Odio el calor

Y creo que me pongo de muy mal humor cuando la temperatura sobrepasa lo 25º C.  La verdad es que en Aranda se podí­a dormir muy bien, ya que por la noche, la sábana y el edredón no molestaban en absoluto, pero ha sido llegar a Alcorcón (Madrid) y empezar a ponerme de mala leche pensando en que esta noche voy a sudar como un desgraciado.

Madrid, con su magní­fico cielo anaranjado de las noches de verano, es una de las cosas más cansinas que conozco, ya que, si por un lado ese tono de color es antinatural, por el otro el calor hace que mis neuronas (esas dos o tres que pastan alegremente por mi cráneo) se aplatanan, consiguiendo que acalore hasta tal punto que no me apetezca moverme en absoluto.

Supongo que no soy al único que le pasa, pero es que es una de esas cosas que me joden del cambio de lugar de residencia, que le vo y a hacer, llamadme cansino si queréis.

En fin, pongo fin a este post estupido y propio de una mente en estado de descomposición de nivel 3.

7 pensamientos sobre “Odio el calor”

  1. La putada del calor es que defenderse de él es una historia, por mucho que te refresques vuelves a tenerlo enseguida.. no así­ el frí­o, que una vez abrigado estás de puta madre (los momentos en la cama en puro invierno debajo de las mantas, todo calentito,no tienen precio).
    Llega el otoño tí­o, y con el el frí­o…y la rutina……………….

  2. Yo el calor igual, lo odio.
    Me gustan las vacaciones, pero prefiero mil veces las de Semana Santa y sin duda, mucho más las de Navidad.

    Lo bien que se está en casa viendo como nieva fuera, o como caen relámpagos y suenen truenos a rabiar … ¡Diciembre ya!

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