Amigos y conocidos

El señor Lagarto me ha preguntado si publicarí­a algún relato de esos que todos tenemos en algún Word oculto en el ordenador. Después de este comentario he ido en busca de mi archivo y releí­do algunas anotaciones que hice en su dí­a. De las que llevo leí­das, creo que la que puedo publicar es esta, que escribí­ justo después de este post. Así­ que nada, ahí­ la dejo.

No nos engañemos. Cuando empezamos un blog vamos de “tí­os duros”. Quiero decir que siempre empezamos con la idea de no desvelar quienes somos. Somos seres anónimos y queremos, de una manera o de otra, huir de nosotros mismos. Y a fé que lo conseguimos durante un corto espacio de tiempo. Somos quien siempre quisimos ser por un minuto. Olvidamos nuestras miserias, en pocas palabras.

Pero llega un dí­a en el que recibes un comentario. “¡Oh, cielos!” – piensas – “Alguien se interesa por lo que digo” – y comienzas a considerar a ese comentarista como un nuevo amigo cuando ves que vuelve con cada nuevo post.

Sin darte cuenta, ya no eres tan duro. Ahora ya sabes que te han descubierto. Si, no te conoce. Puede que tu vivas en madrid y tu comentarista en El Cairo, pero ya es parte de tu blog. Le da un toque diferente; un toque real.

Claro que, con el paso del tiempo, tú descubres cosas suyas. Cosas como su nombre, su imagen real, su edad y, a veces, su voz. Sientes que debes corresponder esa acción y, sin comerlo ni beberlo, te descubres ante el mundo. Sientes vergí¼enza. Ya no eres el héroe que pensabas. Vuelves a ser tú. Aunque, piensas, que nunca dejaste de serlo. Tus comentarios son tú. Tus posts son tú y, aunque no lo creas, tú ya eras tú desde el momento en que iniciaste la bitácora.

Ahora saben quien soy. Todos ellos me han puesto cara y, posiblemente, me pondrán voz. Por un momento he pensado en que he roto el misterio. Lo he dicho en público. Me he dejado ver por gente que no me conoce y, ahora, sabrán quien se esconde detrás de la mascara.

Me gusta esta sensación. Ahora pueden poner un rostro al autor y yo, sin darme cuenta, también. Ahora “El Tabernero” y yo no somos tan distintos. Ahora ya no hay distinción entre él y yo. Ahora ni yo soy su sombra ni él es la mí­a. Ahora por fin vuelvo a ser yo.

Señor Lagarto, le paso la patata.

6 pensamientos sobre “Amigos y conocidos”

  1. Recojo el testigo. Tengo algo más o menos en mente.

    Me acuerdo del post que te inspiró. Ciertamente creo que todos nos sentimos más vulnerables, al menos la falsa sensación de cercaní­a hacia la gente me dejó un sabor de boca agridulce. De haber podido conservar esa barrera lo hubiese hecho, aún creo en la dualidad Geko-Adrián.

  2. Muy cierto, que hay un momento en que te debates entre la seguridad del anonimato y la confianza que vas adquiriendo con la gente que conoces a través del blog.

    Pero yo es que no sé ser de otra manera,jeje.

  3. Geko: Es una cercaní­a que no consedararí­a falsa, sino artificial pero, en muchas ocasiones, me resulta agradable, no se si me explico.
    Lucí­a: Yo pensaba que sabí­a, pero luego supe que no sabí­a nada…

  4. Pues yo recuerdo ese dia en el que subiste tu foto a flickr como uno de tus momentos más tiernos, es más, a mi te me ganaste con ese post. Sea falsa o artificial la relación que tengo con alguna de la gente que he conocido por aquí­ es real y la siento es mis carnes. A algunos los he conocido en persona y he compartido momentos estupendos. Lo que empieza siendo una via de escape acaba por convertirse en una puerta abierta, lo mismo visto de otra manera es distinto. Me ha gustado mucho el post, desempolva tus carpetas tabernero!

  5. Qué verdad es! Yo aún me debato entre dar la cara y quedarme aquí­ a gustito en las sombras. Aunque se me ve en el mini-avatar de wordpress y algunos me han visto por otros “canales”, sé que es algo que, si hago, me costará horrores.

    Lo que sí­ ha de ver la luz es algún otro documento de word de esos que tan celosamente atesoras… 😉

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