Mi trabajo

Como ya dije hace un tiempo, ya no soy repartidor de prensa gratuí­ta. En la actualidad soy un becario más de nuestro sistema. En mi caso, con un destino inmejorable: la biblioteca.

Mucha gente puede pensar que trabajar en una biblioteca es un soberano coñazo. A esa gente les diré que, en parte, tienen razón. Es un trabajo en el que, como es lógico, apenas puedes hablar con los compañeros debido al silencio que, obviamente, debe imperar en la sala.

Sin embargo, es un trabajo que me gusta ya que no necesita que realice un gran esfuerzo fí­sico y, lo mejor, me da tiempo para mis cosas. Por supuesto, si me ofreciesen un trabajo con contrato (si amigos, los becarios por la Universidad estamos sin contrato) lo cogerí­a sin dudar.

Otro de los puntos a favor de este trabajo es que conoces a mucha gente. Y no lo digo sólo por las señoritas que pasan por el mostrador, que también. Los chicos y chicas que están entrando este año parecen gente normal (eso es decir mucho). Igual es porque para estudiar medicina tienes que tener una nota muy alta y eso hace que estén más centrados que los demás. Sea como fuere, son gente más agradable que los que están entrando en el Grado de Periodismo en Fuenlabrada.

La amabilidad es algo que me gusta profesar. Eso me lleva a ser un tarugo en ocasiones (como he citado anteriormente). Sin embargo, y al igual que me pasaba en mi etapa de repartidor, “uno recoge lo que siembra” y, por tanto, todos los alumnos a los que he atendido me saludan amablemente cuando me ven por el Campus o vienen a utilizar la biblioteca. Esto tiene el valor añadido de que no es el Campus en el que yo estudio.

En cuanto a mis compañeros, debo decir que hay de todo. Desde alguna de mis jefas que ni me saluda por las mañanas, pasando por la responsable de los prestamos interbibliotecas (que es de lo mejor en cuanto a forma de ser) y llegando a los otros becarios con los que, afortunadamente, tengo una buena relación.

Debo añadir, como creo que salta a la vista, que mi labor es menor si cabe que la de un funcionario de bibliotecas. Esto hace que no sea un trabajo en absoluto estresante, aún sin tener pausas para descansar. Pese a tener dí­as de mucho trabajo, es un sitio más que tranquilo.

Y eso es lo que hago ahora. No es que sea mucho, pero esto de probar las mieles del funcionariado mientras soy estudiante me está gustando. Eso si, esta vida no es para mí­. Demasiado tranquila…

2 pensamientos sobre “Mi trabajo”

  1. Me encanta! No te pega nada ser “bibliotecario” pero bueno auajaujaua. Yo también lo soy, solo que la mí­a es escolar, no es lo mismo, no tengo que estar en silencio, tengo que estar con niños muchas horas… ya se sabe, pero no se, que me encantaaaaa!! ajaujaaau. Estamos compartiendo algo ahora mismo!

    A veces es mejor una vida tranquila y relajada, que un trabajo donde estés escuchando ruidos todo el santo dí­a y acabas estresado por las noches cuando vuelves a casa.

    Besitos!!

  2. Yo soy bibliotecario de carrera, pero trabajo al otro lado, programando los OPACs y sistemas que se usan en las bibliotecas, archivos, centros de documentacion etc.

    Lo malo es que llega un momento que todo es lo mismo y no se aprende nada nuevo, pero asin es la vida

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