Enamorarse

No entiendo el motivo por el cual la gente me mira mal cuando digo que, en los últimos tiempos, me enamoro de desconocidas con las que no medio palabra.

Las veo en el Metro, en clase, en el trabajo. Las veo.

No deberí­a tener que explicarlo, pero me encanta esa sensación, efí­mera unos dí­as, persistente otros, pero que se acaba marchando. Y me gusta por el hecho de ser ficticia. Decí­a Krahe que sus musas son sus novias. Pues bien, para mí­ son musas en un pequeño porcentaje. Y loson porque, sin ellas saberlo, me alegran las mañanas, las tardes y, en ocasiones, alguna noche y eso es lo que me anima a escribir. Escribir cosas no solo en el blog, sino también en esa libreta que todos tenemos y que es nuestro paño de lágrimas, nuestro consejero particular en momentos de odio o, sencillamente, ese cuaderno donde apuntamos las citas que tendremos en un futuro próximo y que, además, tiene esos dibujitos que hacemos cuando estamos aburridos.

El otro dí­a, le dije a una compañera de clase esto que cuento. Ella, extrañada, me preguntó si era amor lo que sentí­a por esas desconocidas. – Obviamente – dije – no lo es. Sin embargo, es tan parecido que me gusta pensar que si es esa sensación-. Su mirada me preguntó si en algún momento me habí­a pasado con ella. Inmediatamente la contesté con la mí­a y ella, con su candidez, me sonrió y me dió uno de esos abrazos que calientan por dentro.

Me gustan esas sonrisas y esos abrazos que te dicen “Te comprendo” o “Se lo que es eso“. No me hace sentirme tan extraño.

En mi trabajo ves miles de caras todos los dí­as. Ves personas altas, bajas, feas, no tan feas, etc., pero siempre hay alguien que destaca. Lo mejor de todo es cuando esa persona te descubre sonriendo cuando dices “buenos dí­as”. Unas pocas mujeres que me han descubierto me sonrien ahora todos los dí­as. Y no solo eso, ya que algunas hay que, si tienen tiempo, se detienen para hablar conmigo. Eso, señores y señoras, eso que siento en ese momento, es la recompensa a mis miradas furtivas y a mis sonrisas madrugadoras. Son respuestas a mis saludos y a mi, porqué no decirlo, peculiar forma de ser. Ese sentimento es un sucedáneo vacio de amor, pero que llena casi igual que el de verdad.

Por lo tanto, señores del jurado, espero que vosotros comprendáis a que me refiero cuando digo que, en los últimos tiempos, me enamoro de desconocidas con las que no medio palabra.

Y para acompañar este post que, sin duda, es de los más personales que he escrito hasta ahora, pondré una canción que he escuchado en el blog de mi querida Fi2 (llamada  Anyone else but you) y su correspondiente versión original.

Gracias por haber llegado hasta aquí­.

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Esta es la de Fi2 y su prima (que es la que toca la guitarra)

[mp3]http://www.goear.com/files/mp3files/08102008/b36e49059da88002c60c55b5d560d71e.mp3[/mp3]

Carla Bruni & Julien Doré

18 pensamientos sobre “Enamorarse”

  1. Me sonrió y me dió uno de esos abrazos que calientan por dentro.

    Es imposible no hacer bromas 😉

    La verdad es que es generalizado. Un amigo y yo, los dos que quedamos solteros del grupo lo hemos hablado. Montas en un bus (o en metro, o lo que sea) y la ves. Es tal y como deberí­a ser. Te mira y tu te quedas con ganas de decirle que es la chica de tu vida. Bajas del bus, entras a cualquier sitio, ves a otra diferente, te mira, “¿Sabes, tú también podrí­as ser la chica de mi vida?” Es agradable xD

  2. Siempre es agradable una sonrisa de buena mañana, no me extraña que las acabes cosechando de vuelta …

    Yo en el transporte público normalmente voy ensimismada en el libro de turno,jeje.

