Estupido

¡Atentos, que viene un post personal! ¡Corred!

Edito: Después de recibir unos cuantos mails sobre este post, tengo que aclarar que de lo que hablo en esta entrada es de mi forma de ser. El tema es ese, no el que me guste o no una chica, ya que ese tema está explicado en un post enlazado.

Que soy idiota es algo que no pilla a nadie de nuevas. Ya lo he dejado caer en muchas ocasiones, por lo que no profundizaré mucho en el tema.

Como muchos sabéis, esta semana (ya pasada) han sido las fiestas de Aranda de Duero y un servidor, como Arandino y Peñista que es, no se ha perdido tan magno evento. Se dice que en las fiestas de Aranda la diversión y el alcohol corren por las venas de sus habitantes a partes iguales. Incluso, en alguna que otra ocasión, las proporciones varí­an de uno u otro lado.

Es una semana en la que se estrechan lazos con gente con la que no has hablado en tu vida o, por supuesto, con gente a la que conoces “de lejos”, hermanando a la gente de un modo que solo las Fiestas de Aranda logran conseguir. Por supuesto, el ambiente que se respira en las calles de la Villa es espectacular.

El caso es que siempre, en este tipo de celebraciones, se conoce a gente especial. Podemos decir que es gente a la que te gustarí­a conocer mejor y no exclusivamente en “horario festivo”. Ya dije que, además, que me enamoro con faciliad. Tampoco me detendré a explicar esto, ya que lo hice en su dí­a.  Por supuesto, este año no iba a ser la excepción.

Lo duro es cuando, sin querer, te fijas un poco más de lo habitual. Sin salirte de la norma, pero un tanto por ciento más que hace que parezca diferente. Puede que sea un capricho pasajero, vaya usted a saber. El caso es que me apetece conocer un poco más a esa persona. Claro está que no sé si en este caso soy correspondido en pensamientos. Quiero pensar que si, pero tampoco me hago ilusiones.

Es posible (me digo para autoconvencerme) que sólo lo haga por ser cariñosa. Si es así­, a fé que lo ha conseguido. También me da la impresión de que a un amigo le ocurre lo mismo con la misma persona. Y es aquí­ donde demuestro que soy un tanto estúpido.

No sé si a mi amigo le ocurre esto o no. Si es esta chica o no. Si sólo soy yo que, definitivamente, estoy “mal de lo mio”. No lo sé. Y si a este mar de dudas le sumamos mi naturaleza de poco lanzado, empiezo a pensar que recojo lo que siembro.

He intentado ser diferente. Lanzarme. Incluso he llegado ha tirar alguna indirecta pero, y esto es sin excepción, siempre pensando en que a mi colega le interesa la misma muchacha que a mí­. Si, ya puedo oir como me llamáis estúpido (y cosas peores) pero si a mi amigo le gusta esta mujer y le gusta desde antes que a mí­ , aún a riesgo de parecer un tarugo neandertal (o como se escriba), él tiene preferencia. Esto es así­ por algún tipo de código no escrito entre colegas que, sin embargo, se cumple cual Código Penal.

Y esto es lo que me hace sentirme peor. Mi forma de ser me lleva a situaciones como la que cuento. Como digo, no sé si soy correspondido, pero aún así­, no podrí­a hacer nada. Mi amigo no mueve ficha y juega al despiste en tanto a que no deja ver sus preferencias, con lo que yo estoy en jaque a la hora de actuar. Esto, hace que me odie un poco más.

Si fuese como me dicen que debo ser, esto es, alguien que va a buscar lo que quiere sin importarle los demás, igual me irí­a mejor. Igual estas fiestas hubiese “conseguido a la chica”. Igual hubiese podido conocerla mejor. Igual no serí­a yo.

Si, amigos y amigas. Este soy yo. Alguien que se pone obstáculos a sí­ mismo. No hablaré de la estima que me tengo, porque no es el momento, pero vamos, que quien me conoce ya sabe que es media-baja.

Otro problema es que no veré muy a menudo a esta muchacha, lo que hace que mis opciones se vayan disolviendo como el contenido de un sobre efervescente en un vaso de agua. Si, podéis llamarme estúpido porque me lo he ganado. Y además ha sido a pulso. Ahora tengo como problema el intentar asumir todo lo que me digo para autoconvencerme de las cosas. Intentar que su nombre no resuene en mi cabeza. Es efí­mero, lo sé y lo reconozco, pero no por eso me molesta menos.

Lo dicho, que soy estúpido.

5 pensamientos sobre “Estupido”

  1. Te honra tener un código que guí­a tu conducta. Te honra tener un conocimiento tan profundo de tí­ mismo. Te honra pensar en tu amigo…

    PERO

    Se te olvida algo que está en tu naturaleza como Hombre, una verdad Universal: En el amor y en la guerra, no hay reglas.
    O lo que es lo mismo, llámala y déjate de historias.

  2. Todos tenemos arranques de este estilo de vez en cuando. Yo no te voy a dar consejo porque soy demasiado cauto como para hacerlo. Lo que está claro es que estas cosas ayudan a escribir un blog, ¿verdad? 😉

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