20 dí­as

Llevo 20 dí­as si pasar por aquí­ para escribir. Es cierto que he pasado con la escoba a eliminar un poco de spam y tal, pero poco más. Los taburetes están todos encima de la barra y las sillas encima de la mesa. No he cambiado el barril de cerveza y, por supuesto, no he traí­do música nuevo. Sin embargo, ya sé que volveré en breve, ya que la época de exámenes está a punto de terminar.

Como muchos sabréis, estudio una de las dos carreras más odiadas por los españoles (periodismo). En estos 20 dí­as he tragado con asignaturas muy interesantes como Investigación de audiencias o Documentación informativa. Otras, sin embargo, me parecen estúpidas. Lo diré sin tapujos, aún a sabiendas de que el profesor de la asignatura que mencionaré (no así­ su nombre) pueda leer este post. Sinceramente pienso que Introducción al periodismo audiovisual es una de esas asignaturas inútiles que consiguen que una profesión tan bonita como es la de periodista caiga desde la posición que merece a los más bajos fondos de la sociedad.

En el temario de esta asignatura existen cosas interesantes, no digo que no. Términos que, sin duda, me serán de utilidad si consigo mi objetivo cuando me licencie. Ahor abien, lo que no tolero es que me pongan ejemplo que harí­an vomitar al propio Leo Bassi.

En uno de los temas del manual de la asignatura se habla de los magacines. Comenta el autor como se realiza un programa de este formato en la radio y, a continuación, dedica el doble de espacio a la tan sobrevalorada televisión.

En ese espacio, el programa que analiza es “El programa de AR“. De acuerdo, pase que es uno de los programas de éxito y tal, pero lo que no comprendo es la necesidad de dedicarle 6 páginas a la sección que hace Nacho Abad en dicho programa. No comprendo que, a la hora de poner ejemplo, se reproduzcan las preguntas tan sangrantes que hacen en ese programa a las ví­ctimas de las entrevistas en esa sección. Y digo ví­ctimas porque no se pueden realizar según que preguntas a una mujer cuya hija se acaba de suicidar por culpa de un presunto caso de acoso escolar.

No, porque el hacer periodismo no nos da derecho a entrometernos en el dolor de esa familia. Si que podemos ser respetuosos y hacer delicadas preguntas, pero no regar con vinagre en las heridas.

Por otra parte, y ahora voy a personalizar en el profesor, nunca he pensado que una asignatura deba servir como programa de autobombo de un profesor.

Entiendo, y creed que es cierto que lo hago, que para tener un Doctorado y tres carreras hay que ser alguien inteigente. Creed que una persona que lo hace y que, además, es joven, merece mi respeto. Ahora, lo que no consiento es que esa persona menosprecie a algunos de sus compañeros profesores por el hecho de no utilizar métodos que, rara vez, nos han resultado útiles a los alumnos.

No entiendo como hay gente que, además, critica a los alumnos por no saber hacer cosas que ni el mismo profesor sabí­a hacer hasta la semana anterior (en este caso fue editar con un programa llamado Avid)

Si hay algo que odio es a la gente que por el hecho de tener más cantidad de tí­tulos se creen superiores al resto. Por poner un ejemplo, conozco (aunque no fí­sicamente) a un Doctor que no presume de serlo. Este Doctor (en Biologí­a, si no me falla la memoria) siempre se dirige a los demás como iguales y cuando expone o explica algo no lo hace de un modo altanero, sino de forma que lo entiendan todos. Por supuesto, no he asistido a sus clases, porque hay cientos de kilómetros que separan su Campus del mí­o, pero asistir de oyente serí­a, cuanto menos, una muestra de respeto hacia su persona (porque, efectivamente, tiene mi respeto). Es alguien que no se cree superior, como digo, por ser Doctor y que no se cierra en banda a nuevos conocimientos, aunque le vengan dados de alguien como yo. Efectivamente, Hablo del Doctor Ponzonha (no escribo su nombre real porque todos sabéis quien es).

Ese es, amigos, el tipo de profesor que creo que todos los alumnos queremos. Alguien a quien acudir en caso de dudas y que, por supuesto, no piense que por el hecho de no saber algo que ha explicado en clase somos tontos de capirote.

Además, este profesor del que hablo (no Ponzonha, sino el mio) presume de sus trabajos en TVE y en Neox (del grupo Antena 3). No he visto sus programas en el Ente público, pero en Neox era una burda copia del “Tengo una pregunta para usted” de RTVE. En este programa, sacado adelante por alumnos de Comunicación audiovisual y Periodismo, se podí­a ver cual es la integridad moral de este hombre. Alguien que lamí­a el culo de sus invitados pero que, cuando estos no estaban, eran criticados en un aula de enseñanza.

Amigos, antes de volver a bajar el cierre diré algo que llevo tiempo pensando y que, los que ya me conocéis, sabéis que me duele decir: entiendo que muchos de vosotros odiéis a los periodistas. Entiendo que creáis que son  (o somos) alimañas sin escrúpulos. Y lo he descubierto tras conocer a este infame personaje. Si, amigos, así­ es.

4 pensamientos sobre “20 dí­as”

  1. Creo que nuestro Doc está doctorado pero no da clase. Curra en un laboratorio, con sus gérmenes, sus virus y sus mezclas que parecen semen.
    Las clases las imparte online.

    Yo no odio a los periodistas, conozco a dos que son bien majos, tú eres la mitad de ellos.

    Pero comprendo que determinadas “especialidades” de esa profesión repugnen hasta a los propios periodistas. Empezando por la gente que trabaja como tal y no ha pisado una facultad en su (¿se pueden decir tacos, no?) puta vida.

  2. Me has alegrado la semana Tabernero. Me has definido justo como me gustarí­a ser, así­ que debo de estar haciéndolo bien. Tienes barra libre en mi pueblo cuando quieras ;-).
    Como dice el Geko, no tengo galones para dar clase más allá de unas prácticas de vez en cuando o alguna charla, pero siempre procuro hacerlo lo mejor posible.

    Esas personas que tratan de sobresalir rebajando al resto es uno de los tipos clásicos que abundan en los claustros de nuestras Universidades. Yo creo que se debe a su propia infelicidad y complejo de inferioridad, pero no lo tengo demostrado. En realidad no se dan cuenta de que hay más placer en el respeto que se ha ganado, que en el que se ha conquistado por la fuerza.
    Si por si fuera poco el susodicho es un mal periodista…
    Ten paciencia, pasa página y a seguir adelante.

    (Ah, por cierto, habrí­a que ver dónde está licenciado y doctorado el fulano, que los tí­tulos también se compran amigo mí­o.)

  3. Señores, los que intentan sobresalir rebajando al resto abundan por doquier. Casi siempre implica la impotencia y la frustración del que quiere ser superior y no da más de sí­, con lo que sólo le queda hundir al resto. Lo que se gana por la fuerza nunca podrá llamarse respeto, sino miedo.

    Y no, yo tampoco odio a los periodistas. Casi siempre a los que odio resultan no serlo. ¿Intrusismo? Nooo, qué vaaaa…

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