Lo que hay que ver…

La verdad es que, de un tiempo a esta parte, estoy viendo un poco más de televisión de lo que tengo acostumbrado. No por gusto, sino porque, como dice un profesor de mi universidad, para poder criticar hay que saber que es lo que se critica.

En los últimos tiempos veo como la denominada “tele-realidad” se está haciendo un hueco en eso que los crí­ticos y el público se empeña en llamara “la caja tonta”. No critico el formato, pues me parece que “Callejeros”, “Comando actualidad” y, anteriormente, “Mi cámara y yo” son formatos que devuelven a la televisión un poco de periodismo. Si, es posible que en el programa de Cuatroº se busque un punto de espectáculo que no buscan los reporteros de TVE(ejemplo claro es “21 dí­as”) , pero por lo menos se investigan y se documentan las cosas antes de grabarlas.

Hace unos dí­as, Antena 3 emitió un programa sobre las ví­ctimas de la Guerra Civil. El programa, producido por Mediapro y presentado por Fernando Gonzalez “Gonzo” mostró como se puede hacer un programa serio, riguroso, muy bien documentado y respetuoso sin necesidad de ocultar datos y, por supuesto, sin faltarle al respeto de nadie. Eso, amigos, es el periodismo, aunque esté relegado a la nocturnidad.

Sin embargo, hoy he asistido por unos minutos a uno de los episodios mas avergonzantes de la televisión, igualado, no me cabe duda, con la entrevista a Mario Conde o, incluso, a Julián Muñoz. Hoy, en la misma Antena 3 que comentaba se entrevistaba en DEC (producido por ese intento de Oprah que tenemos en España [ojo, que también está ganando pasta la amiga] que es Ana Rosa) a Farruquito. Si amigos, aquel que atropelló a un señor y le cargo el muerto a su hermano menor, literalmente.

Una muestra de que el periodismo está siendo desvirtuado por los propios periodistas. Entiendase desvirtuado como crí­tica real, ya que no creo que lo que hizo El Gran Wyoming en “El Intermedio” dejase, como se ha dicho, a la profesión en mal lugar. En primer lugar, porque Wyoming, como bien ha dicho él, no es periodista, sino Showman. Pero, por un momento, imaginemos que lo es y que firma como Jose Miguel Monzón. Aún en ese caso, no pienso que sea frivolizar el periodismo, sino dejar constancia de que las cosas no se están haciendo bien y, además, dar un toque de atención a aquellos que se sirven del periodismo como arma arrojadiza y que desconocen el concepto de veracidad y, desde luego, del rigor.

Y si, hablo de Intereconomí­a. Una cadena que tilda a LaSexta de sectaria. Habrase visto semejante desfachatez en un medio de comunicación. Una cadena que no es que deje intuir su lí­nea editorial, sino que la proclama a los cuatro vientos cada vez que los periodistas que tienen a sueldo (ojo, que no he dicho que trabajen para, sino que están a sueldo) enseñan publicamente su desprecio por las buenas maneras, y sinó recordemos el encontronazo entre Estí­baliz Gabilondo y dos reporteros de este canal.

El periodismo, la labor de investigar y documentar, de redactar y de verificar los datos está cayendo en desuso. Y no lo digo porque los periodistas hayan pasado a un segundo plano en los medios, ya que creo que una entrevista la puede hacer alguien que no sea un licenciado siempre y cuando tenga conocimientos sobre a quien y sobre lo que debe preguntar. Lo digo porque el rigor está desapareciendo. Nos creemos a pies juntillas lo que se nos dice, por tanto, no contrastamos.

Sinceramente, creo que una de las labores que hacen que me guste esta profesión es la de contrastar. La de contar verdades aunque sean crudas. No veo la necesidad de empañar la verdad aunque sea dura o de, desde luego, encumbrar a patanes y zoquetes que lo máximo que harán el resto de sus vidas es vivir del cuento y mamar de la teta de la gente.

