Comparando

La verdad es que tengo un mal vicio para con la gente. Ese vicio es comparar cosas (e inculso personas) con el pasado reciente. Si, sé que es un comportamiento de abuelo, pero así­ soy yo, la nueva generación de “jovenes abuelos“.

Para el que lleva tiempo pasando por aquí­, no es nada nuevo esto que digo. Sin embargo hay gente que se extraña cuando lo hago.

Por poner un ejemplo, tiendo a comparar en numerosas ocasiones la educación que he recibido yo con la que está recibiendo mi hermana. Hablo de educación en cuanto al instituo, no en casa, por supuesto.

En estos dí­as, ella está estudiando Historia de España de 2º de Bachillerato. Todos los que hemos cursado “bachiller” sabemos el nivel que tení­a hace unos años. Pues bien, hoy por hoy el nivel es más bajo que nunca. Y lo mejor es que el nivel de exigencia también está bajando. Y no es sólo en historia, no.

Pese a vivir en Madrid, me tuve que aprender los afluentes del Duero y del Ebro. Los rí­os de la Cornisa Canábrica, los que desembocaban en el Mediterráneo, etc. (todo esto, claro, en el colegio). Pues bien, ella no lo ha tenido que hacer. Cual es mi sorpresa al ver que a mi hermana se lo han enseñado de pasada.

Puede ser, claro, cosa de los profesores. Cierto es que muchos no tienen las ganas que tení­an entonces. En parte, claro, esto es cosa del alumnado. Sin embargo, creo que todo esto viene de más arriba.

En los últimos 30 años se ha modificado en numerosí­simas ocasiones las Leyes sobre la enseñanza, saliendo siempre perdiendo los alumnos.

Además, las nuevas generaciones son, creo, más vagas. También hay que sumar la escasa conciencia de valores sociales que tienen. Y a las pruebas me remito. ¿Cuanto “pokero” o “shulas” o “flamenkitos” (y me refiero a las mal-llamadas tribus urbanas, no a los flamencos rosas) habéis visto recientemente? ¿Y si lo comparáis con hace 8 años, por ejemplo?

El bienestar que suspuso en su dí­a salir de la crisis económica de principios de los noventa ha desembocado en una generación de vagos y, si se me permite, jóvenes estupidos que no luchan por ampliar su cultura, no. Lo que hacen es vivir bajo el abrigo de papá y mamá que, supongo que para que no les falte de nada, les dan todo lo que piden.

Ha eso debe añadirse que no tienen interés por nada que no sea ser el más popular; el que tiene el mejor coche; el que se “zumba” a más tí­os, tí­as, etc., o, sencillamente, el que tiene más cosas en general.

No se preocupan por su educación ya que, si se revisan las estadí­sticas, se comprueba que la tasa de abandono escolar ha ido aumentando en los últimos años. Puede que la culpa también la tenga la LOGSE, que no ha hecho sino crear tarugos (me incluyo, por supuesto).

Sólo veo que este año en mi instituto serán 40 chavales en total haciendo Bachillerato. Esa cifra me parece baja. Y no, no es titulitis ni pensar que para llegar a tener una comodidad en la vida uno tenga que ser universitario, nada más lejos, ya que creo que con un la Formación Profesional se puede conseguir ese objetivo de una manera más fiable. Digo lo de que me parece poco porque el nivel de 4º de la ESO de hoy es el mismo que el de 8º de EGB (o 2º de la ESO cuando entró mi hermano mayor).

El abandono escolar ocurre antes de llegar a 4º, es decir, son personas que no tienen ni el tí­tulo básico. Y lo siento, pero a excepcón de honrosos casos, la mayorí­a acaban siendo tarugos que se meten a currar por cuatro duros sin saber (porque no quieren saberlo) que el dí­a de mañana, cuando les despidan por ser los más gilipollas de la nave (y no culturalmente, sino de educación y formas) no tendrán mas que el BMW que compraron a plazos y a la Jenny de su novia que, como suele ocurrir, estará en su misma situación.

Este muchacho se quejará de que no hay trabajo y de que, además, el Estado no le quiere subvencionar las correrí­as dándole el “Paro” ya que no ha cotizado lo suficiente, es decir, que se quejará por todo sin merecer muchas de las cosas. Y como él, una generación entera de vagos e incultos que voluntariamente han escogido ser así­.

Porque esa es otra. Mi abuelo fue a la escuela hasta los 10 años, sin embargo, siempre que ha podido, se ha esforzado en aprender cosas nuevas y en leer. De este modo, a mí­ me ayudaba cuando estaba en la primaria en las tareas de clase.

No creo, y lo digo sinceramente, que este sea el caso de estos sujetos. Ellos y ellas han decidido dejar de estudiar por que sí­. Han ido a por el dinero fácil y no a por el esfuerzo que hay que aplicar en sacarte la ESO. Es mejor tener pasta y coche que tener cultura, amigos.

Y luego están los padres. Desde mi punto de vista, en ellos cae toda la culpa. Y si, soy así­ de tajante. Porque lo que no es normal es que un padre o una madre vea que su hijo está tirando su vida y no hagan nada. Mimar a un niño está mejor o peor, pero consentirle todo lo que quiere, eso, señores y señoras del jurado, es un error. Y lo es porque si eso ocurre no acabarán de “integrarse” en una sociedad donde la negativa es la tónica imperante. No conocerán que uno tiene que tiene que ganar las cosas que quiere y necesita.

Si, amigos y amigas, lo sé. Soy un cascarrabias de 22 años. Sin embargo, estoy casi convencido de que el 90 por cierto de los que me leéis a menudo ya lo sabí­ais. Por otra parte, creo que he hecho un retrato de la sociedad que, aunque subjetivo, se acerca peligrosamente a la sociedad.

En fin, que me voy a mirar obras, que están Matí­as y Manolo guardándome un sitio.

3 pensamientos sobre “Comparando”

  1. “…se acerca peligrosamente a la realidad” quizás?

    Estoy totalmente de acuerdo contigo en esto, como ya sabrás. Dejo aquí­ una conversación que vi no hace mucho en un chat. La reproduzco más o menos, como la voy recordando:

    – La_YeNi_To ReSHuLoNa: o veni ala kasa der sebolla ha fuma porrikos?

    – SHa_YuLi_PLaYBoY: Yo no puedo, me tengo que quedar con mi hermano.

    – La_YeNi_To_ReSHuLoNa: noooo vea la yuli ke pijo abla haora!!!

    Y así­ vamos.

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