¿No os da la sensación de que la televisión no innova? ¿de que siempre estáis (estamos) viendo lo mismo? Yo tengo esa sensación constantemente.
Por si no lo sabíais, Antena 3 estrenó ayer un nuevo programa para intentar afianzar sus tardes en la parrilla. “La jaula” se llama el programa. En la presentación, el equipo lo prensentó como un programa con el espíritu de Crónicas Marcianas pero adaptado a las tardes de la cadena del Grupo Planeta. Crónicas Marcianas, por si hay alguien en la sala que no lo recuerda, tuvo dos etapas bien diferenciadas por la aparición de Gran Hermano. En la primera teníamos un programa ágil, rompedor, sorprendente y otros tantos adjetivos positivos. Manel Fuentes y el Sr. Galindo hacían los coros a un Javier Sardá inmenso. La segunda etapa, ya con Gran Hermano en antena, nos mostró que la televisión siempre puede superar su nivel de zafiedad y estulticia. Pues bien, por lo que parece es la segunda etapa en la que se quieren ver reflejados.
Los colaboradores del programa son, entre otras perlas, Kiko Rivera o Nuria Bermudez. No creáis que no tiene tela que cortar la cosa.
Pero bueno, dejemos la cadena de Planeta y marchémonos a TeleCinco. La otrora “cadena amiga” llevaba unos años que, pese a haber sido líder de audiencia, no acababa de arrancar en algunas franjas. Desde la desaparición del “Tomate” se probaron muchos programas con la misma fórmula que se iban hundiendo cada vez más en el fango televisivo. Tuvo que volver Jorge Javier Vázquez a reflotar la que siempre fue su franja con un tomate nuevo, tal vez Ketchup, en el que los coros se los harían personajes y periodistas infames y en la que la fórmula utilizada sería el de reciclar las latas de tomate del pasado en un programa ligero.
Para los fines de semana, la cadena que dirige Paolo Vasile ha recuperado Genio y Figura, con Paz Padilla haciendo la labor que antaño realizaba el desaparecido Pepe Carroll. El resultado es un remake rancio del que fuera un buen programa de chistes y cuyo testigo ha sido recogido por “El club del chiste”.
Como en todas partes cuecen habas, en Cuatro (oº) comienzan a preparar un cambio en su parrilla vespertina tras comprobar que los movimientos que han ido haciendo en los últimos meses no han sido los adecuados. Por lo pronto, y tal y como se puede leer en diferentes webs como Vertele o FormulaTV el programa presentado por Ana Milán aguantará hasta mayo. Tras esto, no se sabe si la ahora cadena del Grupo Telecinco (rebautizado ahora como TeleCinco a secas) encargará más ediciones a la productora.
Sin embargo, su presentadora no se quedará en la calle en el caso de que Password desaparezca de la programación. El detonante de este post ha sido la noticia (que ya saltó a la palestra hace unos meses) de que Cuatro planea la tercera resurrección (cuarta edición) de Caiga Quien Caiga en el que como novedad (en España, no en otros países) traerá a la mesa principal a una presentadora que, como ya habréis adivinado, podría ser Ana Milán.
No veo mal que, en el caso de darse, sea esta actriz quien presida la mesa, pues tiene caracter de sobra para ello. Lo que no comrpendo es el hecho de que quieran recuperar una franquicia que no ha logrado recuperar ni la esencia ni la audiencia de su primera edición. Personalmente, y esto es un razonamiento propio, aquel programa triunfó por una serie de factores tales como la etapa socio-política que vivá el país con la primera/segunda legislatura de Aznar en el gobierno; un equipo de reporteros con personalidades definidas, una mesa compuesta por El Gran Wyoming, Juanjo de Iglesia y Javier Martin que hacían un tridente inimitable y el que, muy posiblemente, fuese el factor clave del éxito: la productora Globomedia.
Esta productora, que por entonces contaba con otro éxito llamado “El Informal“, le daba al programa ese toque de distnción que hacía del formato argentino un formato muy “de aquí”. Si lo analizamos friamente, el CQC que emitía TeleCinco en aquella época tiene unos rasgos “Glomedia” que no han sido introducidos en el resto de ediciones del programa. El ejemplo mas claro está en el puesto de presentador y su evolución:
Wyoming -> Fuentes -> Frank Blanco.
De un buen showman a uno ínfimo pasando por uno normalito.
Y es que no por resucitar fórmulas que tuvieron éxito en el pasado vamos a recuperar a la audiencia. En España se peca de tirar siempre de lo mismo porque, si nos funcionó una vez ¿quién te dice a ti que no lo volverá a hacer?
Afortunadamente, aún quedan pequeños rescoldos de buena televisión por ahí, proyectos que poco a poco van viendo la luz (como Ciudad K, por ejemplo) y productoras que intentan innovar con programas frescos (como ElTerrat). Mientras nos quede eso, aún hay algo de esperanza.

marzo 10th, 2010 at 3:53 am
Aaay ElTerrat…
Empecé a plantearme recuperar mi perdida fe (si es que alguna vez la tuve) en la televisión cuando me enteré que Buenafuente tenía pensado meter en su programa a los Venga Monjas.
La volví a perder (si es que alguna vez la llegué a recuperar) cuando finalmente les dijeron que no por ser “demasiado rompedores” y porque querían algo más “convencional y comprensible”.
¿Entre las productoras también hay lobos con piel de oveja?
marzo 10th, 2010 at 11:43 am
Bien sabes que si, amigo.