Sociabilidad

Sociable:

(Del lat. sociabÄ­lis).

1. adj. Naturalmente inclinado al trato y relación con las personas o que gusta de ello.

El viernes pasado fue la “Fiesta de la primavera” en mi universidad (URJC). Cientos de jovenes se dieron cita en el Campus de Fuenlabrada para recibir a la nueva estación como se merece: con 30ºC al sol y con una borrachera de cojones.

Muchos de mis compañeros de clase se sumaron a tamaña celebración. Otros, como es mi caso, optamos por cosas más austeras, esto es, comprar una lata de Mahou y buscar una sombra para estar tranquilo.

Dió la casualidad de que, en mi búsqueda de la tranquilidad, una compañera de clase me encontró y estuvimos hablando (su grupo de amigos y yo) sobre lo que nos parecí­a todo aquello, etcétera. Digamos que conecte con ellos.

Ellos son más mayores que yo (dos o tres años, pero mayores) y esto me hizo pensar en que, hoy por hoy, y salvo contadas (y muy de agradecer) excepciones, todos mis amigo son más mayores que yo.

Cabe la posibilidad de que mi nivel de sociabilidad no sea tan amplio como yo esperaba. O puede que mi subconsciente sea demasiado exigente. Quiero decir que nunca he sido como “los niños de mi clase”, sino más bien como los de” la clase de mi hermano” (que me saca tres años).

Recuerdo que en mi barrio no habí­a niños de mi edad. Bueno, si, estaba ílvaro, pero su madre no le dejaba bajar a jugar con nosotros, por lo que siempre me iba a jugar al fútbol, a liebre, a “una alemana” (a.k.a. un “-10”) con los amigos de mi hermano. Poco a poco, estos amigos comenzaro a ser comunes.

En el pueblo me ha ocurrido 3/4 de lo mismo. Eso sí­, puedo decir que nunca me han tratado como al pequeño, sino como a un igual (y eso, imagino, querrá decir algo).

Pensándolo bien, mi aspecto fí­sico nunca ha sido como el de los chicos de mi edad, ya que, si no recuerdo mal, mientras ellos aún eran imberbes, yo me afeitaba o, peor aún, me dejaba ya la barba (con unos 16 años ya tení­a mi querida barba).

A dí­a de hoy, uno ya sabe valorar con cierta objetividad estas cosas, llegando a conclusiones un tanto duras como:

“No encajo con ellos, así­, sin más ni más”

Pero más tarde te das cuenta en que encajas con muchí­sima más gente de la que imaginabas. De esto último me he dado cuenta desde que comencé a escribir en el blog.

Quiero decir que, desde mi punto de vista, congenio con gente tan dispar como toda la que puebla mi blogroll (que son todos geniales).

Por tanto, ¡Qué demonios! ¡Ellos se lo pierden!

Visto en: Gracias a todos por estar ahí­ 😉

12 pensamientos sobre “Sociabilidad”

  1. ¿”Visto en”? Wait, wait, wait… No, a ver, ¿”Visto en”? (…) Eres un fenómeno tí­o 🙂

    Esto de los blogs también me sorprendió cuando vi que la gente estaba intresada en lo que decí­a, barba o no 😉

    Aunque en mi grupo de amigos hay gente de un rango de edad muy amplio (y yo soy de los medianos) supongo que nos tratamos a todos igual, como cabrones, vaya xD

  2. Yo soy totalmente al reves que tu en ese sentido, casi todas mis amistades han sido simpre mas pequenos que yo, he llegado a mi momento algido de amigos yoogurines con esto del blog, jeje donde con los que mas he congeniado les saco una decada, ajjaja

  3. No es raro. Mis amistades siempre han sido mayores que yo… hasta hace pocos años. Ahora soy yo el mayor. Di tú que la edad es una gilipollez, porque lo que ahora te parece mucho luego se relativiza mogollón. Lo importante está en la madurez.

  4. La edad es lo de menos, TABERNERO. Tienes que ir con quien mejor te encuentres. No te imagino pidiendo el DNI antes de entablar una amistad. Buena reflexión. Un abrazo.

  5. Una buena reflexión Taber …

    Yo creo que más que por la edad acabas congeniando con gente con la que tienes intereses comunes (como en esto de los blogs) o simplemente muchas veces, con esa gente con la que te molestas en charlar un rato para descubrir que tienen cosas interesantes que compartir.

  6. A mi me pasó algo parecido al entrar en Módulo, yo era el más pequeño con 17 años, y el mayor tení­a 30, al principio cuando lo miraba me daba como respeto, luego fue uno de los que mejor me llevé, junto a otros de 27 o 28 años. Y eso me vino bien para empezar a trabajar con 18 años, ya que gane en madurez.

  7. Yo siempre he tenido un poco de todo en mis amistades, supongo que es como dice Lucí­a, al final acabas congeniando con los que tienen intereses similares a los tuyos.

    Lo de la edad muchas veces es un prejuicio inútil que tenemos. Si tratamos a esas personas de otra edad muchas veces nos damos cuenta que es lo de menos.

  8. Con el tiempo pierdes amigos exponencialmente a la vez que ganas en preocupaciones y/o responsabilidades.
    Si esos amigos son del sexo femenino y da la casualidad de que tienes novia en esa etapa de tu vida, la pérdida exponencial de dichas amistades se multiplica por diez.

  9. Es que esas cosas no tienen nada que ver. No sabes con que clase de persona puedes tener más en común o puedes conectar de una manera que ni pensabas, ya sea por diferencia de cultura, edad, ciudad incluso… no se… sas cosas! 😛

    Por cierto… Fuenlabrada??? 30ºC???

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