Cambio de aires…

Mañana termina mi periplo como repartidor de ADN en la calle. Y no es de forma voluntaria, no. La cosa es que la empresa para la que yo trabajo (Tradipress, perteneciente al grupo Logista) ha perdido la concesión que ADN hace para encargarse del reparto de su periódico, es decir, que no seguimos porque algo hay en Tradipress que a ADN no le gusta.

Es posible que los costes sean el motivo, pero yo no lo creo. A mí­ me da la sensación de que es por temas administrativos y de imagen. Y lo creo porque ya sé que empresa se hará cargo del reparto a partir del lunes que viene. Esta empresa será la que actualmente lleva el periódico Qué!.

Pese a que el periódico no me gusta, debido a sus tintes sensacionalistas, la empresa que lo lleva, externa al periódico, si. Y lo digo así­ porque no he escuchado nunca una queja de los promotores. Siempre han tenido el uniforme desde principios de cada campaña, les han repuesto el material al dí­a siguiente de su rotura, etc.

Por su parte, Tradipress no ha conseguido hacer eso con nosotros. El año pasado, por ejemplo, no tuve uniforme de verano. Trabajé con mis camisetas ya que la única respuesta que recibí­a por parte de la oficina era que llegarí­an la semana siguiente. Bueno, también me decí­a que, si querí­a, podí­a seguir presentándome en mi puesto con el abrigo de plástico amarillo que me dieron al principio de la campaña. Imaginaos la estampa:

Pantalones cortos y abrigo de plástico a 30 grados en verano.

Como comprenderéis no lo hice, a costa, eso si, de 3 camisetas que fueron lanzadas a la quema por sus manchas de tinta.

Pues bueno, así­ hasta mañana, que terminaré mi relación laboral con ellos. Y no os creáis que no me da pena. No por ellos (que a ellos que los den por el ojete 10 osos pardos), sino por la gente que he conocido allí­.

Me dejo a los promotores de Qué! y 20 Minutos. Sobre todo a la promotora del Qué!, ya que es quien aguanta mis chorradas de buena mañana. Absurdas desde las 6 de la mañana, sin duda.

También dejo a mis “habituales”, mis parroquianos de la prensa. Pepe, Don José, Carmina, Manolo, etc. Gente que me animaba los dí­as flojos y que, incluso, se ofrecí­an a bajarme sopitas cuando estaba malo (esa era Carmina, que me veí­a mala cara). Y a Kai, la perra de Don José. Desde el primer dí­a se sentaba a mi lado 10 minutos haciéndome compañí­a. Esos minutos los pasaba sentado en el carro jugando con ella. Esas son las pequeñas cosas que me ayudaban a levantarme a las 5:30 todos los dí­as.

Pero bueno, hay que pasar página. Afortunado que es uno, disfruto de una beca de la Universidad para trabajar en la Biblioteca del Campus de Alcorcón desde hace un mes, con lo que no me quedo en la calle.

Mañana será el último dí­a que me levante a las 5:30 por obligación. Igual sigo madrugando para salir con la bicicleta antes de ir a la Biblioteca, pero no será hasta las 7 a.m., eso está garantizado y sellado ante Notario.

Se acabó el aguantar los malos modales del personal, la falta de educación, la lluvia en Invierno, el frio y el calor, la nieve y el viento. Se acabó.

Así­ que nada, a cambiar de aires se ha dicho.

6 pensamientos sobre “Cambio de aires…”

  1. Y que sea para bien. A mí­ levantarse a las 5’30 me parece una hazaña y la gente que lo hace tiene toda mi admiracion, con lo que de entrada te darí­a mi enhorabuena, pero entiendo todos los pros, asi que eso: que vaya todo bien! 🙂

  2. Es muy bonito lo que cuentas, y siempre es jodido dejar algo, aunque no sea estupendo, porque has hecho migas con la gente. Pero no te preocupes, harás migas con otra gente en tu próximo periplo, cuenta con ello.

    En otro orden de cosas, 10 osos pardos me parece excesivo, propongo 6 osos pardos, o en su defecto, 9 pandas.

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