Todo vale

El hombre que está a continuación es el ratero de poca-monta Armin Tanzarian. Si, lo sé. Soy consciente de que legalmente es Seymur Skinner, pero todos sabemos la verdad. Pero a lo que iba. En su retorno a Capital City, el Sr. Tanzarian se ve obligado a convertirse en “hombre anuncio” para un local donde unas señoritas (“las más bellas de Capital City” si no me falla la memoria) lucen sus cuerpos a cambio de un sueldo más o menos digno. Lo que viene siendo un bar de Streaptease, vaya.

Acabo de dejar la revista porno de Armin

Pensababa yo que eso era solo cosa de las más sórdidas empresas americanas o, en su defecto, de esos compradores de oro que paséan por la Puerta del Sol y la Plaza Mayor en la capital del Reino (para los de la ESO, es Madrid). Cuan equivocado estaba yo, amigos y amigas. Resulta que en uno de esos momentos de productividad mañanera que tengo en el trabajo se me ha ocurrido entrar en Tuenti y, por lo que sea, mirar los eventos automáticos que en esta web aparecen cuando me encuentro con lo siguiente:

Ahora con SEXDRIVE podrás disfrutarlo y ser su protagonista en Madrid, ven a Plaza de Cuzco el dí­a 28 de Julio a las 12 de la mañana y tres cachondas con unos cuerpos espectaculares, vestidas tan solo con un top de SEXDRIVE , shorts y botas Cowboy lavaran tu coche gratis al aire libre y en pleno centro de Madrid.

No hay truco, el dí­a 28 a partir de las 12 de la mañana y hasta algo más de la media tarde estas chicas, muy ligeras de ropa, lavaran todos los coches que vean, por delante, por detrás y muy muy a fondo…

Esto es la de publicitar una pelí­cula, si señor. Es como si dijesen “La pelí­cula es una puta mierda, amigos, pero salen tetas y culos”.

Nos quejamos de que el cine español no son más que lo que comento arriba (tetas y culos) y, sin embargo, la gente acudirá como borregos a ver como lavan los coches “al estilo americano”.

En fin…

Un pensamiento sobre “Todo vale”

  1. Contra la crisis medidas “refrescantes”. Al margen de coñas, la cultura general se está yendo al garete en este paí­s, tengo 25 años y de todos mis amigos (unos 12) ninguno excepto yo suele leer libros. Y no sólo eso, sino que encima se enorgullecen de ello.

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