  3. Sabes… me ha sorprendido muchí­simo esta historia, tanto es así­ que te voy a contar la mí­a aquí­ mismo y sin reparos.

    No solo te entiendo, sino que además comparto tu afición. Hace ya años que descubrí­ mi amor por los desconocidos, cuando aun no tenia carnet de conducir y me venia a trabajar en el metro, solo que yo lo viví­ desde el otro lado. Lo que hacia era captar la atención de aquellas personas a las que sin razón aparente escogí­a y hacer que una vez me bajara del metro siguieran pensando en mi unos minutos.
    Sin apenas mediar palabra con ellos he vivido historias que por lo menos para mi fueron muy reales. Mi meta siempre era la misma, obtener una sonrisa. Siempre escogí­a a gente muy seria, por lo general de otra raza ya que esto hací­a que el reto fuera mayor. Siempre me ha fastidiado que aqui en España la gente se mueva solo con los de su misma nacionalidad. La cosa va muy lenta, los negros con los negros, los chinos con los chinos y los moros con los moros, rara vez vez mezcladas varias etnias compartiendo un café y unas risas. Cuando viajas por Europa esto cambia de una manera muy bestia, recuerdo que me quede atónita en un viaje a Amsterdam cuando vi besarse apasionadamente a una china diminuta y un negro que le sacaba como poco medio metro.
    Y ahi estaba yo, una niña de 19 años buscando siempre la manera de quedarme con la persona más seria que encontraba en el vagón, la que menos se esperaba que alguien reparara en ella, y hacer que inevitablemente se fijara en mi presencia y acabara sonriéndome por alguna estupidez (un guiño, un roce, una lagrima que surgí­a sin ninguna explicación o unas palabras susurradas y dirigidas únicamente al viento)
    Tengo escritas desde hace muchos años un par de esas historias en mi antiguo blog (cuando todaví­a me tomaba en serio esto de los blogs y no me dedicaba a colgar ví­deos y post-basura) Lo cierto es que mucha gente no entiende estas pasiones absurdas, como yo no puedo entender la euforia que sienten algunos por un partido del fútbol o la emoción de las falleras al entregar su ramo a la virgen. A dí­a de hoy sigo haciéndolo, aunque mis métodos han cambiado y ahora voy mucho más allá de un encuentro casual. Tengo mis proyectos, escojo cuidadosamente quien quiero que forme parte de mi vida cuando todaví­a es un completo desconocido/a, sutilmente y con infinita paciencia busco la manera de acercarme y conocerle, no me conformo con una sonrisa. Hay alguno/a por aquí­ que puedo corroborarlo, puede parecer enfermizo pero una vez cumplida la misión no ha habido hasta la fecha una sola persona que se me haya resistido. Muwjajajaja xD Es maravillosa la posibilidad de escoger y formar una segunda familia lejos de los lazos de la sangre, y quien sabe cuantas personas compartirán conmigo estas mismas divagaciones.
    Por lo pronto esta es la primera vez que escucho (leo) algo que me hace pensar (sentir) que hay más personas repartidas por ahí­ con estas mismas inquietudes y este aprecio gratuito por las vidas que nos rodean. Podrí­amos formar un club o verlo con un nuevo deporte, ¿crees que alguien más se apuntarí­a? 😀

  4. Fran: Somos muchos los que disfrutamos con esto, jejeje.
    Lucí­a: Nunca se sabe. Igual has provocado esta sensación en alguien y no lo sabes, 😉
    Jordi: Si y no. Porque llega un momento en el que solo por la apariencia asignas un comportamiento y una personalidad. La que te gustarí­a que esa persona tuviese. Son muchos factores. Un abrazo.
    Seele: Si, largo, pero eso no es problema en este blog, jajajaja. No sé si se apuntarí­a mucha gente, pero si no fuese así­, peor para ellos. Un besazo, argonauta desaparecida.

  5. Sí­, a mí­ también me pasa. Y tengo apuntado como tema pendiente el pararme a hablar con ella y que me tome por un loco o algo así­.

    Un post personal de vez en cuando no viene mal!

  6. juajaujaua pero si el sonido es fatal!!!! Qué mal!!
    Bueno, pero gracias por ponerla y me alegro que te haya gustado, como he dicho por allí­, existe un video… (miedo)

    Yo me enamoro cada 5 minutos!

  7. Me gusta, tabernero. Quizás, aunque todos lo pensamos, no somos tan raros. A veces es eso, o a veces es sorprenderte pensando en como será aquel chico desconocido que tienes enfrente. Como se rí­e. Como le gustarán las pelí­culas. Si es tierno. Si es apasionado. La curiosidad por saber como abraza. Si es contador o reservado…

    Hablando de confidencias, hace muchos años (más de diez) en un aeropuerto vi a un chico que era una monada y decidí­ que aquel recuerdo me lo iba a guardar para siempre. Debí­a ser holandés porque lo parecí­a y su avión iba a Amsterdan, aunque quien sabe. Yo iba a Roma. Me quedé mirándolo con toda la poca vergí¼enza. Y nos miramos. Y estuvimos mirándonos algunos minutos hasta que me tocó embarcar…
    En fin…

  8. “I don’t see what anyone can see, in anyone else but youuu”.

    Hola Tabernero! Supongo que ya sabes quien soy ….o te lo imaginas. Siiií­, soy la prima, la que canta y toca la guitarra. Gracias por enlazar nuestra humilde versión de esta canción 😉

    Me ha gustado mucho tu post, me he sentido muy identificada. Muuuchas veces, casi a diario, me pasa lo mismo. Soy muy observadora y a cada instante me “enamoro” del que se cruza conmigo por la calle, del que está en la cola del súper, del tí­mido de aquel grupo…. No tienen porque ser superguapos, tener un cuerpazo, o un gran coche… al contrario, cuanto más normales, más auténticos me parecen y más me “enamoran”. Y me gusta pensar, como será su voz, su vida, que le gustará, que no, que irá pensando, etc… Con algunos incluso miro muy descarada medio sonriente para ver si hay alguna respuesta del tipo mirada o sonrisilla de medio lado, en plan “hola persona”. Aunque supongo que desconcierta algo que una chica mire así­ tan fijamente….jeje

    Hoy precisamente me he “enamorado” de un muchacho al que he adelantado con el coche (varias veces!! XD) Pelos revueltos, camisetilla adidas, pintilla de alternativo… muuy mono!

    Con lo bonito que es “enamorarse” cada instante de muchos de los demás y cuanta gente hay que sólo se enamoran de si mismos.

    Si soy yo tu compañera y me contestas con esa mirada, también te hubiera dado mil achuchones.

    Un beso y encantada de pasar por aquí­!

  9. Picomike: Yo también tengo pendiente que me tomen por loco. Pero chico, el que no apuesta, no gana 😉 .
    Fi2: Espero ese video o, en su defecto, la grabación de calidad 🙂
    CdM: Y ese recuerdo es tuyo hoy y dentro de 40 años, lo que lo hace especial.
    Ire: He intuido que eras tú, jejeje. Encantado de que te pases por esta zona de la blogosfera, jejeje. Y otro beso para ti.

  10. Fifi, te amo…. pero es que Julien Dore es mi infant terrible, deberí­as haber hecho tu el dúo con el y entonces la vida seria maravillosa….

    Yo llevo un tiempo que no me enamoro ni de mi sombra…

  11. Jo… Lo has descrito muy bien. 🙂 La situación… El enamorarse todos los dí­as, sobre todo en el trasporte público. Es genial. Cuando pienso más de la cuenta en eso, llego a la conclusión, que estas pequeñas cosas que nos pasan, forman parte de la gracia de la vida; pequeñas cosas que nos hacen sentir… bien.
    No tiene precio.

    Un Saludo 🙂

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