Dí­a del orgullo

Antes de empezar, quiero pediros que consideréis el texto tal cual lo escribo, sin segundas intenciones ni nada por el estilo ¿de acuerdo? Pues empecemos:

Este fin de semana se celebra en Madrid (y creo que a nivel mundial) el fin de fiesta de la semana del Orgullo Gay. La capital se llenará de gente (ayer decí­an en televisión que vendrí­a gente tanto de España como de Europa e incluso Estados Unidos). Los empresarios de hostelerí­a se frotan las manos, y con razón, ya que la ocupación hotelera será plena. El barrio de Chueca se vestirá con sus mejores galas, nos cuentan los organizadores, para recibir a los visitantes para la ocasión.Sin embargo, igual es que soy muy corto de miras, pero no acabo de comprender la gracia de la Marcha del Orgullo tal cual la conocemos hoy.

Lo primero que no entiendo es la necesidad de armar todo el pitote que se monta. Me refiero a que los madrileños (tanto de la región como del municipio) se quejan en cuanto los estudiantes toman la Castellana, el Metro no funciona o se cortan las calles por las obras, sin embargo aceptamos de buen grado que un barrio entero se colapse para celebrar una fiesta que, por otra parte, no será bien vista por muchos vecinos. Y no me refiero a que sean homófobos, nada más lejos. Sólo me planteo la situación de tener durante un fin de semana todos los bares abiertos hasta el amanecer con barras en la calle y música a todo trapo, gente vomitando y meando en los portales y escándalo en general.

Hace un par de años escuché algo con lo que estoy de acuerdo en parte. Escuché que la lucha por la igualdad de derechos para los homosexuales es comparable con la lucha por la igualdad de las mujeres. Estoy de acuerdo en esa afirmación en tanto que, efectivamente, muchos hombres y mujeres son rechazados socialmente por el hecho de ser gay, lesbiana o transexual. De acuerdo en que pueden ser ví­ctimas de exclusión social (personalmente pienso que a estas alturas del partido ya no lo sufren al nivel de hace 20 años y que la sociedad ha normalizado mucho la homosexualidad). Sin embargo, no creo que una marcha como la que se hace ayude mucho a su integración como colectivo. Me explico, porque tal vez deje un hueco para que el lector tergiverse lo que digo.

Si tenemos en cuenta en que es el “nuevo movimiento feminista” tal y como lo he expuesto en el párrafo y no de otra manera, ¿es lógico que se haga la marcha tal y como se conoce hoy en dí­a? Imaginemos la siguiente situación:

Millones de mujeres toman un barrio de Madrid disfrazadas, en muchos casos, de cosas extrañas y sin sentido. Esas mujeres salen en una multitudinaria marcha con carrozas, música a todo trapo donde celebran que son mujeres de una forma extraña. Solicitan que se las reconozcan los mismos derechos que a los hombres y que no se las discrimine por lo que son, eso si, disfrazadas como digo. En otros casos, estas mujeres que dicen que no son sólo marujas y amas de casa se manifiestan saliendo a la calle con sus churumbeles y las cazuelas en ristre, con Radiolé a un volumen que harí­a llorar a la propia Marí­a del Monte.

¿Serí­a eso creí­ble? ¿Servirí­a para reivindicar la igualdad? Personalmente me parece que harí­a exáctamente lo contrario. Pero vayamos a lo real:

Millones de hombres y mujeres toman un barrio de Madrid disfrazados, en muchos casos, de cosas extrañas y sin sentido. Esos hombres y mujeres salen en una multitudinaria marcha con carrozas, música a todo trapo donde celebran que son homosexuales de una forma extraña. Solicitan que se las reconozcan los mismos derechos que a los heterosexuales y que no se las discrimine por lo que son, eso si, disfrazadas como digo. En otros casos, estas personas que dicen que no son sólo locazas  se manifiestan saliendo a la calle semi-en-pelotas o con disfraces que dejan poco o nada a la imaginación, con música machacona a un volumen que harí­a llorar al propio Dj Neil.

Tal vez no sea la intención, claro, pero es lo que realmente se proyecta en la sociedad. De hecho, creo que es perjudicial para lo que quieren conseguir. No veo yo muy lógico que para reivindicar que son personas normales (cosa que es indiscutible) tengan que organizar un acto exclusivamente para ellos. Si, soy consciente de que es una fiesta para que todo el mundo participe de ella, pero a efectos, es el Dí­a del Orgullo Gay, no del ser humano ni del hombre.

Por otra parte, hay una cosa que me llama especialmente la atención: la inclusión de patrocinadores. Alguien con unas vistas comerciales  mí­nimas (como es mi caso) ve claramente que son un público objetivo brillante. De hecho, hay empresas que tienen lí­neas de productos para los homosexuales, bien sean productos o publicaciones. Eso, desde mi punto de vista, sólo sirve como factor separatista. Lo creo en base a que a una mujer que sea lesbiana la FHM le puede parecer tan interesante como a un hombre heterosexual en tanto a que ambos lo comprarí­an por las fotografí­as. Es decir, serí­a válida la publicación para todo aquel ser humano que que le gusten las mujeres. Claro, como digo, ese es mi parecer. Por supuesto, no logro entender eso de “espectáculos teatrales para gays y lesbianas”. Si lo que buscamos es una sociedad igualitaria, ¿por qué separar el ocio por “clases”? No lo acabo de ver muy claro.

Retomando el tema de los anunciantes, es algo que mi cabeza no entiende. Si estás reclamando unos derechos o, directamente, te quieres hacer oir, no soy capaz de ver la relación entre eso y, por ejemplo, Estrella Damm. No sé hasta que punto una marca puede ayudar a mejorar los derechos de las personas.

Tal vez, y permitidme ser mal pensado, la fiesta del Orgullo se ha convertido en un negocio. Si, porque los bares se frotan las manos cuando llega esta temporada. Los hoteles cuelgan el cartel de “lleno” y la Comunidad y el Ayuntamiento, regidas ambas instituciones por un partido que no ve con buenos ojos la homosexualidad elogia la fiesta en tanto que es buena para la imagen de la ciudad. Todo el mundo sale beneficiado con la celebración. Tal vez, y sólo tal vez, la imagen de los homosexuales y transexuales se vea un tanto dañada por aquellos que salen “como locas (y permí­taseme la expresión)” pero como sus negocios obtienen beneficios, ese sea el menor de sus problemas. Sin embargo, yo seguiré pensando que la opción o tendencia sexual de cada uno es de cada uno. Seguiré con la idea de que no es necesario llevar a cabo el despliege de medios técnicos para la celebración a no ser que sea sólo por el hecho de sacar dinero. Seguiré pensando que, a fin de cuentas, todos somos personas y eso es lo que tiene que reivindicarse.

Pero claro, esa es mi visión de las cosas.

3 pensamientos sobre “Dí­a del orgullo”

  1. Parece ser que se ha sacrificado el trasfondo de la lucha por los derechos e igualdad que se realiza durante todo el año, por una visibilidad enorme.

    En el caso de Madrid tu y yo me temo que lo vemos como un poco absurdo porque no entendemos que algo que nos resulte normal genere tanto alboroto, somos un poco apalancados en ese sentido.

    Pero la realidad es que en otras muchas ciudades del mundo, y no hay que irse muy lejos Rusia esta ahi, el hecho de que una multitud de homosexuales salgan a la calle disfrazados o no en una manifestacion es un hecho que hace convulsionar a mas de uno. Aqui en Madrid tb.

  2. Yo simplemente creo que aprovechan para desfogarse como antes no podí­an hacer, muchas de las personas que van en el desfile sufrieron en propias carnes el rechazo y la persecución por su tendencia sexual (aunque en eso estoy contigo,tabernero,para mí­ es algo de cada cual y no deberí­a influir) y ahora, como digo,aprovechan para desmelenarse.
    Es como el dí­a de la mujer trabajadora, para mucha gente no tiene sentido en nuestros dí­as, pero en su momento lo tuvo, y ahora, aunque la gente no lo sepa sigue pretendiendo ser (o eso deberí­a) un tributo a las mujeres que murieron por defender sus derechos laborales. Yo veo el orgullo como lo mismo, una fiesta para celebrar la libertad de la que disfrutan ahora,y ya de paso, un fiestorro para todo el que se quiera apuntar, porque…reconozcámoslo, no todas las “reinonas” y “locazas con tanga” que se ven en el desfile son homosexuales.
    Y ya lo de los patrocinadores…pues es publicidad,como la de las papeleras de metro…y si encima sufragan parte de los gastos de las carrozas…ya sabemos cómo va esto,¿no?

  3. Estoy de acuerdo con tu punto de vista sobre el tema, muy bien expresado, por cierto. Creo que estamos en un momento en el que cada uno puede vivir su sexualidad como le plazca, pero mejor sin aspavientos, teatrismo ni una afectación excesiva, y al exceso es a lo que voy.

    A mí­ una fiesta del orgullo me parece bien, y creo que a esta gente aún le falta mucho por avanzar en derechos y, sobre todo, en cambiar ciertas mentalidades muy arraigadas aún entre nosotros, lo que no me gusta nada es ESA macrofiesta brutal, ese botellón bestial, ese negociazo redondo disfrazado de reivindicación y esa ostentación de la condición homosexual tan artificial como pasada de rosca.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *