Cosas que se aprenden en verano

La verdad es que este verano ha sido, con mucho, de los más atí­picos que recuerdo. Y no es que mis veranos en Aranda sean pura fiesta, orgí­as y aventuras, que va.

Lo curioso de este año es que, entre otras cosas, no he engordado ni un kilo. No, no he hecho deporte en absoluto, pero tampoco he ido a merendar ningún dí­a. Otra de las cosas raras ha sido que la gente tení­a que trabajar mientras yo he estado de vacaciones, con lo que los planes se reducen considerablemente. Debo decir que las tardes se han hecho más entretenidas gracias a que dos amigos (Jorge y Sergio) tení­an a bien el acompañarme en la dura tarea del café de la tarde (y el chupito de aguardiente).

Ha sido raro el verano debido a que el bar al que llevamos yendo desde hace tiempo ha estado cerrado durante todo el mes de agosto. Parece una tonterí­a, pero el que estuviese cerrado ha hecho que no haya visto a la gente tanto como otros años ya que antes sabí­as que encontrarí­as a alguien en ese bar.

También he aprendido cosas este verano. He aprendido que hay que arriesgar aún sabiendo que la negativa es la respuesta a obtener. He aprendido que una borrachera (épica) de vez en cuando está razonablemente bien y, por supuesto, he podido valorar a mis amistades. De hecho, tengo que hacer mención a mi amiga Marí­a (que de cuando en cuando se pasa por aquí­) porque, y ya lo sabe ella, es como Pepito Grillo. Me sabe llevar al buen camino cuando me pierdo por ahí­.

Por otra parte, y sin que siente precedente, mi hermana me ha sorprendido gratamente echándome un cable cuando más falta me ha hecho. Ha sabido ver cuando estaba más flojo de ánimo, por qué estaba así­ y, y esto es lo que más le agradezco, me ha planteado soluciones a mi bajo estado de ánimo. La verdad es que cuando no tiene el pavo subido, mi hermana es alguien con la cabeza muy bien amueblada y con quien se puede hablar de cualquier cosa. ¡Ah! Por si no lo he dicho, le saco seis años y es ella quien ha estado pendiente de mí­ estas tres semanas.

Este verano he conocido también a gente muy interesante. Como sabéis que no soy de presumir (y que lo anuncié en twitter, creo), sólo diré que he conocido a alguien a quien admiraba antes de encontrarnos en Aranda. Y si, le hice una entrevista para esta, vuestra Taberna.

Y estas son las cosas que he aprendido este verano. Creo que este será un curso muy interesante y en el que podré poner en práctica muchas de las cosas que he aprendido.

A todos los que he nombrado (y a los que pasáis por aquí­), daros las gracias porque creo que de todos he aprendido algo en estos últimos cinco años de taberna. Gracias a todos.

Empieza el nuevo curso.

6 pensamientos sobre “Cosas que se aprenden en verano”

  1. No, vuelta al cole todaví­a no… jo.

    Ahora, seriamente, ¡pues me alegro un montón! =) Si has aprendido algo es que has aprovechado el verano.

    Por cierto, me alegro por tu hermana. Es muy agradable cuando descubres lucidez en un adolescente (que cuando convives mucho con alguno llega un punto que te da por dudarlo) pero más cuando sabes que puedes contar con un hermano. O al menos yo me apoyo muchí­simo en mi hermana mayor y estoy ahí­ para ella.

    Aprovecha lo que queda de veranito y café a las 4 de la tarde.

  2. Bea: Si que es agradable, si. Y esta tarde, el aguardiente me lo tomo a tú salud.

    Miguelgh: La verdad es que me tení­a que quitar la tonterí­a de todas las maneras. Ya me dijo una vez Maese Corvido que me dejase de tonterí­as. ¡Ah! Y el café a su salud.

  3. La próxima vez que vaya a Disneyland me compraré un peluche de Pepito Grillo…que me quedé con las ganas 🙂
    gracias a ti tí­o grande,tú si que estás ahí­ siempre…
    y lo de tu hermana…llevo mucho diciéndotelo,jejeje,en algo tení­a que parecerse a ti 😉
    ¡¡¡GRACIAS!!!

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