El poder de la teta

Hoy voy a tratar un tema propio de una Taberna como debe ser: las tetas.

Teta,ubre, mama, pecho, seno, busto, mamella, berza, pupu, brevas, peras, melones, etc.

Tantas y tan variadas. Todas diferentes y con su encanto particular. Naturales o de “plástico” han causado la admiración del varón (y a la hembra).

El hombre, como mamí­fero que es, se alimenta al inicio de su vida gracias a la leche que extrae de la teta materna. Años mas tarde olvidará esa parte del cuerpo para dedicarse a sus juegos infantiles y demás. Pero en la adolescencia recuperará el gusto por los pechos, esta vez de agentes externos como actrices, compañeras, amigas o desconocidas, incluyendo esta parte del cuerpo femenino en parte de su comportamiento social.

Para desarrollar esta afición, el joven varón se verá irracionalmente atraí­do por los escotes que las féminas, a sabiendas de las sensaciones que provocan sobre sus congéneres masculinos, lucirán para mayor gloria de la sociedad.

Podéis ampliar la foto. Kim os ilustrará sobre el tema

Porque, ciertamente, muchos escotes son creados (y utilizados) para crear el desasosiego en jovenes y mayores. Piezas de ropa creadas y, por supuesto, compradas para que esa parte del cuerpo femenino sugiera más de lo que muestra y provoque en el hombre una inevitable mirada a ese balcón provisional.

Pero claro, llegó un punto en el que el hombre se volvió cuasi inmune a los escotes. Siendo la mujer más lista que el hombre (y eso es una verdad universal, amigos) pensó una solución a esto: eliminar el sostén de su vestuario y comenzar a marcar pezones. Porque está claro que cuando dejan el sujetador en casa ya son conscientes de que al más mí­nimo cambio de temperatura “se encenderán las largas“.

Millones de años de evolución os apuntan contemplan

Y así­, efectivamente, vuelven a cautivar la mirada del mancebo y del caballero en sendas protuberancias. Esas redondeces que consiguen deshacer la masa encefálica a muchos hombres y que recolectan la admiración por parte de otros.

La teta, amigos y amigas, es sin lugar a dudas una de las partes del cuerpo femenino que más miradas recáuda.

Claro, nadie puede decir qué teta es mejor que otra puesto que los gustos son tan variados como tetas existen. Pueden ser grandes, pequeñas, graciosas, con la aureola pequeña, grande, de piel morena o blanca, joven, madura, etc.

Son tan diferentes, pero tan importantes para el hombre que el refranero español que tan sabio y útil nos resulta en ocasiones nos deja la siguiente frase:

Tiran más dos tetas que dos carretas

No especifica en ningún caso como deben ser el busto de la mujer ya que, sean como sean, podrán motivar y/o provocar muchas reacciones por parte del hombre (o mujer) que las observe (y las anhele).

Y esto, parroquianos del lugar, ha sido así­ desde el principio de los tiempos y, por supuesto, así­ seguirá para la eternidad, pues es rasgo de la humanidad tanto el lucir como el mirar.

He dicho.

7 pensamientos sobre “El poder de la teta”

  1. Sí­ señor, no podrí­a definir el porqué de ese tremendo poder hipnótico, pero su existencia es tan cierta como que pasado mañana es lunes.

    Me ha gustado el repaso, yo me quedo con la srta. Kadarshian sin pestañear (de hecho, cuando la veo me cuesta pestañear).

  2. Hací­a mil que no entraba en tu taberna,como siempre…..¡¡¡artista!!! me quito el sombrero ante tu fantástico dominio de la palabra escrita
    pero sólo te querí­a aclarar una cosita…..incluso con sostén a veces se encienden las largas,y la susodicha no necesariamente quiere iluminar la ciudad 😉
    1besote

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