Los que sigan la actualidad sabrán que los sindicatos tienen intención de convocar una huelga general a finales de septiembre. La fecha,confirmada ayer por CC.OO, será el 29 de septiembre y, si no recuerdo mal, coincidirá con una huelga (o algún acto relacionado con los sindicatos a nivel europeo).
Si bien es cierto que el hecho de que coincida con un acto sindical a nivel internacional me parece el dato de menor importancia, si que creo que hay que recalar en la idea de que se deja la huelga genera con intención de reivindicar los derechos y las mejoras en el plano laboral de los trabajadores para después de las vacaciones.
-Nacho, que digo yo que habrá que hacer huelga, y tal.
-Si, porque no es normal esto que nos están haciendo. No hacemos gavilla con la patronal.
-¿Y cuando dices que no vamos a ir a trab… ¡a la huelga!…
- Pues… no se. Pero a mi este mes me viene mal.
- Pues ya para después de vacaciones, que esto es España, y tal.
Pues algo así tiene que haber pasado en los despachos de los sindicatos. Sindicatos que, por otra parte, han recibido un palo significativo con los resultados de la tan cacareada (y fallida) huelga de funcionarios.
Pero sobre lo que yo quería hablar realmente es sobre la inutilidad maniefiesta que, a nivel general, están mostrando los sindicatos. De un tiempo a esta parte están sufriendo un descrédito y una perdida de apoyos por parte de la sociedad nunca visto hasta el momento desde que estamos en democracia. Y este descrédito se lo han ganado los propios sindicatos a pulso estando callados como perras durante los últimos 10 años.
No, hombre. Los sindicatos han hecho mucho por sus afiliados y por el resto de trabajadores en este tiempo que comentas.
Permitidme que lo dude. No estoy afiliado a ningún sindicato y hablo desde la óptica de alguien que tiene 23 años y la imagen que tiene de los sindicatos se retrotrae a la huelga general del año 1992 y, haciendo un esfuerzo y recordando comentarios de mis padres, a al del año 88 (que debió ser, por lo que se puede leer cuando uno busca documentación, la repanocha).
No veo hoy, y lo digo sinceramente, que los sindicatos sean los mismos que entonces. No creo que hoy tengan ese poder de convocatoria. Entonces, Felipe González y, posteriormente, Jose María Aznar, se encontraban de frente con unos sindicatos que, efectivamente, luchaban porque los trabajadores tuviesen unas condiciones dignas. Sin embargo, hoy nos encontramos muy a menudo con esta imagen:

Efectivamente, los sindicatos hacen buenas migas con Díaz Ferran, un sinvergüenza que quien preside la CEOE pese a los escándalos, quiebras e impagos que sufren sus empresas y, por ende, sus empleados. Con este hombre, los sindicatos tratan a menudo y no escuchamos que hablen mal de él. De hecho, no veo que exijan su cese como presidente de la Patronal.
Pero no sólo por esto están sufriendo descrédito los “defensores” de los trabajadores, que va. España ha sido un paraíso para los especuladores, constructores y demás en los últimos años. La burbuja inmobiliaria, escudada en la política económica del gobierno de Aznar, nos dejaba paisajes con carteles de “Se vende” por todas partes a unos precios más que elevados. La construcción daba de comer a miles de trabajadores dándoles, además, un nivel de vida más elevado que el de la media de los españoles. De hecho, a nadie le sorprende la cantidad de gente joven que, tras empezar a trabajar en la construcción, se compraban coches de alto precio, ropa o viviendas. Sostenía la economía con alfileres, pero la sostenía. Durante ese período, los sindicatos no se movieron realmente. Sólo han pasado a “la acción” en cuanto la economía se ha ido al traste. Cuando la gente, por sí solos, ya reivindicaban todo lo que creían lógico.
Llegaron tarde a su propia fiesta. Tarde y, si se me permite, mal. No han dado buena imagen en las negociaciones. No han conseguido cohesionar a los trabajadores ni convencerles de sus ideas. No convencen a la opinión pública y, lo más curioso, es que si que convencen a las empresas.
No quiero entrar, por tanto, en la idea del servilismo de los sindicatos con las empresas porque este post quedaría exageradamente largo.
Si, esa es mi opinión. Estoy convencido de que los sindicatos, como actualmente los conocemos, están condenados a la desaparición a no ser que se refunden y generen de nuevo el apoyo de los trabajadores, cosa que, para quien escribe, es harto difícil.
Es posible que caiga en error en alguna afirmación pero, como digo, es el sentir popular. Los sindicatos, amigos, no están haciendo nada.

junio 15th, 2010 at 11:28 am
La verdad es que cada día que pasa, y cada sindicalista que conozco, veo más claro que esta gente están ahí con el único objetivo de chupar del frasco tratando de no quedar demasiado mal. La gente que curra de verdad y que se implica de verdad, jamás se mete en cosas de sindicatos. Y así, por eliminación, lo que queda en los sindicatos es lo más mierdero de cada casa. Y así nos va.
junio 15th, 2010 at 12:21 pm
Lo malo es que no puedo dejar de sentirme un poco mal si rajo de los sindicatos…
junio 15th, 2010 at 12:30 pm
@Aloisius: Y así nos va, efectivamente.
@Ponzonha: Porque te pasa, supongo, lo mismo que a mi. Aún piensas que los sindicatos tienen (o deben tener) un papel importante en la sociedad.
junio 15th, 2010 at 1:08 pm
Al final ha pasado lo que siempre pasa cuando hay gente en una posición privilegiada durante mucho tiempo, se corrompen, hacen las paces con el “enemigo” y se reparten el pastel.
junio 15th, 2010 at 6:35 pm
Pues yo no tendría problema en suprimirlos. Pero bueno, es que yo soy muy radical.