Hace años, cuando aún estudiaba en la ESO, uno de mis placeres diarios era dormir en clase. Si, todos los días por lo menos una hora no me la quitaba nadie. Mi compañero de mesa y yo nos turnábamos para hacer la guardia y que no nos cazasen a ninguno y, salvo contadas excepciones, jamás lo hicieron.
Sin embargo, el tiempo pasa y ya pensaba yo que dormir en clase era algo que no volvería a hacer cuando, de repente, me encuentro que mi clase de “Asia en la historia ontemporanea” de hoy es soporífera hasta decir basta. Mi organismo, que aún guarda la técnica usada antaño para tal labor, ha dado la orden y, durante unos 10 minutos, he dormido cual bebe.
Bueno, igual me paso diciendo que han sido diez minutos, ya que puede que sólo hayan sido dos, pero mi relajación ha sido equivalente a una decena de minutos. Y no me han cazado. Que nadie piense que me dedico a dormir en clase, porque ya no lo hago, pero que tire la primera piedra que no lo haya hecho alguna vez y lo haya disfrutado.
En fin, que se me ha terminado el descanso y tengo que volver a clase. Eso si, ahora más descansado.

marzo 4th, 2009 at 4:48 pm
Te iba a responder, pero he acabado escribiendo un post. Esto es un trackback de baja tecnología.
marzo 4th, 2009 at 4:53 pm
Ojalá pudiera dormir como tú, pero es que yo no puedo ni de pie, ni sentado, ni recostado ni de ninguna otra forma que no sea bien acostado y a ser posible en una cama y en un entorno tranquilo. Esa facilidad oriental de dormir en cualquier lugar es algo que envidio y me gustaría experimentar.
marzo 4th, 2009 at 9:24 pm
Pero que joven eres… Yo no llegué a estudiar ni la eso (soy egbviana)
En el instituto, mi profesora de latín me dejaba dormir durante toda la clase (angelito) y me sentaba en primera fila. Era una bendita
besos
marzo 5th, 2009 at 1:45 pm
Yo no recuerdo haberme dormido nunca en clase … parece que me perdí una experiencia memorable,jeje.
marzo 8th, 2009 at 3:51 pm
Pues yo creo que nunca me he dormido en clase…