Soluciones católicas para la vida diaria I

La gracia de la Iglesia Católica es que todo lo que ocurre es a causa de los designios de Dios. Pensadlo unos segundos y veréis que no miento.

Dios creó al hombre y, de él, a la mujer. Creó el mundo (el planeta, no el diario) y los animales. Dotó a Moisés del poder suficiente como para abrir las aguas del Mar Rojo y le hizo perrerí­as de las que molan al santo Job.

Reconozcámoslo sin tapujos. Ser católico mola porque, si eres bueno, te dará super poderes. Es como la araña que picó a Spiderman o los millones de Bruce Wayne.

Pero claro, vosotros (y yo) no somos de andar por ahí­ jugando con arañas radioactivas y, ni mucho menos, derrochando millones en juguetitos caros como un batarang.

¿En qué nos puede ayudar ser católicos en nuestra vida? Atentos al siguiente ejemplo:

– Cariño, ¿me dejarás que sea esta noche cuando te de por, ejem, detrás?

-No

Bien, amigos. Este ejemplo que, aunque exagerada, puede haberos sucedido en alguna ocasión es, cuanto menos, irritante (valga la redundancia conceptual). El querer llevar a cabo algún tipo de práctica sexual con vuestra pareja y que ella o él no quiera es una de las cosas más desagradables que pueden ocurrirnos.

Sin embargo, gracias a nuestra recién recuperada religión podremos conseguirlo. Veamos:

– Cariño, ¿me dejarás que sea esta noche cuando te de por, ejem, detrás?

-No

– Pero Dios lo quiere. Además, será sólo la puntita.

-No

Vaya, vuestra pareja es dura de roer. No os preocupéis. Los católicos han demostrado en innumerables ocasiones que a base de insistir pueden conseguir lo que quieran.

– Dios dijo “no codiciarás a la mujer del prójimo” (o algo así­).

– No.

– Va, mujer. Por el amor de Dios…

– No.

– Claro, a ti lo que te pasa es que odias a los católicos con toda tu alma. Arderás en las llamas del infierno por esto, que lo sepas.

– Bueeeeno. Pero es para demostrate que no soy anti-católicos.

¡Ah! ¡Ahí­ le has dado! ¡Ya es tuya!.

Por supuesto, esto es aplicable a otras situaciones.

– Cariño, ¡tira la basura!

– Dios ha querido que se acumule ahí­ hasta el lunes que viene para homenajear al Monte en el que Jesús habló a los apóstoles.

– Cualquier dí­a mato a tu madre.

– ¿Qué dices, animal?

-Tranquila mujer, que irá al Reino de los cielos y se sentará con Dios.

Como podéis ver, ser católico en la actualidad sirve para tantas cosas que serí­a una locura no serlo.

3 pensamientos sobre “Soluciones católicas para la vida diaria I”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *