Vergí¼enza

Vivimos en un paí­s de chiste.

Nos erigimos como adalides de la libertad cuando en otros paí­ses coartan a los caricaturistas que hacen dibujitos de Mahoma.”¡Oh -decimos- que poco civilizados son los moros! ¡Claro, son unos salvajes!” y nos creemos la repanocha de Europa. Somos prepotentes en ese sentido sin ninguna duda. Pensamos que nosotros, de cultura católica, no somos capaces de hacer las mismas salvajadas que hicieron aquellos en su dí­a. Y, en parte, es cierto.

Y digo en parte porque nosotros no amenazamos al autor porque, como digo, somos gente civilizada. Lo sómos hasta el punto de que, pese a tener una constitución que se proclama laica (sin tener en cuenta que, poco después dice que se apoyará a la Iglesia Católica).

Nosotros, representantes máximos de la tolerancia en un mundo poblado de salvajes, tenemos que dar ejemplo. Y… ¡MENTIRA!

A la penosa situación en la que se encuentra la Justicia en España hay que añadirle una nueva página. Hace cinco años el centro jurí­dico Tomás Moro presentó una querella contra Javier Krahe por la realización y contra Canal+ por la emisión en Lo+Plus del siguiente video en el que se muestra cómo cocinar un Cristo, alegando que “el programa atentaba gravemente contra los sentimientos religiosos de los telespectadores (art. 525 del Código Penal)”.

Pues bien, cinco años después la justicia se ha pronunciado decretando la apertura del juicio oral, mediante un auto con fecha 12 de mayo del 2010, por “hechos que pueden ser constitutivos de un delito contra los sentimientos religiosos, previsto y penado en el artí­culo 525 del Código Penal” (fuente).

Además “él auto fija para Javier Krahe de Salas una fianza de 192.000 euros y para la productora del programa de Canal+, Montserrat Fernández Villa, otra fianza de 144.000 euros. Con ellas se cubren las cantidades solicitadas por el CJTM y que consisten en una multa de doce meses con una cuota diaria de 400 euros para Krahe y otra multa con la misma cuota y de nueve meses para Fernández Villa” (fuente).

Nuestro sistema judicial, partí­cipe del laicismo del Estado, ha dictado lo que habéis leí­do arriba. ¿Vergonzoso? No, lo siguiente.

Y es que, como digo, sómos muy rápidos para llamar salvajes a otros y autoproclamarnos respetuosos para con todas las religiones pero en cuanto tocan al niño Jesús, ¡más vale que corra quien lance perjurio sobre aquel que vino a salvarnos!

Sómos de vergí¼enza, oigan.

2 pensamientos sobre “Vergí¼enza”

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