a comido. Y que, desde hace un año, debido a las lesiones que le produjo la agresión que sufrió por parte de Antonio Puerta, por la que permaneció ingresado más de 250 dí­as, está tomando un medicamento contra la epilepsia y que la reacción de ésta con el alcohol que bebió pudo ser la razón por la que hubiera dado en la prueba una tasa tan alta.

F. J. BARROSO El Paí­s

Ahora, y pese a que muchos ya dijimos que Jesús Neira no tení­a que ser ejemplo de nada pese a haber intervenido para evitar un acto de violencia, Neira ha cruzado  la lí­nea y se convierte en el delincuente. Y si, digo delincuente. Y lo digo porque con semejante borrachera no es lógico coger un coche. Lo digo porque este señor es profesor universitario. Lo digo porque este señor es, recordémoslo una vez más, un ejemplo para todos.

Si seguimos leyendo el artí­culo de F. J. Barroso en El Paí­s, podemos comprobar que las declaraciones disparatadas continúan:

Se despidió “estupendamente” de sus amigos y cogió el coche. Sin embargo, comentó que posteriormente se empezó a encontrar mal y condujo de manera extraña hasta que le detuvo un Policí­a.

He visto a mis amigos borrachos. Yo mismo he tenido alguna “turca” elegante. Siempre, y digo siempre sin excepción, dicen (decimos) que están perfectamente. La cosa es que nosotros, jóvenes denostados por la sociedad porque, ¡malditita juventud!, bebemos en la calles sin mesura ni conocimiento, sabemos que si estas “tajado” el coche se queda aparcado y ya irás a buscarlo al dí­a siguiente. No sé, parece que nosotros, lameruzos y borrachos, tenemos un poco más de cabeza que el Profesor Neira. Pero la cosa sigue, claro:

“Menos mal que se fijó un policí­a que no tení­a una conducción normal. Menos mal, porque si no hubiera habido una desgracia”, apostilló el profesor, quien dijo que se sentí­a “completamente fatal” al volante y no tení­a “buena visión”.

Yo, que sólo tengo tres años de carné de conducir, cuando no me he encontrado bien mientras llevaba el coche siempre he tomado la misma decisión: parar. Si, porque si no veo bien, tengo retortijones o incluso si no hago más que estornudar (repetidas veces, se entiende) la mejor opción es pararme en un área de servicio. Tengo 23 años y pienso que esa es la mejor opción, llamadme excéntrico. Sin embargo, un señor de 57 años considera que la mejor opción es continuar conduciendo.

“Menos mal que se fijó un policí­a que no tení­a una conducción normal. Menos mal, porque si no hubiera habido una desgracia”

Pues si, menos mal. El caso es que buscando en el Código Penal para comprobar que los datos que leo son correctos, me encuentro que según el artí­culo 379 de dicho Código, Jesús Neira podrí­a ingresar en prisión. ¿Con qué cara defendemos a alguien que puede acabar en prisión? ¿Sigue siendo un héroe? Otro dato que nos facilita F. J. Barroso es que Neira se puso violento cuando lo detuvieron. Vaya, que cosa más curiosa esta, ¿verdad?

¿Ahora qué (repito)? ¿Lo harán dimitir? ¿Dimitirá el sólo? ¿Los que lo encumbraron que dirán en público? ¿Esperanza Aguirre que pensará? Porque sabemos la opinión corporativa expresada por Granados, pero no la suya. ¿Y los medios? Aquellos medios que lo presentaban como “el salvador” ¿serán objetivos o lo usarán como saco de boxeo? Son muchas preguntas, claro. ¿Obtendremos respuesta? Con el tiempo, seguramente.

Lo que está claro es que, como dije en su dí­a, los medios y los polí­ticos encumbraron a Neira. Hoy ha caí­do del Olimpo. El lunes tendrá lugar el juicio rápido en los juzgados de Plaza de Castilla. Veremos entonces lo que ocurre con Neira.

5 pensamientos sobre “Neira”

  1. Sergio: Gracias, majo.
    Juan íngel: De hecho, no creo que merezca que nadie lo defienda en este caso. Se lo ha ganado a pulso.
    Ponzonha: Efectivamente. Ahora es cuando se ven las cosas.

  2. El primer error es beber, aunque sea una,o media copa cuando estás tomando medicinas, y más si tratan la epilepsia, que son muy fuertes. El segundo coger el coche habiendo bebido, y el tercero y como tú dices, no parar.
    ¡Qué cí­nico diciendo que podrí­a haber pasado algo! Ya pasan cosas cuando la gente tiene sus cinco sentidos en condiciones para encima tentar a la suerte, además, que si llega a tener un accidente seguro que a él no le habrí­a pasado nada, sólo habrí­a dejado alguien paralí­tico, o atropellado…

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