Decí­a yo en algún que otro post que, sin duda, tenemos la tele que nos merecemos. No recapacitamos en que “Escenas de Matrimonio” es una estupidez que no hace sino incentivar los clichés y los chistes zafios en la sociedad. Pues bien, con el periodismo hacemos lo mismo. No nos fijamos en que “Los desayunos de TVE” nos pueden aportar algo más que Belén Esteban dando graznidos en el oido de AR. No queremos decir en voz alta que La Noria y aledaños son poco menos que basura y que en la radio se hacen programas dignos de ser escuchados (J.R. Lucas en RNE es un buen ejemplo).

Vivimos en una sociedad donde Punset (que es divulgador, pero hace, en mi humilde opinión, periodismo cientí­fico)  es un coñazo y Maria Patiño un ejemplo a imitar. Algo falla en la sociedad y, desde luego, en la profesión, que se calla como una perra ante este tipo de escándalos.

Y todo esto, viene a razón de  un comentario del señor Urbaneja (Presidente de la asociación de Prensa de Madrid) sobre la ya conocida broma de El Intermedio. El comentario dice textualmente que la actuación del equipo de ese programa “revela un desprecio y una enorme ignorancia de las reglas de este oficio“.

Si, soy estudiante de periodismo y me gustarí­a ejercer algún dí­a. Señor Urbaneja, ¿no cree que con todo lo que he expuesto hay temas más importantes sobre los que hablar en cuanto a periodismo? ¿Cuando los programas del corazón sacaban a la luz trapos sucios de gente que acababa de morir por el puro morbo no habí­a que quejarse? ¿no desprestigia al periodismo publicar noticias sin contrastar? ¿No hay que contar la realidad de los hechos? ¿La teorí­as conspiratorias de Pedro J. no eran también despreciables? ¿Y el no retractarse en caso de flagrante error?

Algo falla, amigos, algo falla.

6 pensamientos sobre “Lo que hay que ver…”

  1. Muy cierto lo que comentas amigo. He de confesar que casi no veo las cadenas generalistas, pues me centro en las de la tele por cable. También he de decir que he estado a punto de quitar a DAPENA 3 y a TELAHINCO de mis TV por una cuestión de higiene mental, pero no me dejan.
    Respecto a lo que es la profesión, que no te extrañe que los amateurs sean mejores que los licenciados, pues pasa en todas partes (sí­, en Biologí­a también). La gente que blande el tí­tulo cual mandoble suele ser gente con un justificado complejo de inferioridad.
    Y sí­, la tele que tenemos es la que merecemos y no tengo nada que objetar respecto a las cadenas privadas, pero me gustarí­a ver una pública desmarcada de las audiencias y haciendo las cosas bien.
    (Y por cierto, Punset es un coñazo, de verdad).

  2. Intereconomí­a me da asco, y da asco. Mientras se hacen mierdas de programas, que no hace falta decir cuáles son, ya que ya se sobreentieden, los grandes jefes solo se fijan en tonterí­as como la de Wyoming, que dejó a Intereconomí­a por los suelos, ojalá desapareciera, por Dios.

  3. De tele voy justito. Intereconomí­a lo he visto poco y a raí­z de todo el jaleo que han montado. Por mí­ que se peleen, tan sectario me parece un bando como el otro. Pero tiene un programa que me llamó la atención: Los clones. Tienen momentos buenos, aunque claro, ver esa cadena sin estar condicionado por el ambiente cuesta, el resto de programas son peores.
    Ahora los tí­os de ahí­ colaboran en La Hora de José Mota, que también me encanta.

  4. Hace tiempo que dejé de usar la tele para ver programas de televisión, ni los informativos. Para ver las noticias ya tengo internet y hasta hace dos o tres dí­as no sabí­a que existí­a una cadena llamada Intereconomí­a. La tele la uso para ver pelí­culas y para la Wii y a Eduard Punset lo sigo por su blog. La televisión por cable es otra cosa, tipo canal Historia, Discovery, etc, pero claro, no soy el único que vive en mi casa y esos canales están poco más que vetados por los canales patrios.
    No vale la pena encender la televisión y que la posibilidad de encontrarse una mierda sea del 90%.

  5. Yo en estas cosas me siento a ver los cuchillos volar. No me mojo porque no me siento ni de un bando ni del otro. Ha habido mala fe por parte de ambas partes y por tanto tan descalificables me parecen unos como otros. Allá ellos si se quieren meter en estos berenjenales.

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