Caracoles

Mis padres han estado este fin de semana en Aranda y han vuelto “con sorpresa”: Un bolsón de caracoles.

La verdad, a mi ni me gustan los caracoles (bueno, la verdad es que no se si me gustan o no porque no los he probado por la grimilla que me dan) pero ahí­ están, en cocina. Lo peor de todo es que ahora tengo que ir a hacer la comida para que cuando vengan mis padres este lista (hoy no tení­a clase y estoy de amito de mi casa) y ellos estarán ahí­, mirándome con cara de pena y moviendome las antenas. Así­ no hay quien cocine a gusto, oiga.

En fin, me voy a ver como babean los tí­os guarros y lo mismo meto su baba en un bote como los de la tele.

3 pensamientos sobre “Caracoles”

  1. Una vez que trabaje de camarera el jefe trajo un montones de cajas de caracoles de su pueblo y los veí­as subirse por las pareces, jajajaj imagino que huí­an de lo que sabí­an que seria una muerte anunciada, jeej

  2. Yo sere el que de buena cuenta de los caracoles……jejejeje………..ya se me hace la boca agua…….mmmmmmmmmmmm

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