Envidiosos

Que España es un paí­s de envidiosos es indiscutible, amigos. Pero no contentos con eso, damos un paso más allá desmereciendo los ascensos de otros sin saber los méritos de los demás

No hablo de temas deportivos, del tipo de fichar a Cristiano Ronaldo por que el Barí§a a hecho tripleta, ya que eso es una soberana tonterí­a. Más que nada porque ya se sabí­a que cuando Florentino volviese a la “Casa Blanca“, los jugadores de renombre volverí­an al vestuario. Luego no hablo de esos movimientos porque no son envidias ni nada parecido.

Me refiero, por ejemplo, a que cuando alguien asciende, ya pensamos que no se lo merece, que nosotros lo harí­amos mejor, etc.

Verbigracia, acabo de leer en Vertele que Ana Pastor, actual conductora del espacio de actualidad “59”” en su versión nacional, ha tomado el testigo de manos de Pepa Bueno para hacerse cargo de “Los desayunos de TVE“, mientras que Pepa Bueno se hará cargo de la segunda edición del “Telediario” en septiembre debido a que Lorenzo Milá decidió retornar a su puesto de corresponsal en Washington.

Pues bien, en esa web, alguien que firma como Exer dice: “vaya trepa”, mientras que Rachael Newman responde: “Pelotear a Zapatero tiene su recompensa”.

¿No somos capaces de asumir el éxito profesional de nadie? Ambas son grandes profesionales del medio y, además, forman parte de la mejor etapa de los Servicios Informativos del Ente Público, donde se están alcanzando cotas de neutralidad nunca vistas en RTVE (en parte, gracias a Fran Llorente, director de Informativos). ¿No puede ser que lo merezcan? No, claro, porque trabajan en TVE que, como todos sabemos, sigue siendo tan fiel al partido polí­tico que gobierna el paí­s como lo era en la época de Alfredo Urdaci.

Pero avancemos un poco más. En los últimos tiempos, creo que el único deportista que se ha llevado el respeto unánime del respetable ha sido Rafa Nadal. Nadie dice nada malo sobre él y eso, sin duda, será porque el muchacho se lo ha ganado a pulso.

Sin embargo, cuando se habla de Fernando Alonso siempre hay alguien que dice “ahí­ se empotre, que es muy borde” o cosas así­, en vez de pensar que ha ganado 2 campeonatos del mundo de F1. O de Raúl, jugador del Real Madrid. Poca gente dice con educación que Raúl no es el que era y que quizás debiera retirarse. Somos (y en esto me incluyo, ya que nadie es ajeno a esto que digo) más de decir que es “un puto escombro y un gilipollas” o “es un rancio” y cosas así­. No valoramos su palmarés y, en el caso de hacerlo, quitamos hierro al asunto diciendo que “es un chupagol, todo el dí­a esperando en la porterí­a contraria” o que “mete goles de rebote”.

Con los actores, más de lo mismo. Penélope Cruz y Paz Vega te puede gustar más o menos. Lo que no es muy normal es que cuando Penélope Cruz ganó el Oscar por su papel en “Vicky Cristina Barcelona“, el personal comenzase con comentarios como “seguro que se la ha comido a algún productor” y cosas así­.

No podemos asimilar los éxitos de los demás. No comprendo cual es la razón de que esto sea así­, pero lo es.

Posiblemente sea porque todos tenemos algún tipo de frustración y nos jode ver como hay otros que si que alcanzan sus metas en la vida.

4 pensamientos sobre “Envidiosos”

  1. Verdades como puños.
    En este paí­s lo que de verdad nos gusta es quejarnos, para bien o para mal. Y no está del todo mal porque el inconformismo alimenta la ambición y el espí­ritu de superación. Lo malo es que la variante más popular es la de la crí­tica destructiva, la que no aporta nada excepto mal rollo. Y así­ nos va…

  2. Has dado en el clavo, como siempre. Envidia cochina! Joder a los de aquí­, aunque sepan, y hablar bien de los de fuera. No entiendo nada. Un abrazo.

  3. Definitivamente siempre nos debe de molestar la envidia por que no simplemente somos felices con la dicha de otros. Y en ocasiones no es envidia es solamente puntos diferentes de ver las cosas.

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